Llevo muchísimo tiempo sin publicar en el blog. Lo sé. Soy consciente de ello. No es que no haya tenido nada que decir, aun al contrario, pero ni el tiempo ni las fuerzas me han acompañado para dedicarle un poquito de tiempo al Diario. Hoy sí. Hoy me veo en la necesidad de escribir, de quejarme (como siempre, diréis), de decir unas cuantas verdades o, más que de decirlas, de hacerlas públicas.
Probablemente yo soy la profesora más mediocre que tienen mis alumnos. No voy a discutir este hecho ni lo voy a poner en duda, os daré ese placer. Sin embargo, también os puedo decir que mis clases son de las más disciplinadas de todo el centro. Se habla cuando se tiene que hablar, se calla cuando se tiene que callar y los alumnos normalmente tienen de 10 a 30 minutos para realizar sus actividades en clase, así les puedo resolver dudas. Y trabajan. Mucho. En orden. En ese silencio relativo que se crea en un entorno de trabajo tranquilo, productivo. También, de un modo u otro, les intento premiar por ello.
Sin embargo, la labor educativa es mucho más que esos 55 minutos por sesión que pasamos en el aula. El centro es mucho mayor y nos implica a todos, y no hablemos ya de la comunidad educativa. ¿De qué sirve un profesor excelente en su materia pero que se esconde en los despachos para eludir cualquier responsabilidad? ¿De qué sirve que en la sala de profesores haya seis docentes corrigiendo o preparando clases (algo importantísimo) si ninguno de ellos es capaz de salir cuando se produce un altercado o cuando hay un alumno expulsado? Hay momentos en los que la responsabilidad no recae sobre un único profesional, sino que nos afecta a todos. O al menos debería afectarnos a todos.
Ser profesor es mucho más que dar la clase, y nuestra profesión no se acredita sólo con ganar la oposición. Eso te certifica administrativa y académicamente como funcionario de carrera, pero no serás profesor hasta que no vivas tu centro y tus alumnos y te impliques en su funcionamiento, en su aprendizaje, en todos y cada uno de los pequeños aspectos, por minúsculos que sean, que forman parte de la labor docente.
Es lamentable ver como algunos profesores, y esto pasa en todos los centros, no se levantan de la silla si no tienen una hora específica asignado y/o se les pide expresamente su colaboración. Es algo deplorable. Así de claro lo digo, aunque me gane mil y una enemistades. Por poner un ejemplo, no me parece normal que haya una pelea en el pasillo y que nadie se dé cuenta, menos normal me parece que algunos escurran el bulto. Que luego cuando sucede una desgracia nos rasgamos las vestiduras, y son cosas que se pueden evitar con la colaboración y el trabajo de todos y haciendo un ejercicio de corresponsabilidad.
Muchos me dirán que "lo hago porque quiero". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! Ahí reside el problema: muchos no quieren. No quieren ver esa parte de nuestro trabajo, la de mediadores, la de agentes de prevención de la violencia. O arrimamos todos el hombro, o tendremos que poner a la policía a vigilar los pasillos en los cambios de clase y durante los recreos. Se habla mucho de la violencia en las aulas y de la irascibilidad de los alumnos, ¿pero qué se hace para neutralizar esto? Si algunos docentes son incapaces de llamar la atención a un alumno que está rompiendo algo, ¿cómo podemos pretender que ese mismo "profesional" se ponga en alerta ante un acto violento? Las grandes cosas empiezan con gestos pequeños, pero hay que empezar.
Que luego los que más se quejan son los que menos hacen. Y así nos luce el pelo. Os lo dice media interinucha.
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jueves, 14 de abril de 2016
El trabajo sucio.
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martes, 6 de mayo de 2014
El delito de estudiar
En los últimos días nos han llegado noticias del secuestro de más de 200 niñas en Nigeria (para más información, pincha aquí). Si los secuestros en sí ya son un acto deleznable, éste lo es aún más por todas sus implicaciones:
- Se trata sólo de mujeres, chicas jóvenes.
- Las raptaron de la escuela donde estudiaban.
- En su mayoría provienen de familias humildes que han sabido ver en la educación de sus hijas una manera para que éstas prosperen.
- Los captores son un grupo islamista de los más extremados.
- Las han secuestrado porque consideran que las mujeres no deben acceder a la formación.
- Según han relatado varias de ellas que han logrado escapar (y como ya habíamos imaginado), son violadas sistemáticamente varias veces al día.
- Las autoridades no saben -o no quieren- empezar a buscar y a rescatar a las muchachas.
No voy a entrar a valorar la crueldad de estos actos, que todos podemos juzgar a simple vista, pero creo que puedo aseverar que esto en un colegio masculino no hubiera ocurrido (y su hubiera pasado, las fuerzas del orden ya hubieran acudido a rescatar a los afectados).
A la imposibilidad de estudiar que tienen muchos jóvenes -tanto en países subdesarrollados como aquí en España, que nos obstinamos en llamar "primer mundo"- se le une el hecho de ser mujer. ¿Qué falta han cometido estas muchachas para ser objetivo de sus secuestradores? Pues dos delitos muy graves: ser mujer y querer estudiar.
Por mucho que las consigan liberar (si es que aún viven), esta experiencia vivirá con ellas el resto de sus días y las marcará para siempre. ¿Qué hacen los estados para impedir estas situaciones? Y no hablo sólo de Nigeria, hablo también del caso de Malala o, si lo preferís, de las matanzas en los institutos de Estados Unidos. ¿Qué hacen los gobiernos? Yo os lo diré: NADA. Bueno, en el caso del "primer mundo" se llenan la boca hablando de homenajes y prevención y bla, bla, bla... No sé qué es peor, el no hacer nada o la hipocresía que muchos gobernantes muestran.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Los vascos y los extraterrestres
Creo que ya he puesto varias veces por el blog que estuve trabajando en un CEPA durante casi dos cursos; esto es, daba clases a adultos. Como todos los alumnos, unos me caían mejor y otros me caían peor, pero este tipo de enseñanza no es precisamente la que más me gusta. Y lo digo así, a bocajarro, le pese a quien le pese, que para gustos, los colores.
¿Por qué no me gustó trabajar en la escuela de adultos? Elementos administrativos y organizativos a parte, debo decir que la calidad humana de todos los que fueron mis compañeros es excelente, aunque a veces discrepábamos en aspectos básicos de la enseñanza. No por ser adulto un alumno directamente tiene razón, además, a mi juicio, jamás se debe quitar la "autoridad" al profesor, jamás (excepto causa de fuerza mayor). Para no aburriros con lo que yo pienso de ESPA y de la regulación de los CEPAs (que pondría fino a más de uno, oiga), os voy a contar una de las primeras anécdotas que me sucedieron y que he titulado "Los vascos y los extraterrestres".
El primer año que llegué al CEPA, junto con mi inexperiencia fuera de Mallorca, me llevé todo lo que ya había aprendido dando clases a adultos durante 4 meses (esto os lo contaré otro día). Como allí se funciona por cuatrimestres, me encontré con que tenía que dar una semana de clases y evaluar a los alumnos. TERROR. Auténtico terror. Ésta es la mayor putada que le puede pasar a cualquier interinucho que llega de novatillo a un centro. Intenté salvar esto como pude, pero en el centro no gustó que el día del examen final, al que se presentaron alumnos que yo no conocía, yo les pidiera el DNI para confirmar su identidad. A mí en algunos exámenes me pedían el DNI profesores que me habían visto en clase día sí y día también y sabían quién era yo perfectamente, y no por eso ponía el grito en el cielo. De hecho, me parece lo más justo y lo más normal. De la selectividad ni hablamos.
Éste fue uno de mis primeros "encontronazos", así que os podéis figurar cómo se avecinaba el 2º cuatrimestre... Al menos me lo pude preparar, que no es poco. Entre todos los grupos que me tocaron, tuve el placer de impartir un 4º de ESPA a unos alumnos maravillosos. ¿Todos? ¡No! Todos no... Siempre hay una oveja negra... Era una clase MUY heterogénea, y cuando digo "muy" quiero decir "muy mucho", pero todos nos llevábamos bien. Voy a procurar no dar muchos datos, porque Menorca para estas cosas es un pueblo y "nos" conocemos todos... Así pues, la alumna en cuestión -cuya situación no voy a relatar- se va pasar a llamar oficialmente "Oveja Negra", ON de ahora en adelante.
Clase de sociolingüística a finales del mes de marzo: el origen de las lenguas, la situación del Español en el mundo y las lenguas de España.
Profesora: Bueno, como el otro día ya vimos las principales variedades del español y dónde se ubican en el mapa, hoy nos vamos a quedar en casa. Supongo que todos sabéis cuáles son las lenguas oficiales de España, ¿verdad?
Alumnos: Sí, claro.
Profesora: ¿Alguien sabe si se habla alguna otra lengua?
Alumnos: El bable, la fabla... (si es que eran muy buenos, yo os lo digo).
Profesora: Como del castellano ya hemos hablado, voy a empezar por el Euskera y dejaré el gallego y el catalán para después. ¿Sabéis dónde se habla?
Alumnos: En el País Vasco.
Profesora: ¿Sólo? A ver, mirad el mapa y pensad...
Alumnos: Navarra.
Profesora: ¡Bingo! ¿Y fuera de España?
Alumnos: ¡Pues como no sea en Francia!
Profesora: ¡Efectivamente! En la zona de Francia más cercana a España y que limita con el País Vasco. Ahora viene lo difícil. ¿Alguien entiende el Euskera?
Alumnos: ¡Eso no lo entiende nadie!
Profesora: ¿Seguro?
Alumnos: Bueno, entre ellos sí, pero es muy diferente al castellano o al catalán. A un gallego cuando habla en gallego más o menos se le entiende, como a un francés o a un italiano.
Profesora: Así, es, ¿y eso por qué? ¿De qué lengua ya sabemos que NO deriva?
Alumnos: No viene del latín. No es romance.
Profesora: Efectivamente, lo habéis acertado. Pero el ruso tampoco es una lengua romance, pero sí hay otros idiomas que se le parecen...
Alumnos: Es que el vasco es raro.
Profesora: ¿Raro?
Alumnos: Bueno, raro, raro, no; es diferente a todas las lenguas (yo os lo digo, eran muy buenos).
Profesora: Sí, es una lengua aislada. Ya se encontraba en la Península Ibérica mucho antes de que llegaran los romanos y no se le conoce ninguna lengua con la que esté emparentada. Además, se cree que puede ser una de las lenguas más antiguas de Europa. Aunque no tiene una historia de la literatura extensa (como sí la tienen el castellano o el catalán), su uso nunca se ha interrumpido. Eso sí, es una lengua que puede tender a desaparecer precisamente por su diferencia con sus vecinas, el castellano y el francés, aunque también adopta de éstas -principalmente del castellano- muchas palabras. Ni siquiera es una lengua indoeuropea, es una lengua aislada. No tiene alrededor ningún idioma que se le parezca. ¿Entendéis este concepto?
Alumnos: Sí, profe.
Profesora: Estupendo, entonces, ahora... (interrupción de Oveja Negra. Nervios en el aula, que se la vienen venir...)
Oveja Negra: Perdona que te interrumpa, Isabel, pero esto no es así.
Yo, al borde de un ataque de nervios: Ah, ¿no? ¿Y entonces? ¿Conoces algún estudio más moderno?
ON: Es que esto no es así.
Yo: Bueno, en cualquier caso, como yo soy la profesora, creo que tengo cierta autoridad académica como para poder elegir los contenidos de la asignatura (dentro del currículum) y en qué manera os los hago llegar. Yo os ofrezco la teoría más aceptada a un nivel que crea que os pueda resultar sencillo. (Aquí temía una arenga pseudolingüística en la que me dijera que el vasco es un dialecto del español, pero ¿afortunadamente? no fue así). En cualquier caso, si nos quieres decir lo que piensas, adelante. (Craso error).
