Se supone que pueblo, como Hacienda, somos todos. Wait! ¿O aquí va a pasar que lo mismo que en el juicio de Urdangarín, donde la Abogacía del Estado soltó que eso sólo era un eslogan publicitario? Sí, va a ser eso...
Resulta que hace un tiempo recibí un e-mail que empezaba por una frase tan manida que puede ser un arma de doble filo: «Por petición popular». ¿Petición de quién? ¿Popular? ¿Y yo no soy pueblo? Aclarémoslo.
Si alguien usa esa frase y sabe que no todo el mundo le ha hecho la petición, muy probablemente quiera dar por hecho algo sin consultárselo a todos los implicados.
Los no consultados están en su derecho de sentir que se les ha excluido de eso que llaman «pueblo».
Los no-pueblo también tienen derecho a pensar que se les ha ocultado algo.
Los no-pueblo pueden pensar que los sí-pueblo los consideran inferiores, pues dan por hechas cosas que les incumben sin pedirles opinión.
Será que algunos son seguidores de Gaitán. Fuente.
Éstas, amigos, son las cosas que pasan cuando no haces un uso apropiado del lenguaje. Que igual me equivoco y no hay intenciones oscuras detrás, pero si uno no quiere que los demás duden lo primero que debe hacer es seguir el orden lógico de las cosas, que para mí es: pedir opinión, votar, respetar la mayoría. El orden no-lógico es: imponer mi criterio y el de las personas que me son afines, dar las cosas por hechas, hacer una votación (¿para qué?), poner una solución intermedia que no satisface a nadie, fomentar la crispación entre el auditorio.
Con lo fáciles que podrían ser las cosas... Y la verdad, si no lo suelto, reviento.
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PD. Ya sabéis que MIS posts responden a MIS apreciaciones de la realidad. Si vosotros tenéis una visión diferente, pues hala, tan amigos. Eso sí, no pretendáis que yo cambie de opinión, así como yo no pretendo influiros a vosotros. Haceros un blog o algo, y nos lo contáis. ;)
1. Trabajamos en el mundo de la educación.
2. Lo básico en educación es saludar.
3. Queremos enseñar a los niños a saludar.
4. Fin.
Entonces, ¿por qué c*ñ* hay docentes que no saludan a sus compañeros sin que haya un motivo aparente? Y luego serán los que querrán educar en valores y se llenarán la boca de educación y de compañerismo. Mis cojones treinta y tres.
Y como diría el Schuster de Polonia: No hase falta que dises nada más.
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Ampliación del post
Hay muchos tipos de saludo: la cortesía a la dama, la inclinación respetuosa de los japoneses, el puño cerrado comunista, el saludo nazi, el beso de nariz de los esquimales, el abrazo, el apretón de manos, el saludo militar, el beso pasional de una pareja, el saludo masón, la genuflexión, el saludo nigga, etc. Cada uno que elija el que más le guste. A mí con un «hola» o incluso con un leve levantamiento de cejas me basta.
Será porque he trabajado en turismo, o porque me parece que el saludo no se le niega ni al peor enemigo, pues antes que las rencillas está la cordialidad. En las empresas en las que he trabajado se me ha enseñado que cuando te encuentras con una persona la tienes que saludar aunque sea la trigesimoséptima vez que la ves ese día, más aún cuando sois las dos únicas personas en el pasillo y se va a crear una situación incómoda si no se establece una comunicación mínima. Un simple «hola» es suficiente, tampoco hace falta contarse la vida.
Así como hay un código de vestuario, también hay un código de conducta en el entorno laboral. Si existe, es por algo, en primer lugar para ser respetado y, en segundo lugar, para evitar situaciones como las que llevo viviendo desde principio de curso; y si bien es cierto que la Conselleria (aún) no nos ha pasado ninguna circular al respecto (aunque a veces haría falta), no está de más aplicar el sentido común y, sobre todo, no ser hipócritas. No se puede trabajar en educación y carecer de ella.
Si bien este espacio podría dar mucho que hablar en cualquier instituto, hoy me limitaré a ofreceros una recomendación literaria: La sala de profesores, de Markus Orths, publicado en español por Seix Barral.
Aunque en el libro aparecen algunas situaciones surrealistas y exageradas, muchas sí se parecen a nuestro día a día. Fue el primer libro del que disfruté al regresar de Menorca, y ojalá lo hubiera leído antes: seguramente hubiera vivido ciertas situaciones de manera diferente. No os cuento más y os dejo aquí una reseña.
En mi opinión, La sala de profesores sirve de terapia para cualquier profesor frustrado en algún momento de su carrera, pues logrará esbozar una sonrisa sarcástica y socarrona a cualquier docente que se sienta identificado con alguno de los pasajes de la obra, desde los más extremos a los más cotidianos. 100% recomendable.
Este mes de enero mi blog cumple cinco años. Parece que era ayer cuando estaba en el IES Cap de Llevant y disfrutaba de uno de los momentos más dulces de mi vida, tanto profesional como personalmente. Parece que era ayer, como digo, que empezaba mi andadura con las nuevas tecnologías de la mano de muchos cursos de formación y, sobre todo, de la paciencia de muchos compañeros altruistas.
En su día el blog me sirvió como válvula de escape, como ventana al mundo, como altavoz a mis frustraciones e ideas. Poco a poco lo fui dejando, por rutina o por cansancio, no lo sé. Ahora sí sé que a veces no he publicado por el miedo a la sala de profesores, a esas miradas inquisitorias contra quienes dicen verdades incómodas, a esos ojos que fulminan a aquel que se atreve a pensar (diferente) y a decirlo, a esas personas a las que les molesta que los demás pensemos y sintamos, así, a secas. ¿Pero sabéis qué? ME DA IGUAL.
Ha sido hoy cuando, hablando con un compañero que estuvo conmigo en algunos de mis momentos más duros, me he dado cuenta de que no merece la pena dejar de hacer lo que a uno le gusta, lo que a uno le llena, sólo por el qué dirán. Eso sí, también soy consciente de que cuando uno se pone en la picota también es susceptible de recibir críticas y opiniones diferentes. La clave está en respetar todas las posiciones (TODAS, la mía también, guapis), pues el mundo cambia mucho según la óptica con que lo miremos.
Así que, con todo mi mundo desmoronándose, un trabajo medio anodino en el que intento centrarme en mis chiquimonsters (qué seríamos sin ellos) y unas oposiciones a la vista, creo que voy a adoptar la actitud suicida de retomar el blog y que éste sea la ventana mordaz al mundo de los docentes. Le pese a quien le pese. O mejor dicho: para que le pese a quien le tenga que pesar.
Que no nos quiten la ilusión.
¡Gracias por haberme acompañado en estos cinco años!
Ahora que ya los han soltado y, oh, sorpresa, como les han requisado las marionetas en cuestión, el juez opina que no hay riesgo de reincidencia (lo voy a dejar aquí), os comparto la carta al director que mandé al Diario de Mallorca (publicada el miércoles 10 de febrero) y al periódico Última Hora (publicada el jueves 11). El problema, señores, no es la posible apología del terrorismo, sino que fueron unos inconscientes al representar ante niños una obra que bien sabían que no era apta para menores. Ya basta de defender lo indefendible porque mire, en los tiempos que corren, pues parece que queda bien. Oiga: NO.
"Estos días las redes sociales arden a cuentas de un espectáculo de títeres poco afortunado que se representó en Madrid enmarcado en las celebraciones del Carnaval. No voy a entrar a discutir la política cultural del ayuntamiento de la capital de España, que empieza eliminando toda religiosidad de un acto básicamente religioso como la cabalgata de Reyes y acaba por no saber a quién contrata para llevar a cabo una función de títeres para niños.
¿Es que nadie se ha dado cuenta (ni fiscales ni jueces) de que la mayor salvajada que hicieron los titiriteros no fue la pancarta de “Gora Alka-ETA”, que mira, allá ellos, sino que la expusieran en una obrita de guiñoles PARA NIÑOS? Una obra que a todas luces rezumaba crueldad y era de todo menos apta para menores. La encuadraron en unos actos de carnaval para niños y ellos mismos no tuvieron el más mínimo pudor en representarla ante el público infantil, a sabiendas de lo que era. Aquí hay un delito mucho más grave que el enaltecimiento del terrorismo, si cabe, y es el atentado contra las libertades y los derechos de los menores.
Recordad que quienes primero estuvieron atemorizados y llorando fueron los niños, no ellos en la cárcel. Hubo decenas de familias que luego tuvieron que lidiar con explicaciones y niños que seguramente seguirán pensando en las salvajadas que vieron. Los que tienen hijos y los que, como yo, nos dedicamos al mundo de la educación sabemos cuán difícil es lidiar con escenas impactantes a ciertas edades: pesadillas, repetición de patrones, imitación…
Los titiriteros podrían haber cancelado la función y haber explicado a los presentes que la programación de esa obra en ese horario y en ese entorno era un malentendido. Pero no: prefirieron representarla a toda costa. Espero que su interés fuera sólo cobrar, y no alguna otra cosa mucho más oscura como la utilización de una fiesta popular -para menores- con fines poco… adecuados. El que sólo ve lo del terrorismo es un necio al que se le olvida lo más importante: LOS NIÑOS.
