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sábado, 22 de marzo de 2014

Supercursos de superformación del superprofesorado

Porque en el CEPA Joan Mir i Mir somos así: súper. :D

Éste ha sido el primer año de CEPA en el que me he podido librar de hacer cursos de centro un tanto absurdos, insulsos e inútiles (léase todo lo que tiene que ver con TIC -si cada uno se pusiera un poquito y fuera un poco más autodidácta, otro gallo cantaría-, competencias básicas y su puta madre o aprendizaje colaborativo, sobre el cual hablamos mucho y trabajamos poco, yo la primera).

Este año participo en algo que sería... no sé como llamarlo... ¿Clases de inglés? No... no son clases de inglés... ¿Tertulia en inglés? Tampoco. ¿TIL? Bueno, la cosa es que seis desertores del claustro nos hemos aliado en pos del B2 que nos solicita nuestra tan amada consellera para reciclarnos en el idioma de Shakespeare. A la mierda Shakespeare. Shakespeare es una mierda, para mí el inglés es el idioma de Dickens, de las hermanas Brontë o de Hemingway.

Al lío, que me pierdo. La cuestión es que de los 6, 3 ya tenemos el B2, unos desde hace porrocientos años, otros de hace menos, pero bueno, siempre va bien refrescar vocabulario, gramática y, sobre todo, hablar. Si una lengua no se usa con asiduidad se pierde, o se va perdiendo, porque ya se sabe eso que se dice que "quien tuvo, retuvo".

Pues bien, las sesiones las hemos dividido y a todos nos ha tocado preparar 1 y media. Sí, media. Aquí os pongo las que yo he preparado. La de "fashion", o moda, para los que no ven Sexo en Nueva York, la hice yo solita, pero para hacer la de comida y restaurantes (si es que esto del morapio es todo un vicio...) trabajé con Biel Calvó, un puterino de sustitución compañero mío que también es profesor interino, ingeniero agrónomo para más señas.

Por si vosotros os estáis preparando el B2 de inglés, aquí os dejamos el enlace de Slideshare para que os podáis descargar estos dos cuadernillos, que cuentan con un solucionario al final y las fuentes y los recursos bibliográficos de los cuales hemos sacado los materiales.






miércoles, 12 de febrero de 2014

La importancia de compartir materiales (y de tirar cosas desfasadas)

Cuando trabajaba en el Cap de Llevant un compañero de Tecnología dijo una gran frase: Si cada profesor compartiera aunque fuera sólo un material de creación propia, probablemente tendríamos la mayor base de datos del mundo. Pero aquí estamos, tirando de fotocopias obsoletas en las que aún aparecen los nueve planetas o que incluso ya amarillean y se resquebrajan al tocarlas.

Vosotros me diréis que la B y la V siguen siendo las mismas, y que el trabajo de cada profesor en clase es lo importante. Cierto. Lleváis razón. Además, tener unos materiales de base siempre es algo práctico y cómodo, aunque no me negaréis que es aburridísimo usar los mismos año tras año, sin cambiar siquiera una coma. El hastío en estado puro.

Por otra parte, existe también cierto celo a compartir. Entiendo que a veces nuestros materiales forman parte de una programación que posteriormente podemos presentar a oposiciones, pero qué queréis que os diga... ¿Qué hay de malo en que dos o veinte personas usen los mismos materiales? ¿Acaso no se usa el mismo libro en diferentes centro y por multitud de profesores? ¿No es diferente el enfoque de todas y cada una de esas clases? Hablamos a los alumnos de compartir, pero nosotros no predicamos con el ejemplo. Considero que eso nos enriquece aunque, eso sí, no debemos olvidarnos de citar la fuente, que somos muy listos, y luego nos apropiamos de lo que no es nuestro. Compartir, ¡sí, siempre! Pero citando la autoría. Citando al autor o la fuente no solamente hacemos honor a la verdad, sino que además mostramos nuestra honestidad ante alumnos, compañeros y, si fuera el caso, un tribunal de oposiciones (espero, por el bien de la educación en general y por el mío propio, que los miembros de los tribunales también estén a favor de compartir materiales y de usar materiales de compañeros).