ON: El vasco sí que es una lengua muy antigua, pero es tan antigua porque ya la conocían los antiguos mayas porque se la transmitieron los contactos con los extraterrestes y después la hicieron llegar hasta aquí.
Yo (y toda la clase): Gri, gri, gri...
Se produjo un incomodísimo silencio, en el que no sabía si partirme de la risa o enervarme. Miré las caras de mis alumnos, cuyos ojos me decían a gritos "está loca, déjala", y me armé de valor, así que contesté: "Muy bien, Oveja Negra, esta es tu teoría, pero en clase vamos a estudiar y a dar como buena la que yo os he explicado antes, ¿de acuerdo, chicos?"
Menos mal que todos me apoyaron, porque esta situación fue muy, muy, muy friki. Os juro que esta respuesta es verdad y es textual, porque me quedó garabada a fuego. No sólo lo recuerdo por las miles de veces que lo he contado `para echarnos unas risas sobre lo surrealista del caso, sino porque también trajo cola...
Resulta que la susodicha Oveja Negra se presentó en el despacho de dirección para soltar sobre mí una retahíla de mentiras. Entre todo lo que dijo solamente había dos verdades que, gusten o no, forman parte de mi manera de dar clases y son totalmente legales; además, estos dos aspectos me los habían solicitado explicitamente dos alumnos diferentes del grupo, así que... A mi plin.
Lo peor no es que se fuera a dirección, lo peor de todo es que allí le dieron crédito y aceptaron todo lo que decía a pies juntillas. A fin de cuentas, ella tenía razón y yo no. Mi cara fue de circunstancias cuando me lo comunicaron al llamarme a una reunión. Fui rebatiendo una a una las cosas, pero claro, era su palabra contra la mía, y a mí no me iban a dar la razón. Eso me dio aún más rabia, no porque no me dieran la razón, porque es algo subjetivo, sino porque no se dignaron a investigar si lo que decía la alumna era cierto: Nadie vino a ver mis clases, nadie consultó a los demás alumnos, nadie consultó el expediente de la alumna en cuestión.
Huelga decir que "Oveja Negra" vivía en una situación social desvaforable y había tenido una vida no muy común, rasgos que se unían a un severo trastorno psiquiátrico. Así que ya sabéis, como los locos y los niños siempre tienen la razón (o así lo creyeron en el centro), el vasco o euskera proviene de los extraterrestres que nos lo hicieron llegar a través de los antiguos mayas. Ah, y cualquier cosa difamatoria que diga un alumno sobre cualquier profesor es cierta sólo por el mero hecho de haberlo dicho. La versión del profesor no cuenta, porque a fin de cuentas, ¿para qué estamos aquí? ¡Si ni siquiera sabemos que el euskera es la lingua franca interplanetaria!
¿Por qué no me gustó trabajar en la escuela de adultos? Elementos administrativos y organizativos a parte, debo decir que la calidad humana de todos los que fueron mis compañeros es excelente, aunque a veces discrepábamos en aspectos básicos de la enseñanza. No por ser adulto un alumno directamente tiene razón, además, a mi juicio, jamás se debe quitar la "autoridad" al profesor, jamás (excepto causa de fuerza mayor). Para no aburriros con lo que yo pienso de ESPA y de la regulación de los CEPAs (que pondría fino a más de uno, oiga), os voy a contar una de las primeras anécdotas que me sucedieron y que he titulado "Los vascos y los extraterrestres".
El primer año que llegué al CEPA, junto con mi inexperiencia fuera de Mallorca, me llevé todo lo que ya había aprendido dando clases a adultos durante 4 meses (esto os lo contaré otro día). Como allí se funciona por cuatrimestres, me encontré con que tenía que dar una semana de clases y evaluar a los alumnos. TERROR. Auténtico terror. Ésta es la mayor putada que le puede pasar a cualquier interinucho que llega de novatillo a un centro. Intenté salvar esto como pude, pero en el centro no gustó que el día del examen final, al que se presentaron alumnos que yo no conocía, yo les pidiera el DNI para confirmar su identidad. A mí en algunos exámenes me pedían el DNI profesores que me habían visto en clase día sí y día también y sabían quién era yo perfectamente, y no por eso ponía el grito en el cielo. De hecho, me parece lo más justo y lo más normal. De la selectividad ni hablamos.
Éste fue uno de mis primeros "encontronazos", así que os podéis figurar cómo se avecinaba el 2º cuatrimestre... Al menos me lo pude preparar, que no es poco. Entre todos los grupos que me tocaron, tuve el placer de impartir un 4º de ESPA a unos alumnos maravillosos. ¿Todos? ¡No! Todos no... Siempre hay una oveja negra... Era una clase MUY heterogénea, y cuando digo "muy" quiero decir "muy mucho", pero todos nos llevábamos bien. Voy a procurar no dar muchos datos, porque Menorca para estas cosas es un pueblo y "nos" conocemos todos... Así pues, la alumna en cuestión -cuya situación no voy a relatar- se va pasar a llamar oficialmente "Oveja Negra", ON de ahora en adelante.
Clase de sociolingüística a finales del mes de marzo: el origen de las lenguas, la situación del Español en el mundo y las lenguas de España.
Profesora: Bueno, como el otro día ya vimos las principales variedades del español y dónde se ubican en el mapa, hoy nos vamos a quedar en casa. Supongo que todos sabéis cuáles son las lenguas oficiales de España, ¿verdad?
Alumnos: Sí, claro.
Profesora: ¿Alguien sabe si se habla alguna otra lengua?
Alumnos: El bable, la fabla... (si es que eran muy buenos, yo os lo digo).
Profesora: Como del castellano ya hemos hablado, voy a empezar por el Euskera y dejaré el gallego y el catalán para después. ¿Sabéis dónde se habla?
Alumnos: En el País Vasco.
Profesora: ¿Sólo? A ver, mirad el mapa y pensad...
Alumnos: Navarra.
Profesora: ¡Bingo! ¿Y fuera de España?
Alumnos: ¡Pues como no sea en Francia!
Profesora: ¡Efectivamente! En la zona de Francia más cercana a España y que limita con el País Vasco. Ahora viene lo difícil. ¿Alguien entiende el Euskera?
Alumnos: ¡Eso no lo entiende nadie!
Profesora: ¿Seguro?
Alumnos: Bueno, entre ellos sí, pero es muy diferente al castellano o al catalán. A un gallego cuando habla en gallego más o menos se le entiende, como a un francés o a un italiano.
Profesora: Así, es, ¿y eso por qué? ¿De qué lengua ya sabemos que NO deriva?
Alumnos: No viene del latín. No es romance.
Profesora: Efectivamente, lo habéis acertado. Pero el ruso tampoco es una lengua romance, pero sí hay otros idiomas que se le parecen...
Alumnos: Es que el vasco es raro.
Profesora: ¿Raro?
Alumnos: Bueno, raro, raro, no; es diferente a todas las lenguas (yo os lo digo, eran muy buenos).
Profesora: Sí, es una lengua aislada. Ya se encontraba en la Península Ibérica mucho antes de que llegaran los romanos y no se le conoce ninguna lengua con la que esté emparentada. Además, se cree que puede ser una de las lenguas más antiguas de Europa. Aunque no tiene una historia de la literatura extensa (como sí la tienen el castellano o el catalán), su uso nunca se ha interrumpido. Eso sí, es una lengua que puede tender a desaparecer precisamente por su diferencia con sus vecinas, el castellano y el francés, aunque también adopta de éstas -principalmente del castellano- muchas palabras. Ni siquiera es una lengua indoeuropea, es una lengua aislada. No tiene alrededor ningún idioma que se le parezca. ¿Entendéis este concepto?
Alumnos: Sí, profe.
Profesora: Estupendo, entonces, ahora... (interrupción de Oveja Negra. Nervios en el aula, que se la vienen venir...)
Oveja Negra: Perdona que te interrumpa, Isabel, pero esto no es así.
Yo, al borde de un ataque de nervios: Ah, ¿no? ¿Y entonces? ¿Conoces algún estudio más moderno?
ON: Es que esto no es así.
Yo: Bueno, en cualquier caso, como yo soy la profesora, creo que tengo cierta autoridad académica como para poder elegir los contenidos de la asignatura (dentro del currículum) y en qué manera os los hago llegar. Yo os ofrezco la teoría más aceptada a un nivel que crea que os pueda resultar sencillo. (Aquí temía una arenga pseudolingüística en la que me dijera que el vasco es un dialecto del español, pero ¿afortunadamente? no fue así). En cualquier caso, si nos quieres decir lo que piensas, adelante. (Craso error).
ON: El vasco sí que es una lengua muy antigua, pero es tan antigua porque ya la conocían los antiguos mayas porque se la transmitieron los contactos con los extraterrestes y después la hicieron llegar hasta aquí.
Yo (y toda la clase): Gri, gri, gri...
Se produjo un incomodísimo silencio, en el que no sabía si partirme de la risa o enervarme. Miré las caras de mis alumnos, cuyos ojos me decían a gritos "está loca, déjala", y me armé de valor, así que contesté: "Muy bien, Oveja Negra, esta es tu teoría, pero en clase vamos a estudiar y a dar como buena la que yo os he explicado antes, ¿de acuerdo, chicos?"
Menos mal que todos me apoyaron, porque esta situación fue muy, muy, muy friki. Os juro que esta respuesta es verdad y es textual, porque me quedó garabada a fuego. No sólo lo recuerdo por las miles de veces que lo he contado `para echarnos unas risas sobre lo surrealista del caso, sino porque también trajo cola...
Resulta que la susodicha Oveja Negra se presentó en el despacho de dirección para soltar sobre mí una retahíla de mentiras. Entre todo lo que dijo solamente había dos verdades que, gusten o no, forman parte de mi manera de dar clases y son totalmente legales; además, estos dos aspectos me los habían solicitado explicitamente dos alumnos diferentes del grupo, así que... A mi plin.
Lo peor no es que se fuera a dirección, lo peor de todo es que allí le dieron crédito y aceptaron todo lo que decía a pies juntillas. A fin de cuentas, ella tenía razón y yo no. Mi cara fue de circunstancias cuando me lo comunicaron al llamarme a una reunión. Fui rebatiendo una a una las cosas, pero claro, era su palabra contra la mía, y a mí no me iban a dar la razón. Eso me dio aún más rabia, no porque no me dieran la razón, porque es algo subjetivo, sino porque no se dignaron a investigar si lo que decía la alumna era cierto: Nadie vino a ver mis clases, nadie consultó a los demás alumnos, nadie consultó el expediente de la alumna en cuestión.
Huelga decir que "Oveja Negra" vivía en una situación social desvaforable y había tenido una vida no muy común, rasgos que se unían a un severo trastorno psiquiátrico. Así que ya sabéis, como los locos y los niños siempre tienen la razón (o así lo creyeron en el centro), el vasco o euskera proviene de los extraterrestres que nos lo hicieron llegar a través de los antiguos mayas. Ah, y cualquier cosa difamatoria que diga un alumno sobre cualquier profesor es cierta sólo por el mero hecho de haberlo dicho. La versión del profesor no cuenta, porque a fin de cuentas, ¿para qué estamos aquí? ¡Si ni siquiera sabemos que el euskera es la lingua franca interplanetaria!
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viernes, 23 de noviembre de 2012
¿Qué hacen las profes en su tiempo libre?
Si a los alumnos ya les encanta preguntar a los profesores acerca de su vida privada, esta pregunta ya es el colmo. No entienden que "leer" sea un pasatiempo, o que "estudiar" y hacer cursos de formación también lo sea. Eso, básicamente, no lo pueden concebir. Os lo voy a poner por escenas, que así es más fácil.
