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jueves, 14 de julio de 2016

Puertas abiertas

Los finales de curso siempre vienen acompañados de sus tradicionales galas/shows/encuentros o lo que sea que se haga. Este año es la primera vez que participo en una Jornada de Puertas Abiertas, que incluía exposición, cena y gala con actuaciones, entrega de premios y graduación. ¡Un completo, vamos!

Aquí os dejo el enlace al post de la revista digital Téntol del IES Santanyí, donde os lo resumen. No os creáis que me voy a quedar aquí, no... :D También os voy a poner las fotos de la exposición de Lengua Castellana, en la que participamos todos los profes y había trabajos de todos los niveles y grupos. Aquí las tenéis: ¡Disfrutadlas!








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Encontraréis el show de final de curso de los alumnos de Taller de Teatro que se proyectó tanto en la exposción como en la gala en este enlace.

lunes, 1 de febrero de 2016

A pierna suelta.

A pierna suelta, así es como he dormido los últimos días. La explicación se halla en mis chiquimonsters y lo majos que pueden llegar a ser... cuando quieren. ;)  Hoy he leído una imagen en Facebook y he pensado que sería bonito compartir con vosotros cómo me sentí este fin de semana. Os haré un breve resumen: Los chavales están trabajando para un proyecto que presentarán a concurso y se tenían que documentar. Como tienen 13 o 14 años, y están en plena efervescencia hormonal de 2º de ESO, pues la parte de documentación académica la he reducido mucho y he optado por hacer salidas extraescolares que les permitan ver las cosas de primera mano. No es lo mismo verlo en un papel que experimentarlo.

Un grupo de alumnos me acompañó el viernes por la tarde a un "paseo educativo" por palma y la visita a una exposición, previo paso por el McDonalds para comer, para fomentar la vida sana, ¿sabéis? ;) Con los alumnos de la segunda salida, quienes vinieron acompañados por sus papás, nos encontramos el sábado por la mañana en el Parc de la Mar para fijarnos en la parte arquitectónica de esa parte de la ciudad, ver el Relevo de la Guardia de Honor y realizar una gimcana. La verdad es que los chavales estaban implicadísimos y yo no sé si ellos disfrutaron, que espero que sí, pero yo me lo pasé pipa viéndoles las caritas y viendo cómo trabajaban y preguntaban, y también viendo como eran un ejemplo de conducta para muchos de los allí presentes.

Así pues, aquí os dejo mi reflexión facebookera del sábado.

¿Conocéis esa sensación de orgullo y satisfacción por el trabajo bien hecho? ¿Habéis experimentado alguna vez organizar algo y que pocos te respondan, pero que sean los mejores y que hagan de estos momentos algo mágico? Estoy que no quepo en mí de gozo con los alumnos que tengo este año y con sus familias, que creen que un modelo de educación que combine diferentes corrientes es posible, y que afortunadamente son del parecer de que el mundo y el aprendizaje no se acaban ni en el instituto ni en el pueblo, y de que esta pequeña tierra aún tiene muchas cosas por descubrir. Además, soy afortunada de contar con una "materia prima" excelente, alumnos que no dudan en participar de actividades voluntarias (y sin nota) fuera de horario escolar y que tienen familias que los animan a hacer cosas nuevas. 

No creo que seáis capaces de comprender lo henchida que me he sentido al decir "Estos son mis alumnos, venimos del IES Santanyí", un instituto público, de la Part Forana. Me he sentido orgullosa de la educación pública, a la que pertenezco, y de toda la comunidad educativa. Hoy me voy a echar una siesta sin ser capaz de agradecerles todo lo que se merecen a los alumnos y las familias que han hecho que las últimas 24 horas hayan sido, muy probablemente, las mejores de mi corta carrera profesional. Hoy me retiro con la sensación del deber cumplido. 
 
Os comparto la foto, pues tanto ellos como sus padres me han dado permiso para hacerlo. Mención especial merecen también los tres soles que me acompañaron ayer por la tarde, un diez de chavales y de familias, a las que incluyo en mi agradecimiento. De ellos no puedo poner foto porque aún no tengo permiso. La verdad: merece la pena invertir en ellos todo el tiempo y todos los esfuerzos del mundo. ¡Se los merecen!

La foto de los alumnos del viernes no la puedo poner, pero este detalle de las mamás sí. ¿Y luego me preguntan por qué me encanta 2º de ESO? ;) #ProudOfMyChildren




jueves, 25 de diciembre de 2014

Un milagro de Navidad

A veces, cuando todo parece perdido, cuando estamos al borde del abismo, sucede un milagro. Hoy ha sucedido uno. De hecho, han sido dos: Ha nacido una bebé preciosa y su mamá, que se ha puesto muy malita durante el parto y está en la UCI, parece que mejora para poder estar cuanto antes con su nena. 

Este no va a ser un post cínico ni hiriente, ni siquiera me planteo ser el azote de nadie. Hoy sólo necesitaba compartir que los milagros existen y que las amistades forjadas durante años, desde la infancia, perviven para siempre. Las protagonistas de esta historia son la hermana y la sobrina de una de mis mejores amigas, quien desgraciadamente tampoco pasa por uno de sus mejores momentos (aunque, modestia a parte, sabe que cuenta con varias amigas como yo, jejeje), y creedme si os digo que he sentido todos y cada uno de los momentos de angustia que ha vivido hoy mi amiga. También, afortunadamente, he sentido el alivio de saber que todo se estabilizaba y que las aguas volvían a su cauce. 

Hoy esta estrella se ha posado sobre el Hospital de Inca.

Hoy sólo me pregunto qué hubiera pasado si esa mamá o esa bebé de las que os hablo no hubieran tenido acceso a una prestación sanitaria que garantizara su seguridad durante el parto y que tuviera preparados todos los dispositivos necesarios en caso de emergencia, una sanidad pública que funciona gracias a la labor de profesionales abnegados -aunque muchos políticos se encarguen de dinamitarla y de menospreciarla-. Todas las mamás deberían poder elegir cómo traer a sus bebés al mundo sin verse limitadas por circunstancias totalmente ajenas a la maternidad. 

También me pregunto qué sentirían esa mamá y esa bebé si no tuvieran el cariño de una familia que las ha arropado en todo momento, velando por su bienestar y esperando noticias sobre su evolución. ¿Os imagináis una bebé solita mientras su mami intenta recuperarse? ¿Y cómo estaría el corazoncito de esa mamá si no supiera que su hija está 100% atendida y recibe las innumerables muestras de afecto y cariño que siempre damos a los recién nacidos? ¿Os lo imagináis? A mí se me parte el alma sólo de pensarlo. Desafortunadamente no todas las mamás ni todos los bebés tienen la suerte que ha tenido la hermana de mi amiga de tener a su lado a una familia maravillosa. A veces lo que más cura son los buenos pensamientos y los sentimientos y el cariño de quienes nos quieren. 

Ojalá en el mundo no debieran suceder milagros porque todo funcionara bien. Quién sabe... tal vez algún día. Mientras, pediré mi particular deseo de Navidad: Deseo que todas las mamás del mundo puedan tener a sus hijos en las mejores condiciones y puedan ser asistidas por los mejores profesionales; además, también deseo que tanto ellas como sus bebés tengan todo el amor, el cariño y la protección de sus seres queridos. Porque a veces los milagros también suceden. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

El Currunfur de los malacatones

Los que me conocéis sabéis que soy muy dada a ir al Currunfur de los malacatones con la fragoneta. Bueno, estereotipos racistas a parte, hoy os voy a hablar de mi incursión de ayer al Carrefour de Corea (un barrio de Palma, no es que me haya dado por irme a comprar a la otra punta del mundo). Como a las grandes superficies sólo voy a mirar (y comprar, si se da el caso) lo que no es comestible, ayer me hallé en medio de la zona de "Vuelta al cole" (cómo no) rodeada de papás que me hacían preguntas. Sí, sí, rodeada de papás indefensos ante sus criaturas y ante las maestras tiquismiquis que les dan tooooda una lista con material escolar a comprar.