Yo, por mi parte, contribuyo a nuestra "base de datos docente" con documentos y diapositivas que cuelgo en Slideshare, donde hasta el mes pasado había recibido la nada desdeñable cantidad de 10.000 visitas y porrocientas descargas de mis documentos. Si puedo ayudar en algo a un compañero y mis materiales pueden servir para que haga un poco de copy-paste de aquí y de allí, ¡genial! Y si me pueden ayudar a mí ¡mucho mejor!

Otras maneras de compartir son Google Drive, Google Sites, Dropbox o Calaméo, esta última muy usada por Es racó des PT, una web fabulosa en la que encontraréis un montón de recursos tanto para primaria como para secundaria, eso sí, especializados en adaptaciones.

Luego diréis: "Ya, pero es que cada uno tiene su estilo" o "Yo no comparto esa postura" o mil chorradas más. ¡Y qué más da! Al menos ya tenéis -tenemos- un punto de apoyo para empezar materiales nuevos o vemos nuevas maneras de enseñar en las que nunca habríamos caído y que tal vez sean mucho mejores para facilitar el aprendizaje de nuestros alumnos. No estoy diciendo que se tenga que usar el 100% de un material, ni que lo tengamos que sacar todo de la red, ni que los libros de hace 30 años no sean buenos. No, no estoy diciendo eso. Lo que trato de transmitir es que todas estas fuentes son un punto de partida valiosísimo sobre el que trabajar. ¿No creéis?

Y por el amor de Dios, almas en pena, haced el favor de tirar los materiales obsoletos y desfasados (de qué me sirve una noticia de los años ochenta si ya ha perdido su actualidad -hablo de lengua-), que acabáis acumulando fotocopias que nunca volveréis a usar y eso echa un tufillo a Diógenes que da miedo. Y ocupáis espacio. Eso me molesta especialmente si se ocupa mi espacio. Más aún si no se me pide permiso. Y todavía más si no se lee el cartelaco de "CASTELLANO" (una vez más, to whom it may concern). Reciclad el papel -o mejor, haced sólo las copias justas y necesarias-, ordenad vuestras cosas, revisad materiales antiguos y seleccionad los que aún son válidos y tirad los demás, conservad las cosas en formato digital, en vuestro PC o en la nube, pero por el amor de Dios, no saquéis fotocopias amarillentas hechas de recorta-pega de hace 20 años ni lleguéis al límite del síndrome de Diógenes, que nos conocemos.

Para que os hagáis una idea de cómo queda, os pongo uno de mis materiales colgados en Slideshare. Se trata de una actividad sobre la publicidad subliminal dirigida a adultos (o a adolescentes guarrillos en plena efervescencia hormonal).




miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Me ayudáis con un cuestionario?

En el marco de un curso de formación de la Conselleria una de las actividades consistía en realizar un cuestionario. Sólo en realizarlo. Pero yo cuando hago algo quiero que tenga una utilidad, y me he propuesto compartirlo con todos vosotros para, una vez extraídos los resultados, elaborar una entrada en el blog aportando mis (¿controvertidos y polémicos?) comentarios.

Si os apetece colaborar y os dedicáis a la labor docente, podéis realizar el cuestionario aquí. ¡Animaros, que es muy cortito!

Por cierto, el cuestionario está en catalán, aunque se entiende perfectamente si habláis cualquier otra lengua románica. Asimismo, Google tiene un traductor fabuloso.

CUESTIONARIO: Llengua, atenció a la diversitat i TIC

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La competencia social y ciudadana o cómo no ser un harapo de la vida

Hoy sigo con mi serie "Competencias Básicas" y le toca el turno a la social y ciudadana. Ésta es muy fácil. Se trata de seguir las siguientes premisas, que no son excluyentes a otras que las puedan complementar. Si uno no se comporta como un orangután y es capaz de seguir ciertas normas podemos decir que es apto para vivir en sociedad. Hasta las hormigas lo son, no es tan difícil. 