ESCENA 1: Sales de marcha y te encuentras con tus chiquimonsters.
¡Horror! Tú intentas ir toda mona y conservar la poca dignidad que te queda a las 3 de la madrugada con el rímel corrido y allí están ellos, con cara de asco, de incredulidad, acechando, llamándote "vieja" a gritos con la mirada. Allí están tus monstruitos de 15 años -que se creen muy mayores- que encima te recriminan que vayas a los mismos sitios a los que van ellos.
Excuse me????? Resulta que yo voy ahí todos los fines de semana y oh! Hoy es el día de fin de trimestre y mis chiquimonsters se agrupan en manada para ir a celebrar que van a estar unos dias (o meses) sin clases. ¿En qué cabeza cabe que una nena de 15 años ande suelta a esas horas de la madrugada? Bueno, yo ahí ya no entro, pero no me digáis que no es una situación un tanto incómoda. Más incomoda es aún la situación de recordárselo a nuestros jueces/elementos subversivos/alumnos en clase cuando te dicen: "Profe, te vi de marcha". Y tú sonríes, sonríes para no matarlos, porque en el fondo los quieres, aunque sea muy en el fondo.
ESCENA 2: La piscina.
Eres la profe novatilla en prácticas en el instituto de tu pueblo y, para mantener la salud, sueles ir con asiduidad a la piscina, donde pasas desapercibida. Pasas desapercibida hasta que te empiezan a conocer y empiezan a analizar cada pelo, cada michelín y cada gramo de grasa y celulitis de tu cuerpo. Del atuendo "barbie/choni deportista acuática" ni hablamos.
Ahí te debates tú, entre tu dignidad y el cloro de la piscina, entre una pulmonía o salir corriendo en pleno mes de enero. Y una, que además de ser profesional lo tiene que aparentar, hace acopio de la poca dignidad que le queda al estar en paños menores, hace como que tiene el cuerpo escultural de Bar Reffaelli, y se va para la ducha a darse una sesión de spa de cloro mezclado con champú del Mercadona, en el mejor de los casos será Pantenne. Una vez duchada, intentas secarte y vestirte procurando parecer lo menos ridícula posible y oh! Hay que pelearse con el secador. Esa máquina del demonio no funciona y fuera hace un frío glacial. No pasa nada. Te peinas y te quitas los enredos intentando no llorar y sales con la frente bien alta. Hasta que en clase te sueltan: "Profe, te vi en la piscina."
ESCENA 3: Los probadores de Stradivarius.
Se ha abierto un Stradivarius nuevo en la ciudad (o pueblo, porque el tamaño es relativo) y es como un centro de peregrinación. Todas acudimos a la tienda de moda ávidas de nuevos modelitos o de un básico para nuestro armario. Todas: de cualquier edad, tamaño, raza, clase o condición. Todas. Y ahí, cuando ya has ojeado lo que hay y has seleccionado algunas prendas que te quieres probar para decidir si te las compras, cuando has entrado en el probador y te peleas con la puñetera cortinita para no enseñar más culo del que tienes, ahí oyes unas voces que te resultan familiares...
Son ellas. También han acudido en manada a la llamada del capitalismo. Y ahí estás tú, sola -porque justo ese día se te ocurre salir sola de compras-, indefensa, sin depilar y con medio culo al aire, una vez más, intentando conservar tu dignidad. Tienes que salir del probador para tener una imagen general de la prenda, así que procuras salir "un poco mona".
Ahí están, te han visto y te analizan. Pero ¡oh, sorpresa! Parece que tienen buenas intenciones, son las chiquimonsters que se han ido convirtiendo en personas adorables a lo largo del curso (porque desengañémonos, esa es nuestra misión y el objetivo último de la educación). Os reproduzco el diálogo, que se explica solo:
- ¡Hola, profe!
+ (Con cara de circunstancias) Hola chicas. ¿Qué tal? (Craso error, ¡no les des conversación!)
- Bien, aquí, comprando, veo que tú también.
+ Sí, hija, las profes también nos vestimos. (Casualmente una de ellas ha cogido los mismos pantalones que tú y se los está probando).
- Profe, eso no te sienta bien, pero esto otro te queda superbien.
Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.
+ Gracias, supongo-
- Oye, profe, ¿no has visto esa chaqueta? ¡Seguro que te quedaría genial! Oye, Fulanita, vete a buscarle una chaqueta a la profe.
Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.
- Anda, profe, ¡pruébatela!
+ No sé, no sé. (Al menos han tenido la delicadeza de traerme mi talla)
Y ahí estás tú, probándote lo que te han seleccionado tus alumnas para que combine con lo que has elegido tú. El mundo al revés.
- Jo, profe, qué guapa vas, te sienta superbien, es superchula, te hace muy alegre.
Ahí sospechas y no sabes si te la están colando o lo dicen de corazón, porque en el fondo, muy en el fondo, tienen uno. Y ahí estás tú, en pleno mes de mayo, sucumbiendo a los halagos de tus chiquimonsters femeninas en pleno proceso de evolución de niña a mujer, como diría Julio Iglesias. Y te compras todo lo que ellas te han traído, y no sabes si lo has hecho por quedar bien, por los halagos, o porque en el fondo las prendas te gustaban. Eso sí, hasta pasar el juicio de otra amiga profe no le quité la etiqueta a nada y guardé el tique de caja como oro en paño. Por si las moscas.
La semana siguiente en clase resuenan los ecos de dulces vocecitas femeninas adolescentes:
- Profe, mira, ¡llevamos los mismos zapatos!
- Profe, mira, ¡llevamos los mismos pantalones!
- Profe, mira, ¡llevamos la misma chaqueta!
Y no sabes si todo eso es producto de la globalización y del capitalismo o de que, muy en el fondo, eres un modelo para ellas. No muy positivo, pero modelo a fin de cuentas.
Este post va dedicado a Jessy, avida lectora del blog y amiga, quien con un estado suyo en FB ha sido hoy mi inspiración. ¡Dulces monstruitos a los que se les perdona todo!
¿Cuáles son vuestros "encontronazos" más sonados con vuestros chiquimonsters? ¿Alguna anécdota?
ESCENA 1: Sales de marcha y te encuentras con tus chiquimonsters.
¡Horror! Tú intentas ir toda mona y conservar la poca dignidad que te queda a las 3 de la madrugada con el rímel corrido y allí están ellos, con cara de asco, de incredulidad, acechando, llamándote "vieja" a gritos con la mirada. Allí están tus monstruitos de 15 años -que se creen muy mayores- que encima te recriminan que vayas a los mismos sitios a los que van ellos.
| Así serían las fiestas de fin de curso si esto fuera EEUU, pero como no lo es, menos glamour, más chonismo y un poco de botellón, ¿no? |
ESCENA 2: La piscina.
Eres la profe novatilla en prácticas en el instituto de tu pueblo y, para mantener la salud, sueles ir con asiduidad a la piscina, donde pasas desapercibida. Pasas desapercibida hasta que te empiezan a conocer y empiezan a analizar cada pelo, cada michelín y cada gramo de grasa y celulitis de tu cuerpo. Del atuendo "barbie/choni deportista acuática" ni hablamos.
| El vestuario de la piscina, ese gran sitio... |
Ahí te debates tú, entre tu dignidad y el cloro de la piscina, entre una pulmonía o salir corriendo en pleno mes de enero. Y una, que además de ser profesional lo tiene que aparentar, hace acopio de la poca dignidad que le queda al estar en paños menores, hace como que tiene el cuerpo escultural de Bar Reffaelli, y se va para la ducha a darse una sesión de spa de cloro mezclado con champú del Mercadona, en el mejor de los casos será Pantenne. Una vez duchada, intentas secarte y vestirte procurando parecer lo menos ridícula posible y oh! Hay que pelearse con el secador. Esa máquina del demonio no funciona y fuera hace un frío glacial. No pasa nada. Te peinas y te quitas los enredos intentando no llorar y sales con la frente bien alta. Hasta que en clase te sueltan: "Profe, te vi en la piscina."
ESCENA 3: Los probadores de Stradivarius.
Ahí están, te han visto y te analizan. Pero ¡oh, sorpresa! Parece que tienen buenas intenciones, son las chiquimonsters que se han ido convirtiendo en personas adorables a lo largo del curso (porque desengañémonos, esa es nuestra misión y el objetivo último de la educación). Os reproduzco el diálogo, que se explica solo:
- ¡Hola, profe!
+ (Con cara de circunstancias) Hola chicas. ¿Qué tal? (Craso error, ¡no les des conversación!)
- Bien, aquí, comprando, veo que tú también.
+ Sí, hija, las profes también nos vestimos. (Casualmente una de ellas ha cogido los mismos pantalones que tú y se los está probando).
- Profe, eso no te sienta bien, pero esto otro te queda superbien.
Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.
+ Gracias, supongo-
- Oye, profe, ¿no has visto esa chaqueta? ¡Seguro que te quedaría genial! Oye, Fulanita, vete a buscarle una chaqueta a la profe.
Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.
- Anda, profe, ¡pruébatela!
+ No sé, no sé. (Al menos han tenido la delicadeza de traerme mi talla)
Y ahí estás tú, probándote lo que te han seleccionado tus alumnas para que combine con lo que has elegido tú. El mundo al revés.
| La cosa era más o menos así, pero sin tanto glamour. |
Ahí sospechas y no sabes si te la están colando o lo dicen de corazón, porque en el fondo, muy en el fondo, tienen uno. Y ahí estás tú, en pleno mes de mayo, sucumbiendo a los halagos de tus chiquimonsters femeninas en pleno proceso de evolución de niña a mujer, como diría Julio Iglesias. Y te compras todo lo que ellas te han traído, y no sabes si lo has hecho por quedar bien, por los halagos, o porque en el fondo las prendas te gustaban. Eso sí, hasta pasar el juicio de otra amiga profe no le quité la etiqueta a nada y guardé el tique de caja como oro en paño. Por si las moscas.
| Yo, en clase. Jajajaja, ¡qué es broma! Aunque daría el pego, ¿no? |
- Profe, mira, ¡llevamos los mismos zapatos!
- Profe, mira, ¡llevamos los mismos pantalones!
- Profe, mira, ¡llevamos la misma chaqueta!
Y no sabes si todo eso es producto de la globalización y del capitalismo o de que, muy en el fondo, eres un modelo para ellas. No muy positivo, pero modelo a fin de cuentas.
Este post va dedicado a Jessy, avida lectora del blog y amiga, quien con un estado suyo en FB ha sido hoy mi inspiración. ¡Dulces monstruitos a los que se les perdona todo!
¿Cuáles son vuestros "encontronazos" más sonados con vuestros chiquimonsters? ¿Alguna anécdota?
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domingo, 11 de noviembre de 2012
No me juzgues
Antes de empezar a leer esta nueva entrada del blog, me gustaría que dedicarais un poquito de tiempo de vuestra vida a ver este vídeo que seguramente recordáis. A mí me sigue emocionando.
No os voy a explicar qué paso en Britain's Got Talent porque todos lo habéis visto y la mayoría ya lo conocíais de antes, sólo quiero hacer hincapié en el prejuicio: una mujer rural no puede dar nada bello, del mismo modo que un niño con DEA (un alumno NESE) nunca aprenderá, ¿verdad? Craso error.
Tampoco quiero entrar aquí a valorar cómo tratamos a nuestros alumnos y si les damos todas las oportunidades que se merecen, ni siquiera si les damos la oportunidad de que se muestren ante nosotros como realmente son. Pero hoy no hablaré de alumnos. Hoy no. Como diría Antonio Gala: "Ahora hablaré de mí".