Todo comenzó con una señora que me pidió si había visto cuadernos de espiral microperforados con líneas, no con cuadritos. Me quedé un poco extrañada, pero sacando la dependienta que hay en mí (lo fui durante seis años) le dije que no y la ayudé a buscar, pero no había (Carrefour, por cierto, podrías contratar a personal específico para estas campañas, ¿no? Rácanos, que sois unos rácanos). Luego la misma señora me preguntó si a la maestra le importaría que su hija llevara un regla de 50cm en vez de uno de 40, porque sólo había de 30 o de 50. Yo le sugerí que, ande no ande, caballo grande, y que ciertos docentes a veces son muy tocapelotas exigentes con el material a comprar, pero que de grande se puede hacer pequeño.

Al oír la conversación se nos unió un señor (y su esposa y su nene de unos 3 o 5 añitos, no me acuerdo) que era de Jaén y no entendía el catalán, y me pidió buenamente si le podía ir traduciendo la lista de cosas. Además, aprovechó para pedirme consejo acerca de qué marcas comprar. Yo le dije que si no le habían indicado marca, comprara lo más barato, ya que muchas veces lo suelen poner todo en común y hala. Lo que sí le indiqué es que, por ejemplo, el lápiz con el que debían empezar a escribir era recomendable que fuera bueno, al igual que la goma. Por lo demás, que eligiera lo que mejor que viniera en gana. Además, comparando los precios les sugerí que la próxima vez fueran a la tienda o papelería de barrio, ya que muchas veces apenas hay diferencia en el precio (algunas cosas eran incluso más caras en Carrefour) y, además, el servicio es impecable. Algunos así lo hicieron con las cosas más específicas. A la primera señora también le recomendé que revisara las cosas que tenía su hija de cursos anteriores, ya que se podía ahorrar un buen dinero (efectivamente, dejó de comprar ciertos productos que ya tenía en casa).

La vuelta al cole es cara, muy cara, y más para las familias humildes y/o para aquellas que tienen varios hijos. Sinceramente, voy a sugerir aquí ciertos puntos a los docentes y a los centros en general:


  • No hagáis comprar material a los papás. Si es una escuela pública o concertada, se supone que eso ya está pagado. El "repago" en el material me parece una estafa. Si el centro no tiene dinero, que solicite más. 
  • En caso de que lo anterior no sea posible, creo que es preferible que el centro/profes pidan una aportación económica a modo de matrícula/pago por material a fin de evitar esos quebraderos de cabeza a los padres (no es lo mismo comprar cuadernos que ir a comprar "ceres toves" -ceras blandas-, ni comprar varios lápices a tener que llevar un paquete de folios o cartulinas. Simplemente me parece indignante). 
  • A menos que sea indispensable por motivos de salud o de psicomotricidad (o de aprendizaje), no especifiquéis una marca. A parte de ser poco ortodoxo, me parece que en los tiempos que corren es ser muy poco conscientes de que hay gente que no tiene ni para pagar el alquiler, cuanto menos para comprar una marca determinada. Reconozco que a veces se puede hacer una sugerencia, o incluso que hay determinadas marcas que sí ofrecen mejor calidad que otras, pero seamos sinceros: en estos momentos hay que primar el bolsillo. 
  • Si hace falta, poned una foto del material que pedís, especialmente en el caso de materiales específicos (no es lo mismo comprar un simple compás, a comprar el juego completo, por ejemplo). 
  • Jamás, jamás, jamás de los jamases pongáis el material en común. Por mucho que os cueste -que tampoco cuesta tanto-, cada alumno puede tener su caja de materiales en el aula. Eso evita que muchas familias que sí hacen el esfuerzo paguen el material de los hijos de otras que no lo hacen y pasan de todo. Reconozco que de todo hay en la viña del Señor, pero si un alumno no tiene materiales debe proporcionárselo el centro, no los otros padres. Si hace falta, a final de curso cada alumno debería poder llevarse a casa lo que le ha sobrado, ¿no creéis? Reconozco que algunas maestras de infantil y de primaria pondrán el grito en el cielo por lo que acabo de decir, pero hay padres que llevan un teléfono móvil supersónico y tienen una tele de plasma que no hay comprado ni un mísero cuaderno a sus hijos y se aprovechan de la gente humilde que prima el bienestar y la educación de los pequeños. A esos padres, a los aprovechados, hay que eliminarlos de la faz de la tierra, así, sin más. He dicho. 
Dicho todo esto:

1. Papás del mundo, relax: Si no lo tenéis todo el primer día, ya lo iréis comprando durante la primera quincena. 
2. Docentes: Antes de acribillarme, pensad en la situación de las familias de los nenes que tendréis en el aula. Reclamad al gobierno el dinero que le pertenece al centro y a vuestros alumnos (veis, por eso SÍ que vale la pena protestar) y por favor: sed clementes. Con semejante lista de material para comprar vi carros enteros llenos de ceras de colores (Plastidécor, obviously), paquetes de folios, cuadernos de todas las clases y colores...  Buff! 

¡La de dinero que cuesta educar a un niño! Libros, material, lecturas, clases de refuerzo, chándales para la clase de EF... ¿Y encima pedimos más esfuerzos a las familias? Yo, si fuera ellas, me encerraba en la Consejería. Aunque sea, les robaba los bolis. Todos. Ya serían varios euros de ahorro. :D 


AVISO A PERSONAS QUE SE ESCANDALIZAN POR TODO: 
ESTE POST, AUNQUE TIENE MUCHO DE VERDAD, ESTÁ ESCRITO EN "IRONIC MODE ON"


lunes, 3 de marzo de 2014

Las lágrimas más amargas

Hoy se acaba un puente que ha durado cuatro fabulosos días. Digo fabulosos por decir algo, ya me entendéis. Con cada regreso a Menorca no dejo de sentir esa congoja que hace que siempre tenga una lagrimita ahí, a punto de escaparse. Viviendo en Mallorca tengo más vuelos a Alemania que a Menorca, así que tan "extranjero" es para mí un lugar como otro, salvando las distancias, que ya sabéis que hay gente que sólo entiende lo que le da la gana entender.

El día antes de tener que cambiar de isla por primera vez en Cine de Barrio -ese programa de TVE que ya está tan desvirtuado- echaban la película El Emigrante, con Juanito Valderrama. La situación era irónica y no sabía si reír o llorar, porque uno se enfrenta a lo desconocido siempre con cierto temor. Obviamente no es lo mismo emigrar por trabajo ahora que antes, ¿o sí? La cuestión es que uno se va de casa por compromisos laborales y depende de multitud de factores y transportes para poder regresar. Por no hablar del dineral que se lleva Iberia.

Aquí os dejo la canción del emigrante, que por muy denostada que esté, no dejaba de ser en su día una malinterpretada crítica al franquismo por los estragos sociales que su política autárquica provocaba (pero ya sabéis que éstos, como otros muchos, sólo entienden lo que les conviene). A ver quién es el valiente que no se emociona.


Ya volviendo a nuestros días, hace unos meses se propagó por internet el vídeo "Las lágrimas más amargas". No tiene desperdicio. ¡Fabuloso! Espero que un día sean otros quienes tengan que derramar esas lágrimas y que les duela, al menos, una décima parte de lo que les duele a todas las madres ver partir a sus hijos a tierra extraña. 


jueves, 17 de enero de 2013

Crónica de una noche de fiesta

Seeee, ayer se celebraba la Víspera de San Antón, que dicho así no tiene mucha gracia, pero mejora si lo decimos en catalán: la Revetla de Sant Antoni. Si añadimos que estuve en Sa Pobla con familiares y amigos después de mucho tiempo fuera, la cosa se desmadra, y eso que yo no es que tenga un superorgullo pobler ni nada de eso, pero no soy tonta y me arrimo a fiesta, jajajaja.


Me pasé la tarde cocinando, como atestigua la foto que os adjunto, y luego me vestí decentemente  y fui a ver el Ball des Caparrots. Bueno, ver, ver, lo que se dice ver... Lo escuché. Lo dejaremos así. Lo que sí vi con una perspectiva envidiable fue el piromusical, que estuvo bastante bien.



