Lo dicho. A ver si octubre se nos hace más llevadero.
Aunque no os he deleitado con mis anécdotas de principio de curso, este año también promete situaciones jugosas.
Y van hoy y dicen los políticos que paralizan la Lomce.
Mátame camión.
martes, 4 de octubre de 2016
domingo, 21 de agosto de 2016
De sobornos y de sistemas educativos.
¡Qué difícil es reflotar un blog cuando se lleva tanto tiempo sin publicar nada en él! La verdad es que no será que no tenga cosas que decir. Los que me conocéis sabéis que soy muy parlanchina. :D Lo que sucede es que a veces cuesta poner orden a todas las ideas que le vuelan a una por la cabeza, pero me he propuesto ir liberándolas aquí poco a poco. A veces compartir una experiencia no sólo enriquece a quien la escucha, sino también a quien la cuenta, pues la comprensión de nuestros semejantes es a veces lo único que necesitamos.
Hoy os voy a contar una de las historias de Rosa. Rosa fue alumna mía el curso pasado en Santanyí. Un bombón de alumna: estudiosa, respetuosa, obediente, crítica, con espíritu emprendedor, capaz de razonar y de sacar sus propias conclusiones, trabajadora... La verdad es que todos los alumnos en ese grupo compartían en mayor o menor medida sus características (lo que hacía de ellos un tipo de grupo que probablemente no vaya a encontrarme en mucho, mucho tiempo), pero había un conjunto de niñas que eran TOP. De esos alumnos que marcan, pero para bien. De los que te hacen disfrutar día a día de tu profesión y que hacen que ir a tu clase merezca la pena minuto a minuto. De los que te emocionan con su compromiso. De ese tipo de alumnos y alumnas hablo. De ese que no abunda, pero sí que existe, y que también necesita nuestro cariño, pues a veces se sienten un poco abandonaditos, porque como son responsables, pues ya se sabe...
Pues bien, cierto día Rosa y sus compañeras estaban harto enfadadas con una de sus profesoras pues, tras haber tenido un detalle con ella (como podéis imaginar, se trata del tipo de alumnas que siempre tienen detalles con sus profesores, en este caso, un cachito de tarta), las acusó de hacerle la pelota para tener más nota. Si bien el comentario de mi compañera no fue para nada fuera de tono, y seguramente estuvo hecho en plan de broma con el mayor de los cariños, estas chicas se lo tomaron bastante a mal, pues ellas creyeron que la profesora sí estaba entendiendo ese gesto como un soborno en toda regla. Os juro que les dolió en el alma, si hubierais visto sus ojitos, me creeríais.
Como estaban muy alteradas y muy dolidas, me tocó hacer lo que tenemos que hacer todos en algún momento en vez de dar clase: pararnos, escuchar, explicar, hacer razonar, hablar, explicar... En definitiva: relajar el ambiente. Cuál es mi sorpresa cuando, en una de sus intervenciones, Rosa, con todo su aplomo y entereza, la espalda y la cabeza erguidas, afirma con seriedad: "Profe, yo no necesito sobornar a nadie para sacar un diez, me basta con mi trabajo y con lo que estudio. No es que quiera sonar sobrada, pero es que es verdad: si trabajas y estudias, mejores o peores, ahí están los resultados".
TOMA YA. En ese momento esta adolescente era la viva imagen de la palabra dignidad.
¿Cómo os quedáis? En ese momento yo no sabía si ir a abrazarla y llenarla de besos o ponerme a aplaudir (cosa que casi hicieron sus compañeros), pero la verdad es que me dejó descolocada.Ver a una chica de 13 años con las ideas tan claras, con tanto compromiso y con tanto aplomo no es sólo poco usual, por desgracia, sino que por otra parte también es una luz de esperanza en nuestro sistema educativo.
¿Qué queréis que os diga? Ni somos Finlandia ni lo seremos nunca, no sólo por los cafres de nuestros políticos que nos cambian el sistema educativo y a quienes hay que echar de comer a parte, sino también porque somos una cultura diferente, la mediterránea, con más horas de luz, con alumnos que pasan antes la adolescencia (regla a los 11 años vs. regla a los 14 o 15, de media, en los países nórdicos). Sí que es verdad que se debería de invertir el triple en educación de lo que se invierte ahora y que la caverna política y demás gurús que no han pisado una aula en su vida deberían dejar trabajar a los docentes sin fastidiarnos más el panorama, pero como dijo Laporta: ¡Al loro, que no estamos tan mal!
Tan mal no lo hacemos aquí cuando hay científicos españoles por medio mundo, y tan bien no lo harán en Finlandia cuando su tasa de suicidios es de las más elevadas del mundo, aunque de esto ya hablaremos otro día, pero ni aquí todo es un desastre, ni allí todo es oro. Tenemos una materia prima fabulosa, no dejemos que se eche a perder. Está en nuestras manos, las de los profes, no las de los políticos, hacer de nuestros alumnos los adultos responsables del mañana. Valoremos e incentivemos más a alumnos como Rosa, busquémosles actividades que les estimulen y que, a su vez, también motiven al resto de sus compañeros para mejorar. Os aseguro que se puede hacer y que no es tan difícil, y que incluso se puede hacer con métodos tradicionales. Creedme. Se trata de no perderlos. Se trata de no perder a ninguno por el camino. A ninguno.