A quienes defienden a ultranza a los titiriteros detenidos y encarcelados alegando que ellos sólo hacían una sátira y que eso forma parte de la libertad de expresión les recuerdo varias cosas: 1. Las libertades de uno acaban donde empiezan los derechos de los demás. 2. Los que tanto han criticado la politización e instrumentalización de los actos públicos son quienes ahora están haciendo lo mismo, e incluso con más inquina. 3. No sirve de excusa que digan que no sabían a quién o qué contrataban. Se les paga para saberlo. 4. Al ver el público infantil y que se trataba de un error, los titiriteros pudieron haber cancelado la función. Pudieron haberlo evitado. Y no lo hicieron."
Hoy ha salido a la palestra una noticia que en los últimos días ya ha sido la comidilla de todos los sectores educativos de las Islas Baleares: El vídeo de "Soy maricón" evaluado con un 9 por parte de una profesora de bachillerato artístico.
Os dejo la noticia de La Sexta, en la que podéis ver el vídeo completo.
La primera vez que vi el vídeo me pareció gracioso y sólo vi en él a un niñato con pretensiones de ser Aless Gibaja, y no vi más del 30 o 40 segundos. Cuando supe que el vídeo se enmarcaba dentro de una asignatura del bachillerato artístico de un centro público de Baleares, y que le habían puesto un 9, pensé varias cosas:
1. Artísticamente probablemente esté muy bien montado y sea muy original. No dudo de ello.
2. La pega que le veo es que, como docentes, además del espíritu crítico, debemos fomentar el respeto a TODOS los colectivos y, además, también tenemos que procurar que nuestros alumnos usen el lenguaje de manera positiva y no ofensiva, algo que, a todas luces, no ocurre en este vídeo (aunque sí, reconozco que, precisamente por lo irreverente, me hace muchísima gracia).
2.1. Luego queremos comisiones de convivencia y hablamos de tolerancia, respeto a la diversidad (sexual, religiosa...), empatía... Aquí no lo veo. Artísticamente el vídeo será buenísimo y es muy original. Hablando en términos de educación, el producto es bastante discutible. Y sí, el arte pretende provocar (y vaya si lo consigue), pero se trata de un trabajo en un marco educativo, y por esto mismo me cojea.
3. Si yo hubiera sido la profesora, probablemente le hubiera puesto muy buena nota del montaje y del fondo del mensaje, pero no creo que le hubiera aprobado la parte que hiciera referencia a los medios usados para transmitirlo. Una vez más, me parece que usar insultos y demás, así como atacar a la Iglesia -o a quien sea-, no es algo educativamente válido.
3.1. Creo que, como docentes, nuestro trabajo es ayudar a nuestros alumnos a que transmitan su mensaje con respeto a todo el mundo. Si yo hubiera sido la profesora afectada, seguramente le hubiera aprobado el vídeo -o no-, pero le hubiera pedido que lo repitiera con un lenguaje menos soez y menos ofensivo.
4. Siendo éste mi punto de vista, creo que es exagerado que se pida la apertura de un expediente disciplinario a la profesora por el 9 a este alumno, aunque esa nota me parezca una barbaridad para un vídeo que no es positivo dentro de un entorno escolar. Mucho menos el expediente tendría que ir a dirección. Eso sí, probablemente este caso sirva para que, en un futuro, se fije en los criterios de evaluación del departamento en cuestión que el lenguaje no apropiado o las faltas de respeto a cualquier colectivo invalidarán el trabajo y el alumno tendrá que elaborar un nuevo proyecto acorde con las normas de convivencia del centro.
Si bien es cierto que históricamente la Iglesia no ha obrado precisamente bien con muchos grupos, tampoco me parece esto un motivo como para que ahora sea objeto de tal falta de respeto. Si empezamos ojo por ojo, acabaremos todos tuertos. Seguramente tanto la profesora como el alumno se acojan a la libertad de expresión para justificar este proyecto, y me parece muy bien, pero no comparto su punto de vista acerca de lo que es "aceptable" o no en dicha libertad de expresión.
Un apunte más, para acabar, y abriendo la caja de los truenos. ¿Y si en vez de a la Iglesia Católica, este vídeo hubiera ido dirigido a la fe islámica? Ahí lo dejo.
Después de mi experiencia en los exámenes de Inglés C2 y Alemán A2 de la EOI, quiero compartir con vosotros algunas apreciaciones y agradecer la paciencia y el buen hacer de las profesoras del aula, que la verdad es que con ciertos "ejemplares" se han ganado el cielo. Aquí os dejo mi pequeña lista UN TANTO BARRIOBAJERA de lo que es un comportamiento adecuado en un examen:
No te olvides del DNI. Si no eres capaz de acordarte de esto, no sé si mereces siquiera respirar, cuanto menos examinarte y ser evaluado.
Apaga el puto móvil, imbécil. Si no sabes ponerlo en silencio porque te queda el modo vibración activado, apágalo. Seguro que esa insulsa conversación de "wassap" llena de errores ortográficos puede esperar.
Siéntate y, por Dios Santísimo, no te muevas en la silla cual mono masturbándose. Sacas de quicio a los demás.
Entiendo que estés nervioso, pero hacer clic-clic compulsivamente con tu bolígrafo no sólo no va a aminorar tus nervios, sino que va a incrementar los de tus compañeros. De manera directamente proporcional también aumentarán las ganas de tus compañeros de meterte una hostia a mano abierta, así, sin paliativos.
Hablando de bolígrafos: trae alguno de repuesto, tal vez el tuyo vaya a acabar la tinta y no querrás ser el pardillo de "profe, profe, se me ha acabado la tinta". Como dirían en el APM: "Es de ser inútiles".
Durante el Listening, Comprensión Oral, Hörverstehen o lo que sea, haz el favor de:
Guardar silencio.
Abstenerte de jugar con tu material escolar.
Evita resoplar. Al próximo resoplido no respondo de mi mano.
Si no entiendes la grabación, al menos cállate y deja que los demás sigan con su ejercicio.
Procura que no se te caiga nada, si se te cae algo, ten la decencia de dejarlo en el suelo hasta que te lo recoja la profesora. Ni se te ocurra moverte de tu silla haciendo un estruendo: Me encargaré de que mueras entre terribles sufrimientos.
Una vez más, evita cliquear compulsivamente con el bolígrafo.
Recuerda que te dejan entre 30 y 60 segundos para que puedas hacer todo el ruido que quieras borrando, poniendo típex, etc., no es preciso que me boicotees mi examen.
No te muevas de la silla ni arrastres la mesa. En serio, créeme, conozco múltiples métodos de tortura y todos aseguran una muerte lenta y dolorosa.
Lee los enunciados. Luego no quiero llantos ni aspavientos. Si no entiendes lo que se te pide y el profesor/la profesora no te lo puede explicar por razones más que obvias, usa tu intuición. No molestes.
Obedece siempre y en todo momento las directrices de los profesores encargados de aula. Las normas no están ahí porque a alguien se le haya antojado. Ellos deben aplicarlas y deben hacerlo con celo por el bien de todos.
Si crees que cualquiera de estos puntos es cruel o que estoy exagerando, es que muy probablemente tú seas una de esas personas-incordio durante los exámenes. Sin acritud, ¿eh? ;)
Últimamente no he tenido demasiado tiempo para escribir y, sinceramente, tampoco he estado muy inspirada. La culpa la tiene el trabajo de mi chico, y no voy a entrar más en ello que me caliento y digo cosas feas que no debería decir una señorita tan fina y educada como yo, me cago en la puta. Básicamente iban a mandarlo a tomar por culo al fin del mundo y al final, por problemas médicos -fácilmente solucionables en un par de meses, no os preocupéis, todo apunta a que se queda en casa. Al menos de momento.
Mientras todo este estrés corría por mis venas, por mi casa y por mi entorno, han pasado muchas cosas en el mundillo educativo: sindicatos cada vez más ineficientes, electoralismo gubernamental y de los partidos de la oposición, habilitación -o no- para impartir materias lingüísticas, pactos de estabilidad... Vayamos por partes.
1. De los sindicatos no voy a hablar porque cada vez que veo a los representantes por la tele me dan arcadas. Así, sin más. Cierto es que algunos pueden salvarse en algún momento, pero hace ya años que dejé de pertenecer a un sindicato porque me di cuenta de que me resultaba más económico leer yo misma los BOE y BOIB y/o pagar un abogado en caso de que fuera necesario -que esperemos que no-. Asco me dan. Si no les conviene a ellos no te ayudan, por mucha cuota que pagues.
2. De los políticos y politicastros que nos acechan cual leones a su presa en este año "multielectoral" tampoco voy a hablar. Se definen por sí solos. Como me llegue una puta carta de campaña o algún panfleto no os digo lo que voy a hacer con él. Semejante gasto de papel me parece ridículo en la era de internet y de las comunicaciones. Y si quiero elegir una papeleta, para eso está la cabina en el colegio electoral, cansinos, no hace falta que me la mandéis a casa.