Proceso para adquirir la competencia social y ciudadana:

- Saluda. Decir hola y adiós no es tan difícil. 
- Por favor y gracias son las palabras mágicas, no seas becerro. 
- No escupas en el suelo. 
- No pegues chicles en el pelo de los compañeros. 
- Usa los baños como un humano, no como un perro.
- Al usar el transporte público, deja bajar antes de subirte. Y paga tu billete, claro. 
- Intenta ser buena persona: no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti. 
- Sonríe. Es gratis. 

Estos ocho puntos se resumen en uno: Respeta y serás respetado. 

Os aseguro que los alumnos que realizan estos ocho ítems consiguen, al menos, un 6 en mi asignatura. Pensad que sonreír y que te devuelvan la sonrisa ya te pone de buen humor, y con buen humor se trabaja mejor, ¿verdad? Ayyyy... ¡Cuánto garrulo suelto en el mundo de los adultos! 

"La lista" y la (falta de) autonomía e iniciativa personal

Sí, amigüitos que me seguís por la blogosfera. El post de hoy promete. No pretendo herir sensibilidades, pero si alguien cree que se va a sentir aludido es mejor que no lo lea. Es mi opinión y si os gusta bien y si no la pintáis de rosa y le ponéis un lacito.

"LA LISTA", así, en mayúsculas, es la Lista de aspirantes a interinidades dentro del personal docente de las Islas Baleares. Tiene otro nombre mucho más bonito, pero yo le pongo éste. Aún así, de todos modos, la voy a llamar "la lista", así que poco importa su nombre oficial. La lista es un elemento temido al que cualquier aspirante a profesor o maestro de la educación pública debe apuntarse masivamente en el mes de mayo, mes de las flores, mes de María. A finales de junio o a principios de julio saldrá la lista definitiva en la que uno comprueba que, tras haber hecho todo lo posible, tiene una puntuación de mierda y está a años luz de poder trabajar. La lista te permite seleccionar centro a finales de julio aun sabiendo que debería de haber tropecientas mil quinientas veintiocho plazas de tu especialidad para que obtuvieras una vacante a media jornada en Formentera.

¡Ah, la lista! ¡Qué cruel! Se actualiza cada viernes y ahí nos tenéis a nosotros, viles mortales desempleados deseando coger una tiza y un boli rojo, contando cuántas personas tenemos por delante para así calcular en qué curso podremos volver a trabajar. La lista se va de finde. Sería un buen título para una película de terror al más puro estilo años 30, con los pasillos de la Consellería d'Educació, Cultura i Universitats como escenario y una telefonista al más puro niña del exorcista como protagonista. También puede haber una interina rollo la chica de la curva diciendo eso de "a mí una vez me llamaron y logré trabajar". Al señor Bosch le dejo ser Freddy Krueger, por lo de los cuchillos y los recortes...

Una vez que ya sabemos qué es "la lista", que ya quisiera Schindler tener una como la nuestra, porque nosotros somos un porrón, pero un porrón de los buenos, ¿eh? ¡No se vaya usted a creer!, pues eso, una vez que ya sabemos qué es la lista de interinos y cómo gusta de putear a la gente voy a pasar a relataros su relación con la autonomía y la iniciativa personal de los aspirantes a docentes o, para ser más exactos, la falta de las mismas en algunos de los futuros maestros y profesores. Vamos, que voy a usar la vieja técnica del "éste hace esto, pero tú no lo hagas, porque no es bien!!!! está mal y no debes demostrar tu estupidez ante el mundo". Ya lo hizo en cierto modo el Arcipreste de Hita y no le fue mal del todo, aunque quedó de guarrillo perverso para arriba, pero bueno... (Por favor, si mi profesora de Literatura Medieval ve esto que haga ver que no lo ha leído, sé que ha sido todo un sacrilegio literario).