Hoy os voy a contar una de las historias de Rosa. Rosa fue alumna mía el curso pasado en Santanyí. Un bombón de alumna: estudiosa, respetuosa, obediente, crítica, con espíritu emprendedor, capaz de razonar y de sacar sus propias conclusiones, trabajadora... La verdad es que todos los alumnos en ese grupo compartían en mayor o menor medida sus características (lo que hacía de ellos un tipo de grupo que probablemente no vaya a encontrarme en mucho, mucho tiempo), pero había un conjunto de niñas que eran TOP. De esos alumnos que marcan, pero para bien. De los que te hacen disfrutar día a día de tu profesión y que hacen que ir a tu clase merezca la pena minuto a minuto. De los que te emocionan con su compromiso. De ese tipo de alumnos y alumnas hablo. De ese que no abunda, pero sí que existe, y que también necesita nuestro cariño, pues a veces se sienten un poco abandonaditos, porque como son responsables, pues ya se sabe...
Pues bien, cierto día Rosa y sus compañeras estaban harto enfadadas con una de sus profesoras pues, tras haber tenido un detalle con ella (como podéis imaginar, se trata del tipo de alumnas que siempre tienen detalles con sus profesores, en este caso, un cachito de tarta), las acusó de hacerle la pelota para tener más nota. Si bien el comentario de mi compañera no fue para nada fuera de tono, y seguramente estuvo hecho en plan de broma con el mayor de los cariños, estas chicas se lo tomaron bastante a mal, pues ellas creyeron que la profesora sí estaba entendiendo ese gesto como un soborno en toda regla. Os juro que les dolió en el alma, si hubierais visto sus ojitos, me creeríais.
Como estaban muy alteradas y muy dolidas, me tocó hacer lo que tenemos que hacer todos en algún momento en vez de dar clase: pararnos, escuchar, explicar, hacer razonar, hablar, explicar... En definitiva: relajar el ambiente. Cuál es mi sorpresa cuando, en una de sus intervenciones, Rosa, con todo su aplomo y entereza, la espalda y la cabeza erguidas, afirma con seriedad: "Profe, yo no necesito sobornar a nadie para sacar un diez, me basta con mi trabajo y con lo que estudio. No es que quiera sonar sobrada, pero es que es verdad: si trabajas y estudias, mejores o peores, ahí están los resultados".
TOMA YA. En ese momento esta adolescente era la viva imagen de la palabra dignidad.
¿Cómo os quedáis? En ese momento yo no sabía si ir a abrazarla y llenarla de besos o ponerme a aplaudir (cosa que casi hicieron sus compañeros), pero la verdad es que me dejó descolocada.Ver a una chica de 13 años con las ideas tan claras, con tanto compromiso y con tanto aplomo no es sólo poco usual, por desgracia, sino que por otra parte también es una luz de esperanza en nuestro sistema educativo.
¿Qué queréis que os diga? Ni somos Finlandia ni lo seremos nunca, no sólo por los cafres de nuestros políticos que nos cambian el sistema educativo y a quienes hay que echar de comer a parte, sino también porque somos una cultura diferente, la mediterránea, con más horas de luz, con alumnos que pasan antes la adolescencia (regla a los 11 años vs. regla a los 14 o 15, de media, en los países nórdicos). Sí que es verdad que se debería de invertir el triple en educación de lo que se invierte ahora y que la caverna política y demás gurús que no han pisado una aula en su vida deberían dejar trabajar a los docentes sin fastidiarnos más el panorama, pero como dijo Laporta: ¡Al loro, que no estamos tan mal!
Tan mal no lo hacemos aquí cuando hay científicos españoles por medio mundo, y tan bien no lo harán en Finlandia cuando su tasa de suicidios es de las más elevadas del mundo, aunque de esto ya hablaremos otro día, pero ni aquí todo es un desastre, ni allí todo es oro. Tenemos una materia prima fabulosa, no dejemos que se eche a perder. Está en nuestras manos, las de los profes, no las de los políticos, hacer de nuestros alumnos los adultos responsables del mañana. Valoremos e incentivemos más a alumnos como Rosa, busquémosles actividades que les estimulen y que, a su vez, también motiven al resto de sus compañeros para mejorar. Os aseguro que se puede hacer y que no es tan difícil, y que incluso se puede hacer con métodos tradicionales. Creedme. Se trata de no perderlos. Se trata de no perder a ninguno por el camino. A ninguno.
jueves, 14 de julio de 2016
Puertas abiertas
Los finales de curso siempre vienen acompañados de sus tradicionales galas/shows/encuentros o lo que sea que se haga. Este año es la primera vez que participo en una Jornada de Puertas Abiertas, que incluía exposición, cena y gala con actuaciones, entrega de premios y graduación. ¡Un completo, vamos!
Aquí os dejo el enlace al post de la revista digital Téntol del IES Santanyí, donde os lo resumen. No os creáis que me voy a quedar aquí, no... :D También os voy a poner las fotos de la exposición de Lengua Castellana, en la que participamos todos los profes y había trabajos de todos los niveles y grupos. Aquí las tenéis: ¡Disfrutadlas!
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Encontraréis el show de final de curso de los alumnos de Taller de Teatro que se proyectó tanto en la exposción como en la gala en este enlace.
Aquí os dejo el enlace al post de la revista digital Téntol del IES Santanyí, donde os lo resumen. No os creáis que me voy a quedar aquí, no... :D También os voy a poner las fotos de la exposición de Lengua Castellana, en la que participamos todos los profes y había trabajos de todos los niveles y grupos. Aquí las tenéis: ¡Disfrutadlas!