3. Sobre la habilitación de licenciados en humanidades + B2 para impartir materias lingüísticas sí me voy a pronunciar. En este caso puedo opinar desde las dos partes y, por goleada, ganan filólogos y traductores. Os explico: Soy Licenciada en Filología Hispánica y tengo el C1 de inglés. Aunque puedo mantener largas conversaciones en inglés en cualquier ámbito y registro -con algunos errores, cierto- y hasta pertenezco -desde hace poco- a una asociación de residentes de habla inglesa, considero que un filólogo de la lengua en cuestión (inglés, alemán o francés) o un traductor no sólo está más capacitado para impartir dicha lengua, sino que la conoce con mayor profundidad.
No digo con ello que los de humanidades+B2 no sean estupendos docentes y no realicen su labor con esmero, pero un B2 (Upper-Intermediate, independent user, según el MECR) no supone, ni de lejos, el dominio de una lengua. Conozco a muy buenos profesores con esas características que han impartido inglés sin problemas, sin embargo, son muchos más lo que conozco que, en las mismas condiciones, han tenido severas dificultades que, además, han provocado las quejas de alumnos y padres. No eran malos profesores, pero sí cometían algunos errores lingüísticos que, con ciertos alumnos o a ciertos niveles, son imperdonables. Yo misma este año imparto sólo 3 horas de inglés. No se trata de enseñanza formal, sino de un curso de idiomas A2/B1 dentro de la formación complementaria para adultos. Si bien considero que no tengo ningún problema "lingüístico", debo ser honesta y decir que muchas veces no sé como explicar ciertas estructuras de la lengua o cómo justificar el uso de un verbo y no de otro, por ejemplo. Eso, señores, no me pasa explicando contenido de lengua castellana ni siquiera a nivel universitario.
Muchos de estos profesores (humanidades+B2) esgrimen cuestiones de experiencia o de pedagogía para poder conservar su plaza (no los culpo, tal y como está el mundo laboral hoy en día, y muy especialmente el de la docencia, perder el trabajo es, cuanto menos, una condena al ostracismo). Sin embargo, ese mismo argumento se les puede tornar en su contra si observamos el deplorable nivel de lenguas extranjeras de la mayoría de nuestros alumnos. Alguien podría pensar (nótese el uso del condicional) que este paupérrimo nivel se produce como consecuencia del poco adecuado (nótese que no digo ni bueno ni malo) nivel de sus profesores. Todos sabéis -y el que lo niegue, miente-, que la enseñanza de lenguas extranjeras en el instituto no se caracteriza por ser en grupos pequeños ni por fomentar la lengua oral. Falta de cualificación, acomodación del profesorado, falta de innovación, masificación de las clases, etc., son factores que juegan en nuestra contra.
Pese a que la situación me haya podido beneficiar particularmente en algunas ocasiones, considero que los filólogos y los traductores deben prevalecer por delante de las demás titulaciones. A fin de no herir sensibilidades, me explicaré: Como es evidente que hay falta de filólogos en ciertas lenguas, creo que, a fin de acceder a una plaza, deberían primar estos y los traductores. Luego, al agotarse los titulados, sí se podría proceder a suplir esta carencia con Humanidades+C2 y luego C1. Un B2 me parece totalmente insuficiente. No me juzguéis por ello: Sé que hay personas con un B2 que hablan inglés como si fueran nativos y otras con un C2 que cometen errores básicos y que nos hacen plantearnos que el día del examen tuvieron un golpe de suerte. Igual sucede también con algunos filólogos, por qué no decirlo. Sin irnos al inglés, yo misma me encontré hace unos años que un compañero de departamento, que acababa de aprobar las oposiciones, era incapaz de distinguir un complemento directo pronominalizado en una oración simple. ¡Agüita!
Cierto es que nunca llueve a gusto de todos, pero algún rasero tenemos que poner. Y que no os engañen: Un avanzado 2 de la EOI no es ni un B2+ (que NO existe en el MECR) ni mucho menos un nivel Advanced del British Council. Un B2 es un Upper Intermediate, un C1 es un Advanced y un C2 Proficiency. Nivel este último dificilísimo de conseguir por la maestría del idioma que supone. Yo estoy en ello, pero me quedan unos añitos. Es una cuestión de orgullo. ;) Como ya he dicho, será difícil contentar a todo el profesorado, pero si yo no quiero que alguien de Humanidades con 40 créditos de Hispánicas pueda ocupar mi plaza (cosa que sé que ha sucedido), tampoco quiero yo ocupar la plaza de un compañero de filología inglesa. Aunque si me la ofrecen, la aceptaré. Más cornás da el hambre, y las leyes y las convocatorias no las propongo yo. Triste pero cierto. Lo siento, compañeros. Sé que debería ser ecuánime, pero como ya he dicho, trabajo es trabajo. :( Si os sirve de consuelo, siempre he tenido plazas bajo la función de Lengua Castellana. -- El inglés es la manzana de la discordia.
4. Por lo que al pacto de estabilidad y a su posible cambio se refiere, me remito al párrafo anterior. A unos beneficia, a otros perjudica, pero... ¿quién es el que tiene los arrestos y la ecuanimidad para renunciar a una plaza fija por unos cuantos años? Si estuviera en esa situación, yo, desde luego, querría mantener mi trabajo independientemente de que me desplazaran o me cambiaran de función. Otra vez con el Más cornadas da el hambre. En este mundo, siempre, siempre, para que unos puedan estar bien otros tienen que estar perjudicados, y los gobiernos no parecen hacer nada para solucionarlo, ni en el entorno laboral educativo, ni en el resto de ámbitos, seguramente mucho más trascendentales que el nuestro.
La verdad es que estoy que muerdo. Menos mal que creo que mi chico ya está vacunado de la rabia. ;)
Hoy quiero compartir con vosotros una de las películas que más me ha impactado a lo largo de mi breve pero intensa carrera como docente. Se titula NEDS y está ambientada en Escocia. Aunque yo la vi en versión original, en Youtube la tenéis enterita y doblada al castellano. Os pongo las dos versiones. Para mí es un gustazo oír hablar en escocés de Glasgow. No os digo más. El final es toda una alegoría.
Si el otro día era yo quien escribía una carta al presidente de mi comunidad autónoma, carta que, por cierto, me respondieron casi todos los representantes políticos por Twitter excepto él o cualquiera de su partido, hoy es una mamá la que analiza lo que ha observado en el mundo de la enseñanza. Como tiene una peque que el curso que viene empieza el cole, ha decidido buscar cuál es el mejor para su nena, pero lo que se ha encontrado no tiene desperdicio.
Estupefacta como me quedé ante la dosis de realidad que yo, por verla desde dentro, ya tengo como normal, no puedo sentir sino una pizca de vergüenza por lo que pasa en nuestros centros. Probablemente no sea yo, ni ningún docente, quien tenga que avergonzarse de la la lamentable situación -de la educación infantil en este caso-, pero aquellos que deberían responder ante estos ataques a los derechos de los niños y a su desarrollo completo tanto físico como emocional y social dudo mucho que tengan corazón alguno para sentir vergüenza, cuanto menos lástima, empatía o la necesidad de tomar un camino responsable para con nuestros peques.
Aquí tenéis un texto similar, humano, cercano, real, analítico, pero del mundo de la sanidad. Es breve pero intenso, disfrutadlo: Lágrimas de vergüenza.
Realmente quería titular el post "Tengo una carta para usted", pero ahora que los populismos venezolanos están tan de moda he decidido encabezar así esta entrada y dedicársela -no sé si afectuosamente- a José Ramón Bauzá, el presidente de mi comunidad autónoma. Así pues, como dijo Jack el Destripador, voy a ir por partes.
¿POR QUÉ ESCRIBO EL POST?
1. Porque me he cruzado con el Sr. Bauzá varias veces en alguno de los aeropuertos de las islas e incluso un día estuve sentada a su lado en el avión. No sólo no fue capaz de dirigirme la palabra sino que ni siquiera se digno a devolverme mi más que educado y sonriente "Buenos días". Eso puede deberse a dos motivos: 1. No ha venido a mis clases. 2. No conoció la chola de mi madre cuando pequeño. ¡Educación ante todo, please!
La chola de mi madre no era tan estilosa, pero ésta es la primera que he encontrado en Google.
2. Porque parece que los profesores le damos alergia. ¡Incluso los de Lengua Castellana! Inaudito, señor presidente, inaudito...
3. Porque uno de esos días en que nos cruzamos en el aeropuerto "se me escapó". No dudo de lo apretado de su agenda, peeeeeero, votante o no, soy una de los ciudadanos a los que él representa. En honor a la verdad, he de decir que la anterior consellera, Juana María Camps, sí dio la cara. Lo podéis leer aquí.
4. Porque soy una interinucha que poco tiene que perder al decir lo que piensa.
5. Porque considero que todas las cosas se pueden hablar y debatir dentro de un marco de respeto y buena voluntad y siempre, siempre, teniendo en cuenta la legalidad vigente.
6. Porque no represento a ningún colectivo y, a la vez, represento a muchos: docentes de la enseñanza pública, mujeres (no públicas, mentes sucias), jóvenes en precariedad laboral, paciente de la sanidad pública, alumna de un centro público, usuaria del transporte público, etc.
7. Porque el Sr. Presidente se ha ofrecido a que los ciudadanos se pongan en contacto con él. No quiero pensar que esto se debe a que hay unas elecciones a la vuelta de la esquina; prefiero creer que se debe a un cambio en el talante del Sr. Bauzá.
