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miércoles, 1 de febrero de 2017

El pueblo y la importancia de la selección lingüística

Otro post cortito.

Se supone que pueblo, como Hacienda, somos todos. Wait! ¿O aquí va a pasar que lo mismo que en el juicio de Urdangarín, donde la Abogacía del Estado soltó que eso sólo era un eslogan publicitario? Sí, va a ser eso...

Resulta que hace un tiempo recibí un e-mail que empezaba por una frase tan manida que puede ser un arma de doble filo: «Por petición popular». ¿Petición de quién? ¿Popular? ¿Y yo no soy pueblo? Aclarémoslo.

  • Si alguien usa esa frase y sabe que no todo el mundo le ha hecho la petición, muy probablemente quiera dar por hecho algo sin consultárselo a todos los implicados. 
  • Los no consultados están en su derecho de sentir que se les ha excluido de eso que llaman «pueblo».
  • Los no-pueblo también tienen derecho a pensar que se les ha ocultado algo. 
  • Los no-pueblo pueden pensar que los sí-pueblo los consideran inferiores, pues dan por hechas cosas que les incumben sin pedirles opinión.

 Será que algunos son seguidores de Gaitán. Fuente.

Éstas, amigos, son las cosas que pasan cuando no haces un uso apropiado del lenguaje. Que igual me equivoco y no hay intenciones oscuras detrás, pero si uno no quiere que los demás duden lo primero que debe hacer es seguir el orden lógico de las cosas, que para mí es: pedir opinión, votar, respetar la mayoría.  El orden no-lógico es: imponer mi criterio y el de las personas que me son afines, dar las cosas por hechas, hacer una votación (¿para qué?), poner una solución intermedia que no satisface a nadie, fomentar la crispación entre el auditorio.

Con lo fáciles que podrían ser las cosas... Y la verdad, si no lo suelto, reviento.

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PD. Ya sabéis que MIS posts responden a MIS apreciaciones de la realidad. Si vosotros tenéis una visión diferente, pues hala, tan amigos. Eso sí, no pretendáis que yo cambie de opinión, así como yo no pretendo influiros a vosotros. Haceros un blog o algo, y nos lo contáis. ;)

lunes, 17 de noviembre de 2014

La media jornada

Como muchos ya sabréis, este año me han adjudicado una vacante de media jornada. Lo mejor de todo es que me quedo en Mallorca, en casa, que me han compactado el horario al máximo y que tengo tranquilidad y estabilidad hasta el 31 de agosto de 2015. Sin embargo, no todo es tan bonito. Si bien es cierto que media jornada también implica la mitad del trabajo (a lo largo del curso, porque a principio de curso se pringa igual) y la mitad de alumnos de los que encargarte, lo más negro de la media jornada es la mitad del sueldo. (NOTA: expertos en pragmática, no es que sea redundante, es que quiero remarcar el concepto MEDIA JORNADA por si a alguien no le había quedado claro; cualquier indicio de falta de léxico por mi parte a ciertas horas del día/la noche/la madrugada es sólo eso: un indicio). 

Volvamos a la media jornada. Mi objetivo de hoy es haceros una lista de pros y contras de la misma, a la que podréis añadir todo lo que os venga en gana en los comentarios, si os apetece. Lo hago a modo de lista no sólo porque sea más cómodo y más grafico, sino porque me encantan las listas. Me he hecho adicta a ellas cual fashion victim estadounidense. Por cierto, no viene a cuento, pero os comento que en El Corte Inglés de Jaime III tienen los libros al lado de los zapatos, y eso, amigas, es amor absoluto. Lo meto aquí en medio como si tal cosa porque sé que no podíais vivir sin este dato. :D 

PROS DE LA MEDIA JORNADA:
  • La mitad del trabajo.
  • El porrón de tiempo libre para hacer otras cosas.
  • Las ganas con que vas a trabajar, puesto que no estás agotado/-a.
  • La mejora de salud, puesto que puedes descansar más. 
  • La estabilidad -sólo en el caso de que se trate de una vacante; una sustitución de media jornada es una putada, básicamente, así, con todas las letras y sin tachar-. 
  • Das envidia a tus compañeros -al menos en mi caso, porque son buena gente, seguro que otros habrá que me deseen una muerte lenta y dolorosa, jajajaja.-
  • Tienes tiempo para cocinar y realizar tareas creativas. 
  • La casa está más limpia (en teoría). 