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Encontraréis el show de final de curso de los alumnos de Taller de Teatro que se proyectó tanto en la exposción como en la gala en este enlace.
miércoles, 13 de julio de 2016
Balance de un curso maravilloso
Hace mucho tiempo que no escribo, no sé si porque no encontraba el momento, o porque a veces no soy capaz de moderar el lenguaje y por eso prefiero dejar enfriar ciertas situaciones. Así pues, hoy, en pleno mes de julio, cuando hace ya casi dos semanas que ha acabado el curso, creo que puedo hacer un balance más que positivo de este año en el IES Santanyí.
Santanyí está a 80 km de mi casa, lo que hablando en peninsular es como ir de Barcelona a La Coruña (y volver) cada día. Cosas de los isleños, que en cuanto nos sacan de nuestra zona de confort "carreteril" ya parece que tenemos que hacernos el hara-kiri. A todo esto tenemos que sumarle el gasto de gasolina que, estando una como ha estado a media jornada, pues es más que significativo. ¡Y eso que en septiembre estrené coche! ¡Olé mi Corsita!
Ya habéis visto que la parte mala de la media jornada es el sueldo; la parte buena es que una no va tan ajetreada y puede disfrutar más del trabajo y de esos chiquimonsters de 2º de ESO a los que tanto echaba de menos. Este curso me ha tocado pleno de segunditos: dos clases más la optativa de Taller de Teatro, también de segundo. Si bien es cierto que son agotadores, porque lo son (cansinos que son los adolescentes), también es verdad que es un curso muy bonito porque es en el que se experimentan ciertos cambios... Ya me entendéis. Que en septiembre tenemos a niños que juegan a Pokémon y en junio tenemos a hombres de voz grave y pelos en todas las partes de su cuerpo que quieren jugar a las Barbies... Cosas de la edad. :D
Qué queréis que os diga... Ahora que ya llevo un tiempo sin ellos los echo de menos. Echo de menos sus rabietas, sus gritos y mis gritos, sus caras de complicidad, sus ganas de hacer una trastada, entrar en clase (uhmmm... ese olor de humanidad...), usar los libros, la PDI, tener una clase de profeconsejos... Lo echo de menos. Los echo de menos. Es lo que tiene la vida del interino, que en la mayoría de ocasiones no vuelves a ver a los que han sido TUS alumnos, TUS niños, porque el destino no os vuelve a cruzar. ¿Qué habrá sido de los que tuve en Manacor, en Mahón o en Sant Antoni? ¿Qué será de mis nenes de Santanyí? De todo corazón espero que les vaya bien y que algún día alguno de ellos también se pregunte qué ha sido de mí, porque eso significará que algo de lo que han aprendido conmigo (bueno o malo) ha quedado en su memoria. Y me sentiré orgullosa de ello. Y de ellos.
----
En los próximos días iré publicando algunas de las experiencias que hemos vivido este curso, así, a salto de mata, pero espero que os gusten. :D
Santanyí está a 80 km de mi casa, lo que hablando en peninsular es como ir de Barcelona a La Coruña (y volver) cada día. Cosas de los isleños, que en cuanto nos sacan de nuestra zona de confort "carreteril" ya parece que tenemos que hacernos el hara-kiri. A todo esto tenemos que sumarle el gasto de gasolina que, estando una como ha estado a media jornada, pues es más que significativo. ¡Y eso que en septiembre estrené coche! ¡Olé mi Corsita!
Ya habéis visto que la parte mala de la media jornada es el sueldo; la parte buena es que una no va tan ajetreada y puede disfrutar más del trabajo y de esos chiquimonsters de 2º de ESO a los que tanto echaba de menos. Este curso me ha tocado pleno de segunditos: dos clases más la optativa de Taller de Teatro, también de segundo. Si bien es cierto que son agotadores, porque lo son (cansinos que son los adolescentes), también es verdad que es un curso muy bonito porque es en el que se experimentan ciertos cambios... Ya me entendéis. Que en septiembre tenemos a niños que juegan a Pokémon y en junio tenemos a hombres de voz grave y pelos en todas las partes de su cuerpo que quieren jugar a las Barbies... Cosas de la edad. :D
Qué queréis que os diga... Ahora que ya llevo un tiempo sin ellos los echo de menos. Echo de menos sus rabietas, sus gritos y mis gritos, sus caras de complicidad, sus ganas de hacer una trastada, entrar en clase (uhmmm... ese olor de humanidad...), usar los libros, la PDI, tener una clase de profeconsejos... Lo echo de menos. Los echo de menos. Es lo que tiene la vida del interino, que en la mayoría de ocasiones no vuelves a ver a los que han sido TUS alumnos, TUS niños, porque el destino no os vuelve a cruzar. ¿Qué habrá sido de los que tuve en Manacor, en Mahón o en Sant Antoni? ¿Qué será de mis nenes de Santanyí? De todo corazón espero que les vaya bien y que algún día alguno de ellos también se pregunte qué ha sido de mí, porque eso significará que algo de lo que han aprendido conmigo (bueno o malo) ha quedado en su memoria. Y me sentiré orgullosa de ello. Y de ellos.