Y AQUÍ MI CARTA DE AMOR AL PRESIDENT DE LA CAIB:
Apreciado Sr. Bauzá:
Soy Isabel Pascual y actualmente trabajo como profesora de Lengua Castellana a media jornada en el CEPA Mancomunitat des Pla de Vilafranca de Bonany. Un día, si quiere, quedamos y le hablo de la importancia de las escuelas de adultos rurales, pero no es éste el asunto principal que ahora me ocupa. Le escribo para comentarle ciertas situaciones que a usted tal vez le pasen desapercibidas, ya sea porque éstas acaecen en los pueblos -territorio hostil para cualquier persona de Palma o de su área metropolitana- o porque se trata de problemas que sólo atañen a la clase trabajadora (o no trabajadora, tal y como van las cosas). Voy a intentar ceñirme a un párrafo por asunto, como si fuera usted uno de mis alumnos y tuviéramos que hacer el repaso de todo lo que entra a un examen. Encabezaré cada uno de ellos con su tema.
LENGUA. Si es usted buen observador, se habrá percatado de que me dirijo a usted en castellano. No sólo lo hago porque es la lengua habitual de mi blog, la lengua en/de la que imparto clases y la lengua en la que aprendí a hablar, sino porque intuyo -sólo intuyo- que usted la prefiere en la comunicación. Además, quiero obviar las diferentes maneras de designar la lengua catalana, propia de las Islas Baleares, tan propia y tan nuestra que la llamamos mallorquín, menorquín o ibicenco. Como filóloga -hispánica- le ruego, le suplico, le imploro, que deje de hablar de lenguas, de gramáticas y de cualesquiera salvajadas que a este respecto se le ocurran a cualquier político. Nos harían un enorme favor, a nosotros y a nuestra disciplina, que tan maltrecha está.
SOCIEDAD. Lo primero para conocer una sociedad es observarla, hablar con ella, ver cuáles son sus costumbres, cuál es su potencial y cuáles son sus necesidades, para poder satisfacerlas a la mayor brevedad. Me alegro de que se muestre más receptivo a los ciudadanos de las islas. Aunque lo más probable es que usted no vaya a ser el receptor de esta misiva, me alegro profundamente de ello, con el corazón en la mano se lo digo, créame. Si me acepta un consejo de pardilla inexperta, respete a sus conciudadanos. Respete la cultura propia y no la folklorice. Respete la lengua propia y no se empeñe en fragmentarla -usted hable como le dé la gana, contra eso no tengo nada que decir-. Respete a los habitantes de las islas y muéstrese empático con las situaciones que muchos se ven forzados a vivir. A fin de cuentas, a nadie le gusta subsistir gracias a la caridad.
MOVILIDAD. El transporte público se debería fomentar sobremanera. No sólo se deben abaratar sus costes drásticamente, sino que también se debe mejorar su funcionamiento: horarios, fiabilidad, creación de empleos, seguridad, bonos, etc. Por poner un ejemplo, SFM no se caracteriza por su eficiencia y pierde pasajeros día a día. Ir de Alcudia a Palma me sale más económico -y rápido- en coche que en autobús. El tren Sa Pobla-Palma es también carísimo y muy incómodo, ¿8€ ida y vuelta y encima tener que cambiar de tren y ahora hacer también el paripé del bus hasta Muro? Es algo ilógico. De los vuelos interislas no hablamos, ¿verdad? Más y más económicos.
SANIDAD. Creo que he tenido la maravillosa suerte de contar siempre con magníficos profesionales de atención primaria, como la Dra. Outeiral o el Dr. Siquier, o Dª Elena Malillos, la enfermera que logró que yo ganara en salud -y en felicidad-. Vale la pena nombrarlos, porque muchas veces nos olvidamos de ellos. El trato recibido tanto por ellos como por los profesionales de distintas especialidades tanto en el HGMO como en el HCIN ha sido fabuloso pese a las condiciones en las que muchas veces trabajan. La situación de estrés a la que se ven sometidos nuestros profesionales sanitarios es totalmente contraproducente para con los pacientes: saturación de pacientes y de horarios, listas de espera interminables, equipos insuficientes, etc. Mejore la situación de médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, administrativos, etc., y mejorará todo el sistema. Dótelos de lo que necesitan -como más personal, tal vez- y, además, se acabarán las listas de espera. No olvide Menorca e Ibiza, que carecen de muchas especialidades y servicios y dependen, para casi todo lo importante, de los hospitales de Mallorca.
EMPLEO. Vivimos en una comunidad estacional. Lo sé. Pero formo parte de ese colectivo de jóvenes que, si no ve mejores perspectivas, tendrá que emigrar. A Dios gracias, sé inglés y alemán, pero yo estudié con beca -algo que pronto pasará a la historia- y quiero que mi potencial se quede en mi país, a poder ser en mi comunidad. Creo que tanto yo como toda mi generación tenemos muchos para dar; nuestra contribución es esencial para el desarrollo de nuestra sociedad. Por otra parte, es del todo intolerable que haya familias completas en paro y que, además, se vean obligadas a subsistir con 400 euros al mes. Los mayores de 50/55 años también son otro grupo de riesgo: ¿A dónde se va su experiencia? ¿Acaso, siendo aún jóvenes, ya no se les valora? No quieren ayudas, quieren trabajar.
TERRITORIO. Vivimos en islas. Reducidas. Rodeadas de mar. Que viven de su sol y de sus playas. No permita que las destrocen. Carreteras, rotondas, hoteles, parques acuáticos... dejan cicatrices imposibles de borrar. Soy consciente de que se deben hacer mejoras, y de que éstas revierten en la comodidad y la seguridad de los ciudadanos, pero no veo por qué una cosa debe estar reñida con la otra. Cuidado, además, con las megaestructuras. Algo que se antoja grandioso no es siempre lo que parece. Además, creo que los turistas que vienen quieren ver nuestra naturaleza, nuestras playas, paisajes mediterráneos, no moles de cemento. De la "euromerda" prefiero no hablar. De Es Milà mejor tampoco hablo.
Los turistas quieren ver esto. AUCANADA
No esto. MENORCA
EDUCACIÓN. Tranquilo, presidente, no le voy a hablar del TIL ni de la LOMCE, puesto que ello me daría para varias tesis doctorales y otros tantos tratados sobre legislación educativa. Le voy a hablar de lo que me encuentro en clase. ¿Qué se supone que tengo que hacer con los alumnos con dificultades si el gobierno no me da ni la formación ni los medios para ayudarle en su proceso de aprendizaje? Yo se lo digo: soy autodidacta, hago más horas que un reloj y rezo para que alguna de mis intervenciones funcione y ese muchacho o muchacha aprenda algo tras haber pasado un curso conmigo. Me conformo con poco: Me basta que aprendan a decir "Buenos días", "Por favor" y "Gracias". Si además sonríen, ya entro en éxtasis. Creo que una clase con 10 alumnos está desaprovechada, pero con 30 está saturada. ¿Y si lo dejamos en 20? Por otra parte, hay otras clases en las que se precisan grupos pequeños para facilitar la implicación del alumnado, es el caso de la Diversificación Curricular o la ESPA (adultos). Tenga en cuenta que muchos de mis alumnos vienen del fracaso escolar. Meterlos en aulas masificadas por culpa de los recortes sólo va a provocar que vuelvan a fracasar. El trato cercano y personalizado es la clave. Necesitamos los medios y el tiempo, sobre todo el tiempo, especialmente en los institutos. Sobre este tema también podríamos hablar durante horas. Si quiere, pásese un martes por la mañana por el CEPA Mancomunitat des Pla, un centro modélico -a mi juicio-, y lo hablamos. O mejor, vaya a algunos institutos de Menorca y vea el frío que pasan. O acérquese a Ibiza y vea lo que es la masificación de las aulas. O pregúntele a jefes estudio y a policías tutores lo que de verdad supone un problema en nuestros centros. Como diría alguno de mis alumnos: ¡Fliparías!
Soy consciente de que me dejo muchas cosas en el tintero, pero tampoco era mi intención atosigarle con todos los aspectos con los que tiene que lidiar como presidente de una de las comunidades autónomas más ricas y expoliadas, y empobrecidas, y con más desigualdad de España. Sin más, agradeciéndole su tiempo, me gustaría que tomara el consideración algunas de las situaciones que he sacado a colación en mi carta para que, al menos, podamos mejorar la vida de alguno de nuestros conciudadanos, aunque sea uno solo.
APUNTE DESPUÉS DE HABER ESCRITO LA ENTRADA Y AVISO A LOS LECTORES: CREO QUE ME HE METIDO EN UN BERENJENAL DEL QUE NO SÉ CÓMO VOY A SALIR, JAJAJA.
Hoy voy a vestir mi blog de verde, pero hoy no toca el verde-educación pública, sino que hoy toca el verde militar. Nota preliminar: Para aquellos que no lo sepáis, la Inmaculada es la patrona de infantería, de ahí el día de la publicación del post y su título, que no va acompañado de una postilla en inglés por casualidad, como ya veréis.
Resultaría burdo y simplista por mi parte reclamar que se destinara más inversión pública a educación -que falta hace-, sanidad -que falta hace- o investigación -que falta hace- que a defensa, y hasta absurdo reclamar la desaparición del Ejército. Mucha gente piensa de esa manera, y es respetable, pero en muchos casos su opinión se debe a que están muy desinformados sobre quiénes forman la que, después del paro, creo que es la empresa más grande de España.