CONTRAS DE LA MEDIA JORNADA:
  • La mitad del sueldo. 
  • Tener que recortar los gastos en ropa y calzado (según mi chico, esto es una ventaja, aunque aún no hemos llegado a un acuerdo sobre ello). 
  • Todo el tiempo libre que te queda, en caso de que no te lo sepas administrar o de que no busques actividades productivas para ocuparlo. Dormir es una buena actividad. :D 
  • ¿Os he hablado ya del sueldo?
  • Reducción de las opciones de ocio: Seleccionas más y mejor los actos a los que asistes, y primas aquellos de mejor calidad y/o de entrada gratuita, aunque no necesariamente. 
  • Cambias el gimnasio por la calle. No, no es que me haya metido a puta, es que voy a caminar. Bueno, debería ir a caminar, y a correr, pero de momento me estoy mentalizando con esto
  • Tienes DEMASIADO tiempo para cocinar, con lo que te comes las guarrerías deliciosas que preparas y luego engordas. En este punto: revisar ítem anterior. 
  • Tu casa está hecha una mierda hasta que tiene que venir alguien. En ese momento te pones a limpiar cual camarera de pisos estresada en plena temporada alta. 
  • Procrastinas demasiado, luego escribes posts en el blog. 

¿No sabes qué es la procrastinación? Mira este vídeo:


miércoles, 28 de mayo de 2014

I'm trying not to give up!

Ante todo y sobre todo, y después de oír atentamente la charla sobre seguridad y responsabilidad en la red que nos ofreció el CNP en el cole, quiero dejar muy claro que "soy responsable de lo que yo escribo, no de lo tú que entiendes". A través de este blog es como consigo mantener la poquita salud mental que me queda. Nunca he difamado a nadie (bueno, a Wert y a otros políticos sí, para qué negarlo, y además sé que os gusta), ni he dicho mentiras (no soy tan lista para poderlas mantener), ni he cometido ilegalidades electrónicas, por llamarlas así. Entiendo que haya personas que no compartan mi punto de vista o que no sean capaces de respetar no sólo una postura diferente a la suya, sino tampoco una situación personal divergente. Si alguien se ha dado por aludido, a parte de que no es mi problema, sino el suyo, le sugiero que no siga leyendo.

Hoy os voy a hablar de mí, de cómo me siento, de mis circunstancias y de por qué llevaba tanto tiempo sin escribir en el blog.

Como bien sabéis, los profesores somos unos parásitos sociales que cobramos un pastizal del gobierno y tenemos tres meses de vacaciones al año. Por todo ello mi situación actual es la siguiente:


  • Un horario irregular que me impide cualquier rutina. 
  • Un cansancio físico y mental producto de seis meses intensísimos con 6 o 7 niveles diferentes (con todo lo que ello supone). 
  • Dolores de cabeza insufribles (jamás había tenido estas cefaleas tan acusadas, nunca). 
  • Tensión extremadamente baja. 
  • Agotamiento físico y dolor de articulaciones (debilidad).
  • Trastornos del sueño. 
  • Somnolencia excesiva. 
  • Menstruaciones irregulares. 
  • Trastornos alimentarios. 
  • Falta de concentración. 
  • Torpeza. 
  • Apatía. 
  • Poca iniciativa para la interacción social.
  • Descuido del entorno personal (me cuesta mantener limpia la casa, mucho, y no es broma). 

Todos estos son factores reales, empíricos, no me los invento (¡ojalá!), están ahí, incordiándome, impidiéndome hacer vida normal. El detonante de este estado es mi trabajo, y no la parte docente, sino digamos la parte administrativa. Otro hecho objetivo. 