![]() |
| Algunas de mis alumnas de Mahón, que de tanto en tanto se acuerdan de mí. "Mis nenas" |
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En los próximos días iré publicando algunas de las experiencias que hemos vivido este curso, así, a salto de mata, pero espero que os gusten. :D
lunes, 23 de mayo de 2016
La tuitera dicharachera
Últimamente tengo tanto que contar, que no llego ni al blog. Mi adicción a las redes sociales es de sobras conocida por todos vosotros, pero últimamente Twitter se lleva la palma. Será por eso de que ofrece más anonimato. ;)
Aquí, algunos de mis últimos "tuits educativos":
Aquí, algunos de mis últimos "tuits educativos":
Colocar a mis #alumnos de 2o #ESO chico-chica-chico-chica... y que surja el #amor es todo uno. #Primavera #Hormonas #Adolescentes— Isabel Pascual (@i_pascual) 19 de abril de 2016
Yo no sé para qué hacemos recuperaciones... pic.twitter.com/pzUzmo2B0y— Isabel Pascual (@i_pascual) 21 de abril de 2016
Hoy en clase hemos celebrado un previo de #SantJordi #DíaDelLibro muy emotivo. #JóvenesLectores #ESO @anayainfantil pic.twitter.com/lQTNyuBsG0— Isabel Pascual (@i_pascual) 22 de abril de 2016
Hoy un alumno mío,se supone que superdotado,se ha colocado una ventosa en la frente. Tiene un chupón del tamaño de África en todo el careto.— Isabel Pascual (@i_pascual) 29 de abril de 2016
Que menos mal que era superdotado, si no llega a serlo, miedo me da imaginar el final.— Isabel Pascual (@i_pascual) 29 de abril de 2016
Cuando una definición de la @RAEinforma desata las homonas de mis monstruitos de 2o ESO. #MentesCalenturientas pic.twitter.com/w2Jtj1YmlS— Isabel Pascual (@i_pascual) 3 de mayo de 2016
— Isabel Pascual (@i_pascual) 8 de mayo de 2016
Sabes que eres una #malaprofe cuando te preocupa más que un alumno se eche novia a que apruebe los exámenes. :D #RealFacts #TeacherFacts— Isabel Pascual (@i_pascual) 11 de mayo de 2016
— Isabel Pascual (@i_pascual) 16 de mayo de 2016
jueves, 14 de abril de 2016
El trabajo sucio.
Llevo muchísimo tiempo sin publicar en el blog. Lo sé. Soy consciente de ello. No es que no haya tenido nada que decir, aun al contrario, pero ni el tiempo ni las fuerzas me han acompañado para dedicarle un poquito de tiempo al Diario. Hoy sí. Hoy me veo en la necesidad de escribir, de quejarme (como siempre, diréis), de decir unas cuantas verdades o, más que de decirlas, de hacerlas públicas.
Probablemente yo soy la profesora más mediocre que tienen mis alumnos. No voy a discutir este hecho ni lo voy a poner en duda, os daré ese placer. Sin embargo, también os puedo decir que mis clases son de las más disciplinadas de todo el centro. Se habla cuando se tiene que hablar, se calla cuando se tiene que callar y los alumnos normalmente tienen de 10 a 30 minutos para realizar sus actividades en clase, así les puedo resolver dudas. Y trabajan. Mucho. En orden. En ese silencio relativo que se crea en un entorno de trabajo tranquilo, productivo. También, de un modo u otro, les intento premiar por ello.
Sin embargo, la labor educativa es mucho más que esos 55 minutos por sesión que pasamos en el aula. El centro es mucho mayor y nos implica a todos, y no hablemos ya de la comunidad educativa. ¿De qué sirve un profesor excelente en su materia pero que se esconde en los despachos para eludir cualquier responsabilidad? ¿De qué sirve que en la sala de profesores haya seis docentes corrigiendo o preparando clases (algo importantísimo) si ninguno de ellos es capaz de salir cuando se produce un altercado o cuando hay un alumno expulsado? Hay momentos en los que la responsabilidad no recae sobre un único profesional, sino que nos afecta a todos. O al menos debería afectarnos a todos.
Ser profesor es mucho más que dar la clase, y nuestra profesión no se acredita sólo con ganar la oposición. Eso te certifica administrativa y académicamente como funcionario de carrera, pero no serás profesor hasta que no vivas tu centro y tus alumnos y te impliques en su funcionamiento, en su aprendizaje, en todos y cada uno de los pequeños aspectos, por minúsculos que sean, que forman parte de la labor docente.
Es lamentable ver como algunos profesores, y esto pasa en todos los centros, no se levantan de la silla si no tienen una hora específica asignado y/o se les pide expresamente su colaboración. Es algo deplorable. Así de claro lo digo, aunque me gane mil y una enemistades. Por poner un ejemplo, no me parece normal que haya una pelea en el pasillo y que nadie se dé cuenta, menos normal me parece que algunos escurran el bulto. Que luego cuando sucede una desgracia nos rasgamos las vestiduras, y son cosas que se pueden evitar con la colaboración y el trabajo de todos y haciendo un ejercicio de corresponsabilidad.
Muchos me dirán que "lo hago porque quiero". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! Ahí reside el problema: muchos no quieren. No quieren ver esa parte de nuestro trabajo, la de mediadores, la de agentes de prevención de la violencia. O arrimamos todos el hombro, o tendremos que poner a la policía a vigilar los pasillos en los cambios de clase y durante los recreos. Se habla mucho de la violencia en las aulas y de la irascibilidad de los alumnos, ¿pero qué se hace para neutralizar esto? Si algunos docentes son incapaces de llamar la atención a un alumno que está rompiendo algo, ¿cómo podemos pretender que ese mismo "profesional" se ponga en alerta ante un acto violento? Las grandes cosas empiezan con gestos pequeños, pero hay que empezar.
Que luego los que más se quejan son los que menos hacen. Y así nos luce el pelo. Os lo dice media interinucha.