No me juzgues. No puedes juzgarme. No tienes autoridad para ello. Qué más da lo que parezca que soy, lo que aparente. Qué más da que te parezca una persona bruta e insensible. Es irrelevante que te parezca agresiva. Me patina que creas que soy arisca y desagradable. Me ofende que me creas mala profesional. ¿Tú te has mirado al espejo, campeón? Y permíteme la licencia de que te llame campeón, porque lo eres, eres un campeón del escarnio público. A eso, majete, no te gana ni Dios.
¿Me has visto en mi entorno real? ¿Me has visto trabajando? ¿Me has visto hablando con los padres? ¿Me has visto preparando clases o corrigiendo redacciones? ¿Me has visto interactuando día a día con mis alumnos? ¿Sí? ¿Estás seguro de que no me has visto sólo un día y de que no tienes una visión sesgada de mí y de mi labor? Ah, bueno, vale, ahora piensas, ahora vienen los "Es que..."
Ten cuidado, ten mucho cuidado. Te lo digo por experiencia. La última vez que se me ocurrió juzgar a alguien como listillo, soberbio, etc. me equivoqué de tal manera que aún me siento mal y tengo remordimientos por ello. Esa persona no lo sabe, pero es de las que más me ha enseñado y de las que más me ha aportado para mejorar mi labor docente. No es ni siquiera un amigo, apenas hablaba con él y ya he perdido casi todo el contacto. Era un compañero, y de los buenos. Buen compañero y buen profesional. Me equivoqué tanto y metí la pata tan hasta el fondo que sentía vergüenza cada vez que tenía que dirigirle la palabra. No es la alegría de la huerta, pero tiene otras muchas cualidades. Me equivoqué, mis prejuicios me traicionaron.
Yo soy una vil mortal y también sucumbo a juzgar a la gente a simple vista. Todo el mundo nos causa una primera impresión, esto es así y no podemos hacer nada para cambiarlo, pero de nosotros depende cerrar o no la mente a conocer a esa persona. La última vez que yo cerré la mente me di cuenta de todo lo que me había perdido y hubiera podido aprender... Una oportunidad perdida, pero al menos llegué a tiempo de enmendar mi error.
No me juzgues. Puede que te hayas creado una primera impresión de mí, pero tal vez puede que sea falsa o, al menos, no cierta del todo. No sabes si después de mi orden en clase están mis comeduras de olla con los problemas familiares de mis alumnos, o si después de decir "no voy a trabajar más de lo que me pagan" están mis conversaciones telefónicas nocturnas y extraoficiales con alguna mamá apurada que ya no aguanta más y necesita a alguien con quien desahogarse confidencialmente. No sabes si después de ser estricta con las fechas de entrega y con la diligencia en el trabajo diario tengo manga ancha para corregir o permito ciertas licencias. No sabes si detrás de mi juventud -cosa que se cura con la edad- hay una gran formación y una amplia experiencia. No sabes si detrás de mis dictados se hallan historias apasionantes que hacen que los alumnos se partan de risa. No sabes si después de mis gritos vienen las tutorías individuales y los bocadillos compartidos con un alumno o con una alumna que necesita a alguien que le escuche.
No lo sabes, pero yo te lo digo. De ti depende creerme, aunque, bien mirado, me da igual. ¿Sabes por qué? Porque todas las noches duermo a pierna suelta. ¿Y tú? ¿Puedes conciliar el sueño con tranquilidad? Piénsalo un rato y luego me cuentas. Igual hasta te sorprendes y nos parecemos. O no. No me juzgues. Respétame. Tal vez a mí no me gusten tus métodos o directamente no me gustes tú, pero te respeto y te respetaré e intentaré ser cordial en todo momento. ¿Tú podrías decir lo mismo?
No os voy a explicar qué paso en Britain's Got Talent porque todos lo habéis visto y la mayoría ya lo conocíais de antes, sólo quiero hacer hincapié en el prejuicio: una mujer rural no puede dar nada bello, del mismo modo que un niño con DEA (un alumno NESE) nunca aprenderá, ¿verdad? Craso error.
Tampoco quiero entrar aquí a valorar cómo tratamos a nuestros alumnos y si les damos todas las oportunidades que se merecen, ni siquiera si les damos la oportunidad de que se muestren ante nosotros como realmente son. Pero hoy no hablaré de alumnos. Hoy no. Como diría Antonio Gala: "Ahora hablaré de mí".
No me juzgues. No puedes juzgarme. No tienes autoridad para ello. Qué más da lo que parezca que soy, lo que aparente. Qué más da que te parezca una persona bruta e insensible. Es irrelevante que te parezca agresiva. Me patina que creas que soy arisca y desagradable. Me ofende que me creas mala profesional. ¿Tú te has mirado al espejo, campeón? Y permíteme la licencia de que te llame campeón, porque lo eres, eres un campeón del escarnio público. A eso, majete, no te gana ni Dios.
¿Me has visto en mi entorno real? ¿Me has visto trabajando? ¿Me has visto hablando con los padres? ¿Me has visto preparando clases o corrigiendo redacciones? ¿Me has visto interactuando día a día con mis alumnos? ¿Sí? ¿Estás seguro de que no me has visto sólo un día y de que no tienes una visión sesgada de mí y de mi labor? Ah, bueno, vale, ahora piensas, ahora vienen los "Es que..."
Ten cuidado, ten mucho cuidado. Te lo digo por experiencia. La última vez que se me ocurrió juzgar a alguien como listillo, soberbio, etc. me equivoqué de tal manera que aún me siento mal y tengo remordimientos por ello. Esa persona no lo sabe, pero es de las que más me ha enseñado y de las que más me ha aportado para mejorar mi labor docente. No es ni siquiera un amigo, apenas hablaba con él y ya he perdido casi todo el contacto. Era un compañero, y de los buenos. Buen compañero y buen profesional. Me equivoqué tanto y metí la pata tan hasta el fondo que sentía vergüenza cada vez que tenía que dirigirle la palabra. No es la alegría de la huerta, pero tiene otras muchas cualidades. Me equivoqué, mis prejuicios me traicionaron.
Yo soy una vil mortal y también sucumbo a juzgar a la gente a simple vista. Todo el mundo nos causa una primera impresión, esto es así y no podemos hacer nada para cambiarlo, pero de nosotros depende cerrar o no la mente a conocer a esa persona. La última vez que yo cerré la mente me di cuenta de todo lo que me había perdido y hubiera podido aprender... Una oportunidad perdida, pero al menos llegué a tiempo de enmendar mi error.
No me juzgues. Puede que te hayas creado una primera impresión de mí, pero tal vez puede que sea falsa o, al menos, no cierta del todo. No sabes si después de mi orden en clase están mis comeduras de olla con los problemas familiares de mis alumnos, o si después de decir "no voy a trabajar más de lo que me pagan" están mis conversaciones telefónicas nocturnas y extraoficiales con alguna mamá apurada que ya no aguanta más y necesita a alguien con quien desahogarse confidencialmente. No sabes si después de ser estricta con las fechas de entrega y con la diligencia en el trabajo diario tengo manga ancha para corregir o permito ciertas licencias. No sabes si detrás de mi juventud -cosa que se cura con la edad- hay una gran formación y una amplia experiencia. No sabes si detrás de mis dictados se hallan historias apasionantes que hacen que los alumnos se partan de risa. No sabes si después de mis gritos vienen las tutorías individuales y los bocadillos compartidos con un alumno o con una alumna que necesita a alguien que le escuche.
No lo sabes, pero yo te lo digo. De ti depende creerme, aunque, bien mirado, me da igual. ¿Sabes por qué? Porque todas las noches duermo a pierna suelta. ¿Y tú? ¿Puedes conciliar el sueño con tranquilidad? Piénsalo un rato y luego me cuentas. Igual hasta te sorprendes y nos parecemos. O no. No me juzgues. Respétame. Tal vez a mí no me gusten tus métodos o directamente no me gustes tú, pero te respeto y te respetaré e intentaré ser cordial en todo momento. ¿Tú podrías decir lo mismo?
viernes, 12 de octubre de 2012
El macarrilla
Advertencia: Éste es un blog particular, en el que priman la ironía, el sarcasmo y el humor. Si no vas a entender este post o te vas a tirar de los pelos, ahórrate un disgusto y no lo leas, porque si eres un superhipermegapedagogo superhipermegaprogre no te va a gustar. Sólo ofrezco aquí una visión cómica del asunto, que se adapta a mi forma de ser. Esto no es, en ningún modo, una manera de proceder que tenga que publicarse en BOE/BOIB. Dicho esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...
¿Cómo identificar a ese grano en el culo a ese alumno disruptivo?
1. Llegar a clase.
2. Ver cuál es el mayor.
3. Si no lo vemos, buscarlo al fondo de la clase o en cualquier rincón.
4. Otra opción es seguir el rastro de las feromonas femeninas en dirección al macho alfa. No suele fallar.
5. Si todo esto ha fallado, esperar a una de sus siempre oportunas y graciosas bromas o comentarios.
6. Matarlo. Bueno, vale, me he pasado...
Como la opción de matarlo queda totalmente descartada (a menos que queramos opositar a Alcalá-Meco, y no precisamente como funcionarios), os voy a ofrecer aquí un conjunto de 'tips' que a mí me sirven para tratar con ellos. Eso no quiere decir que no me sigan sacando de mis casillas y tenga que contener mis instintos asesinos, pero al menos canalizo mi fuerza, mi ira y, sobre todo, intento "llevarlos por el buen camino". Un momento, ¿hay un buen camino? Bueno, con que no cometan actos ilegales y/o delictivos me conformo.
Decálogo para tratar con un macarrilla
1. El macarra es chulo por naturaleza, pero nosotros debemos serlo más. Se trata de demostrar quien domina. Como me dijo una amiga mía: "Quien tiene el boli rojo tiene el poder". Cosas que le cabrean sobremanera: a. rebatirle usando la inteligencia, b. imitarlo, c. un golpe de fuerza (metafóricamente hablando). Humillarlo no sirve para nada, es más, es contraproducente. Sólo logramos herir sus sentimientos y ponerlo en evidencia, y eso es precisamente todo lo contrario de lo que pretendemos. Queremos traerlo a nuestro terreno, no que se nos cierre en banda y nos vea como "el enemigo". De acuerdo, le somos hostiles, pero siempre hay que dejar algo abierto. Además, humillar a un chaval, sea quien sea, es algo totalmente deleznable y que, además, va contra los Derechos del Niño. Hay que encontrar el justo medio entre devolvérsela y humillarlo, vamos, en su argot: "hay que vacilarle".
2. Hay que usar sus métodos y sus acciones para que se dé cuenta de lo ridículo que resulta. Por ejemplo, si es un chaval que suele dormirse en clase (y todos sabemos que esto a veces pasa), cuando moleste mucho lo mandamos a dormir. Le sentará tan mal que os prometo que nunca más va echarse ninguna cabezadita. Si suele traer los cascos para escuchar música, en la hora de estudio asistido ponedles canto gregoriano a todo volumen. Por imposibilidad de oír su mp3 lo va a apagar y lo va a guardar. Requisárselo sirve de poco y sólo aumentamos el conflicto. En caso de que se lo decomisemos, se lo devolveremos al final de la misma clase. Muy probablemente no "reincida". Frases del tipo "Joé, profe, pero esto qué eeeees?" o "Mira que es cansina la tía" son habituales en estos casos. No os desmoralicéis, sólo mostradles una sonrisa diabólica, que vuestro chiquimonster macarrilla os la devolverá (la sonrisa).
3. Si no viene a clase dad gracias a todos los dioses del cielo, es vuestro día llamad a sus padres y que los busquen ellos. Eso sí que lo saca de sus casillas. A mí me da mucha pena por los padres de estos chicos (porque en general son varones), pero a veces es la única manera de que el chaval reaccione y de que las familias se involucren en la educación de sus hijos. En favor de mis mini-macarrillas (de la única vez que fui tutora) he de decir que tenían familias fabulosas y muy colaboradoras, y eso, compañeros, no se paga con dinero. Estos dos chavales eran mini-macarrillas, porque eran (son) más buenos que el pan bendito y sólo se sentían desubicados (casos más comunes).