Y vosotros me diréis: ¿Por qué no te pillas una baja? Pues muy fácil, yo os lo contesto. No pido la baja por diferentes motivos:
  • En primer lugar, porque el problema no es docente, 
  • y por ello mis alumnos no se merecen dejar de aprender ni perder clases. 
  • En segundo lugar, porque putearía, y mucho, a mis compañeras, quienes tendrían que cubrirme. 
  • Además, gracias al fabuloso gobierno de turno, económicamente no me puedo permitir una baja. Supondría un severo menoscabo a mi ya de por sí maltrecha economía. 
  • Finalmente, no creo que una baja, en mi caso, sea la solución. Rendirse es de cobardes, aunque reconozco que a veces la cobardía es el mejor de los caminos: una retirada a tiempo es siempre una victoria. 
Diréis que soy una pupas y una quejica, pero a fin de cuentas me quejo en MI blog, en MI Facebook o en MI Twitter. Si alguien no quiere leer MIS lamentos no tiene más que no entrar en MI blog ni en MI muro (¡cotillas!). Además, afortunadamente, algunos de vosotros sois MIS amigos y gracias a vosotros consigo mantener MI salud y MI ánimo en un estado aceptable para poder sobrellevar el día a día, y por eso, sólo por eso, que no es poco, os merecéis todo el oro del mundo (que desgraciadamente no es mío) y todos MIS besos y MIS abrazos y MIS mejores deseos para vuestra vida, vuestro trabajo y todo lo que os propongáis. 

jueves, 6 de marzo de 2014

La acción tutorial o cómo hacer de consejeros sentimentales en Mordor

Que el CEPA donde trabajo es Mordor es algo que hace años que ya sabíais. Eso no es nada nuevo. Así pues, si el CEPA es Mordor yo creo que la Torre de Sauron sería el Departamento de Orientación, no por nada en particular, sino porque lo es en todos los centros. En todos. Sin excepción. Sorry bitches! :D La zona de entretenimiento de los orcos, por si aún no lo habíais descubierto, es la sala de profesores. A ver cuándo nos mudamos a un lugar que, sin ser Rivendel, se parezca un poquito más a La Comarca o incluso me conformaría con La Ciudad Blanca, Minas Tirith para los entendidos, lo que pasa que ahí las cuestas deben de ser infernales y casi que prefiero las escaleras del CP Antoni Joan, pero bueno, eso es otro cantar, que me lío.

Orco ávido de abrir las ventanas de la sala de profesores

Al igual que El Señor de los Anillos, esta historia se desarrolla en tres entregas. En la primera, la hermandad de tutores se reunió para debatir, discernir, discutir y contemplar cual reliquia valiosísima el Plan de Acción Tutorial, de ahora en adelante: PAT. Como el tutor -tanto de grupo como individual- tiene a bien ser muy cansino, la cosa no acabó ahí, y se convocó una segunda entrega. Estas entregas son las fabulosas RED, o reuniones de equipo docente (es que para que los orcos no nos entiendan los medianos tenemos que hablar en clave).

En la segunda parte de esta saga, que también llamaremos "Las dos torres", al igual que en la saga literaria y cinematográfica, se libra la batalla del Abismo de Helm. En este caso el Abismo de Helm es una de las aulas del centro donde hacemos las reuniones. No le doy este nombre porque sea una batalla en sí, que también, sino porque estas reuniones son interminables, soporíferas y estériles -si a alguien no le gusta mi opinión no tiene más que ignorarla, pero eh, no me digáis que no mola lo del Abismo de Helm, ¿eh? :D-.

La batalla del Abismo de Helm hoy ha versado sobre el PAT y entre las diferentes flechas que se han lanzado desde el bando de los Uruk-Hai se encontraba el hecho de mantener reuniones individuales con los alumnos y la de regular la acción tutorial individual. Oh, wait! Esto se lleva haciendo desde hace mil años en el centro. Y claro, luego llega la primera luz del quinto día, miramos al alba y resulta que se acaba la reunión, así que tenemos que esperar al Retorno del Rey. O de la Reina. :D Prometo manteneros informados de si la saga ceporril sigue el mismo curso que la de Tolkien; de momento, no tiene desperdicio.

No hay nada como un poco de luz para poner orden.


AHORA LO SERIO:

Cuando sois tutores me imagino que empatizáis más con unos alumnos que con otros, eso es inevitable. Además, puede suceder que a alguno de vuestros tutorandos le caigáis como el culo mal y esa relación sea un tanto forzada. No obstante, siempre realizaréis vuestra labor administrativa e informativa de manera impecable, de eso no me cabe duda. ¿Qué es, pues, la acción tutorial?