Probablemente yo soy la profesora más mediocre que tienen mis alumnos. No voy a discutir este hecho ni lo voy a poner en duda, os daré ese placer. Sin embargo, también os puedo decir que mis clases son de las más disciplinadas de todo el centro. Se habla cuando se tiene que hablar, se calla cuando se tiene que callar y los alumnos normalmente tienen de 10 a 30 minutos para realizar sus actividades en clase, así les puedo resolver dudas. Y trabajan. Mucho. En orden. En ese silencio relativo que se crea en un entorno de trabajo tranquilo, productivo. También, de un modo u otro, les intento premiar por ello.
Sin embargo, la labor educativa es mucho más que esos 55 minutos por sesión que pasamos en el aula. El centro es mucho mayor y nos implica a todos, y no hablemos ya de la comunidad educativa. ¿De qué sirve un profesor excelente en su materia pero que se esconde en los despachos para eludir cualquier responsabilidad? ¿De qué sirve que en la sala de profesores haya seis docentes corrigiendo o preparando clases (algo importantísimo) si ninguno de ellos es capaz de salir cuando se produce un altercado o cuando hay un alumno expulsado? Hay momentos en los que la responsabilidad no recae sobre un único profesional, sino que nos afecta a todos. O al menos debería afectarnos a todos.
Ser profesor es mucho más que dar la clase, y nuestra profesión no se acredita sólo con ganar la oposición. Eso te certifica administrativa y académicamente como funcionario de carrera, pero no serás profesor hasta que no vivas tu centro y tus alumnos y te impliques en su funcionamiento, en su aprendizaje, en todos y cada uno de los pequeños aspectos, por minúsculos que sean, que forman parte de la labor docente.
Es lamentable ver como algunos profesores, y esto pasa en todos los centros, no se levantan de la silla si no tienen una hora específica asignado y/o se les pide expresamente su colaboración. Es algo deplorable. Así de claro lo digo, aunque me gane mil y una enemistades. Por poner un ejemplo, no me parece normal que haya una pelea en el pasillo y que nadie se dé cuenta, menos normal me parece que algunos escurran el bulto. Que luego cuando sucede una desgracia nos rasgamos las vestiduras, y son cosas que se pueden evitar con la colaboración y el trabajo de todos y haciendo un ejercicio de corresponsabilidad.
Muchos me dirán que "lo hago porque quiero". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! Ahí reside el problema: muchos no quieren. No quieren ver esa parte de nuestro trabajo, la de mediadores, la de agentes de prevención de la violencia. O arrimamos todos el hombro, o tendremos que poner a la policía a vigilar los pasillos en los cambios de clase y durante los recreos. Se habla mucho de la violencia en las aulas y de la irascibilidad de los alumnos, ¿pero qué se hace para neutralizar esto? Si algunos docentes son incapaces de llamar la atención a un alumno que está rompiendo algo, ¿cómo podemos pretender que ese mismo "profesional" se ponga en alerta ante un acto violento? Las grandes cosas empiezan con gestos pequeños, pero hay que empezar.
Que luego los que más se quejan son los que menos hacen. Y así nos luce el pelo. Os lo dice media interinucha.
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sábado, 5 de marzo de 2016
Shakiras
Que Gerard Piqué ha sido siempre un niño mimado de una familia algo más que acomodada de Barcelona, y que encima el talento físico y la suerte profesional le han sonreído, no es nada nuevo. Es una persona a la que nadie le dijo un "NO" a tiempo, y en esas estamos. No está en "Hermano Mayor" porque está podrido de pasta y porque pues... ya está muy mayor para que se le pueda corregir.
De Shakira, su actual pareja y madre de sus dos hijos, tenía otra visión. También es verdad que es una muchacha a la que nunca le faltó el pan y que lejos estaba de pertenecer a la clase baja colombiana. No era ése su caso, afortunadamente para ella, pero no parecía ser una chica con demasiadas salidas del tiesto.
Hasta que abre la boca.
Y encima hay quien la defiende.
Vean el documento adjunto:
De Shakira, su actual pareja y madre de sus dos hijos, tenía otra visión. También es verdad que es una muchacha a la que nunca le faltó el pan y que lejos estaba de pertenecer a la clase baja colombiana. No era ése su caso, afortunadamente para ella, pero no parecía ser una chica con demasiadas salidas del tiesto.
Hasta que abre la boca.
Y encima hay quien la defiende.
Vean el documento adjunto:
jueves, 18 de febrero de 2016
A vueltas con las lenguas... ¿extranjeras?
Llevo unos días entre disgustada e incrédula. No hace falta hurgar el motivo ni las circunstancias en las que se produjo el comentario, pero resulta que ahora soy profesora de una lengua extranjera. Sí, como lo oís. Hay centros de primaria que han aseverado que otorgan a la lengua castellana el estatus de lengua extranjera. Así, sin vaselina.
Afortunadamente la interlocutora de la persona que soltó semejante salvajada era bastante más educada y bien hablada que yo, además de ser una señora y una grandísima profesional como la copa de un pino, como todos mis compañeros de departamento, pero de haber sido yo la persona que hubiera escuchado ese "desafortunado" comentario le hubiera contestado varias cosas. No me preguntéis dónde hubiera dejado la educación que me ha dado mi madre, porque no creo que los exabruptos precisamente hubieran brillado por su ausencia.
Respuesta a quienes creen que el castellano es una lengua extranjera en Baleares (y le dan ese tratamiento en la educación).
1. Lingüística, histórica y socialmente, efectivamente el castellano fue lengua extranjera en Baleares. Eso sucedió en el siglo XVIII. Ir tres siglos atrás me parece, cuanto menos, de perogrullo, más aún hoy en día, cuando los movimientos sociales nos permiten gozar de decenas de lenguas en un entorno tan pequeño como es Mallorca. Os voy a poner una comparación algo cogida con pinzas: el inglés también es una lengua extranjera en Norteamérica, ¿no?