4. Si sois sus tutores o sois profesores de guardia y sospecháis que el macarrilla está tomando estupefacientes (es fácil encontrarlos, son tan poco listos que siempre van al mismo sitio), llamad a la policía y haced una presentación formal. ¿Cómo se hace esto? Bueno, es complicado, básicamente porque ocurre fuera del centro, pero se trata de decir exactamente donde están, ir tú primero, decirles que fuera del centro no les puedes hacer nada, que se rían en tu cara pensando que han ganado, y segundos después se presente la policía, jejejejee. Es muy cruel, pero me encanta.
5. El macarrilla hace bullying a otros alumnos. Nunca me he encontrado con este caso, así que lo primero que haría sería pedir consejo a mis compañeros y al DO -sin que sirva de precedente- para que ellos actúen, puesto que es su trabajo. Pese a ello, a veces sólo son bromas que no van más allá. ¿Qué podemos hacer? Esta es una intervención "light", puesto que se trata de organizar un juego de roles en el que el macarrilla sea el puteado y vea cómo se sienten los demás. Probado y funciona al 100%. Sí, se pierden clases, ¿y qué? ¡Se ganan personas!
| Acción más temida del macarrilla |
6. Si el macarrila te pincha las ruedas del coche, pínchale las de la moto, róbale los retrovisores, etc. De acuerdo, ésta no es manera de proceder, pero ya sabéis "ojo por ojo, diente por diente". Si sois personas civilizadas descartaréis el pagar con la misma moneda (aunque lo estáis deseando, no mintáis), así que lo que tenéis que hacer es a. Informar a la dirección del centro, b. Por mucho que la dirección lo quiera mantener en lo amistoso, poner una denuncia formal en la policía. c. Antes de poner una denuncia, hablar con los padres para explicarles la situación para que vean a lo que se enfrentan y así no pillarlos por sorpresa. Os aseguro que lo agradecen.
7. El macarrilla ha enamorado a una "niña bien. Ya sabéis que A tres metros sobre el cielo ha hecho mucho daño, así que si os encontráis con este caso... Puuuuf... Hay que ser malvados y aplicar todas nuestras dotes de separa-parejitas con frases con inquina dirigidas a la chica para que abra los ojos. Al chico no le diremos nada, ¡porque la suerte que ha tenido no se la cree ni él! En el caso de que la relación macarrilla-niñabuena sea productiva para todos: la chica desarrolla habilidades sociales/sentimentales y el macarrilla vuelve al rebaño y se pone a estudiar (ocurre pocas veces, pero ocurre), no haremos nada. Mirarlos y reírse es inevitable, ¡pero es que son tan monos! xD El punto 7 es el que más me gusta, jejeje.
| Macarrilla prototípico |
8. El macarrilla se burla de nosotros en clase. La opción más fácil, si es un macarrilla-reconvertible, es llamar a los padres. Si son personas normales pondrán cartas sobre el asunto. En el caso de que la primera opción no sea viable, creo que lo más sensato es participar de la burla para que vea que no nos afecta, así no la volverá a repetir. Es algo duro, porque uno tiene que encajar una puñalada con una sonrisa y encima participar de la crueldad, pero creedme, funciona. En el primer instituto en el que trabajé un superhipermegamacarrilla presidiario en potencia me soltó un día "gordaaaaaa, más que gordaaaaaaaa, que yo no hago caso a las vacaaaaas". Hombre, muy bien no me sentó, pero ese minibichejo de 1º de ESO se quedó con la cara desencajada cuando le contesté: "Uuuuf, no me hables, que casi no paso por la puerta y me estoy poniendo como un tonel, pero es que las napolitanas están tan buenas que me las como de 5 en cinco...". Su cara fue un poema, y a los 2 minutos (lo tenía arrestado fuera del despacho) vino y me dijo: "Profe, en realidad no estás tan gorda, incluso si te fijas bien eres un poco guapa". Jajajajajaja, me parto. En esos momentos yo no sabía si lo había arreglado o lo había acabado de empeorar, pero lo que sí es seguro es que el chico reflexionó y tuvo sentimiento de culpa. Y lo más importante: quiso enmendar su error. ¡Todo un logro!
9. El macarrilla no puede más en clase (y nosotros tampoco podemos con él). En este caso se trata de optimizar recursos. Tenemos a un chico que se encuentra bien al aire libre y le gusta estar en el patio: pues a recoger los papeles del patio, a ayudar al personal de limpieza, a hacer encargos para las conserjes, "contratarlo" como secretario personal en clase (con seriedad) para que reparta o recoja trabajos, se encargue del mantenimiento, etc. Si es un macarrilla bueno, esto suele funcionar. Tranquilos, salvo sonadas excepciones, suelen ser macarrillas buenos reconvertibles en personitas maravillosas.
10. El macarrilla nos viene a contar sus penas. Junto con la 7, ésta es la que más me gusta. Si el macarrilla nos viene a contar sus penas hemos triunfado como la Coca Cola. Si el macarrilla se dirige a nosotros es porque le damos confianza, seguridad, nos ve "uno de los suyos", aunque jamás vaya a aceptarlo ni reconocerlo. Vendrá solo, con cara de circunstancias, con ganas de que alguien le escuche y no le juzgue, alguien que no sea un amigo suyo, alguien de fuera de su cículo, alguien que pueda darle una visión externa y objetiva. A mí me encanta que los macarrillas me cuenten sus penas, su vida, sus amores, sus aventuras y desventuras, es algo que simplemente me encanta, porque me río mucho con ellos, y ellos conmigo. Escucharlos es lo principal, aunque tengamos que mandar un rato al profe de guardia a nuestra siguiente sesión. Es SU momento, el momento en el que se sienten importantes y escuchados. Más que cariño -que también-, lo que deben recibir es empatía y asertividad. Si hace falta salir del centro e ir a dar un paseo por los alrededores con el chaval en cuestión, iremos, igual que si hay que invitarlo a una Coca Cola. Si los escuchamos y prometemos guardar su secreto (suele ser muy fácil de guardar, normalmente hablan de cosas triviales y mundanas de las que su estatus de gallito hace que se "avergüence", al verse un vil mortal) el macarrilla comenzará su proceso de reconversión en personita maravillosa (que ya lo era, sólo que no lo había descubierto). Tendrá altibajos, volverá a las andadas, pero el mero hecho de que él sepa o piense que nos ha defraudado hará que retome sus responsabilidades y, por ende, las riendas de su vida.
Si es que en el fondo lo más bonito de esta profesión es ver cómo un alumno evoluciona. Cuando hay una evolución académica hablamos de excelencia educativa, pero cuando hay una evolución personal hemos logrado que un chaval empiece a ser feliz y hablamos de la formación de una "excelencia social". A fin de cuentas, quien dijo que la educación era la base no se equivocaba.
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jueves, 27 de septiembre de 2012
Día gris
Hoy Mallorca se ha levantado triste. Hasta donde la vista alcanza playas y prados se ven cubiertos por un gris uniforme y por una fina cortina de gotitas de agua que se posan delicadamente sobre la vegetación del lugar. Hoy es un día gris no sólo por una meteorología adversa, que hace que las playas que ayer fueran acogedoras hoy se muestren inhóspitas; hoy es un día gris para la sociedad.
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EXTRA - Actuación policial
Esto SÍ: Policía portugués aparta a una chica pacíficamente. Me ha costado encontrar un vídeo de la policía actuando cívicamente en manifestaciones parecidas a las que han acontecido en España. El ejemplo es de Portugal porque no he encontrado otro que se ajustara a una situación similar a la nuestra.
Esto NO: Cargas policiales sin sentido, aturdiendo a la muchedumbre. Madrid 25S. No he puesto vídeos de violencia explícita porque todos sabemos cómo son y no es necesario aquí mostrar lo desagradable de una agresión con porras o pelotas de goma.
Mucho se ha hablado de las manifestaciones del 25S y del 26S y de las desmesuradas cargas policiales con las que fueron disueltas, de los ataques a la población dentro de las estaciones, de dueños de bares protegiendo a los manifestantes y de policías infiltrados que van a por lana y salen trasquilados. El día es gris y los tiempos que corren también son grises. La policía ahora va de azul, así que no puedo hacer el chiste.
Me pregunto hasta cuándo va a aguantar esta situación. Los políticos viven en una burbuja y se creen que 47 millones de personas les haremos la ola un día de estos. Si en Grecia, cuya población viene a ser una cuarta parte de la de España, ya acabaron como el Rosario de la Aurora no me quiero imaginar cómo vamos a acabar aquí. Bueno, no es que no me lo pueda imaginar, es que me niego a pensar que en España podamos llegar a ser expertos en guerras civiles. A fin de cuentas, después de cada gran crisis llega una gran guerra como fuego depurador para que la sociedad resurja de sus cenizas cual Ave Fénix.
HEMOS FALLADO.
Se supone que la educación existe para mejorar la sociedad y que ésta, valiéndose de su arma más poderosa, que es la palabra, resuelva sus conflictos sin llegar a una aterradora violencia física o social. Hemos fallado. Mientras tanto, el (des-)gobierno propone una reforma educativa y apela a que antaño había 40 alumnos por aula y no pasaba nada, así que sobran muchos profesores.
¿Qué conclusiones/respuestas/opiniones saco yo de todo esto?
1. Es mejor claudicar por las buenas que por las malas. Es mejor que el gobierno escuche ahora al pueblo, incluso a sus mismos votantes -a las palabras del dueño del bar me remito- a que tenga que lamentar futuros daños irreparables en el futuro.
2. Se supone que la sociedad evoluciona y que si hemos conseguido bajar las ratios de 40 alumnos hasta casi la mitad es algo que debemos mantener y, si no podemos mejorarlo, al menos no tocarlo. Hay que ir para adelante. Si uno no puede seguir al menos que se quede donde está. Como dice mi madre: ¡Para atrás ni para coger impulso!
3. La sociedad de hace 40 años no es la de ahora. El respeto de los alumnos no es el mismo que antes. Mucha culpa de esto la tiene el empezar a tutear y la entrada de los pedagogos de despacho en las políticas educativas. Quienes me conocen saben que soy una acérrima defensora de la forma "usted" para todos los ámbitos y más cuando existe una cierta relación de jerarquía tácita entre los participantes de la comunicación. El uso del usted es sólo un ejemplo burdo, pero no puedo evitar que me chirríen en los oídos las palabras de aquellos que se dirigen a una persona mayor de tú, a un médico, a un juez. Se desconocen totalmente las formas iniciales de respeto. De acuerdo, tratar de tú o de usted nada tiene que ver con respetar o no, pero sí tiene que ver con la interacción primera. Recordando el refranero español: Si usted y yo nunca hemos compartido habichuelas, le ruego que por favor no me tutee. Es impensable que hoy en día los alumnos entiendan al profesor como "un superior" y le guarden respeto y obediencia desde el minuto cero del curso, así que no me den ahora soluciones caducas y anticuadas para un problema actual. No tolero injerencias en mi ámbito. No las tolero. Sólo acepto y acato órdenes de quienes están o han estado en una aula, no de quienes sólo ven números y gastos detrás de cada alumno y de cada profesor.
4. El que a hierro mata, a hierro muere. Tarde o temprano la vida te devuelve todo lo malo que haces. Es una cuestión de tiempo, de paciencia y de perseverancia. Hay miles de refranes similares a éste, como el que reza "Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar", pero a mí me gusta un proverbio árabe que siempre me recuerda mi madre: No esperes venganza, sólo siéntate a esperar en la puerta de tu casa: tarde o temprano has de ver pasar el cadáver de tu enemigo. ¡Y qué cierto es!