Como os he dicho, no abunda en mí el "poblera-pride", hecho que se demuestra viendo que me he ido a vivir al pueblo de al lado, pero sí que me encantan el folklore y la cultura popular, así que no sólo me animé cocinando, en lo que más o menos tengo experiencia, sino que tomé mano de internet y me animé a vociferar con voz ronca algunas "gloses". 

Si esto ya es de por sí deprimente y un atentado en toda regla contra el buen gusto, a la hora de cambiar de fogueró -sí, a ver, un fogueró es una superhipermegahoguera, en plan bestia, y no, no son como las hogueritas de San Juan-, mientras iba yo cruzando el pueblo de punta a punta y calentándome con las brasas del fuego de las hogueras que iba encontrándome, un grupo de chavales jóvenes me suelta: "Tu saps gloses?" Vamos, que si sé algunas 'gloses' para enseñárselas. El hecho de que ese grupo lo formaran unos 10 o 12 alumnos de primero de bachillerato me animó a reprenderles por no haberse preparado algunas fotocopias o no tirar de TIC: ¿Acaso no se les había ocurrido buscar gloses por internet con sus super smartphones? Endevé... Pero la liamos parda cuando me encontré con que entre ellos estaba un primo lejano mío. Naaaaaaaaaa... Me lié y me quedé un rato con ellos, enseñándoles las gloses más guarras, verdes y obscenas populares que conozco. Alma de profe interina en paro hasta de fiesta... Endevé...

Al fin llegué a donde me esperaban mis amigos, y seguimos haciendo el gamba. Eso sí, tras los cánticos populares y luchar contra el viento y el humo, se puso a llover. Si es que ya lo digo yo, que es mejor que no cante... Jajajajaja. La lié parda, pero menos mal que la fiesta en sí ya estaba más que cumplida. Desde aquí animo a todos los profesores/padres/jóvenes/aliens/chiquimonsters del mundo a enseñar y a conocer la cultura popular -de cualquier parte del mundo- y a ponerla en práctica siempre que tengan la ocasión; es la única manera de que no se pierda: transmitiéndola.

Os dejo mi glosa de hoy:

 Sant Antoni de Viana
es vespre va anar de traca
llevau-me aquesta ressaca
i feis-me venir sa gana!!!

 

sábado, 12 de enero de 2013

Un hijo, un libro y un árbol

¿Esto es lo que suele decirse, no? En la vida hay que hacer tres cosas: tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Yo creo que exageran un poco, pero bueno, como tengo un grupo de amigas muy organizado, nos hemos repartido el trabajo. Así pues, mi amiga Cat tuvo ayer un preciosísimo retoño, Rowyn ha escrito un libro de novela erótica romántica y yo... yo planto árboles que no crecen/no nacen/se mueren. Pero los planto. 

Como me parece que el pequeño JM no tiene por qué aparecer por la blogosfera de tan chiquitito -y mucho menos sin el consentimiento de su mami-, me voy a limitar a mandar un beso a la joven familia. Por otra parte, sí que os puedo invitar a la presentación del libro de Rowyn Oliver, La marca del guerrero

PRESENTACIÓN DEL LIBRO
LA MARCA DEL GUERRERO
DE ROWYN OLIVER

No tiene mal gusto la niña, no tiene mal gusto...


¿Dónde? En Inca, en la librería Univers Literari. 
¿Cuándo? El miércoles 23 de enero de 2013, a las 20'00.  
Información del libro y de la autora: aquí


Si alguien quiere enseñarme a sembrar cosas para que nazcan/no se mueran, es bienvenido. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tres mamás

Hace unas semanas tuve el placer de conocer a tres mamás profundamente involucradas en el aprendizaje de sus hijos. Eran tres chicas jóvenes de Manacor con un elemento en común: sus hijos o hijas tenían una dificultad específica de aprendizaje. 

No entraré aquí a explicaros cada uno de los casos, en primer lugar porque iría en contra de la ley de protección de datos y la ley del menor, y en segundo porque es irrelevante. Lo que realmente me impactó de ellas era su preocupación por cómo educaban a sus hijos en casa y por cómo éstos eran tratados en el colegio. Ellas buscaban formación e información. Buscaban alguna respuesta dentro del oscuro y vasto mundo de la educación y, en concreto, de la atención a la diversidad. 

Escuchaban atentas todas las ponencias, por aburridas que fueran, y tomaban notas, y cogían ideas, y miraban con cara de aprobación o de rechazo, puesto que nadie mejor que ellas saben lo que sus hijos necesitan. Yo creo que son el tipo de mamás que me gustaría tener en mi tutoría: familias que colaboran, trabajan con el centro en la misma dirección y ayudan a que sus hijos no sólo aprendan, sino a que evolucionen como personas. Son familias que educan, para que la escuela sólo tenga que encargarse de la formación académica. Y de educar también, claro está, pero cuando eso viene de casa, se nota. Una va más relajada, más tranquila, más a gusto. Son como las familias de mi 2º D del curso pasado: ¡maravillosas! No tengo queja de ninguna de ellas, todas, las 21, me respondieron siempre con inmediatez y con un tono cooperante. ¡La gloria educativa en cuestión de familias! Y no exagero. 

Volviendo a las tres mamás, una de las cosas que más me llamaron la atención de ellas fue su generosidad y el cariño que rezumaban. Sin conocerme me ofrecieron agua cuando estaba sedienta y se lamentaron de mi situación y la de una compañera por estar en paro, cuando faltan tantos profesionales en los centros. Hablé muchísimo con ellas e intercambiamos correos electrónicos. ¡Fueron tan majas que hasta me invitaron a comer! 

No negaré que me sentí un poco avergonzada por la invitación, pero estoy segura que pronto podré devolverles esa cortesía de una manera que ellas puedan apreciar: con materiales especificos, con enlaces a webs... y, por qué no, ¡con una de mis recetas! Un día me acercaré a verlas y las invitaré a tomar algo. Simplemente porque necesitan a alguien que las escuche y que les sirva de desahogo. Simplemente porque necesitan que les digan que lo están haciendo genial y que sus hijos en un futuro se lo agradecerán. Simplemente porque se lo merecen. Simplemente porque son fabulosas. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

No me juzgues

Antes de empezar a leer esta nueva entrada del blog, me gustaría que dedicarais un poquito de tiempo de vuestra vida a ver este vídeo que seguramente recordáis. A mí me sigue emocionando.


No os voy a explicar qué paso en Britain's Got Talent porque todos lo habéis visto y la mayoría ya lo conocíais de antes, sólo quiero hacer hincapié en el prejuicio: una mujer rural no puede dar nada bello, del mismo modo que un niño con DEA (un alumno NESE) nunca aprenderá, ¿verdad? Craso error.

Tampoco quiero entrar aquí a valorar cómo tratamos a nuestros alumnos y si les damos todas las oportunidades que se merecen, ni siquiera si les damos la oportunidad de que se muestren ante nosotros como realmente son. Pero hoy no hablaré de alumnos. Hoy no. Como diría Antonio Gala: "Ahora hablaré de mí".

No me juzgues. No puedes juzgarme. No tienes autoridad para ello. Qué más da lo que parezca que soy, lo que aparente. Qué más da que te parezca una persona bruta e insensible. Es irrelevante que te parezca agresiva. Me patina que creas que soy arisca y desagradable. Me ofende que me creas mala profesional. ¿Tú te has mirado al espejo, campeón? Y permíteme la licencia de que te llame campeón, porque lo eres, eres un campeón del escarnio público. A eso, majete, no te gana ni Dios.

¿Me has visto en mi entorno real? ¿Me has visto trabajando? ¿Me has visto hablando con los padres? ¿Me has visto preparando clases o corrigiendo redacciones? ¿Me has visto interactuando día a día con mis alumnos? ¿Sí? ¿Estás seguro de que no me has visto sólo un día y de que no tienes una visión sesgada de mí y de mi labor? Ah, bueno, vale, ahora piensas, ahora vienen los "Es que..."