2. Sí es cierto que vivimos en un contexto bilingüe y que en algunas zonas el catalán es la lengua predominante, como en los pueblos, y en otras los es el castellano, como en la ciudad y muchas de las zonas turísticas de la costa. Tengo la suerte de trabajar en un centro con un alumnado muy heterogéneo, y sean de donde sean, todos dominan ambas lenguas, aunque una de ellas sea su L1. Con el inglés desafortunadamente no les suele suceder lo mismo. ¿Será que sí es una lengua extranjera?
3. Me parece de gran bajeza profesional quitarle valor a una asignatura, me da igual cuál sea. ¿Cómo una persona que menosprecia la asignatura de castellano luego puede defender materias que sí están corriendo serio riesgo como la pástica, la música o la tecnología? No voy a entrar a valorar otras implicaciones de este hecho porque no quiero ni sospechar que entren factores políticos en juego. Un docente ante todo es un profesional, un educador, alguien que debe aportar valores y conocimientos a sus alumnos. Y ya.
4. Ninguna lengua merece ser menospreciada. Ninguna. Por ningún motivo. Si uno pretende que se respete su idioma, parte esencial de la cultura propia, lo que debe de hacer es facilitar su aprendizaje y usarlo. Dedicarse a apartar otras lenguas o a menospreciarlas no sólo no sirve para mejorar el estatus de la tuya, sino que, además de ser poco productivo, es de bastante mal gusto. ¿No os da la sensación de que hay personas que hacen lo que precisamente criticaban hace un tiempo en otros? No sé... igual mi memoria me falla...
No quiero acabar esta entrada sin antes dedicar un cariñoso abrazo a quienes me han hecho, de la noche a la mañana, profesora de lenguas extranjeras. Llegan un poco tarde. También les ofrezco una clase gratis sobre la evolución del castellano en Baleares que, por cierto, constituye una variedad dentro de la dialectología de la lengua española. Mal que les pese.
No es éste un texto sobre la situación de bilingüismo y de diglosia en Baleares, se trata de una simple reflexión sobre el respeto a TODAS las lenguas, ya sean primera, segunda o extranjera, en el ámbito docente para que este respeto se haga extensible a todos los ámbitos de la sociedad.
Asimismo, aprovecho para hacer hincapié en el hecho de que en este post me he moderado mucho. Muchísimo. Hasta la coronilla me tienen. Menos mal que trabajo en un centro en el que la enorme mayoría de los compañeros respeta nuestro trabajo y nuestra asignatura. En ese concepto, en el respeto, radica todo. A los que van a empezar a atacarme por mil motivos más políticos que lingüísticos, les recuerdo este post: Enllaçats pel català!
Afortunadamente la interlocutora de la persona que soltó semejante salvajada era bastante más educada y bien hablada que yo, además de ser una señora y una grandísima profesional como la copa de un pino, como todos mis compañeros de departamento, pero de haber sido yo la persona que hubiera escuchado ese "desafortunado" comentario le hubiera contestado varias cosas. No me preguntéis dónde hubiera dejado la educación que me ha dado mi madre, porque no creo que los exabruptos precisamente hubieran brillado por su ausencia.
Respuesta a quienes creen que el castellano es una lengua extranjera en Baleares (y le dan ese tratamiento en la educación).
1. Lingüística, histórica y socialmente, efectivamente el castellano fue lengua extranjera en Baleares. Eso sucedió en el siglo XVIII. Ir tres siglos atrás me parece, cuanto menos, de perogrullo, más aún hoy en día, cuando los movimientos sociales nos permiten gozar de decenas de lenguas en un entorno tan pequeño como es Mallorca. Os voy a poner una comparación algo cogida con pinzas: el inglés también es una lengua extranjera en Norteamérica, ¿no?
2. Sí es cierto que vivimos en un contexto bilingüe y que en algunas zonas el catalán es la lengua predominante, como en los pueblos, y en otras los es el castellano, como en la ciudad y muchas de las zonas turísticas de la costa. Tengo la suerte de trabajar en un centro con un alumnado muy heterogéneo, y sean de donde sean, todos dominan ambas lenguas, aunque una de ellas sea su L1. Con el inglés desafortunadamente no les suele suceder lo mismo. ¿Será que sí es una lengua extranjera?
3. Me parece de gran bajeza profesional quitarle valor a una asignatura, me da igual cuál sea. ¿Cómo una persona que menosprecia la asignatura de castellano luego puede defender materias que sí están corriendo serio riesgo como la pástica, la música o la tecnología? No voy a entrar a valorar otras implicaciones de este hecho porque no quiero ni sospechar que entren factores políticos en juego. Un docente ante todo es un profesional, un educador, alguien que debe aportar valores y conocimientos a sus alumnos. Y ya.
4. Ninguna lengua merece ser menospreciada. Ninguna. Por ningún motivo. Si uno pretende que se respete su idioma, parte esencial de la cultura propia, lo que debe de hacer es facilitar su aprendizaje y usarlo. Dedicarse a apartar otras lenguas o a menospreciarlas no sólo no sirve para mejorar el estatus de la tuya, sino que, además de ser poco productivo, es de bastante mal gusto. ¿No os da la sensación de que hay personas que hacen lo que precisamente criticaban hace un tiempo en otros? No sé... igual mi memoria me falla...