Para mí la acción tutorial es todo el proceso de acompañamiento a un alumno a lo largo de su aprendizaje y su estancia en el centro, seas tú su tutor o no. A veces vendrá un antiguo alumno a pedirte consejo o a contarte sus problemas y tú le escucharás, ayudarás, guiarás o consolarás, porque el mero hecho de que haya confiado en ti es importantísimo, ya que es lo que de verdad te convierte en docente. Otras veces vendrá un monstruito de una de tus clases, que tal vez sea un poco cafre, pero que es encantador, y como se ríe contigo y le caes simpática, te pedirá un favor o te contará que su novia lo ha dejado, o que se le ha averiado la moto, vaya usted a saber.

También puede pasar lo contrario, que ese alumno de vuestra tutoría al que le caéis como el culo mal se vaya a hablar con otro profe con el que tiene buen rollito para que le ayude, y ese profesor, como tiene dos dedos de frente, es buena persona y, además, precisamente es profesor, será quien le ayude en ese caso. No hay más. Entonces, ¿por qué liamos las cosas? Me da mí que todo esto es cosa del Ojo de Sauron... :D

Es cierto que administrativamente todo alumno debe tener un tutor, tanto de grupo como individual (en el caso de la enseñanza de adultos). El tutor individual es el profesor de referencia para cuestiones académicas y administrativas, y si hace falta también personales o de otra índole; es, en fin, una persona que está para escuchar a los alumnos cuando lo necesiten y para guiarlos si lo precisan. Sin embargo, a veces el profesor de referencia sólo lleva a cabo lo que puramente le corresponde, que es la parte administrativa y académica, y el alumno confía en otro miembro del equipo educativo para solicitarle consejo laboral, confiarle un problema, etc. ¿Qué hay de malo en ello? ¿A fin de cuentas, no acabamos todos siendo tutores/amigos/papás/hermanos/colegas/primos/shurmanos de todos nuestros alumnos?

Yo no le veo el problema por ninguna parte, y si alguien no lo quiere entender es porque no le da la gana o quiere tergiversar mi opinión o atacarme (a mí o a mis palabras) con cosas que poco o nada tienen que ver con mis aportaciones. Es lo que tiene vivir trabajar en Mordor.

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Si a alguien le sirve de consuelo, al igual que en la batalla del Abismo de Helm, en este caso todos los pueblos de la Tierra Media se han unido para luchar, ¡hasta los fantasmas en tránsito! :D ¡Hay que mantener en pie el último bastión de Rohan!

Gollum se nos ha perdido, si alguien lo encuentra, que nos lo mande. Calle Sant Joan, 10, Mahón. Puede ser contra reembolso.

Foto de carné de Gollum, que se nos ha perdido.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sentirse estúpida

¿No os habéis sentido alguna vez profundamente estúpidos? Esto es precisamente lo que he sentido hace un rato cuando, viendo la tele, me he sentido profundamente estúpida y se ha despertado en mí la necesidad de no formar parte de la masa que recibe lo que vomitan los diferentes canales y ponerme a leer de inmediato.

La verdad es que llevaba un tiempo sin leer "de verdad", y como que una se queda mucho mejor después de un ratito frente a un libro. Así que ya sabéis la receta contra la ignorancia: libros. Y no, el de Belén Esteban no vale.


jueves, 23 de mayo de 2013

La maldición de la sustituta

No me lo neguéis porque todos sabéis que existe: es la maldición de la sustituta. Esa sensación que te hacen llegar tus alumnos de que eres "la otra", "la nueva", "la bruja", "la mala"... LA USURPADORA.

A ver, con esto una cuenta siempre que llega a un centro ya empezado el curso, cualquiera que sea el momento. No es lo mismo empezar el curso con los alumnos a encontrártelos "a medio hacer", y mucho menos hacia el final, cuando se acercan las notas definitivas.

Mucho peor lo tienes cuando hay un grupo que te odia, que te desprecia y que, definitivamente, te dice claramente y a la cara que preferirían que volviera la titular. A ver, que todo esto me parece estupendo que lo pienses, pero sé un poco listo y no me lo digas.