Ten cuidado, ten mucho cuidado. Te lo digo por experiencia. La última vez que se me ocurrió juzgar a alguien como listillo, soberbio, etc. me equivoqué de tal manera que aún me siento mal y tengo remordimientos por ello. Esa persona no lo sabe, pero es de las que más me ha enseñado y de las que más me ha aportado para mejorar mi labor docente. No es ni siquiera un amigo, apenas hablaba con él y  ya he perdido casi todo el contacto. Era un compañero, y de los buenos. Buen compañero y buen profesional. Me equivoqué tanto y metí la pata tan hasta el fondo que sentía vergüenza cada vez que tenía que dirigirle la palabra. No es la alegría de la huerta, pero tiene otras muchas cualidades. Me equivoqué, mis prejuicios me traicionaron.

Yo soy una vil mortal y también sucumbo a juzgar a la gente a simple vista. Todo el mundo nos causa una primera impresión, esto es así y no podemos hacer nada para cambiarlo, pero de nosotros depende cerrar o no la mente a conocer a esa persona. La última vez que yo cerré la mente me di cuenta de todo lo que me había perdido y hubiera podido aprender... Una oportunidad perdida, pero al menos llegué a tiempo de enmendar mi error.

No me juzgues. Puede que te hayas creado una primera impresión de mí, pero tal vez puede que sea falsa o, al menos, no cierta del todo. No sabes si después de mi orden en clase están mis comeduras de olla con los problemas familiares de mis alumnos, o si después de decir "no voy a trabajar más de lo que me pagan" están mis conversaciones telefónicas nocturnas y extraoficiales con alguna mamá apurada que ya no aguanta más y necesita a alguien con quien desahogarse confidencialmente. No sabes si después de ser estricta con las fechas de entrega y con la diligencia en el trabajo diario tengo manga ancha para corregir o permito ciertas licencias. No sabes si detrás de mi juventud -cosa que se cura con la edad- hay una gran formación y una amplia experiencia. No sabes si detrás de mis dictados se hallan historias apasionantes que hacen que los alumnos se partan de risa. No sabes si después de mis gritos vienen las tutorías individuales y los bocadillos compartidos con un alumno o con una alumna que necesita a alguien que le escuche.

No lo sabes, pero yo te lo digo. De ti depende creerme, aunque, bien mirado, me da igual. ¿Sabes por qué? Porque todas las noches duermo a pierna suelta. ¿Y tú? ¿Puedes conciliar el sueño con tranquilidad? Piénsalo un rato y luego me cuentas. Igual hasta te sorprendes y nos parecemos. O no. No me juzgues. Respétame. Tal vez a mí no me gusten tus métodos o directamente no me gustes tú, pero te respeto y te respetaré e intentaré ser cordial en todo momento. ¿Tú podrías decir lo mismo? 






De la oratoria: entender y tratar el TDAH y motivar al alumnado

De acuerdo, este título carece completamente de sentido -a primera vista- y es un poco ambiguo. Hace dos semanas tuve el placer de escuchar dos fabulosas conferencias. No sólo eran fabulosas por su temática, sino también por el dominio de la oratoria de los ponentes. No se limitaban a leer o a presentar estudios, ni siquiera a hacer reflexiones con ciertos toques de humor. No. Ellos interactuaban con el auditorio, y lo hacían de una manera tan emotiva, tan profunda, tan hermosa, tan expresiva, que al final los aplausos parecían no cesar.

La primera conferencia la presentó Javier Bahón* e iba sobre cómo motivar al profesorado para que éste a su vez pueda motivar a los alumnos. Parece una chorrada, pero es obvio que si alguien no está feliz con lo que hace difícilmente va a contagiar entusiasmo por lo que hace o por lo que enseña. Así de claro. Si estás amargado sólo conseguirás amargar a los alumnos, y esto os lo digo por propia experiencia. Os aseguro que cuando llego (mejor dicho, "llegaba") a clase a las 8 de la mañana con energía, sonriente y con ganas de trabajar los alumnos, aunque soñolientos, responden. Cuando entraba en una clase con pocas ganas, todo se desmoronaba automáticamente. Son cosas que el cuerpo no puede controlar, pero se pueden intentar reeducar (aunque a veces es imposible al 100%).

Os volveré a hablar de esta ponencia en otro post que se titulará "No me juzgues", pero sí que quiero remarcar aquí lo importante que es vivir el momento, disfrutar con lo que uno hace, sentirse respaldado por un equipo de profesorado y por un equipo directivo (esto último muy importante), sentirse valorado, no ser víctima de prejuicios, etc.

Ya os hablé en la entrada anterior -sobre lengua y lenguaje- lo importante que es la comunicación en todas sus dimensiones, y es por eso por lo que una de mis premisas para aprobar la optativa de Procesos de Comunicación era sonreír y ser buenos con los compañeros. Alucinaríais de ver el cambio que experimentaron esos alumnos personal y académicamente a lo largo del curso. Pasaron de ser bestias pardas y alumnos con muchas reticencias a trabajar y a convivir y aprender en un entorno tranquilo a ser personitas que eran capaces de autoregularse, de concentrarse, de trabajar y de valorar su esfuerzo y, sobre todo, de pasárselo bien, de reír, de disfrutar, de hacer bromas, de hablar, de preguntar todo tipo de dudas -y me refiero a "todo tipo" de dudas-, de disfrutar de estar juntos y de aprender cosas nuevas sin darse cuenta. ¿Tal vez porque no tenían la presión del examen? Puede ser... Pero os aseguro que aprendieron mil, leyeron libros e hicieron mogollón de trabajos... (los exploté un poco, pero no se daban cuenta, jejejejeje). En definitiva, les apetecía venir a clase (0% absentismo), disfrutaban, eran parte de un colectivo y sabían que si fallaba uno, fallaba todo, porque todos y cada uno eran imprescindibles, un eslabón de una gran cadena de aprendizaje. Me diréis que esto es muy bonito, y sí, lo es, especialmente cuando dos nenas maravillosas te dicen a final de curso que no quieren que te vayas... (Señor Bosch, ¿esto se lo dicen las langostas de Cabrera a las que acosa haciendo submarinismo con dinero público?).

¿Por qué me funcionaba esa clase y otras no? Porque a esa clase yo iba con muchísimas ganas, iba a "jugar" con la lengua, a estar con ellos, a escucharlos, a solucionar problemas, a crear proyectos, a reír, a ver películas y a debatirlas después. Iba motivada, y eso, directa o indirectamente, motivaba a mis chiquimonsters. Más majos ellos... ¡Ay, cuánto los echo de menos!

Otro factor muy importante dentro de la educación -y de la vida en general- que está íntimamente ligado a la motivación es la empatía, ponerse en el lugar del otro, ver con ojos ajenos la misma situación que uno experimenta. En la conferencia sobre TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad) la ponente, Isabel Chávez**, de la Fundación Adana, nos hizo ponernos en el lugar de los alumnos con esa dificultad específica. Puede que imitar a un niño con TDAH nos haga gracia al principio, pero cuando analizamos la situación con frialdad nos damos cuenta de lo frustrados que pueden llegar a sentirse por su "limitación". Nuestra función será, pues, transformar esa limitación en una oportunidad: fomentar sus habilidades y no echar caso de los defectos. Poco a poco las primeras irán ganando terreno a los segundos.

No podemos matar moscas a cañonazos, del mismo modo no podemos tratar a un TDAH como al alumno con Síndrome de Asperger, como al de Altas Capacidades o como al de escolaridad ordinaria. Todos son diferentes y todos precisan atenciones especializadas. Pero por favor, no corramos el riesgo de creer que eso se palía sólo con una unidad didáctica adaptada, no seamos tan simplistas. A veces las mejores adaptaciones son las emocionales: suelen ser las más efectivas y las más duraderas.

Nos hartamos de hablar de competencias básicas, ¿pero acaso no es más importante que nuestros alumnos sean felices y sean "aptos" para la vida en sociedad que el hecho de que aprueben o suspendan, o tengan tal o cual dificultad? A todos los papás de la tutoría del año pasado -tuve la suerte de poder trabajar con 21 familias absolutamente colaboradoras y maravillosas- siempre les decía que si sus hijos eran buenos, cariñosos y les respetaban, no dieran tanta importancia a las notas, que seguro que iban a ser gente de bien y tarde o temprano los resultados llegarían, fueran en forma de notas o en forma de proyectos, trabajos, etc. El "problema" hubiera sido que algunos de mis alumnos hubieran tenido, además de fracaso escolar -en pocos casos-, fracaso familiar y social, algo que, lamentablemente, suele ir unido. Ellos tuvieron la suerte de cara, y la mayoría tuvieron un éxito personal más que suficiente para que éste les reportara éxito académico (y no al revés)***.