5. Nunca te rías ni agredas a una masa social, y menos si está enfurecida. Que siempre te haya tolerado tus estupideces no significa que un día no se canse y te las devuelva todas juntas. Para que me entendáis: es como si el niño al que un abusón lleva haciendo bullying durante años un día se harta, se pone a practicar judo y se las devuelve todas juntas. Mucho me temo que en ese caso el niño que ha sido la víctima durante tanto tiempo no puede ser juzgado, puesto que nosotros no hemos visto -o no hemos querido ver- cómo el abusón se aprovechaba de su debilidad durante años. Sé que es algo poco ortodoxo, pero a todos los alumnos que sospecho que son víctimas de bullying les recomiendo apuntarse a artes marciales y también les digo que, si les pegan, la devuelvan, que es mejor que los expulsen a que vean su debilidad. Las pocas veces en las que lo he puesto en práctica me ha funcionado.
6. "Abrid escuelas y cerrarán las cárceles", decía Concepción Arenal en el XIX. Esta premisa cobra todo su sentido hoy en día. Desde que invertimos más dinero en la dotación de los antidisturbios que en la formación de los docentes algo falla en nuestra sociedad. Desde que un café en el Congreso de los Diputados es más barato que en cualquier bar de polígono algo falla (¿Eh, Sr. Zapatero?). Desde que se invierte más en manutención de políticos que en la de un niño, algo falla. Desde que se elimina la vacunación gratuita del mengingococo a los bebés pero la presidenta de su misma comunidad autónoma tiene a su disposición inmediata a miles de médicos para tratarse de un tumor, algo falla. Desde que se permiten y se toleran ciertas actitudes y acciones de los menores amparándose en "la edad penal" y en una ley caduca y que refleja muy poco la sociedad para la que se supone que estaba diseñada, rompiendo así la relación natural entre padres e hijos, profesores y alumnos... adultos y niños adolescentes en general, algo falla.
7. Tus libertades y derechos acaban donde empiezan los míos. Aplicable a todo el mundo, a todos los ámbitos y a todas las situaciones. Esta premisa se defiende por sí sola y creo que no necesita ejemplificación.
Oigo vuestras mentes: ¡Ésta está en contra de todo!, ¡Nada le gusta!, ¡No permite que la gente ejercite sus derechos!
No, señores, no estoy en contra de nada ni de nadie. Solamente pretendo explicar mi punto de vista. Creo que si cada elemento/sujeto/persona/individuo de la sociedad se dedicara a su labor primigenia las cosas nos irían mejor. Los médicos/enfermeros a curar y a prevenir enfermedades, los fontaneros a arreglar tuberías, los campesinos a cultivar los campos, los jueces a juzgar (y no sólo a aplicar leyes), los cocineros a cocinar, los maestros/profesores a enseñar, los ingenieros a construir y a diseñar, los comerciantes a comprar y vender productos, los policías a DEFENDER AL PUEBLO y los políticos a regir la polis cuyos ciudadanos les han confiado y encomendado esa misión (y no a vivir en una burbuja de impunidad en la que se creen dioses, seres superiores lejos del bien y del mal).
Muy a pesar mío, me da a mí que aún nos quedan muchos días grises...
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EXTRA - Actuación policial
Esto SÍ: Policía portugués aparta a una chica pacíficamente. Me ha costado encontrar un vídeo de la policía actuando cívicamente en manifestaciones parecidas a las que han acontecido en España. El ejemplo es de Portugal porque no he encontrado otro que se ajustara a una situación similar a la nuestra.
Esto NO: Cargas policiales sin sentido, aturdiendo a la muchedumbre. Madrid 25S. No he puesto vídeos de violencia explícita porque todos sabemos cómo son y no es necesario aquí mostrar lo desagradable de una agresión con porras o pelotas de goma.
martes, 11 de septiembre de 2012
Un vaso de leche
El pasado domingo mi madre leía el Última Hora cuando fijó sus ojos en un curioso artículo sobre la vuelta al cole. En él, una mujer de su edad, poco más de cincuenta años, recordaba como cuando era pequeña, al llegar al colegio, recibía un vaso de leche en polvo. Mi madre también se acuerda de ese vaso de leche. Formaba parte de un plan contra la desnutrición infantil en España que estaba financiado por los Estados Unidos, o al menos eso es lo que dice el vox pópuli, aunque también se ha oído hablar de Argentina.
Mi madre no sólo fue una de las niñas del plan contra la desnutrición infantil, sino que además iba a una escuela rural a la que llegaba a través de las calzadas (caminos de tierra montaña arriba), en el mejor de los casos con las "lonas del rock and roll", unos zapatos que emulaban las bailarinas modernas, hechos con goma blanca en la base y tela azul para cubrir el pie. Hay una foto de mi madre en la que aparece con un par de esas lonas, ya medio raídas por el uso y por el crecimiento inevitable en los niños. Cuando la encuentre os la pasaré. Es una foto preciosa por lo emotiva que es.
Mi madre tenía pocos libros y los cuidaba con celo puesto que eran su bien más preciado. Nada más lejos de lo que ocurre hoy en día. Al menos hasta ahora. Tal vez este curso ya nos percatemos de que hay niños que llegan a clase sin desayunar o que no traen la merienda de media mañana, y no por dejadez, sino por escasez de alimentos en sus familias. Otros tal vez lleven eternidades sin comer carne o pescado. Otros no podrán comprarse ropa para adecuarla a su crecimiento (ya no hablo de las marcas, porque hablo de la necesidad, no del capricho) y tampoco podrán hacer frente al gasto que suponen los libros.
El intercambio de libros dentro de los mismos centros o entre familias conocidas hará que los chavales valoren más sus pertenencias y las traten con mayor mimo. El heredar la ropa de los hermanos y de los primos o de los vecinos volverá a ser algo normal. La leche en polvo, ahora, tal vez venga de Alemania.
Mi madre no sólo fue una de las niñas del plan contra la desnutrición infantil, sino que además iba a una escuela rural a la que llegaba a través de las calzadas (caminos de tierra montaña arriba), en el mejor de los casos con las "lonas del rock and roll", unos zapatos que emulaban las bailarinas modernas, hechos con goma blanca en la base y tela azul para cubrir el pie. Hay una foto de mi madre en la que aparece con un par de esas lonas, ya medio raídas por el uso y por el crecimiento inevitable en los niños. Cuando la encuentre os la pasaré. Es una foto preciosa por lo emotiva que es.
Mi madre tenía pocos libros y los cuidaba con celo puesto que eran su bien más preciado. Nada más lejos de lo que ocurre hoy en día. Al menos hasta ahora. Tal vez este curso ya nos percatemos de que hay niños que llegan a clase sin desayunar o que no traen la merienda de media mañana, y no por dejadez, sino por escasez de alimentos en sus familias. Otros tal vez lleven eternidades sin comer carne o pescado. Otros no podrán comprarse ropa para adecuarla a su crecimiento (ya no hablo de las marcas, porque hablo de la necesidad, no del capricho) y tampoco podrán hacer frente al gasto que suponen los libros.
El intercambio de libros dentro de los mismos centros o entre familias conocidas hará que los chavales valoren más sus pertenencias y las traten con mayor mimo. El heredar la ropa de los hermanos y de los primos o de los vecinos volverá a ser algo normal. La leche en polvo, ahora, tal vez venga de Alemania.
martes, 12 de junio de 2012
Guantanamera
Uno de los versos de este poema / canción dice así: "Con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar". Y así lo creo. Si lo aplicamos al ámbito educativo, prefiero mil veces trabajar con ANEES y NESE y con grupos de rendimiento académico bajo/moderado/normal que con los que se creen la élite. Y digo se creen, porque ni de lejos lo son.
No sólo prefiero trabajar con alumnos más modestos y con aquellos que presentan dificultades porque ver su evolución es algo sencillamente maravilloso. Lo prefiero porque suelen ser personitas con un corazón enorme, una gran capacidad de empatizar con el prójimo y mucho cariño por dar.
Los que se creen buenos porque alguien se lo ha dicho repetidamente y se lo han creído (ya sabéis que una mentira repetida se llega a convertir en verdad, y no es mi ánimo aquí citar a Goebbels) suelen tener unos aires de grandeza dignos de un maharajá de oriente medio y una ponzoña dentro que el día que la echen se van a quedar a gusto. Y van a aprender mucho. Por lo general, estos alumnos que se creen buenos -y no lo son tanto- suelen ser aquellos a los que, de más pequeños, les faltó una colleja bien dada. Ahora ya es tarde.
Yo me quedo con los pobres de la tierra, y echaré mi suerte con ellos. Así soy más feliz, y eso no se paga ni con dinero ni con notas, sino con ver la satisfacción que se dibuja en sus caras cuando se han percatado de que progresan y de que mejoran gracias a su esfuerzo y a su tesón, pero sobre todo, gracias a su bondad.
No sólo prefiero trabajar con alumnos más modestos y con aquellos que presentan dificultades porque ver su evolución es algo sencillamente maravilloso. Lo prefiero porque suelen ser personitas con un corazón enorme, una gran capacidad de empatizar con el prójimo y mucho cariño por dar.
Los que se creen buenos porque alguien se lo ha dicho repetidamente y se lo han creído (ya sabéis que una mentira repetida se llega a convertir en verdad, y no es mi ánimo aquí citar a Goebbels) suelen tener unos aires de grandeza dignos de un maharajá de oriente medio y una ponzoña dentro que el día que la echen se van a quedar a gusto. Y van a aprender mucho. Por lo general, estos alumnos que se creen buenos -y no lo son tanto- suelen ser aquellos a los que, de más pequeños, les faltó una colleja bien dada. Ahora ya es tarde.
Yo me quedo con los pobres de la tierra, y echaré mi suerte con ellos. Así soy más feliz, y eso no se paga ni con dinero ni con notas, sino con ver la satisfacción que se dibuja en sus caras cuando se han percatado de que progresan y de que mejoran gracias a su esfuerzo y a su tesón, pero sobre todo, gracias a su bondad.
sábado, 11 de febrero de 2012
¿Qué es un NESE?
NESE (por sus siglas en catalán: Necessitats Educatives de Suport Específic) es todo aquel alumno que, teniendo unas capacidades cognitivas/intelectuales medias, presenta dificultades en alguna materia (o varias) por uno o varios condicionantes (dislexia, trastorno de aprendizaje, historia personal, trastorno emocional...). Sé que a los pedagogos no les va a gustar esta definición, pero las cosas son así. No hay más. Si no les gusta, lo que tienen que hacer es su trabajo, que en algunos casos no vendría mal.
¿Por qué hablo hoy de los NESE? Pues porque corrigiendo redacciones estoy viendo que, según sus parámetros, todos mis alumnos lo serían. Hoy en día confundimos la falta de esfuerzo por aprender ortografía con una dislexia, una separación conyugal con un trastorno emocional, y que un niño no tenga una "average intelligence" (lo pongo en inglés, que es menos ofensivo) con un trastorno de aprendizaje. Si todos los niños de padres separados tuvieran un trastorno emocional severo, no ganaríamos para psicólogos -otro día hablaré de esta subespecie, que va de la mano de los pedagogos-. Hay demasiado cuento y demasiado niño consentido al que nunca que han dicho un NO bien rotundo.
Antes de que me lluevan las críticas, me quiero curar en salud diciendo que seguramente son muchos los profesionales que desarrollan con ortodoxia su labor dentro del ámbito de la pedagogía, y me consta que es así, porque conozco algunos; pero, a mi ver, la mayoría de pedagogos no saben muy bien cuál es su función. Yo soy profesora de educación secundaria, por la especialidad de Lengua Castellana y Literatura. Soy docente especializada en mi materia, no en los diferentes tipos de inteligencia, maneras, trastornos, etc. Y aún así, yo, como cualquier compañero, acabamos siendo expertos en toda clase de lides didácticas. No quiero, pues, confundir la pedagogía con la didáctica, porque de la primera sobra, y de la segunda, falta, y mucho.