Hoy, después de mil y una batallas a cuentas del sistema de evaluación y de hacer valer la todopoderosa programación -qué haríamos sin ella en caso de duda-, y de haber escuchado mil y un desprecios hacia mí, me he armado de valor y les he dicho que no estamos obligados a caernos bien, ni yo a ellos ni ellos a mí, pero que sí nos tenemos que tolerar para, al menos, crear un clima de respeto y de cordialidad para que puedan aprender, que yo puedo ser muy bruja, muy mala, una usurpadora, pero que estoy aquí para que aprendan, que por mala malísima que sea, seguro que aprenderán algo.

Sí, amigos lectores, después de haberla capeado dos veces a la tercera ha caído sobre mí la maldición de la sustituta. Como usurpadora que soy, creo que me sentaré en un trono de hierro y comenzaré a aplicar justicia desde ahí, muy a lo Juego de Tronos, ¿qué os parece?

Menos mal que esto sólo me pasa con un grupo, y sólo con la mitad, que si no, íbamos 'apañaos'.

martes, 26 de febrero de 2013

De cuando fui profesora de lenguas extranjeras

Actualmente estoy haciendo un curso de fomación online que organiza la Conselleria d'Educació y una de las actividades es explicar una experiencia educativa que hayamos tenido para con la enseñanza de lenguas extranjeras y adjuntar una fotografía. Así pues, me he propuesto explicar algunas cosas de mi vida que, por sí solas, quedarían inconexas en el blog. Aunque me he excedido un poco en extensión y en pretensiones, creo que mi experiencia como profesora de lenguas extranjeras en tres idiomas queda bien plasmada. ¡Ojalá que pueda aumentarla en breve!

A lo largo de mi vida, y desde los 17 años, he realizado varios trabajos y no todos ellos tenían que ver con la docencia. A parte de las típicas clases particulares que salen de tanto en tanto, me pasé 6 temporadas trabajando en un souvenir. Eso suponía que acababa las clases el 31 de mayo y el 1 de junio ya empezaba a trabajar; libraba los días que tenía examen. Y así hasta el 30 de septiembre, para volver a la UIB el 1 de octubre. Había cosas que me gustaban mucho del trabajo, como estar todo el día hablando -ya me conocéis- y el hecho de practicar idiomas mientras hacía paquetitos de regalo, asesorar sobre moda y calzado (ironía, bueno, sobre calzado sí) y quitar el polvo a las figuritas NAO de Lladró sin romper ninguna. Hay que ver lo que gusta Lladró a los ingleses, ¡una locura, oiga! Recuerdo que me encantaba vender NAO a las señoras mayores del centro de Inglaterra, eran un encanto, más majas ellas... Y gastaban, eso es lo importante, jejeje. Ahí estuve todos los veranos del 2003 al 2008.

En cuarto y quinto empecé mis contacto directo como docente de lenguas extranjeras. No era exactamente clase lo que yo impartía, sino más bien horas de conversación y de contexto cultural, un bloque de 6 horas para cada grupo. El trabajo de verdad venia bajo la etiqueta de "guardian angel" o "student helper". Colaboré, pues, con CIEE a la hora de integrar a los alumnos americanos no sólo en la universidad, sino también en la ciudad de Palma. Íbamos a comer, a cenar, a tomar un aperitivo, de excursión, ¡incluso de viaje a Barcelona! Me lo pasé pipa. Además, como eran colaboraciones más informales, me lo tomaba más como un hobbie que como un trabajo. Aprendí muchísimo de Antonia Ferriol, la directora del centro, quien me dio muchos trucos para procurar enmendar errores y evitar el choque cultural. Recuerdo aquella etapa con mucho cariño, no en vano, los mejores años de mi vida se los debo a la universidad.

Una de las actividades en las que colaboré fue una excursión a Petra. ¿Y por qué Petra? Porque de ese pequeño pueblo mallorquín es Fray Junípero Serra, que fundó la mayoría de ciudades del suroeste de Estados Unidos. Allí visitamos unas bodegas, la casa/museo de Fra Juníper y comimos en un restaurante de la plaza. Aquí tenéis unas fotitos*.