*Este vídeo es de otra conferencia, pero es igual de interesante. 
** Cuando acabe esta serie de posts, o cuando tenga tiempo, que viene a ser más o menos lo mismo, os pondré la foto de algunas de las diapositivas que ella presentó. Un montón de ideas fabulosas, por cierto. 
**Por cierto, los que no lograron pasar de curso siguen igual de felices, puesto que todo fue culpa de un amor adolescente... Oh, l'amour! 

martes, 30 de octubre de 2012

Las DEA: los diagnósticos (y los falsos diagnósticos, en los dos sentidos)

Ya hablé de los NESE en el post ¿Qué es un NESE?, que es de lo más leído del blog. Allí expuse mis aventuras y desventuras con los diagnósticos y con los profesionales (y no tan profesionales) que forman parte del Departamento de Orientación. Ahí mismo podéis leer algo básico: tener una dificultad de aprendizaje no implica no poseer otras habilidades que te permitan saltarla, siempre y cuando uno reciba los estímulos y la educación que mejor se adapte a sus características.

Puesto que en esa entrada ya hablé mucho del asunto, no voy a repetirme aquí. Esta entrada sólo sirve para completar aquélla y para poner de manifiesto que tan malo es que un niño con una DEA no reciba las ayudas/adaptaciones necesaria como que se "etiquete" a un niño de disléxico/TDA/TDAH/etc. cuando no lo es. ¿Por qué? Por los siguientes motivos:

1. Los falsos positivos pueden hacer que un niño que no presenta dificultad se crea que la tiene y merme en su capacidad de esfuerzo, vamos: los falsos positivos crean holgazanes y comodones. Ya hablé en el otro post de los papás y orientadores obsesionados en encontrar algo donde no lo hay.

2. El hecho de que haya alumnos catalogados como falsos NESE hace que los que de verdad necesitan las adaptaciones y ayudas no las reciban tanto como debieran.

3. Tener a un alumno con una DEA no diagnosticada/identificada hace que el alumno crezca creyéndose inferior a los demás y con un severo problema de falta de autoestima, rasgo que puede desembocar en problemas de exclusión social de mayor envergadura.

4. Un alumno con una DEA sin identificar no recibe todas las ayudas que (legal, moral y profesionalmente) le corresponderían, y si por "buena voluntad" del profesorado las recibe, tal vez no vayan encaminadas en la dirección correcta.

He intentado resumir todo lo que podría suceder sólo en cuatro puntos, dos sobre los falsos positivos y dos sobre los falsos negativos. Esto es como un test de embarazo: tan malo es creerte embarazada y esperar con ansias un bebé que en realidad no existe como creer que no estás embarazada y que empieces a engordar misteriosamente (y no sea por las napolitanas de chocolate).

Bromas a parte, la profesionalidad y el trabajo preciso es lo que marcarán la diferencia en la educación de un niño o un adolescente en cualquier sentido. Un niño debe adaptarse a la escuela, pero la escuela también debe adaptarse un porquitín al niño, ¿no creéis?

Cuando un profesor vislumbra que puede haber algún trastorno de aprendizaje debe prestar especial atención a ese alumno para descartar o verificar que lo sea. Una vez puesto en marcha el protocolo, éste se debe revisar periódicamente para ver los avances del chaval en su modo de aprender, etc. No creo que haga falta decir que tener un informe completo del alumno que se revise anualmente y que pueda ser consultado en su expediente personal no sólo es ley, sino que además marca la diferencia entre un buen y un mal profesional y entre un alumno bien atendido y otro desatendido (e incluso mal atendido).

Dentro de clase yo sólo tengo una premisa: todos los alumnos pueden aprender. De una manera o de otra, todos pueden aprender; de mí depende que tengan éxito en ello o que fracasen. De mí depende hacerles llegar nuevas experiencias y conocimientos a través de todas las vías que sean necesarias (convencionales o alternativas) para que mejoren día a día y lleguen a ser personitas de provecho y con buen corazón. Todo lo demás, sobra.

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Por cierto, antes de que lleguen los salvapatrias de la educación a lapidarme: el post "¿Qué es un NESE?" está escrito con una mezcla de verdad e ironía, así que, por favor, leedlo desde ese punto de vista. Creo al 100% en lo que dije, pero debéis poner en marcha vuestras neuronas y vuestra inteligencia para desgranar el trigo de la paja... Que hay cada uno... ¡Qué madre mía!

lunes, 29 de octubre de 2012

La formación del profesorado o de cómo pasé vergüenza ajena

En una de las primeras jornadas del congreso sobre DEA que se celebró en Palma el ponente preguntó cuántos afectados/papás/orientadores/logopedas/maestros/profesores de secundaria había en el auditorio. Todo genial hasta que llegamos a los profesores de secundaria. 3. 3 míseras profesoras de secundaria, 2 de ellas en paro, fuimos toda la representación de ese vasto sector. Una pura vergüenza. 

No es de recibo que, de entre más de trescientas personas, uno de los colectivos más afectados sólo esté presente con 3 miembros. También debo mencionar a dos estudiantes del MFP, que no es poco. Así pues, una profe inglés, una de biología y una de castellano. Si la cara de la gente en general ya era de incredulidad, mucho más lo era la de los padres. Hasta me sentí mal, os lo juro. 

Los profesores de secundaria somos (y digo 'somos', incluyéndome) de los que más caña damos para que la atención a la diversidad sea efectiva: pedimos profesionales especializados, material especializado, nos quejamos de que nuestra formación adolece de ello... ¿y qué hacemos al respecto? Nada. Hay un congreso sobre dificultades de aprendizaje en nuestra ciudad y no acude nadie. Lo siento, pero esto no es de recibo. No te puedes quejar de algo y no intentar solucionarlo. 

¿Cuántos profesores de instituto conocéis que se quejan de que no tienen material ni ayuda para realizar las adaptaciones? Yo misma puedo llegar a ser un incordio, preguntádselo a la AL o a mis profesoras de apoyo... Pero al menos intento paliar mis deficiencias y formarme. Mal va la cosa si sólo nos formamos tres profesoras, 2 de ellas en paro, y 2 alumnas del MFP. Y con esto no quiero decir que el resto del profesorado no se ocupe de reciclarse a través de otros medios, no va este post para aquellos que se ocupan de y se preocupan por mejorar día a día, no. Vosotros sabéis bien de quiénes hablo. 

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En cuanto me calme igual amplío el post, pero cada vez que lo recuerdo me enervo. Me enervo. 

viernes, 12 de octubre de 2012

El macarrilla

Advertencia: Éste es un blog particular, en el que priman la ironía, el sarcasmo y el humor. Si no vas a entender este post o te vas a tirar de los pelos, ahórrate un disgusto y no lo leas, porque si eres un superhipermegapedagogo superhipermegaprogre no te va a gustar. Sólo ofrezco aquí una visión cómica del asunto, que se adapta a mi forma de ser. Esto no es, en ningún modo, una manera de proceder que tenga que publicarse en BOE/BOIB. Dicho esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...  




El macarrilla, kinki, cani, killo, etc. es el elemento subversivo más temido por cualquier docente dentro de una aula -y fuera también, pero bueno-. Hoy me voy a dedicar a mostraros mis poco ortodoxas y casi ilegales técnicas de futuro presidiario pedagógicas con ellos.


¿Cómo identificar a ese grano en el culo a ese alumno disruptivo?

1. Llegar a clase. 
2. Ver cuál es el mayor. 
3. Si no lo vemos, buscarlo al fondo de la clase o en cualquier rincón. 
4. Otra opción es seguir el rastro de las feromonas femeninas en dirección al macho alfa. No suele fallar. 
5. Si todo esto ha fallado, esperar a una de sus siempre oportunas y graciosas bromas o comentarios. 
6. Matarlo. Bueno, vale, me he pasado...