A lo largo de mi corta experiencia profesional, he tenido a tres PT en clase. Ninguna de ellas era pedagoga de formación, y creo que precisamente por eso todas ellas llevaron/llevan a cabo una labor inmaculada para con los alumnos. Ha sido y sigue siendo un placer coordinarme con ellas, puesto que sí que tanto yo como los alumnos vemos el producto de su trabajo: clases específicas con los alumnos, atenciones especiales, creación de materiales individualizados... Dos de ellas son maestras de lenguas extranjeras (francés e inglés), maestras de formación de antes, de esas a las que da gusto escuchar y a las que da gusto ver cómo trabajan con los alumnos, porque de ellas sí que aprendo, de ellas sí que adquiero nuevas habilidades. La otra PT con la que he trabajado es, de formación, profesora de Lengua Catalana, pero que conoce sobradamente cómo trabajar con alumnos con necesidades específicas porque, a parte de ser profesora, es mamá de dos niños maravillosos -pronto tres-, y eso hace que tenga un dulzor y una paciencia que maravilla a los alumnos. (Para los legos en la materia, estas PT ocupan una plaza en el departamento de orientación, bien por adjudicación de plazas, bien por comisión de servicios).
Ahora me diréis: ¿Y tú por qué hablas de los pedagogos, si no conoces a ninguno? Craso error. Conozco a demasiados. Fueron los que me querían adoctrinar durante el CAP (ya hablé en otro post de las dos honrosas excepciones) diciéndome que aun 'niño' de quince años que se porte mal le tengo que poner un 'gomet' rojo en la frente. A los psicopedagogos los meto en el mismo saco, porque son iguales o peores.
Entre los que he mencionado y los que he visto de lejos tengo suficiente. Su lema podría ser "consejos vendo que para mí no tengo", quieren enseñarte cómo gestionar una clase de 25 alumnos sin haberse enfrentado nunca a esa situación, o peor aún, quieren tomarte tu clase y te interrumpen constantemente... Y así nos luce el pelo. Y me da igual que me lluevan las críticas, es lo que pienso y lo que he visto, y si alguien me quiere hacer cambiar de opinión, que sepa que el movimiento se demuestra andando.
¿Y los alumnos? Los alumnos son los principales perjudicados por diversos motivos: 1, porque el PT no lleva a cabo su labor, 2, porque el profesor está saturado y tiene que realzar el trabajo de dos personas -insisto en que ése no ha sido nunca mi caso, pero lo he visto en compañeros, y 3, porque no tiene la atención individualizada que se merece. Pongo por caso una dislexia -sí, eso que ahora está tan de moda...-. Todo el mundo diagnostica de dislexia, pero nadie se pone a trabajar para ver si es sólo una falta de hábito de uso de la ortografía o si realmente se trata de ese trastorno. Además, primer error fatal: nadie comunica al alumno y a sus familias que la dislexia se puede mitigar. Y sí, se puede mitigar, aunque ciertos gabinetes privados nunca hablen de ello. Además, alguien con dislexia puede ser muy trabajador -como es el caso de mis alumnos, que son maravillosos y muy cumplidores- y, con su constancia y su capacidad de comprensión llegar a lograr un título universitario. No se trata de cortar las alas de los alumnos, sino de mostrarles cómo expandirlas para volar más alto.
Veamos la siguiente situación, que se produjo ¡EL PRIMER DÍA DE CLASE!:
ALUMNO: Profe, yo tengo dislexia.
YO: Muy bien, ¿y?
ALUMNO: Que lo sepas, porque no puedo estudiar tanto y no voy a aprobar.
YO: ¿Perdón? Mira ALUMNO X, la dislexia se mitiga, es decir, puedes trabajar para que no se note tanto, pero la clave es esa, trabajar. Además, tienes que pensar que tener dislexia no significa no comprender algo. Es completamente distinto. La dislexia sólo tiene que ver con la lectura y con la escritura, pero oralmente, seguro que lo comprendes todo. ¿O no? Ah, y se me olvidaba. Tener dislexia no te exime de tener que hacer lo mismo que hacen los demás, y seré yo, porque soy la profesora ¿verdad?, quien, según crea, te adaptaré los materiales o no. ¿De acuerdo?
ALUMNO: Pero a mí...
YO: Pero a ti, lo que te pasa, es que buscas excusas antes de empezar a estudiar. Yo tendré en cuenta tu dislexia, pero tú tienes que trabajar, estudiar y, sobre todo, esforzarte. Te aseguro que el hecho de que tengas dislexia, si de verdad "te lo curras", no hará que tus notas se resientan lo más mínimo.
Creo que sobran las palabras. A esa personita le habían puesto una barrera mental, que ella había aprovechado para justificar su falta de estudio y otros posibles problemas. ¡Y cómo ha ido mejorando, oigan! Y que conste que soy una persona altamente sensible a los trastornos del lenguaje, en primer lugar porque los he visto en mi familia, en segundo lugar porque los he estudiado y, por último, porque veo el esfuerzo casi sobrehumano que hacen algunos alumnos por mejorar día a día y superarse a sí mismos, aprobar las asignaturas y, sobre todo, veo en ellos la cara de satisfacción cuando presentan un trabajo precioso, aprueban un examen o logran entender algo que, en la escritura, les era incomprensible.
MENOS TONTERÍA Y MÁS TRABAJO. MÁS PROFESORES/MAESTROS Y MENOS CANTAMAÑANAS -tengan la titulación que tengan-.
Otro día os hablo de las ACIs... que también traen tela.
----
Aquí os dejo el blog de un PT que sí que lleva a cabo su trabajo. A las pruebas me remito:
http://pedagogoterapeuta.blogspot.com/
Ha creado un material excelente, muy bien seleccionado y muy bien ordenado. ¡Ojalá cundiera su ejemplo!
¿Por qué hablo hoy de los NESE? Pues porque corrigiendo redacciones estoy viendo que, según sus parámetros, todos mis alumnos lo serían. Hoy en día confundimos la falta de esfuerzo por aprender ortografía con una dislexia, una separación conyugal con un trastorno emocional, y que un niño no tenga una "average intelligence" (lo pongo en inglés, que es menos ofensivo) con un trastorno de aprendizaje. Si todos los niños de padres separados tuvieran un trastorno emocional severo, no ganaríamos para psicólogos -otro día hablaré de esta subespecie, que va de la mano de los pedagogos-. Hay demasiado cuento y demasiado niño consentido al que nunca que han dicho un NO bien rotundo.
Antes de que me lluevan las críticas, me quiero curar en salud diciendo que seguramente son muchos los profesionales que desarrollan con ortodoxia su labor dentro del ámbito de la pedagogía, y me consta que es así, porque conozco algunos; pero, a mi ver, la mayoría de pedagogos no saben muy bien cuál es su función. Yo soy profesora de educación secundaria, por la especialidad de Lengua Castellana y Literatura. Soy docente especializada en mi materia, no en los diferentes tipos de inteligencia, maneras, trastornos, etc. Y aún así, yo, como cualquier compañero, acabamos siendo expertos en toda clase de lides didácticas. No quiero, pues, confundir la pedagogía con la didáctica, porque de la primera sobra, y de la segunda, falta, y mucho.
A lo largo de mi corta experiencia profesional, he tenido a tres PT en clase. Ninguna de ellas era pedagoga de formación, y creo que precisamente por eso todas ellas llevaron/llevan a cabo una labor inmaculada para con los alumnos. Ha sido y sigue siendo un placer coordinarme con ellas, puesto que sí que tanto yo como los alumnos vemos el producto de su trabajo: clases específicas con los alumnos, atenciones especiales, creación de materiales individualizados... Dos de ellas son maestras de lenguas extranjeras (francés e inglés), maestras de formación de antes, de esas a las que da gusto escuchar y a las que da gusto ver cómo trabajan con los alumnos, porque de ellas sí que aprendo, de ellas sí que adquiero nuevas habilidades. La otra PT con la que he trabajado es, de formación, profesora de Lengua Catalana, pero que conoce sobradamente cómo trabajar con alumnos con necesidades específicas porque, a parte de ser profesora, es mamá de dos niños maravillosos -pronto tres-, y eso hace que tenga un dulzor y una paciencia que maravilla a los alumnos. (Para los legos en la materia, estas PT ocupan una plaza en el departamento de orientación, bien por adjudicación de plazas, bien por comisión de servicios).
Ahora me diréis: ¿Y tú por qué hablas de los pedagogos, si no conoces a ninguno? Craso error. Conozco a demasiados. Fueron los que me querían adoctrinar durante el CAP (ya hablé en otro post de las dos honrosas excepciones) diciéndome que aun 'niño' de quince años que se porte mal le tengo que poner un 'gomet' rojo en la frente. A los psicopedagogos los meto en el mismo saco, porque son iguales o peores.
Entre los que he mencionado y los que he visto de lejos tengo suficiente. Su lema podría ser "consejos vendo que para mí no tengo", quieren enseñarte cómo gestionar una clase de 25 alumnos sin haberse enfrentado nunca a esa situación, o peor aún, quieren tomarte tu clase y te interrumpen constantemente... Y así nos luce el pelo. Y me da igual que me lluevan las críticas, es lo que pienso y lo que he visto, y si alguien me quiere hacer cambiar de opinión, que sepa que el movimiento se demuestra andando.
¿Y los alumnos? Los alumnos son los principales perjudicados por diversos motivos: 1, porque el PT no lleva a cabo su labor, 2, porque el profesor está saturado y tiene que realzar el trabajo de dos personas -insisto en que ése no ha sido nunca mi caso, pero lo he visto en compañeros, y 3, porque no tiene la atención individualizada que se merece. Pongo por caso una dislexia -sí, eso que ahora está tan de moda...-. Todo el mundo diagnostica de dislexia, pero nadie se pone a trabajar para ver si es sólo una falta de hábito de uso de la ortografía o si realmente se trata de ese trastorno. Además, primer error fatal: nadie comunica al alumno y a sus familias que la dislexia se puede mitigar. Y sí, se puede mitigar, aunque ciertos gabinetes privados nunca hablen de ello. Además, alguien con dislexia puede ser muy trabajador -como es el caso de mis alumnos, que son maravillosos y muy cumplidores- y, con su constancia y su capacidad de comprensión llegar a lograr un título universitario. No se trata de cortar las alas de los alumnos, sino de mostrarles cómo expandirlas para volar más alto.
Veamos la siguiente situación, que se produjo ¡EL PRIMER DÍA DE CLASE!:
ALUMNO: Profe, yo tengo dislexia.
YO: Muy bien, ¿y?
ALUMNO: Que lo sepas, porque no puedo estudiar tanto y no voy a aprobar.
YO: ¿Perdón? Mira ALUMNO X, la dislexia se mitiga, es decir, puedes trabajar para que no se note tanto, pero la clave es esa, trabajar. Además, tienes que pensar que tener dislexia no significa no comprender algo. Es completamente distinto. La dislexia sólo tiene que ver con la lectura y con la escritura, pero oralmente, seguro que lo comprendes todo. ¿O no? Ah, y se me olvidaba. Tener dislexia no te exime de tener que hacer lo mismo que hacen los demás, y seré yo, porque soy la profesora ¿verdad?, quien, según crea, te adaptaré los materiales o no. ¿De acuerdo?
ALUMNO: Pero a mí...