Pues bien, en un post anterior dije que "autonomía e iniciativa personal" era la competencia que se encargaba de "buscar soluciones en vez de ver problemas" y lo sigo manteniendo porque no sólo creo que es cierto, sino que además lo es. De nada te sirve decir que estás a oscuras si no buscas la clavija de la luz, un fósforo o una linterna para remediarlo. De nada sirve decir que te duele la tripa si sigues comiendo como un animal y no te cuidas. De nada sirve decir "yo no sé hacer..." si no preguntas "cómo se hace...".

Para evitar que cualquier miembro de la lista pueda despistarse, el año pasado dos compañeras pusieron en marcha en Facebook una página de ayuda desinteresada que sirviera de lugar de puesta en común. Obviamente se trata de una página personal y no oficial, pero ciertos elementos subversivos quisieran que les resolvieran los problemas aquí y ahora y de manera altruista. No son una ONG, son una página de encuentro de docentes para mejorar nuestra situación y calmar nuestros nervios. Aquí os la pongo, porque se merecen que les hagamos propaganda, que son unas maravillas:

https://www.facebook.com/pages/Llista-dInterins-Personal-Docent-Illes-Balears/197933106935532



Si tienes un problema está bien pedir la solución si te ves muy apurado, pero no de manera sistemática. No puedes pedir cosas absurdas que han sido contestadas mil veces: eres adulto, tienes una carrera y eres docente. ¡Demuestra tus habilidades! Si no, hijo mío, no sé qué haces aquí... Tampoco puedes pedir cosas que puedes resolver tú mismo buscándolas en Google y clicando en la primera opción o haciendo una simple llamada de teléfono. Eso sólo demuestra que eres un vago y un inepto, vamos, para ser políticamente correctos, eso sólo demuestra que no eres autónomo y que no tienes iniciativa. Bueno, realmente puedes hacer lo que te dé la gana, otra cosa será cómo quedes a ojos de tus compañeros y colegas de profesión. Sí, lo sé, yo soy una amargada en el paro y sin pareja a la que, además, le gusta hacer de metomentodo. ¿Y? Yo lo asumo. ¿Y tú? ¿Tú asumes que eres tonto, inútil, inepto?

Odio ver ahí preguntas del tipo:

¿Qué hago si me pica el brazo izquierdo y soy zurda?

A ver, bonita, ¿no te puedes rascar con el brazo derecho? Hay gente que, desde luego, no ve más allá de sus narices. O con un boli, o con una pared como los perros, me da igual. Si te pica te rascas. No veas el picor: ¡busca cómo rascarte! (Vale, es un ejemplo un tanto escatológico, pero se entiende, ¿verdad?)

Busca la solución. ¿Tienes hambre? Busca comida. ¿Tienes sed? Busca agua. ¿No sabes hacer algo? Averigua cómo hacerlo. ¿Nadie ha empezado un proyecto? ¡Empiézalo tú! ¿No te gusta el verde de las cortinas de tu casa? ¡Cámbialas! ¿Te sientes deprimido? ¡Sal a caminar! ¿No sabes cómo cobrar una ayuda? Infórmate, lee, busca. ¿No sabes cómo preparar una clase? ¡Aprende de tus compañeros!

Claro que uno siempre puede pedir ayuda, pero cuántas veces nos habremos quejado de que los alumnos ni siquiera intentan buscar la solución de un problema, ni lo leen... ¿Cuántas? ¡Miles! Para plantear una duda primero tiene que haber algo consistente sobre lo que dudar.

Situación hipotética 1:

- Tengo 20 manzanas en un saco y 30 peras en otro. ¿Cuántas frutas tengo en total?
- Profe, yo no lo sé hacer.
- ¿Pero lo has intentado?
- Si, pero no, pero...
- Inténtalo y, cuando tengas dudas, luego te ayudo.

Situación hipotética 2

- Tengo 20 manzanas en un saco y 30 peras en otro. ¿Cuántas frutas tengo en total?
- Profe, aquí qué tengo que hacer: ¿sumar o restar?
- A ver, Julito, si te pide en total, ¿crees que tienes que quitar o añadir cosas?
- ¿Añadir?
- Muy bien, entonces...
- ¿Sumar?
- ¡Claro! Anda, sigue y luego nos dices el resultado.