Como la opción de matarlo queda totalmente descartada (a menos que queramos opositar a Alcalá-Meco, y no precisamente como funcionarios), os voy a ofrecer aquí un conjunto de 'tips' que a mí me sirven para tratar con ellos. Eso no quiere decir que no me sigan sacando de mis casillas y tenga que contener mis instintos asesinos, pero al menos canalizo mi fuerza, mi ira y, sobre todo, intento "llevarlos por el buen camino". Un momento, ¿hay un buen camino? Bueno, con que no cometan actos ilegales y/o delictivos me conformo. 


Decálogo para tratar con un macarrilla

1. El macarra es chulo por naturaleza, pero nosotros debemos serlo más. Se trata de demostrar quien domina. Como me dijo una amiga mía: "Quien tiene el boli rojo tiene el poder". Cosas que le cabrean sobremanera: a. rebatirle usando la inteligencia, b. imitarlo, c. un golpe de fuerza (metafóricamente hablando). Humillarlo no sirve para nada, es más, es contraproducente. Sólo logramos herir sus sentimientos y ponerlo en evidencia, y eso es precisamente todo lo contrario de lo que pretendemos. Queremos traerlo a nuestro terreno, no que se nos cierre en banda y nos vea como "el enemigo". De acuerdo, le somos hostiles, pero siempre hay que dejar algo abierto. Además, humillar a un chaval, sea quien sea, es algo totalmente deleznable y que, además, va contra los Derechos del Niño. Hay que encontrar el justo medio entre devolvérsela y humillarlo, vamos, en su argot: "hay que vacilarle". 

2. Hay que usar sus métodos y sus acciones para que se dé cuenta de lo ridículo que resulta. Por ejemplo, si es un chaval que suele dormirse en clase (y todos sabemos que esto a veces pasa), cuando moleste mucho lo mandamos a dormir. Le sentará tan mal que os prometo que nunca más va echarse ninguna cabezadita. Si suele traer los cascos para escuchar música, en la hora de estudio asistido ponedles canto gregoriano a todo volumen. Por imposibilidad de oír su mp3 lo va a apagar y lo va a guardar. Requisárselo sirve de poco y sólo aumentamos el conflicto. En caso de que se lo decomisemos, se lo devolveremos al final de la misma clase. Muy probablemente no "reincida". Frases del tipo "Joé, profe, pero esto qué eeeees?" o "Mira que es cansina la tía" son habituales en estos casos. No os desmoralicéis, sólo mostradles una sonrisa diabólica, que vuestro chiquimonster macarrilla os la devolverá (la sonrisa). 

3. Si no viene a clase dad gracias a todos los dioses del cielo, es vuestro día llamad a sus padres y que los busquen ellos. Eso sí que lo saca de sus casillas. A mí me da mucha pena por los padres de estos chicos (porque en general son varones), pero a veces es la única manera de que el chaval reaccione y de que las familias se involucren en la educación de sus hijos. En favor de mis mini-macarrillas (de la única vez que fui tutora) he de decir que tenían familias fabulosas y muy colaboradoras, y eso, compañeros, no se paga con dinero. Estos dos chavales eran mini-macarrillas, porque eran (son) más buenos que el pan bendito y sólo se sentían desubicados (casos más comunes). 

4. Si sois sus tutores o sois profesores de guardia y sospecháis que el macarrilla está tomando estupefacientes (es fácil encontrarlos, son tan poco listos que siempre van al mismo sitio), llamad a la policía y haced una presentación formal. ¿Cómo se hace esto? Bueno, es complicado, básicamente porque ocurre fuera del centro, pero se trata de decir exactamente donde están, ir tú primero, decirles que fuera del centro no les puedes hacer nada, que se rían en tu cara pensando que han ganado, y segundos después se presente la policía, jejejejee. Es muy cruel, pero me encanta. 

5. El macarrilla hace bullying a otros alumnos. Nunca me he encontrado con este caso, así que lo primero que haría sería pedir consejo a mis compañeros y al DO -sin que sirva de precedente- para que ellos actúen, puesto que es su trabajo. Pese a ello, a veces sólo son bromas que no van más allá. ¿Qué podemos hacer? Esta es una intervención "light", puesto que se trata de organizar un juego de roles en el que el macarrilla sea el puteado y vea cómo se sienten los demás. Probado y funciona al 100%. Sí, se pierden clases, ¿y qué? ¡Se ganan personas! 

Acción más temida del macarrilla

6. Si el macarrila te pincha las ruedas del coche, pínchale las de la moto, róbale los retrovisores, etc. De acuerdo, ésta no es manera de proceder, pero ya sabéis "ojo por ojo, diente por diente". Si sois personas civilizadas descartaréis el pagar con la misma moneda (aunque lo estáis deseando, no mintáis), así que lo que tenéis que hacer es a. Informar a la dirección del centro, b. Por mucho que la dirección lo quiera mantener en lo amistoso, poner una denuncia formal en la policía. c. Antes de poner una denuncia, hablar con los padres para explicarles la situación para que vean a lo que se enfrentan y así no pillarlos por sorpresa. Os aseguro que lo agradecen. 

7. El macarrilla ha enamorado a una "niña bien. Ya sabéis que A tres metros sobre el cielo ha hecho mucho daño, así que si os encontráis con este caso... Puuuuf... Hay que ser malvados y aplicar todas nuestras dotes de separa-parejitas con frases con inquina dirigidas a la chica para que abra los ojos. Al chico no le diremos nada, ¡porque la suerte que ha tenido no se la cree ni él! En el caso de que la relación macarrilla-niñabuena sea productiva para todos: la chica desarrolla habilidades sociales/sentimentales y el macarrilla vuelve al rebaño y se pone a estudiar (ocurre pocas veces, pero ocurre), no haremos nada. Mirarlos y reírse es inevitable, ¡pero es que son tan monos! xD El punto 7 es el que más me gusta, jejeje. 

Macarrilla prototípico

8. El macarrilla se burla de nosotros en clase. La opción más fácil, si es un macarrilla-reconvertible, es llamar a los padres. Si son personas normales pondrán cartas sobre el asunto. En el caso de que la primera opción no sea viable, creo que lo más sensato es participar de la burla para que vea que no nos afecta, así no la volverá a repetir. Es algo duro, porque uno tiene que encajar una puñalada con una sonrisa y encima participar de la crueldad, pero creedme, funciona. En el primer instituto en el que trabajé un superhipermegamacarrilla presidiario en potencia me soltó un día "gordaaaaaa, más que gordaaaaaaaa, que yo no hago caso a las vacaaaaas". Hombre, muy bien no me sentó, pero ese minibichejo de 1º de ESO se quedó con la cara desencajada cuando le contesté: "Uuuuf, no me hables, que casi no paso por la puerta y me estoy poniendo como un tonel, pero es que las napolitanas están tan buenas que me las como de 5 en cinco...". Su cara fue un poema, y a los 2 minutos (lo tenía arrestado fuera del despacho) vino y me dijo: "Profe, en realidad no estás tan gorda, incluso si te fijas bien eres un poco guapa". Jajajajajaja, me parto. En esos momentos yo no sabía si lo había arreglado o lo había acabado de empeorar, pero lo que sí es seguro es que el chico reflexionó y tuvo sentimiento de culpa. Y lo más importante: quiso enmendar su error. ¡Todo un logro!

9. El macarrilla no puede más en clase (y nosotros tampoco podemos con él). En este caso se trata de optimizar recursos. Tenemos a un chico que se encuentra bien al aire libre y le gusta estar en el patio: pues a recoger los papeles del patio, a ayudar al personal de limpieza, a hacer encargos para las conserjes, "contratarlo" como secretario personal en clase (con seriedad) para que reparta o recoja trabajos, se encargue del mantenimiento, etc. Si es un macarrilla bueno, esto suele funcionar. Tranquilos, salvo sonadas excepciones, suelen ser macarrillas buenos reconvertibles en personitas maravillosas. 