YO: Pero a ti, lo que te pasa, es que buscas excusas antes de empezar a estudiar. Yo tendré en cuenta tu dislexia, pero tú tienes que trabajar, estudiar y, sobre todo, esforzarte. Te aseguro que el hecho de que tengas dislexia, si de verdad "te lo curras", no hará que tus notas se resientan lo más mínimo.
Creo que sobran las palabras. A esa personita le habían puesto una barrera mental, que ella había aprovechado para justificar su falta de estudio y otros posibles problemas. ¡Y cómo ha ido mejorando, oigan! Y que conste que soy una persona altamente sensible a los trastornos del lenguaje, en primer lugar porque los he visto en mi familia, en segundo lugar porque los he estudiado y, por último, porque veo el esfuerzo casi sobrehumano que hacen algunos alumnos por mejorar día a día y superarse a sí mismos, aprobar las asignaturas y, sobre todo, veo en ellos la cara de satisfacción cuando presentan un trabajo precioso, aprueban un examen o logran entender algo que, en la escritura, les era incomprensible.
MENOS TONTERÍA Y MÁS TRABAJO. MÁS PROFESORES/MAESTROS Y MENOS CANTAMAÑANAS -tengan la titulación que tengan-.
Otro día os hablo de las ACIs... que también traen tela.
----
Aquí os dejo el blog de un PT que sí que lleva a cabo su trabajo. A las pruebas me remito:
http://pedagogoterapeuta.blogspot.com/
Ha creado un material excelente, muy bien seleccionado y muy bien ordenado. ¡Ojalá cundiera su ejemplo!
martes, 24 de enero de 2012
Manadas de ñus y siestacas que se te van de las manos
Sí, ha vuelto a ocurrir. Me he vuelto a pasar toda la tarde durmiendo. Quienes me conocen ya saben que soy como una marmota, pero os voy a explicar cómo ha sido el día de autos.
Después de una jornada que iba siendo normalita, con mucho sueño, pero normalita, me he topado con un grupo con el que me he tenido que agarrar bien los machos. Pese a que no se puede generalizar, porque no todos alumnos son iguales y ante mí también me encuentro a nenes monísimos, os puedo garantizar que hoy parecía más una domadora de fieras que una profesora de secundaria. Yo entiendo que el mester de clerecía no es lo más divertido de la asignatura, lo entiendo y lo comparto, y por eso les preparo ppt, dramatizaciones, actividades... Bueno, pues hoy ha llegado uno de esos días en los que cubres la programaciónpor cojones porque vas justa de tiempo y tienen el examen en dos semanas.
Ha sido una clase extenuante. Un "sujeto" casi me rompe el Netbook. Entraban en clase cual manada de nús en plena estampida. Vamos, lo que viene siendo un desastre de clase. No os voy a dar más detalles porque he preferido eliminarlos de mi memoria, pero son esos momentos en los que piensas: ojalá sus padres/madres les hubieran dicho un buen "no" a tiempo. Otro día hablaré del decir que no a los hijos.
Ñus en estampida
Pues bien, tras esta... llamémoslo "experiencia educativa", como dirían los pedagogos, una se tiene que ir a otra clase. Y claro, llegas hecha un basilisco, aunque dentro de ti sabes que esas almitas no tienen culpa alguna de lo que hagan los alumnos de otras clases a los que ni siquiera conocen. Afortunadamente, y cosa extraña dentro de los IES de hoy en día, al llegar a 2º C, porque sí, cuando lo hacen bien, merece la pena decir quiénes eran, me he encontrado con todos dentro del aula, ya sentados cada uno en su sitio y sacando el material de la asignatura. ¡Casi se me saltan las lágrimas! Los 100 profesores que trabajan conmigo os corroborarán que eso es algo inaudito, pero ahí estaban, mis veinte alumnitos, sentaditos, ordenaditos, calladitos, amorositos... Ya se sabe: después de la tormenta siempre llega la calma.
Tras esto, a las tres una llega a casa exhausta. Y me diréis: ¡A todos nos pasa lo mismo! Sí, lo sé, sé que soy como los demás, no pretendo dar pena ni mucho menos, puesto que muy afortunada soy de trabajar en un centro de escasa conflictividad y en un entorno -de momento- no masificado. El problema llega cuando, tras ponerme ropa cómoda y ver parte del telediario y Amar en tiempos revueltos (la novela que no falte), me entra un sopor contra el que me es imposible luchar, así que el primer sueño empieza sobre las 17'15 o 17'30. Bueno, hasta ahí todo bien, todo bien si no fuera porque se alarga hasta las 19'15, sí señores, dos horitas. Pues no contenta con ello, se ve que mi cerebro me "trolea" y ha decidido que necesitaba dormir dos horas más, así que el segundo sueño, casi retomando el primero, me lo he echado hasta las 21'15. Zasca.
Así duermo yo... Jajajaja.
Y vosotros os preguntaréis: ¿Y por las noches tienes sueño? Pues sí, y mucho. Se ve que soy una gran amante de Morfeo (y no, no es el que sale en Matrix), puesto que es muy difícil que no me entre el sueño cuando tengo cerca de mí cualquier superficie plana que me pueda servir de lecho. Ahora voy a tomarme mi café con leche de cena (no, el café tampoco me quita el sueño, siento decepcionaros) con una cucharadita de miel para suavizar la garganta, voy a coger mi Robinson Crusoe -se me acabó la Cuore y hasta mañana no sale la siguiente- y voy a intentar hacer acopio de todas mis fuerzas para no caer rendida antes de las 12.
Ah, y la siesta la necesitaba de verdad, ¡y hasta se me ha hecho corta! xD
Después de una jornada que iba siendo normalita, con mucho sueño, pero normalita, me he topado con un grupo con el que me he tenido que agarrar bien los machos. Pese a que no se puede generalizar, porque no todos alumnos son iguales y ante mí también me encuentro a nenes monísimos, os puedo garantizar que hoy parecía más una domadora de fieras que una profesora de secundaria. Yo entiendo que el mester de clerecía no es lo más divertido de la asignatura, lo entiendo y lo comparto, y por eso les preparo ppt, dramatizaciones, actividades... Bueno, pues hoy ha llegado uno de esos días en los que cubres la programación
Ha sido una clase extenuante. Un "sujeto" casi me rompe el Netbook. Entraban en clase cual manada de nús en plena estampida. Vamos, lo que viene siendo un desastre de clase. No os voy a dar más detalles porque he preferido eliminarlos de mi memoria, pero son esos momentos en los que piensas: ojalá sus padres/madres les hubieran dicho un buen "no" a tiempo. Otro día hablaré del decir que no a los hijos.
Ñus en estampida
Pues bien, tras esta... llamémoslo "experiencia educativa", como dirían los pedagogos, una se tiene que ir a otra clase. Y claro, llegas hecha un basilisco, aunque dentro de ti sabes que esas almitas no tienen culpa alguna de lo que hagan los alumnos de otras clases a los que ni siquiera conocen. Afortunadamente, y cosa extraña dentro de los IES de hoy en día, al llegar a 2º C, porque sí, cuando lo hacen bien, merece la pena decir quiénes eran, me he encontrado con todos dentro del aula, ya sentados cada uno en su sitio y sacando el material de la asignatura. ¡Casi se me saltan las lágrimas! Los 100 profesores que trabajan conmigo os corroborarán que eso es algo inaudito, pero ahí estaban, mis veinte alumnitos, sentaditos, ordenaditos, calladitos, amorositos... Ya se sabe: después de la tormenta siempre llega la calma.
Tras esto, a las tres una llega a casa exhausta. Y me diréis: ¡A todos nos pasa lo mismo! Sí, lo sé, sé que soy como los demás, no pretendo dar pena ni mucho menos, puesto que muy afortunada soy de trabajar en un centro de escasa conflictividad y en un entorno -de momento- no masificado. El problema llega cuando, tras ponerme ropa cómoda y ver parte del telediario y Amar en tiempos revueltos (la novela que no falte), me entra un sopor contra el que me es imposible luchar, así que el primer sueño empieza sobre las 17'15 o 17'30. Bueno, hasta ahí todo bien, todo bien si no fuera porque se alarga hasta las 19'15, sí señores, dos horitas. Pues no contenta con ello, se ve que mi cerebro me "trolea" y ha decidido que necesitaba dormir dos horas más, así que el segundo sueño, casi retomando el primero, me lo he echado hasta las 21'15. Zasca.
Así duermo yo... Jajajaja.
Y vosotros os preguntaréis: ¿Y por las noches tienes sueño? Pues sí, y mucho. Se ve que soy una gran amante de Morfeo (y no, no es el que sale en Matrix), puesto que es muy difícil que no me entre el sueño cuando tengo cerca de mí cualquier superficie plana que me pueda servir de lecho. Ahora voy a tomarme mi café con leche de cena (no, el café tampoco me quita el sueño, siento decepcionaros) con una cucharadita de miel para suavizar la garganta, voy a coger mi Robinson Crusoe -se me acabó la Cuore y hasta mañana no sale la siguiente- y voy a intentar hacer acopio de todas mis fuerzas para no caer rendida antes de las 12.
Ah, y la siesta la necesitaba de verdad, ¡y hasta se me ha hecho corta! xD
sábado, 21 de enero de 2012
La corrupción de esos cuerpecitos en crecimiento
Buscando imágenes en internet me he encontrado con ésta, y como sintetiza muy bien lo que opinamos todos los docentes (y creo que puedo hablar en nombre de todo este extenso colectivo) la comparto con vosotros. Sobran las palabras, faltan las acciones.
A largo plazo, ya nos hemos encontrado con los NI-NI, ¿qué va a ser lo siguiente? No sólo el sistema educativo está hecho un desastre (no voy a entrar en ello, puesto que todos sabemos como van las cosas), sino que además ciertos politicuchos se permiten el lujo de aumentar las ratios y eliminar profesores.
¿Y las familias? En muchos casos -no en todos, puesto que hay honrosas excepciones- las familias son mero banco de aporte genético y de sustento alimentario y vivienda. Como no saben cómo querer a sus hijos, les compran cosas para que estén entretenidos y no les molesten ni les pidan cariño. Claro que sí, sabia opción... ¿A la larga que tendremos? Adolescentes con depresión, niños que no han aprendido a frustrarse, personitas que no saben cómo querer y cómo ser respetuosos con los demás. Bueno, de hecho, ese "a la larga" se podría suprimir, puesto que en algunos casos ya lo vemos. Suerte que oír de tarde en tarde "Profe, hoy estás muy guapa" (aunque sea mentira) hace que nos podamos olvidar de todo esto por un momento y podamos comenzar una clase con la mejor de nuestras sonrisas (sí, estamos en el segundo trimestre y ya podemos sonreír, jejeje).
A largo plazo, ya nos hemos encontrado con los NI-NI, ¿qué va a ser lo siguiente? No sólo el sistema educativo está hecho un desastre (no voy a entrar en ello, puesto que todos sabemos como van las cosas), sino que además ciertos politicuchos se permiten el lujo de aumentar las ratios y eliminar profesores.
¿Y las familias? En muchos casos -no en todos, puesto que hay honrosas excepciones- las familias son mero banco de aporte genético y de sustento alimentario y vivienda. Como no saben cómo querer a sus hijos, les compran cosas para que estén entretenidos y no les molesten ni les pidan cariño. Claro que sí, sabia opción... ¿A la larga que tendremos? Adolescentes con depresión, niños que no han aprendido a frustrarse, personitas que no saben cómo querer y cómo ser respetuosos con los demás. Bueno, de hecho, ese "a la larga" se podría suprimir, puesto que en algunos casos ya lo vemos. Suerte que oír de tarde en tarde "Profe, hoy estás muy guapa" (aunque sea mentira) hace que nos podamos olvidar de todo esto por un momento y podamos comenzar una clase con la mejor de nuestras sonrisas (sí, estamos en el segundo trimestre y ya podemos sonreír, jejeje).
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