Para comenzar, cualquier país del mundo tiene un ejército, hasta la neutral Suiza y los harto educadísimos países nórdicos. ¿Por qué no lo íbamos a tener nosotros? La última vez que descuidamos nuestra defensa fue por la mala gestión de los visigodos y nos invadieron los moros, no os digo más (ironic mode on). Y eso de que en España se vivió una dictadura militar durante cuatro largas décadas que siguieron a una cruenta guerra civil, por muy cierto que sea, no me sirve. Tampoco me sirve que se hable de corruptelas, porque podríamos empezar por cualquier ministerio o consejería autonómica, como sucede con la de des-Educación en Baleares (y muy especialmente en los últimos días). Yo siempre digo que un instituto es una representación de la sociedad heterogénea en la que vivimos, pues bien, el Ejército también. Así que, obviamente, me imagino que se encontrará de todo.
Sin embargo, esta entrada no la quiero dedicar a las Fuerzas Armadas a gran escala, sino a cada uno de sus integrantes, muy especialmente a la tropa. Aquí me gustaría mostraros lo que yo veo en ellos, cómo son, cómo viven, cómo actúan, cómo piensan. Cierto es que los estereotipos han hecho mucho daño, puesto que, como todos sabéis, los profesores somos unos vagos que apenas trabajamos y que cobramos un dineral con el que arruinamos al Estado, los pilotos siempre están en huelga y los funcionarios de la administración sólo saben ir a tomar café, ¿verdad? Lejos de los estereotipos que todos conocemos sobre el militar español (y sobre todos en general), os dejo con la lista (quienes me leéis asiduamente ya sabéis que adoro las listas) de lo que yo veo cuando me topo con alguno de ellos; obviamente es una generalización, porque de todo hay en la viña del Señor, pero a grandes rasgos, son así:
Son personas extremadamente disciplinadas prácticamente en todos los aspectos de su vida.
Saben distinguir las relaciones personales de las profesionales.
Respetan sobremanera a sus compañeros.
Tienen el instinto de protección extremadamente desarrollado.
Trabajan en equipo de una manera formidable (y rápida). La jerarquía también ayuda a ello, puesto que cada uno sabe cuál es su sitio.
Muchos de ellos estudian por las tardes y/o por las noches, puesto que consideran que la formación es algo fundamental.
Pueden vivir con muy poco, con lo básico (si sólo tienen un jersey y unos pantalones no necesitan más).
Forman todos juntos una familia, saben que si se presentan malos momentos su único apoyo será el de quienes estén con ellos: sus compañeros (¿Profes interinos desplazados, os suena?)
Valoran las obligaciones profesionales como un añadido a la experiencia personal (misiones).
Saben amortizar los recursos con los que cuentan.
Son sumamente respetuosos (tal vez sea por su trabajo, pero creo que es de los pocos colectivos que, en general, mantienen y fomentan las normas de educación de toda la vida).
¿Qué es lo que me da pena de todo ello? Que un militar a veces no se sienta seguro de revelar cuál es su profesión. Tal vez se deba a que hasta hace no mucho en España padecíamos la lacra del terrorismo; pero siendo sincera, creo que todo ello se debe más al miedo de sentirse rechazados por la sociedad, debido precisamente a los estereotipos de los que antes hablábamos, que a cualquier amenaza terrorista de antaño. A mí todo esto no me extraña: Vivimos en una sociedad que, lejos de agradecer la labor de quienes prestan y prestamos un servicio público, criminalizan a su colectivo. Si no es así, ¿dónde se ha visto que una sociedad critique y ponga de vuelta y media a sus maestros y profesores? ¿dónde, sino en España, se menosprecia la sanidad pública que tanto nos ha costado lograr? -y algunos se empeñan en destruir, pero eso es harina de otro costal. Todo esto lo podemos aplicar tanto al Ejército como a demás personas que velan por nosotros (médicos, policías, barrenderos, maestros, celadores, administrativos, etc.)
El otro día me comentaban la anécdota de una soldado (del aire, en este caso) que acababa de regresar de Afganistán después de largos meses de ausencia, dejando en casa a su marido con una bebé. Llegaban a la terminal del aeropuerto sin pena ni gloria, de manera discreta, reservada, sin aspavientos mayores que aquellos que les dedicaron sus familiares. Nadie supo de su trabajo. No salieron en la televisión, nadie les dedicó el minuto de gloria que se tenían más que merecido. Sin embargo, cuando ya se hallaba con su familia en el ascensor, una ciudadana anónima, de esas que hace falta que surjan más a menudo, la miró sonriente y le dedicó un cálido "Bienvenida". Su marido, quien tiempo atrás también había sido militar, me relataba la escena emocionado, perplejo, agradecido. Claro está que no esperaban una recibida como la que el pueblo ofrece a sus "servicemen" en los Estados Unidos, o como la que sí que apareció en Antena3Canarias, que podéis encontrar en Youtube, pero también me horroriza que estén tan acostumbrados al menosprecio que hasta se sorprendan por un simple "gracias" o un "bienvenida". Simplemente me horroriza y me avergüenza.
Otro de los sambenitos con los que tienen que batallar es el hecho de que se dedican única y exclusivamente a la guerra. ¡ERROR! Os aseguro que ahí dentro hay profesionales de todos los ámbitos y, aunque así fuera, os remito al dicho latino que reza que si quieres la paz, debes prepararte para la guerra: Si vis pacem, para bellum. (Este párrafo no responde a un hecho observado, sino a una suposición mía, que quede claro).
¿Por qué sucede todo ello? Pues porque de cuestiones de defensa saben mucho, muchísimo, pero de márquetin saben más bien poco. Y cuando hablo de márquetin no me refiero a propaganda visual al uso, sino a mostrar lo que son. Una idea que me parece genial es que acudan a los diferentes pueblos cuando los ayuntamientos piden su colaboración para una feria. Es una manera fabulosa de acercarse a los ciudadanos, puesto que no sólo muestran su trabajo en pósteres y fotos, sino que se muestran a sí mismos e interactúan con la gente: se dan a conocer. Otra cosa sensacional es la celebración del Día de las Fuerzas Armadas en el Parc de la Mar, cerca de la gente. Salir de los cuarteles es, desde mi punto de vista, lo mejor que pueden hacer. Normalizar su presencia es básico para que se les vea como personas cercanas (evidentemente, sin descuidar el trabajo). Pese a mi opinión, seguramente no va a faltar quien me diga que el contacto de los militares con la calle es una agresión a la democracia. Son precisamente los que, detrás de una fachada de progresismo, a mi juicio, ocultan una severa intransigencia contra todo lo que no va con sus convicciones.
Aunque a veces parezcan autómatas, detrás de esos rostros serios de nuestros militares hay personas como tú y como yo, con una gran vocación de servicio como la que pueda tener cualquier docente de los que pasáis por aquí. O mayor.
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PD. ¿Se nota que mi corazoncito lo ocupa uno de ellos, no? :D
Los profesores deberíamos dominar el mundo. Bueno, las profesoras. Ésta es la conclusión a la que he llegado después de una noche toledana de frío bajo el edredón porque mi chico anda trabajando. Pero bueno, antes de que este post se vuelva más verde que el blog, me centraré. Analizándolo bien, creo que si nos dejan durante 15 días o un mes el gobierno de España a algunas de mis amigas (la mayoría de ellas profes) y a mí, no sólo salimos de la crisis, sino que pagamos todo lo que se debe, mejoramos los sistemas sociales y administramos y gestionamos muchísimo mejor el dinero de las arcas públicas. 100% seguro. Sólo 15 o 30 días, luego si eso ya le pasamos el mando a nuestras madres, que tienen más aguante.
Pensaréis que es una idea peregrina, pero después de lo que se ve hoy en día por las televisiones y por los periódicos... Y hablando de ello. Ayer dimitió Miguel Deyá, nuestro director general. Parece que la Conselleria de des-Educació se está quedando en cuadro y que se mantiene a flote por aquello que reza el dicho popular de que la m****a flota.
No conozco mucho al señor Deyá, sólo de haberlo escuchado en algunas tertulias de bar en la UIB y de las anécdotas que cuentan quienes fueron sus alumnos. Por lo que sé, se trata de una persona honrada, con unas férreas convicciones. Que no os engañe el hecho de que sus convicciones no coincidan con las vuestras; al parecer, Deyá, profesor de vocación, dimite para no verse obligado a cometer una irregularidad y, en mayor medida, para no ser el responsable de ella. A mí, esto, en este país nuestro, me parece loable. ¿Acaso habéis oído hablar de alguna dimisión reciente que hubiera sido voluntaria y/o para prevenir una posible irregularidad? Probablemente se habrá equivocado en alguna ocasión a lo largo de su trayectoria política, pero este mero hecho, el de su dimisión, hace que respete aún más su figura, aunque no coincida con buena parte de sus ideas.
El respeto en democracia -ahora que andamos en días de Constitución- no consiste en votar y que gane la mayoría. La verdadera democracia y la verdadera libertad de expresión radican en la capacidad de dos personas de dialogar, de entenderse -y de no entenderse-, de buscar puntos de unión dentro de la desunión y llegar a acuerdos. Eso, que a simple vista parece tan fácil, resulta harto complicado a nuestros representantes docentes (políticos, sindicatos, asambleas y la madre superiora).