DE PETRA A CALIFORNIA


Mirad qué atentos, escuchando la explicación sobre la elaboración del vino.

Uno de los rinconcitos que visitamos en Petra

Ésta última es de la cena de despedida: tres profes/asistentes y tres alumnos.

En quinto, antes de acabar la carrera, se salió mi primer trabajito de docencia directa con alumnos. Se trataba de impartir dos horas seguidas de clases extraescolares de inglés en un colegio de Palma, Montision. Ahí descubrí que lo mío era secundaria y no primaria, porque tuve a unos 20 nenes de 1º a 3º de primaria, que después reestructuramos, y me quedé con unos 15 sólo de 2º de primaria. Os aseguro que los miércoles de 3 a 5 yo me cansaba más que en toda la semana, jajajaja. Eran muy majos -salvo excepciones-, pero el trabajo de maestra no es lo mío. Eso sí, os aseguro que aprendieron pintando, recortando y pegando un montón. Trabajábamos por temas: los animales, la familia, la ropa, los juguetes... Las clases eran básicamente de vocabulario, aunque intercalaba algunas frases básicas. Desde luego, dar gramática en 2º de primaria no es lo suyo... Me gustó mucho la experiencia, pero sin duda alguna prefiero un 2º de ESO.

Al acabar la licenciatura, en junio de 2008, seguí trabajando una temporada más en la tienda, pero en septiembre me surgió la oportunidad de trabajar en una beca de colaboración / investigación en la universidad. Además, era de fonética. Todo un lujazo. Por si eso fuera poco, además era un estudio sobre el vocalismo balear aplicado al aprendizaje del inglés, así que era fonética aplicada en vena con un propósito didáctico. Ahí mi vertiente friki se desarrolló más aún, hecho del que me enorgullezco hasta la saciedad, jejeje. Mientras, estaba estudiando el CAP del diablo, esto es, una formación "pedagógica" que no sirve para nada. Yo creo que muchos pedagogos tienen un complejo histórico que les llega de la antigua Grecia, cuando su labor se basaba en acompañar a los hijos de casas buenas al gimnasio (colegio) y velar por su integridad física y sexual (vamos, tenían que impedir que sus profesores se los beneficiaran). Eso para mí era un trámite, porque pronto me di cuenta que, en clase, tenía que hacer exactamente lo contrario a lo que ellos me decían si quería tener suerte, orden y, sobre todo, si quería que mis alumnos aprendieran y se desarrollaran como personitas. El verano de 2009 me tomé un descanso en el souvenir y seguí trabajando en la beca de la universidad.

A principios de septiembre, y por cosas del destino, recibí varias llamadas de compañeras mías que habían estudiado Filología Catalana diciéndome que tenían unas cuantas horitas de lengua catalana para mí, puesto que tengo el Nivell D (C2). Por falta de tiempo, a ellas les era imposible realizar esas clases. Aquí empieza mi etapa en el Ejército. No, no es broma. Se trataba de impartir clases de lengua catalana y literatura a nivel de 3º y 4º de ESPA (ESO) para militares de tropa que necesitaran sacarse el graduado, bien porque fueran de la antigua etapa de EGB, bien porque no habían podido acabar sus estudios. Como veis, seguí trabajando con las lenguas extranjeras. Sí, con las lenguas extranjeras, puesto que el 95% de mi auditorio lo conformaban alumnos que desconocían totalmente el catalán, así pues, tuvieron que ponerse las pilas para, en un curso, llegar a un nivel como de 4º de ESO o, al menos, prepararse para el curso siguiente y perfeccionar las demás asignaturas.