¿Cuál preferís? ¿Cuál es mejor alumno? ¿Cuál piensa? Activar el cerebro y mover el culo es la premisa básica de la autonomía y la iniciativa personal, que como ya he dicho está muy ligada con aprender a aprender por lo que a averiguar, investigar, probar, etc. se refiere.

¿Cómo podemos hacer de nuestros alumnos personitas autónomas y con iniciativa si buena parte del personal docente aún no tiene adquirida esa competencia pese a tener una carrera y dedicarse a la enseñanza? Y si la tienen hacen un soez alarde de la garrulería y la vagancia patrias, y no sé qué es peor, si no ser autónomo o ser vago, aunque a menudo son dos aspectos que van de la mano.

FFFUUUUUU, y aquí lo dejo, que me enervo.



Aprender a aprender

Sí, compañeros: Hoy os voy a hablar de las competencias básicas. Tranquilos, no os voy a hablar de ellas desde un punto de vista teórico ni os voy a decir lo que son para mí, porque como me contestó (de muy malas maneras) una miembro de mi último tribunal de oposiciones la teoría nos la sabemos todos.

La necesidad agudiza el ingenio, y aunque yo aún no estoy totalmente depauperada gracias a mi situación de desempleada, sí que procuro ahorrar unos eurillos. Mi afán de chica ahorradora ha hecho que hoy recordara mis conocimientos de Tecnología de mis tiempos de ESP y me pusiera a arreglar/modernizar/tunear/acondicionar dos lámparas de mesa. He reutilizado un par de pies de lámpara de madera que hacían juego con mi habitación y he ido a por unas campanas, para no tenerlos que tirar. Aunque tengan 30 años son bien dignos y quedan bien monos. Resulta que las tulipas eran muy baratas, pero sólo las había de rosca pequeña, por lo que he decidido comprar un portalámparas para ahorrarme la gasolina de ir a Palma y al llegar a casa me he puesto manos a la obra:

1. Corta cable. Quita portalámparas viejo.
2. Pela cable. Coloca portalámparas nuevo.
3. Comprueba que funciona. Funciona a la primera. OK. No funciona. Repite el proceso mejorándolo.
4. Coloca todas las piezas y la tulipa.

Esto que aquí parece tan simple conlleva toda una técnica. Con la primera lámpara he estado media hora y he tenido que pelar el cable tres veces porque me lo cargaba. Esto de pelar los cables es todo un arte. Luego no se me abrían los tornillos del portalámparas y a punto he estado de desistir, pero a fuerza de persistir y de ir cambiando de destornillador el tornillito ha girado y voilà! he podido colocar el cobre dentro. Pero vaya, la lié parda, y me olvidé una pieza, así que tuve que volver a repetir el proceso. Fatigoso, sí, pero la ilusión que se me puso en la cara al colocar la bombilla, enchufar el cable y ver que la luz resplandecía es algo difícil de explicar. Lo había logrado. Ahora tocaba la segunda lamparita. Con ésta todo fue rodado y estuve menos de 5 minutos. Si no fuera por mis ganas de aprender algo nuevo, de crear, de indagar, de elaborar, de manufacturar, de ilusionarme... ahora mismo no tendría lucecitas en el cuarto. Y las tengo, vaya si las tengo.

Una de mis lamparitas, brillando en la oscuridad por primera vez.


De acuerdo: mi futuro como manitas de la electricidad y la iluminación os importa bien poco. Lo entiendo. ¿Pero acaso no es el mío el mismo sentimiento inefable que experimentan los alumnos al lograr algo que para ellos parecía imposible o, cuanto menos, fuera de lo común? Aprender a aprender se basa en la curiosidad, en la necesidad, en aplicar todos los conocimientos y habilidades que uno tiene para mejorar su entorno y seguir aprendiendo. Aprender a aprender implica descubrir, tocar, practicar, equivocarse, errar, fallar, logar un éxito, hacer camino y llegar a puerto, o no, o simplemente detenerse a disfrutar de una de las posadas con las que uno se encuentra a lo largo de la caminata porque ése es un lugar afable, un lugar que, bien pensado, también podría ser un destino.