Si sólo nos dejaran el gobierno unos días... Y un fusil. Yo necesito un fusil. ¡Y lo sabéis! :D
El próximo jueves 4 de diciembre se celebrarán las elecciones sindicales dentro del ámbito docente balear. Una chorrada como cualquier otra, y antes de que me echéis a los leones os diré por qué. En primera instancia os diré que estuve tres años afiliada a un sindicato y que cuando los necesité me dejaron colgada de la manera más miserable que tiene un sindicato: sin amparo administrativo ni jurídico. En ese caso tuve suerte de que la administración "se portara bien" conmigo, pero perdí una vacante y probablemente la opción de trabajar en mi isla. Olé por el sindicato.
En segundo lugar nos encontramos con el hecho de la representación sindical ante las instituciones. Aquí no sé si reír, llorar o directamente sacar la metralleta. ¿Habéis visto cómo son la gran mayoría de los sindicalistas de educación? Son personas totalmente desconectadas de las aulas, algunas son capaces de llevan más de 20 años sin pisar una clase y tienen el morro de dar lecciones. Y lo de que luchan por nosotros... por favor. Luchan por mantener su sillón y su comisión de servicios en el sindicato. Asco me dan. Todos. Sé que tengo amigos que han sido sindicalistas, o bien que se han presentado o se presentan a estas elecciones. Los aprecio mucho porque sé que son personas muy valiosas, pero creo también que igual son un poco utópicos. Ya sabéis que yo soy de las que piensan que es más útil un buen fusil que veinte conversaciones estériles.
En tercer lugar, las elecciones se celebran en un día que es festivo en el municipio en el que se halla mi centro. Además, si hubiera sido laboral me hubiera tenido que desplazar al pueblo de al lado para votar, y paso. Mucho. Más paso aún si tengo que conducir 50m de ida y 50 de vuelta para ir a votar algo en lo que no creo. No way! Y tranquilos, luego no me quejaré ni de quien haya salido ni de lo que hagan.
El cuarto motivo que me lleva a no votar es el hecho de que considero que los sindicatos son muy partidistas. No sólo eso, además, creo que los sindicatos no son, hoy por hoy, y desde hace tiempo, nuestros mejores representantes. Si lo pensamos fríamente, ¿por qué la Consejería se niega a hablar con la Asamblea de Profesores y sí convoca a los sindicatos? Algo huele a podrido en Alfons el Magnànim.
Finalmente, sólo me queda añadir que cada vez considero más inútil la labor sindical, ya que me inclino más por el corporativismo y, sobre todo, por contratar un buen abogado cuando tengas un problema. Lamentablemente, si uno quiere solucionar las cosas, no le queda otra que la vía legal que, además, suele ser la más efectiva. En definitiva, no iré a votar porque mis expectativas sobre los sindicatos son poco halagüeñas (incluidos los dos nuevos). Ni me representan, ni me apetece perder el tiempo.
Muchos son los compañeros que me preguntan por qué no tengo una camiseta verde que reivindique la escuela pública. Pues bien, aquí va mi explicación. Hace tres cursos, cuando se comenzó a hablar de los recortes más severos en educación, adquirí una camiseta verde en el instituto en el que trabajaba, y aunque es verdad que me la ponía poco, sí la usaba en algunas concentraciones.
Mi camiseta era como ésta:
¡Esta camiseta sí!
¿Por qué dejé de usarla? Básicamente porque era una XL (o más) y hacia final de curso ya llevaba una talla M (luego menor) después de una estricta dieta de adelgazamiento. Como ya ni me sentía cómoda con esa camiseta ni me la iba a poner (por cuestiones estéticas), se la regalé a una compañera mía. Pensé que ya compraría otra el curso siguiente en el instituto en el que trabajara, pero estuve casi todo el curso en paro, así que no tuve oportunidad. A mí el eslogan de "Escuela pública de todos y para todos" sí me representa, cualquier otro me pare que tiene un cariz político intolerable en un centro público.
Con el tiempo afortunadamente volví a trabajar, pero ya no se vendían las mismas camisetas. Ahora la camiseta, pese a ser también verde y pretender fomentar la escuela pública, llevaba asociada la idea de la Plataforma Crida/de l'Embut. Sinceramente, intenté buscar el trasfondo de todo ello y me pareció tan oscuro y con tanto afán de medro por parte de ciertos personajillos, que me desilusioné. Yo quiero una escuela pública donde los profesores no huyan de las aulas hacia un puesto político, sino que estén ávidos de regresar a ellas cada mañana. Desde mi punto de vista, este tipo de asambleas y plataformas, a estas alturas de la película, lejos de beneficiarnos, nos perjudican.
Esta camiseta NO me representa.
Seguramente muchos se rasgarán las vestiduras tras leer este post, pero no es más que mi visión y, por suerte o por desgracia, la de muchos de mis compañeros cuya figura late en la sobra. Pero de profesores obligados a "vivir" en la sombra, de cazas de brujas en institutos, de bandos creados sin venir a cuento y de rivalidades pseudopolíticas os hablaré otro día, ¡que da para mucho!
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DISCLAIMER: Las camisetas se venden EN los institutos (o en el párquin, etc.), pero las venden los profesores que forman parte de la asamblea de docentes. Es algo totalmente independiente de la gestión del centro, que ya me huelo a espabilados por aquí que van a hacer cábalas y la van a liar parda.
BONUS: Tengo un blog verde en el que creo que ya doy mucha caña, ¿no creéis? :D
Hoy, una vez más, me solidarizo con quienes padecen la doble insularidad. En este caso le ha vuelto a tocar a Menorca, y la verdad, no sólo estoy indignada por los precios abusivos, sino por la falta de empatía de ciertos peninsulares. No entraré aquí a juzgar la lacra del déficit fiscal de Baleares, y tampoco voy a hablar mucho más. Os voy a copiar la publicación de Facebook (puesto que está colocada de manera abierta) y toda la retahíla de comentarios que se ha generado (puesto que quienes comentan lo hacen en una página pública). Juzgad vosotros mismos.
A fin de no saturar el blog, os enlazo a los comentarios de la foto de Faceboo, pues no tienen despercidio. Para leerlos, pinchad aquí: LA FOTO DE LA DISCORDIA.
He revisado los precios para otras fechas cercanas a la Navidad para un MAH-BCN-MAH (para comprobar con mis propios ojos si esto era cierto), y con horarios dignos no te escapas de los 100 euros. Adaptándote bajas unos 10 eurillos, que algo es algo, y eso seleccionando siempre la tarifa sin equipaje. Si queréis facturar una maleta subimos a 120 o 150 eur, y eso saliendo dos días antes y regresando un día después, con lo que puede haber personas que pierdan días de trabajo y tal.
Ni el ébola ni el TIL son el problema, el problema son los recortes y las escasas luces dela mayoría de nuestros mandatarios.
Y aquí podría acabar el post, pero no. Ya me conocéis. Tanto el ébola como el TIL son la mera anécdota. El problema de fondo son los recortes. A mí, sinceramente y pese al probable escándalo de algunos, la lengua en la que aprendan los niños me la trae floja... Mientras aprendan. El problema no es el inglés, ni el catalán, ni el castellano. Un posible TIL bien aplicado y a largo plazo me parece un sistema fabuloso, pero no metido con calzador y sin preparación... oh, wait, con el ébola ha pasado lo mismo: la falta de preparación de los profesionales -y la falta de medios-.
El problema educativo no es la lengua en la que se impartan o no las clases (eso, si queréis, es una cuestión cultural). El problema actual de la educación es la masificación de las aulas, la falta de campañas y de actuaciones serias y punitivas -contra los padres- frente al abandono escolar y el absentismo, la falta de itinerarios que se adapten a todos los alumnos, la excesiva dilación del horario escolar (7 horas para uno de 14 años son simplemente el mal), la falta de personal cualificado y formado en las diferentes necesidades de aprendizaje (que levanten la mano los profesionales que saben hacer una ACI para un disléxico, para un TDA/H, para un Asperger o para un alumno con las capacidades motrices afectadas, por no hablar de síndromes de down, retrasos madurativos, esquizofrenias...).
Hasta ahora habíamos vivido en la inopia: Departamentos de Orientación masificados con la mitad de profesionales que sólo pensaban en ir a tomar café y que no colaboraban en la creación de materiales ni en el seguimiento del alumnado para nada (la otra mitad trabajaban, algunos el doble, si no, esto no hubiera seguido su curso). Otros, profesores de secundaria, se consolaban al pensar que para qué necesitaba su alumno la ESO, mientras no le molestara podía faltar cuanto quisiera, así no le molestaba en clase. Total, pronto encontraría trabajo por un mínimo de 1000 euros, a veces incluso más.