10. El macarrilla nos viene a contar sus penas. Junto con la 7, ésta es la que más me gusta. Si el macarrilla nos viene a contar sus penas hemos triunfado como la Coca Cola. Si el macarrilla se dirige a nosotros es porque le damos confianza, seguridad, nos ve "uno de los suyos", aunque jamás vaya a aceptarlo ni reconocerlo. Vendrá solo, con cara de circunstancias, con ganas de que alguien le escuche y no le juzgue, alguien que no sea un amigo suyo, alguien de fuera de su cículo, alguien que pueda darle una visión externa y objetiva. A mí me encanta que los macarrillas me cuenten sus penas, su vida, sus amores, sus aventuras y desventuras, es algo que simplemente me encanta, porque me río mucho con ellos, y ellos conmigo. Escucharlos es lo principal, aunque tengamos que mandar un rato al profe de guardia a nuestra siguiente sesión. Es SU momento, el momento en el que se sienten importantes y escuchados. Más que cariño -que también-, lo que deben recibir es empatía y asertividad. Si hace falta salir del centro e ir a dar un paseo por los alrededores con el chaval en cuestión, iremos, igual que si hay que invitarlo a una Coca Cola. Si los escuchamos y prometemos guardar su secreto (suele ser muy fácil de guardar, normalmente hablan de cosas triviales y mundanas de las que su estatus de gallito hace que se "avergüence", al verse un vil mortal) el macarrilla comenzará su proceso de reconversión en personita maravillosa (que ya lo era, sólo que no lo había descubierto). Tendrá altibajos, volverá a las andadas, pero el mero hecho de que él sepa o piense que nos ha defraudado hará que retome sus responsabilidades y, por ende, las riendas de su vida. 

Si es que en el fondo lo más bonito de esta profesión es ver cómo un alumno evoluciona. Cuando hay una evolución académica hablamos de excelencia educativa, pero cuando hay una evolución personal hemos logrado que un chaval empiece a ser feliz y hablamos de la formación de una "excelencia social". A fin de cuentas, quien dijo que la educación era la base no se equivocaba. 



sábado, 6 de octubre de 2012

Impactada por la "Sobredosis de realidad"

Hoy no voy a escribir, no os voy a contar mis venturas y desventuras dentro del mundo de la educación. Hoy os voy a redireccionar al blog Valles y cumbres para que, si os apetece, leáis la entrada "Sobredosis de realidad". Creo que todos los docentes de a pie nos sentiremos muy identificados. Yo aún estoy impactada no sólo por la realidad que describe, sino por el hecho de que la sociedad y los gobiernos no hagan nada al respecto para paliar esta situación.

miércoles, 25 de julio de 2012

Lo que los padres piensan de sus hijos

Mucho podemos hablar sobre este tema, pero creo que, por lo que se refiere al ámbito educativo, esta imagen sintetiza muy bien lo que pasa por la cabeza de los progenitores de nuestras pequeñas bestias pardas:


Entre los tantos posts que tengo prometidos y que aún no he cumplido, creo que también voy a hacer uno sobre los tipos de papás / familias. 

sábado, 7 de julio de 2012

Familia

En mi familia materna somos muchos, algo así como tropecientosmilquinientos, y se hace difícil poder verlos a todos en un mismo viaje de una semanita. Sin embargo, creo que, entre playitas, comidas, cenas, etc., voy consiguiendo mi objetivo.

Ahora estoy en casa de mi prima Chelo mirando una película -y trasteando en el ordenador- y pensando a ver si salimos o no. Os seguiré contando. No tengo mucho que decir. Mi vida es un relax total (afortunadamente). Me lo paso pipa con mis sobrinos/-as y me doy cuenta de que Darwin era un desgraciado, sólo se hereda lo malo: ser torpe, tener culo, el mal caracter, el ser una sentimental, ir haciendo el cabra... Jajajajaja. La verdad es que me parto viendo a los renacuajos.

Ahora que ya habéis visto mi faceta más sensibloide: ¡A disfrutar del verano y de la família!

miércoles, 4 de julio de 2012

De un venazo: TENERIFE

Este post es meramente informativo (aunque seguramente me digáis que mi vida os importa poco o nada, lo cual es lícito, justo y lógico). ESTOY EN TENERIFE. El lunes a las 11 de la noche me compré el pasaje para el vuelo directo de Iberia/Vueling de los miércoles a las 7 de la mañana, por lo que desde las 10 de la mañana, hora local (ya sabéis, una hora menos en Canarias), ya estoy con mi familia.

Prometo iros contando hazañas, pero cuando tenga tiempo, que estoy en el paro, ¡pero no parada!


This is El Callao, para los finos: Las Maretas, en Arico, aunque voy a estar yendo y viniendo del Sur al Norte y del Norte al Sur.

martes, 12 de junio de 2012

Guantanamera

Uno de los versos de este poema / canción dice así: "Con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar". Y así lo creo. Si lo aplicamos al ámbito educativo, prefiero mil veces trabajar con ANEES y NESE y con grupos de rendimiento académico bajo/moderado/normal que con los que se creen la élite. Y digo se creen, porque ni de lejos lo son.

No sólo prefiero trabajar con alumnos más modestos y con aquellos que presentan dificultades porque ver su evolución es algo sencillamente maravilloso. Lo prefiero porque suelen ser personitas con un corazón enorme, una gran capacidad de empatizar con el prójimo y mucho cariño por dar.

Los que se creen buenos porque alguien se lo ha dicho repetidamente y se lo han creído (ya sabéis que una mentira repetida se llega a convertir en verdad, y no es mi ánimo aquí citar a Goebbels) suelen tener unos aires de grandeza dignos de un maharajá de oriente medio y una ponzoña dentro que el día que la echen se van a quedar a gusto. Y van a aprender mucho. Por lo general, estos alumnos que se creen buenos -y no lo son tanto- suelen ser aquellos a los que, de más pequeños, les faltó una colleja bien dada. Ahora ya es tarde.

Yo me quedo con los pobres de la tierra, y echaré mi suerte con ellos. Así soy más feliz, y eso no se paga ni con dinero ni con notas, sino con ver la satisfacción que se dibuja en sus caras cuando se han percatado de que progresan y de que mejoran gracias a su esfuerzo y a su tesón, pero sobre todo, gracias a su bondad.

sábado, 12 de mayo de 2012

Escuela pública

Yo fui a una escuela concertada (de monjas, para más señas) hasta que acabé la ESO. Creo que ése fue uno de los grandes errores de mis padres. Jamás podré explicar la emoción que sentí ante el recibimiento en el instituto público de mi pueblo. Recibí de los profesores de la pública mucho más apoyo y orientación que de los de la concertada, y también recibí de ellos más autonomía y más humanidad. Me juzgaban por ser yo, YO, no hija de ni hermana de. Me estimularon para tomar siempre mis propias decisiones, fueran cuales fueran las consecuencias, y me prepararon para afrontarlas.

Pese a ser un producto Logse con el título de borrega (llámese graduado en ESO), creo que llegué dignamente a un Bachillerato de Humanidades, del que salí con notas mediocres pero sobradamente preparada para llegar a la universidad -en la cual estudié Filología con un plan antiguo, pero eso os lo contaré otro día-. Y obviamente llegué a una universidad pública y estudié con beca los cinco años de carrera. Probablemente mis actuales alumnos no vayan a poder decir lo mismo, aunque no haya pasado aún mucho tiempo desde aquel 1 de octubre -miércoles- en el que empezaba a las 8 de la mañana mis clases universitarias (esto también os lo contaré otro día).

Mis alumnos tampoco podrán contar que tuvieron unas condiciones dignas para estudiar en la escuela pública, pues el año que viene serán más de 30 en aulas muy pequeñas. Tampoco podrán experimentar la sensación de saber, de haber aprendido, de estar preparados, puesto que los profesores -saturados de horas y de trabajo- estarán demasiado ocupados en cubrir un currículum que se debe impartir por ley y no podrán prestar atención al aprendizaje significativo ni a individualidades (olvidémonos de los NESE, ACI, etc.).