No quiero acabar esta entrada sin antes dedicar un cariñoso abrazo a quienes me han hecho, de la noche a la mañana, profesora de lenguas extranjeras. Llegan un poco tarde. También les ofrezco una clase gratis sobre la evolución del castellano en Baleares que, por cierto, constituye una variedad dentro de la dialectología de la lengua española. Mal que les pese.
| multiglotte.org |
No es éste un texto sobre la situación de bilingüismo y de diglosia en Baleares, se trata de una simple reflexión sobre el respeto a TODAS las lenguas, ya sean primera, segunda o extranjera, en el ámbito docente para que este respeto se haga extensible a todos los ámbitos de la sociedad.
Asimismo, aprovecho para hacer hincapié en el hecho de que en este post me he moderado mucho. Muchísimo. Hasta la coronilla me tienen. Menos mal que trabajo en un centro en el que la enorme mayoría de los compañeros respeta nuestro trabajo y nuestra asignatura. En ese concepto, en el respeto, radica todo. A los que van a empezar a atacarme por mil motivos más políticos que lingüísticos, les recuerdo este post: Enllaçats pel català!
miércoles, 17 de febrero de 2016
Padrenuestro que no sé dónde estás, éste es nuestro pan de cada día...
Lo voy a resumir: La están liando parda.
Hay que ser muy corto de miras para creer que esto va sólo de blasfemia. Tampoco me sirve el argumento de que se quería hacer una apología del feminismo y del cuerpo de la mujer con el "madrenuestra" porque, sinceramente, si alguien tiene que recurrir a faltar al respeto a una religión para defender unas ideas es que es mucho más corto de miras que aquellos que sólo ven la blasfemia. No voy a entrar a valorar que ni decoña broma hubieran hecho algo similar con algún rezo de la religión musulmana. Huelga especificar los motivos.
En estos días en los que todo parece estar permitido en aras de la libertad de expresión (que alguien tendría que recordarles que no es ni libertad de ofensa ni libertad de insulto), creo que merece la pena que recordemos un Padrenuestro versionado que de verdad es arte, y que es muy incisivo en todo lo que explica sin la necesidad de ofender a nadie, mucho menos a la religión de la cual lo toma. Es más, en él se hace un ejercicio de crítica y de reflexión en aras de recuperar la esencia de la religión católica y de reclamar la paz y la justicia para todos; de hecho, es un clamo a Dios para que sea el Dios de todos y para que no ignore a los desfavorecidos. Me refiero a la versión de Benedetti en voz de Nacha Guevara: Un Padrenuestro Latinoamericano.
Esto es arte:
Esto es una patochada:
Sinceramente, como mujer, si se querían reclamar nuestros derechos, nuestras libertades y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, flaco favor nos hacen estas pantomimas, que ponen la atención en la ineptitud de quienes lo permiten en un acto público (otra cosa sería un espectáculo privado) y que desdibujan el mensaje utilizando unos recursos ¿estilísticos? que no son, a mi juicio, los apropiados. Con esta fantasmada irreverente no hacen más que ensombrecer la lucha de muchas y quitar valor a un mensaje que, en sí, sería muy necesario que llegara a quien correspondiera. Mal canal, si éste oculta el mensaje en vez de ayudar a transmitirlo.
Líbranos de cualquier mal. Amén.
Hay que ser muy corto de miras para creer que esto va sólo de blasfemia. Tampoco me sirve el argumento de que se quería hacer una apología del feminismo y del cuerpo de la mujer con el "madrenuestra" porque, sinceramente, si alguien tiene que recurrir a faltar al respeto a una religión para defender unas ideas es que es mucho más corto de miras que aquellos que sólo ven la blasfemia. No voy a entrar a valorar que ni de
En estos días en los que todo parece estar permitido en aras de la libertad de expresión (que alguien tendría que recordarles que no es ni libertad de ofensa ni libertad de insulto), creo que merece la pena que recordemos un Padrenuestro versionado que de verdad es arte, y que es muy incisivo en todo lo que explica sin la necesidad de ofender a nadie, mucho menos a la religión de la cual lo toma. Es más, en él se hace un ejercicio de crítica y de reflexión en aras de recuperar la esencia de la religión católica y de reclamar la paz y la justicia para todos; de hecho, es un clamo a Dios para que sea el Dios de todos y para que no ignore a los desfavorecidos. Me refiero a la versión de Benedetti en voz de Nacha Guevara: Un Padrenuestro Latinoamericano.
Esto es arte:
Esto es una patochada:
Sinceramente, como mujer, si se querían reclamar nuestros derechos, nuestras libertades y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, flaco favor nos hacen estas pantomimas, que ponen la atención en la ineptitud de quienes lo permiten en un acto público (otra cosa sería un espectáculo privado) y que desdibujan el mensaje utilizando unos recursos ¿estilísticos? que no son, a mi juicio, los apropiados. Con esta fantasmada irreverente no hacen más que ensombrecer la lucha de muchas y quitar valor a un mensaje que, en sí, sería muy necesario que llegara a quien correspondiera. Mal canal, si éste oculta el mensaje en vez de ayudar a transmitirlo.
Líbranos de cualquier mal. Amén.
sábado, 13 de febrero de 2016
Carta al director: los titiriteros y el (mal) ejemplo a los niños
Ahora que ya los han soltado y, oh, sorpresa, como les han requisado las marionetas en cuestión, el juez opina que no hay riesgo de reincidencia (lo voy a dejar aquí), os comparto la carta al director que mandé al Diario de Mallorca (publicada el miércoles 10 de febrero) y al periódico Última Hora (publicada el jueves 11). El problema, señores, no es la posible apología del terrorismo, sino que fueron unos inconscientes al representar ante niños una obra que bien sabían que no era apta para menores. Ya basta de defender lo indefendible porque mire, en los tiempos que corren, pues parece que queda bien. Oiga: NO.