But, wait! ¿Qué ha sucedido? Que ya no nadamos en la abundancia, hemos vuelto a la época de vacas flacas. El profesor tiene que aguantar sí o sí a ese sujeto en su clase y el DO se ha visto drásticamente recortado (lamentablemente, sin tener en cuenta la valía de algunos de sus profesionales, que si sólo dejaran a los profes, PT, orientadores, etc. que de verdad hacen su trabajo, nos quedábamos en cuadro). El problema, como decía, no es el TIL, es no tener recursos en el aula. El problema no es renovar los baños de un edificio, el problema es que no haya papel en los baños. El problema no es que un centro no tenga sistema de calefacción, el problema es no tener dinero para pagar el gasoil para la caldera. El problema no es tener cuatro alumnos con necesidades en clase, el problema es no tener cómo atenderlos, peor aún, el problema es que el gobierno no nos forma para saber cómo hacerlo.
Me atrevo a decir que todos los profesores que buenamente intentamos hacer las adaptaciones, acercarnos a la realidad de los alumnos, etc., lo hacemos a través de lo que hemos aprendido de manera autodidacta. Para saber cómo hacer una ACI para un disléxico he tenido que pagar de mi bolsillo la formación. Para saber qué es el síndrome de Asperger he tenido que buscar mucha información y he tenido que molestar a mi médico de cabecera para que me lo explicara. Cuando he tenido que tratar con una persona esquizofrénica en clase, he tenido que volver a dirigirme a personal sanitario amigo mío e incluso a la familia de la alumna, pues ninguna pauta se me ha dado desde el centro, así como ninguna formación se me ha ofrecido desde mi consejería de educación.
Lo mismo sucede cuando tenemos un alumno con epilepsia en clase, o con diabetes, o con asma, o con depresión, o con un ataque de ansiedad. ¿No sería hora de que, por ejemplo, nos formaran el primeros auxilios en la infancia y la adolescencia? Por supuesto que cuando estas cosas ocurren llamamos a la ambulancia, ¿pero no sería también adecuado saber qué hacer en los primeros momentos cuando un alumno se da un golpe en la cabeza y pierde el conocimiento? O cuando sangra por la nariz, o cuando se ha clavado una grapa en el dedo -y sí, estas cosas pasan, no os riáis-. Tampoco estaría de más saber actuar frente a un alumno bajo los efectos de estupefacientes, que también los tenemos. La clave está en la falta de recursos y en la falta de formación (no quiero pensar ni por asomo en que el problema esté en la falta de ganas de formarse de algunos de mis compañeros).
Como veis, casi todos los problemas de los últimos tiempos, lleven el nombre que lleven, se resuelven de una manera: con inversión económica y formación de los profesionales. ¿Acaso si el Carlos III no hubiera sido desmantelado tal vez seguiría siendo el hospital de referencia -de verdad- para toda España para enfermedades infecto-contagiosas? ¿Acaso si no se siguieran más escrupulosamente los protocolos de la OMS y no se escatimara en gastos todo esto no hubiera sucedido? ¿Acaso si los profesionales no trabajaran bajo tanta presión y con mayor seguridad hubiera sido menos probable un contagio accidental por error humano? Pero claro, es que el ébola mata. Y la falta de una educación también, aunque eso, como se ve a largo plazo y no parece muy contagioso, pues hacemos como que no lo vemos.
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Otro día os hablaré de por qué creo que en los centros se debería de ofrecer TODO el material de manera gratuita y de la necesidad de dar cada día, a todos los alumnos de primaria y secundaria, un desayuno saludable a expensas del sistema -recordemos que muchos niños actualmente no se nutren como deberían-.
Los que me conocéis sabéis que soy muy dada a ir al Currunfur de los malacatones con la fragoneta. Bueno, estereotipos racistas a parte, hoy os voy a hablar de mi incursión de ayer al Carrefour de Corea (un barrio de Palma, no es que me haya dado por irme a comprar a la otra punta del mundo). Como a las grandes superficies sólo voy a mirar (y comprar, si se da el caso) lo que no es comestible, ayer me hallé en medio de la zona de "Vuelta al cole" (cómo no) rodeada de papás que me hacían preguntas. Sí, sí, rodeada de papás indefensos ante sus criaturas y ante las maestras tiquismiquis que les dan tooooda una lista con material escolar a comprar.
Todo comenzó con una señora que me pidió si había visto cuadernos de espiral microperforados con líneas, no con cuadritos. Me quedé un poco extrañada, pero sacando la dependienta que hay en mí (lo fui durante seis años) le dije que no y la ayudé a buscar, pero no había (Carrefour, por cierto, podrías contratar a personal específico para estas campañas, ¿no? Rácanos, que sois unos rácanos). Luego la misma señora me preguntó si a la maestra le importaría que su hija llevara un regla de 50cm en vez de uno de 40, porque sólo había de 30 o de 50. Yo le sugerí que, ande no ande, caballo grande, y que ciertos docentes a veces son muy tocapelotas exigentes con el material a comprar, pero que de grande se puede hacer pequeño.
Al oír la conversación se nos unió un señor (y su esposa y su nene de unos 3 o 5 añitos, no me acuerdo) que era de Jaén y no entendía el catalán, y me pidió buenamente si le podía ir traduciendo la lista de cosas. Además, aprovechó para pedirme consejo acerca de qué marcas comprar. Yo le dije que si no le habían indicado marca, comprara lo más barato, ya que muchas veces lo suelen poner todo en común y hala. Lo que sí le indiqué es que, por ejemplo, el lápiz con el que debían empezar a escribir era recomendable que fuera bueno, al igual que la goma. Por lo demás, que eligiera lo que mejor que viniera en gana. Además, comparando los precios les sugerí que la próxima vez fueran a la tienda o papelería de barrio, ya que muchas veces apenas hay diferencia en el precio (algunas cosas eran incluso más caras en Carrefour) y, además, el servicio es impecable. Algunos así lo hicieron con las cosas más específicas. A la primera señora también le recomendé que revisara las cosas que tenía su hija de cursos anteriores, ya que se podía ahorrar un buen dinero (efectivamente, dejó de comprar ciertos productos que ya tenía en casa).
La vuelta al cole es cara, muy cara, y más para las familias humildes y/o para aquellas que tienen varios hijos. Sinceramente, voy a sugerir aquí ciertos puntos a los docentes y a los centros en general:
No hagáis comprar material a los papás. Si es una escuela pública o concertada, se supone que eso ya está pagado. El "repago" en el material me parece una estafa. Si el centro no tiene dinero, que solicite más.
En caso de que lo anterior no sea posible, creo que es preferible que el centro/profes pidan una aportación económica a modo de matrícula/pago por material a fin de evitar esos quebraderos de cabeza a los padres (no es lo mismo comprar cuadernos que ir a comprar "ceres toves" -ceras blandas-, ni comprar varios lápices a tener que llevar un paquete de folios o cartulinas. Simplemente me parece indignante).
A menos que sea indispensable por motivos de salud o de psicomotricidad (o de aprendizaje), no especifiquéis una marca. A parte de ser poco ortodoxo, me parece que en los tiempos que corren es ser muy poco conscientes de que hay gente que no tiene ni para pagar el alquiler, cuanto menos para comprar una marca determinada. Reconozco que a veces se puede hacer una sugerencia, o incluso que hay determinadas marcas que sí ofrecen mejor calidad que otras, pero seamos sinceros: en estos momentos hay que primar el bolsillo.
Si hace falta, poned una foto del material que pedís, especialmente en el caso de materiales específicos (no es lo mismo comprar un simple compás, a comprar el juego completo, por ejemplo).
Jamás, jamás, jamás de los jamases pongáis el material en común. Por mucho que os cueste -que tampoco cuesta tanto-, cada alumno puede tener su caja de materiales en el aula. Eso evita que muchas familias que sí hacen el esfuerzo paguen el material de los hijos de otras que no lo hacen y pasan de todo. Reconozco que de todo hay en la viña del Señor, pero si un alumno no tiene materiales debe proporcionárselo el centro, no los otros padres. Si hace falta, a final de curso cada alumno debería poder llevarse a casa lo que le ha sobrado, ¿no creéis? Reconozco que algunas maestras de infantil y de primaria pondrán el grito en el cielo por lo que acabo de decir, pero hay padres que llevan un teléfono móvil supersónico y tienen una tele de plasma que no hay comprado ni un mísero cuaderno a sus hijos y se aprovechan de la gente humilde que prima el bienestar y la educación de los pequeños. A esos padres, a los aprovechados, hay que eliminarlos de la faz de la tierra, así, sin más. He dicho.
Dicho todo esto:
1. Papás del mundo, relax: Si no lo tenéis todo el primer día, ya lo iréis comprando durante la primera quincena.
2. Docentes: Antes de acribillarme, pensad en la situación de las familias de los nenes que tendréis en el aula. Reclamad al gobierno el dinero que le pertenece al centro y a vuestros alumnos (veis, por eso SÍ que vale la pena protestar) y por favor: sed clementes. Con semejante lista de material para comprar vi carros enteros llenos de ceras de colores (Plastidécor, obviously), paquetes de folios, cuadernos de todas las clases y colores... Buff!