Cuando la gente oye protestas a favor de la educación pública automáticamente piensa: "Los profesores quieren cobrar más, son unos vagos, con lo bien que viven siendo funcionarios..." Pues ni todos los profesores son funcionarios de carrera (ni muchísimo menos), ni todos tienen el "espíritu del funcionario", ni precisamente nos quejamos para cobrar más (que no estaría mal, pero no, no van por ahí los tiros). Los profesores -y la comunidad educativa en general- nos quejamos de que cada vez trabajamos en peores condiciones y, por ende, la situación nos obliga a ofrecer un peor "servicio".

Y es precisamente ese "servicio precario" (uso términos de la empresa privada para que la gente me entienda) el que llega a nuestros alumnos, vuestros hijos, vamos... ¡quienes pagarán nuestras pensiones! Bueno, no, a nosotros ya no nos llegarán las pensiones. A lo que íbamos: la calidad de los alumnos de hoy será mucho menor que la que recibí yo, y casi me atrevería a decir que será incluso peor que la que recibió mi madre en las postrimerías del franquismo en un pueblo del sur de Tenerife.

No sabrán ni sabrán hacer. Porque claro, hoy en día dar "contenidos" no está de moda, no es molón, no es "cool" pedagógicamente hablando. Hoy, por contra, debemos enseñar a saber hacer. ¿Pero a saber hacer qué? Eso que en el anterior currículum se llamaban conceptos, procedimientos y actitudes hoy se llama "competencias básicas" (cómo no, otro día os hablaré de ellas). De tanta competencia nos han hinchado que han hecho de nuestros alumnos unos incompetentes, y más incompetentes aún son los políticos que se supone que lo tienen que arreglar.

Aunque personalmente sea partidaria del aprendizaje tradicional (a lo largo de miles de años ha dado frutos), también veo las virtudes del trabajo por proyectos, siempre y cuando implique un esfuerzo por parte del alumno y desarrolle en él la capacidad de organización, la autonomía y el aprendizaje de nuevos contenidos, y nunca como sustituto lúdico del proceso de enseñanza. Esto supone mucho trabajo por parte del profesorado y muchas horas de coordinación que escasean ahora y serán inexistentes en los cursos venideros. El aprendizaje tradicional sólo es realmente apto en aquellas clases con una conducta más o menos aceptable en las que todos los alumnos sean capaces de trabajar autónomamente y puedan aprender a buscar información en libros, en apuntes, etc. No hace falta que os diga que la disciplina es precisamente uno de los aspectos más abandonados hoy en día dentro de la enseñanza.

Habíamos llegado a un punto de estabilidad en el que, dentro de las zozobras que se sufrían cada cuatro años por el cambio de gobierno, se resistía y se podía llevar a cabo un trabajo continuo. Hoy en día la educación ya no zozobra. Se va directamente a pique.

Desengañémonos. España no es como el resto de Europa. No podemos aplicar aquí métodos de Finlandia porque estamos hablando de sociedades muy diferentes. Hace poco, en un bar de Mahón, me encontré con unos padres preocupados por la futura enseñanza de su hija de dos añitos. Ante la pregunta de "¿Pero cuál es el mejor sistema?" que se cernió sobre mí y sobre mi estupefacta compañera de trabajo no se me ocurrió cosa más sensata que decir "Pues el que necesite cada alumno y el que le vaya mejor a cada uno".

No creo que nadie tenga recetas mágicas para el éxito escolar en particular ni para la salvación del sistema educativo en general, y quien diga que sí o miente o es político (vaya redundancia). Siempre decimos que los alumnos necesitan estabilidad: emocional, económica, familiar, etc. ¿Qué hay de la estabilidad educativa? ¿A dónde van a parar los impuestos de los papás? ¿Cómo explicaremos dentro de 10 o 15 años a los adolescentes de hoy que permitimos que se jugara con su educación?

Así estarán las clases el curso que viene, con alumnos por el suelo.


No me molesta tener 36 alumnos por clase, me molesta no poderlos atender individualmente. No me molesta que los centros educativos se conviertan en centros de reclusión matutina, me molesta que no seremos capaces de ver conflictos subyacentes o de controlar una clase de 20 energúmenos de 1'80 que tienen intimidados a los otros 20. No me molesta quedarme en el paro, me molesta que personas formadas pierdan su empleo y encima se vean desprestigiadas. No me molesta que me aumenten las horas y me bajen el sueldo, me molesta no poder dar abasto a todo mi trabajo y no poder satisfacer las necesidades de mis alumnos (esto es particularmente frustrante). No me molesta que se creen materias afines, me molesta tener que dar clase de una materia que no es la mía puesto que no podré ofrecer calidad. No me molesta que no haya PT, AL, etc, me molesta que un alumno no pueda avanzar en su aprendizaje porque alguien le ha privado de sus derechos. No me molesta que volvamos a un sistema educativo antiguo, me molesta que implantemos un sistema desfasado para la sociedad actual. No me molesta poner orden en clase -es algo que me encanta-, me fastidia sobremanera que mi labor se vea reducida a la de domadora de fieras. No me molesta que no se cubran las bajas, me revienta que varios grupos de alumnos se queden casi un mes (o más) sin tener clases de una asignatura. No me molesta que quieran eliminar el catalán de las aulas, me apena que se estén cargando la cultura de más del 20% de la población española con total impunidad. No me molesta que hagan recortes, me cabrea que se pasen la Constitución por donde no se puede mentar y que el dinero que es de mis alumnos se lo lleven los señores de Bankia. No me molesta que se reajuste el sistema educativo, me indigna que señalen al colectivo de profesores como culpable. No me molesta todo lo que sale en los periódicos, me molesta la mentira y la demagogia. No me molesta que se carguen un sistema que, pese a que muchos digan lo contrario, es eficaz y casi ejemplar (véase una generación entera de titulados universitarios que emigra a por ofertas de trabajo en otro país), me repatea que se carguen dos generaciones. Porque sólo quieren eso: eliminar cualquier atisbo de pensamiento crítico.

Grande Mafalda, grande.


Siento que hayáis tenido que leer este párrafo tan grande, pero no os podéis imaginar la satisfacción que he sentido hoy cuando alumnas del IES en el que trabajo, desde primero de la ESO hasta segundo de Bachillerato, informaban a los viandantes sobre los recortes y les pedían un poco de solidaridad para con su futuro, independientemente de ideas políticas. La educación es un acto de sensatez y responsabilidad y son precisamente muchos alumnos los que la demuestran, y no quienes quieren impedírselo. No sé cómo contestarle a un alumno mío ACI significativa cada vez que me pregunta por qué no tiene una maestra de apoyo que sustituya a la compañera que está de baja por maternidad. No sé  cómo contestarle. Tal vez algún gerifalte de la Conselleria o del Ministerio pueda venir a mi clase de 2º y responderle con un poco de sensatez. Los alumnos no son tontos, gracias a Dios se dan cuenta de todo y, tarde o temprano, castigarán a aquellos que les han negado un futuro.

No es una cuestión política, es una cuestión de sensatez, de responsabilidad, de no destruir un sistema público de calidad que nos ha costado años conseguir (bueno, a quienes son 10 o 15 años mayores que yo; yo tuve la suerte de encontrármelo montado). Invito desde aquí a cualquier político, periodista, personaje dicharachero, tertuliano, director general, inspector, etc. a que acuda a una de mis clases, pueda auditar mi trabajo, vea y conozca a mis alumnos, hable con ellos, les permita preguntas y que, si puede y tiene un poco de vergüenza, se las conteste.






lunes, 12 de marzo de 2012

Vidas sesgadas

Hace ya varios días que no actualizo el blog, pero las horas del día no dan para más. Hoy he creído oportuno escribir para hacer un homenaje a todas aquellas personas, amigos, conocidos, amigos de familiares, etc. que murieron demasiado pronto, a quienes el ocaso de sus vidas les llegó sin apenas haber rozado los rayos del mediodía.

Una larga enfermedad, un accidente, una fatalidad... son varias de las causas por las que amigos y conocidos nuestros nos abandonan a destiempo, en la veintena o sin apenas llegar a ella. Hoy especialmente he querido acordarme de todos ellos: vidas sesgadas que dejan familias abatidas, hundidas en el más profundo de los dolores y en una larga soledad que les acompañará hasta el fin de sus días.

Descansad en paz, allí donde estéis.