Si hay algo que difícilmente puedo borrar de mi memoria es la cara de satisfacción de los alumnos cuando consiguen un éxito que se les antojaba imposible o, cuanto menos, lejano. Es un éxito a su nivel que les permite seguir avanzando y mejorar porque se dan cuenta de que "ellos pueden". Recuerdo con especial cariño la carita de un alumno mío, ANEE para más señas, con severas dificultades de lenguaje que, tras lograr leer un libro adaptado a su nivel de manera totalmente autónoma realizó un trabajo digno de elogiar y sacó 8. Lo fantástico no fue que sacara un 8. Lo fantástico fue que leyó una obrita él solito, por sí mismo, porque él sabía que era capaz, porque él sabía que yo sabía que él sería capaz, porque se propuso una meta y la cruzó de sobras, porque sacó lo mejor de sí mismo, porque aprendió el verdadero significado de la palabra "descubrir", porque se equivocó y repitió miles de veces algunas de las páginas del trabajo sin que nadie se lo pidiera, porque buscaba la perfección, su perfección, su realización, su éxito, su aprendizaje, sus ganas de seguir aprendiendo. Buscaba reconocimiento. Buscaba cariño. Buscaba sentirse válido. Buscaba una nota que se ajustara a su esfuerzo más que a su resultado.

Pero este chaval encontró mucho más: encontró una nota que era justa para con su trabajo; encontró que "misteriosamente", el boli de la profesora se había "olvidado" de marcar algunos errores; encontró que él había sido capaz de crear algo bello; encontró que, si había logrado leer un libro él solito por primera vez, bien podía hacerlo una segunda vez. Y así fue.

Este chico no pidió ayuda a nadie durante el proceso, no por cabezonería, no, esta vez no era cabezonería, esta vez era orgullo propio. Era un "YO PUEDO, Y YO PUEDO SOLO". Era un "YO SOY CAPAZ". Era un "SI ME EQUIVOCO, AL MENOS LO HABRÉ INTENTADO". Era un "SI LO INTENTO, TAL VEZ PUEDA LOGRAR ALGÚN RESULTADO". Era un "¿Y SI ESE RESULTADO ES BUENO?". Y lo fue.

Él sabía que tenía un plan B, alguien a quien preguntar, pero no lo hizo. Nos mostró a todos su esfuerzo y su trabajo. Nos demostró que cuando se quiere, se puede. También nos demostró que ante la necesidad uno no tiene más remedio que luchar. Esto es aprender a aprender, y no las estupideces que tengo que poner en la programación y aparecen en cientos y cientos de documentos administrativos de la Consejería. Aprender a aprender es espabilarse. No hay más. Autonomía e iniciativa personal es buscar soluciones en vez de ver problemas. Si las juntamos y las desarrollamos en nuestros alumnos tendremos ciudadanos perfectos.

Os aseguro que todos mis alumnos son personitas perfectas y maravillosas. No en vano una de mis nenas siempre me decía "Profe, tú a veces nos gritas mucho, pero también nos quieres mucho, ¿verdad?" Jajajaja. Me parto. ¡Cómo me calaron! Les soltaba algún berrido -para que espabilaran, y os aseguro que funcionan-, pero os aseguro que eran de las pocas clases que, cuando estuve de baja y coincidió con las bajas de muchos otros profesores, supieron organizarse autónomamente, arreglar la clase, hacer los deberes y mantener el orden ¡AH! ¡Y tenerme informada vía e-mail! ¿¡Qué más les podía pedir?! Habían aprendido a superarse. Habían adquirido técnicas que les permitían mejorar. Habían madurado.

Me estoy poniendo ñoña. Necesito volver a dar clase. Echo de menos a mis chiquimonsters. Mucho.