¡La de dinero que cuesta educar a un niño! Libros, material, lecturas, clases de refuerzo, chándales para la clase de EF... ¿Y encima pedimos más esfuerzos a las familias? Yo, si fuera ellas, me encerraba en la Consejería. Aunque sea, les robaba los bolis. Todos. Ya serían varios euros de ahorro. :D
AVISO A PERSONAS QUE SE ESCANDALIZAN POR TODO:
ESTE POST, AUNQUE TIENE MUCHO DE VERDAD, ESTÁ ESCRITO EN "IRONIC MODE ON"
Ante todo y sobre todo, y después de oír atentamente la charla sobre seguridad y responsabilidad en la red que nos ofreció el CNP en el cole, quiero dejar muy claro que "soy responsable de lo que yo escribo, no de lo tú que entiendes". A través de este blog es como consigo mantener la poquita salud mental que me queda. Nunca he difamado a nadie (bueno, a Wert y a otros políticos sí, para qué negarlo, y además sé que os gusta), ni he dicho mentiras (no soy tan lista para poderlas mantener), ni he cometido ilegalidades electrónicas, por llamarlas así. Entiendo que haya personas que no compartan mi punto de vista o que no sean capaces de respetar no sólo una postura diferente a la suya, sino tampoco una situación personal divergente. Si alguien se ha dado por aludido, a parte de que no es mi problema, sino el suyo, le sugiero que no siga leyendo.
Hoy os voy a hablar de mí, de cómo me siento, de mis circunstancias y de por qué llevaba tanto tiempo sin escribir en el blog.
Como bien sabéis, los profesores somos unos parásitos sociales que cobramos un pastizal del gobierno y tenemos tres meses de vacaciones al año. Por todo ello mi situación actual es la siguiente:
Un horario irregular que me impide cualquier rutina.
Un cansancio físico y mental producto de seis meses intensísimos con 6 o 7 niveles diferentes (con todo lo que ello supone).
Dolores de cabeza insufribles (jamás había tenido estas cefaleas tan acusadas, nunca).
Tensión extremadamente baja.
Agotamiento físico y dolor de articulaciones (debilidad).
Trastornos del sueño.
Somnolencia excesiva.
Menstruaciones irregulares.
Trastornos alimentarios.
Falta de concentración.
Torpeza.
Apatía.
Poca iniciativa para la interacción social.
Descuido del entorno personal (me cuesta mantener limpia la casa, mucho, y no es broma).
Todos estos son factores reales, empíricos, no me los invento (¡ojalá!), están ahí, incordiándome, impidiéndome hacer vida normal. El detonante de este estado es mi trabajo, y no la parte docente, sino digamos la parte administrativa. Otro hecho objetivo.
Y vosotros me diréis: ¿Por qué no te pillas una baja? Pues muy fácil, yo os lo contesto. No pido la baja por diferentes motivos:
En primer lugar, porque el problema no es docente,
y por ello mis alumnos no se merecen dejar de aprender ni perder clases.
En segundo lugar, porque putearía, y mucho, a mis compañeras, quienes tendrían que cubrirme.
Además, gracias al fabuloso gobierno de turno, económicamente no me puedo permitir una baja. Supondría un severo menoscabo a mi ya de por sí maltrecha economía.
Finalmente, no creo que una baja, en mi caso, sea la solución. Rendirse es de cobardes, aunque reconozco que a veces la cobardía es el mejor de los caminos: una retirada a tiempo es siempre una victoria.
Diréis que soy una pupas y una quejica, pero a fin de cuentas me quejo en MI blog, en MI Facebook o en MI Twitter. Si alguien no quiere leer MIS lamentos no tiene más que no entrar en MI blog ni en MI muro (¡cotillas!). Además, afortunadamente, algunos de vosotros sois MIS amigos y gracias a vosotros consigo mantener MI salud y MI ánimo en un estado aceptable para poder sobrellevar el día a día, y por eso, sólo por eso, que no es poco, os merecéis todo el oro del mundo (que desgraciadamente no es mío) y todos MIS besos y MIS abrazos y MIS mejores deseos para vuestra vida, vuestro trabajo y todo lo que os propongáis.
Que el CEPA donde trabajo es Mordor es algo que hace años que ya sabíais. Eso no es nada nuevo. Así pues, si el CEPA es Mordor yo creo que la Torre de Sauron sería el Departamento de Orientación, no por nada en particular, sino porque lo es en todos los centros. En todos. Sin excepción. Sorry bitches! :D La zona de entretenimiento de los orcos, por si aún no lo habíais descubierto, es la sala de profesores. A ver cuándo nos mudamos a un lugar que, sin ser Rivendel, se parezca un poquito más a La Comarca o incluso me conformaría con La Ciudad Blanca, Minas Tirith para los entendidos, lo que pasa que ahí las cuestas deben de ser infernales y casi que prefiero las escaleras del CP Antoni Joan, pero bueno, eso es otro cantar, que me lío.
Orco ávido de abrir las ventanas de la sala de profesores
Al igual que El Señor de los Anillos, esta historia se desarrolla en tres entregas. En la primera, la hermandad de tutores se reunió para debatir, discernir, discutir y contemplar cual reliquia valiosísima el Plan de Acción Tutorial, de ahora en adelante: PAT. Como el tutor -tanto de grupo como individual- tiene a bien ser muy cansino, la cosa no acabó ahí, y se convocó una segunda entrega. Estas entregas son las fabulosas RED, o reuniones de equipo docente (es que para que los orcos no nos entiendan los medianos tenemos que hablar en clave).
En la segunda parte de esta saga, que también llamaremos "Las dos torres", al igual que en la saga literaria y cinematográfica, se libra la batalla del Abismo de Helm. En este caso el Abismo de Helm es una de las aulas del centro donde hacemos las reuniones. No le doy este nombre porque sea una batalla en sí, que también, sino porque estas reuniones son interminables, soporíferas y estériles -si a alguien no le gusta mi opinión no tiene más que ignorarla, pero eh, no me digáis que no mola lo del Abismo de Helm, ¿eh? :D-.
La batalla del Abismo de Helm hoy ha versado sobre el PAT y entre las diferentes flechas que se han lanzado desde el bando de los Uruk-Hai se encontraba el hecho de mantener reuniones individuales con los alumnos y la de regular la acción tutorial individual. Oh, wait! Esto se lleva haciendo desde hace mil años en el centro. Y claro, luego llega la primera luz del quinto día, miramos al alba y resulta que se acaba la reunión, así que tenemos que esperar al Retorno del Rey. O de la Reina. :D Prometo manteneros informados de si la saga ceporril sigue el mismo curso que la de Tolkien; de momento, no tiene desperdicio.
No hay nada como un poco de luz para poner orden.
AHORA LO SERIO:
Cuando sois tutores me imagino que empatizáis más con unos alumnos que con otros, eso es inevitable. Además, puede suceder que a alguno de vuestros tutorandos le caigáis como el culo mal y esa relación sea un tanto forzada. No obstante, siempre realizaréis vuestra labor administrativa e informativa de manera impecable, de eso no me cabe duda. ¿Qué es, pues, la acción tutorial?
Para mí la acción tutorial es todo el proceso de acompañamiento a un alumno a lo largo de su aprendizaje y su estancia en el centro, seas tú su tutor o no. A veces vendrá un antiguo alumno a pedirte consejo o a contarte sus problemas y tú le escucharás, ayudarás, guiarás o consolarás, porque el mero hecho de que haya confiado en ti es importantísimo, ya que es lo que de verdad te convierte en docente. Otras veces vendrá un monstruito de una de tus clases, que tal vez sea un poco cafre, pero que es encantador, y como se ríe contigo y le caes simpática, te pedirá un favor o te contará que su novia lo ha dejado, o que se le ha averiado la moto, vaya usted a saber.
También puede pasar lo contrario, que ese alumno de vuestra tutoría al que le caéis como el culo mal se vaya a hablar con otro profe con el que tiene buen rollito para que le ayude, y ese profesor, como tiene dos dedos de frente, es buena persona y, además, precisamente es profesor, será quien le ayude en ese caso. No hay más. Entonces, ¿por qué liamos las cosas? Me da mí que todo esto es cosa del Ojo de Sauron... :D
Es cierto que administrativamente todo alumno debe tener un tutor, tanto de grupo como individual (en el caso de la enseñanza de adultos). El tutor individual es el profesor de referencia para cuestiones académicas y administrativas, y si hace falta también personales o de otra índole; es, en fin, una persona que está para escuchar a los alumnos cuando lo necesiten y para guiarlos si lo precisan. Sin embargo, a veces el profesor de referencia sólo lleva a cabo lo que puramente le corresponde, que es la parte administrativa y académica, y el alumno confía en otro miembro del equipo educativo para solicitarle consejo laboral, confiarle un problema, etc. ¿Qué hay de malo en ello? ¿A fin de cuentas, no acabamos todos siendo tutores/amigos/papás/hermanos/colegas/primos/shurmanos de todos nuestros alumnos?
Yo no le veo el problema por ninguna parte, y si alguien no lo quiere entender es porque no le da la gana o quiere tergiversar mi opinión o atacarme (a mí o a mis palabras) con cosas que poco o nada tienen que ver con mis aportaciones. Es lo que tiene vivir trabajar en Mordor.
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Si a alguien le sirve de consuelo, al igual que en la batalla del Abismo de Helm, en este caso todos los pueblos de la Tierra Media se han unido para luchar, ¡hasta los fantasmas en tránsito! :D ¡Hay que mantener en pie el último bastión de Rohan!
Gollum se nos ha perdido, si alguien lo encuentra, que nos lo mande. Calle Sant Joan, 10, Mahón. Puede ser contra reembolso.