"Estos días las redes sociales arden a cuentas de un espectáculo de títeres poco afortunado que se representó en Madrid enmarcado en las celebraciones del Carnaval. No voy a entrar a discutir la política cultural del ayuntamiento de la capital de España, que empieza eliminando toda religiosidad de un acto básicamente religioso como la cabalgata de Reyes y acaba por no saber a quién contrata para llevar a cabo una función de títeres para niños.
¿Es que nadie se ha dado cuenta (ni fiscales ni jueces) de que la mayor salvajada que hicieron los titiriteros no fue la pancarta de “Gora Alka-ETA”, que mira, allá ellos, sino que la expusieran en una obrita de guiñoles PARA NIÑOS? Una obra que a todas luces rezumaba crueldad y era de todo menos apta para menores. La encuadraron en unos actos de carnaval para niños y ellos mismos no tuvieron el más mínimo pudor en representarla ante el público infantil, a sabiendas de lo que era. Aquí hay un delito mucho más grave que el enaltecimiento del terrorismo, si cabe, y es el atentado contra las libertades y los derechos de los menores.
Recordad que quienes primero estuvieron atemorizados y llorando fueron los niños, no ellos en la cárcel. Hubo decenas de familias que luego tuvieron que lidiar con explicaciones y niños que seguramente seguirán pensando en las salvajadas que vieron. Los que tienen hijos y los que, como yo, nos dedicamos al mundo de la educación sabemos cuán difícil es lidiar con escenas impactantes a ciertas edades: pesadillas, repetición de patrones, imitación…
Los titiriteros podrían haber cancelado la función y haber explicado a los presentes que la programación de esa obra en ese horario y en ese entorno era un malentendido. Pero no: prefirieron representarla a toda costa. Espero que su interés fuera sólo cobrar, y no alguna otra cosa mucho más oscura como la utilización de una fiesta popular -para menores- con fines poco… adecuados. El que sólo ve lo del terrorismo es un necio al que se le olvida lo más importante: LOS NIÑOS.
A quienes defienden a ultranza a los titiriteros detenidos y encarcelados alegando que ellos sólo hacían una sátira y que eso forma parte de la libertad de expresión les recuerdo varias cosas: 1. Las libertades de uno acaban donde empiezan los derechos de los demás. 2. Los que tanto han criticado la politización e instrumentalización de los actos públicos son quienes ahora están haciendo lo mismo, e incluso con más inquina. 3. No sirve de excusa que digan que no sabían a quién o qué contrataban. Se les paga para saberlo. 4. Al ver el público infantil y que se trataba de un error, los titiriteros pudieron haber cancelado la función. Pudieron haberlo evitado. Y no lo hicieron."
Isabel Pascual.
"Estos días las redes sociales arden a cuentas de un espectáculo de títeres poco afortunado que se representó en Madrid enmarcado en las celebraciones del Carnaval. No voy a entrar a discutir la política cultural del ayuntamiento de la capital de España, que empieza eliminando toda religiosidad de un acto básicamente religioso como la cabalgata de Reyes y acaba por no saber a quién contrata para llevar a cabo una función de títeres para niños.
¿Es que nadie se ha dado cuenta (ni fiscales ni jueces) de que la mayor salvajada que hicieron los titiriteros no fue la pancarta de “Gora Alka-ETA”, que mira, allá ellos, sino que la expusieran en una obrita de guiñoles PARA NIÑOS? Una obra que a todas luces rezumaba crueldad y era de todo menos apta para menores. La encuadraron en unos actos de carnaval para niños y ellos mismos no tuvieron el más mínimo pudor en representarla ante el público infantil, a sabiendas de lo que era. Aquí hay un delito mucho más grave que el enaltecimiento del terrorismo, si cabe, y es el atentado contra las libertades y los derechos de los menores.
Recordad que quienes primero estuvieron atemorizados y llorando fueron los niños, no ellos en la cárcel. Hubo decenas de familias que luego tuvieron que lidiar con explicaciones y niños que seguramente seguirán pensando en las salvajadas que vieron. Los que tienen hijos y los que, como yo, nos dedicamos al mundo de la educación sabemos cuán difícil es lidiar con escenas impactantes a ciertas edades: pesadillas, repetición de patrones, imitación…
Los titiriteros podrían haber cancelado la función y haber explicado a los presentes que la programación de esa obra en ese horario y en ese entorno era un malentendido. Pero no: prefirieron representarla a toda costa. Espero que su interés fuera sólo cobrar, y no alguna otra cosa mucho más oscura como la utilización de una fiesta popular -para menores- con fines poco… adecuados. El que sólo ve lo del terrorismo es un necio al que se le olvida lo más importante: LOS NIÑOS.
A quienes defienden a ultranza a los titiriteros detenidos y encarcelados alegando que ellos sólo hacían una sátira y que eso forma parte de la libertad de expresión les recuerdo varias cosas: 1. Las libertades de uno acaban donde empiezan los derechos de los demás. 2. Los que tanto han criticado la politización e instrumentalización de los actos públicos son quienes ahora están haciendo lo mismo, e incluso con más inquina. 3. No sirve de excusa que digan que no sabían a quién o qué contrataban. Se les paga para saberlo. 4. Al ver el público infantil y que se trataba de un error, los titiriteros pudieron haber cancelado la función. Pudieron haberlo evitado. Y no lo hicieron."
Isabel Pascual.
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