Lo tengo que confesar: Llegué a la base militar con cierto miedo. Aunque siempre diga que voy a comprar una arma y a cargarme a alguien, lo cierto es que sólo de verlas de lejos me dan pavor. Además, el hecho de que alguien de mi misma edad -o mayor- me tratara de usted me desconcertaba. La verdad es que fueron todos muy majos, desde el teniente que se encargaba de organizar el curso hasta el último soldado de la clase. En esos tiempos se me conoció somo "sa mestra", pronunciado a la castellana. Aunque en un principio no lo pareciera, ésta ha sido una de mis mejores experiencias dando clase, no sólo porque suponía todo un reto enfrentarse a 40 hombres corpulentos en clase que me miraban con cara de susto / desconcierto / desconfianza en los primeros días (en los últimos días sólo había unos 10 o 12 como mucho), sino porque, lejos de lo que uno se pueda imaginar, me dieron TOTAL LIBERTAD para organizar las clases, el temario, etc. Mientras los alumnos aprendieran lo que entraba al examen (el recién inaugurado por aquel entonces currículum de ESPA), no había problemas. No os voy a contar cómo fue la parte de explicar sociolingüística y lo de catalán/malloquín/valenciano y su p... madre, porque al final hice valer mi autoridad académica y todos tan contentos, pero os puedo asegurar que me lo pasaba pipa llevándoles noticias del victorioso Barça de Guardiola -a ellos, que eran prácticamente todos del Madrid- y leyéndolas en clase. Era una práctica de lectura en catalán como cualquier otra, pero os aseguro que prestaban más atención a eso que a cualquier otra chorrada. Si el Barça había jugado Champions en miércoles y había ganado, los jueves a las 7 me temían: tocaban las puyitas Barça-Madrid.

Como veis, una vez superados los primeros días en los que se repetía la siguiente situación de:

PROFESORA: Meam, tu, Antonio, d'on ets?
ALUMNO: De Graná.
PROFESORA: Sí, d'acord, però que me podries dir d'on ets? Jo sóc de Mallorca.
ALUMNO: De ande voy a ser, hija, de Graná!

Grigrigri

PROFESORA: Que m'ho podries dir en català?
ALUMNO: -Con cara de pocos amigos pero intentándolo hacer lo mejor posible para conservar su orgullo de macho- "Jo sóc de Granada".
PROFESORA: Molt bé! Ho has fet beníssim! Melassa! (Y era cierto, lo hizo divinamente, era sólo un poquito de timidez.

La cosa se relajó y las clases empezaban a ser más distendidas, no en vano, venían voluntariamente por las tardes y después de haber trabajado por las mañanas. Al tiempo que impartía mis tres horitas semanales de catalán me llamaron de la Consellería y empecé a trabajar en Manacor, donde conocí a gente fabulosa, así que cruzaba mallorca casi a diario para dar clase y el tren se convirtió en mi despacho particular para corregir, preparar clases, etc.

Tras acabar mi sustitución en el IES Mossèn Alcover, en enero la Conselleria me manda a un CEPA a Menorca, donde seguiría trabajando con adultos aunque desde el ámbito de la lengua castellana. Me apenó mucho dejar las clases en Palma, pero no tenía alternativa. Una compañera de catalán ocupó mi lugar y los chavales estaban más encantados aún si cabe. ¡Gracias Xisca! Bueno, sigamos: Como llegaba a Menorca con unas altas expectativas, la realidad me chocó bastante. Como ya he dicho otras veces no me gustó nada ese tipo de enseñanza para adultos. ¡Era todo taaaaan distinto de los niños de la base! Eso sí, para hacer honor a la verdad, también tengo que decir que tuve alumnos y grupos fabulosos con los que aún mantengo el contacto. Luego la suerte volvió a llamar a mi puerta y estuve el curso anterior (2011-2012) en un IES todo el curso. La experiencia como tutora de 2º de ESO en el Cap de Llevant es de lo mejorcito que me ha pasado en la vida, tampoco se quedan atrás los otros grupos de segundo, ni mi primerito de procesos de comunicación, ni mis terceros de chiquimonsters, especialmente mi 3º C.

Mi tutoría de 2º - Falta Júlia

De los chiquimonsters de 3º ya os he hablado muchas veces, jejeje.

Ahora espero que la suerte, en su camino, se vuelva a pasar por aquí. Dios sabe que la persigo, le mando cartas, e-mails y currículums, pero se hace de rogar. ¡Pronto llegará!


__________
*Si alguien se reconoce en las fotos y no quiere aparecer, que me lo comunique por e-mail y eliminaré la imagen o pixelaré su rostro. 

sábado, 23 de febrero de 2013

Hoy no voy a escribir mucho. Llevo mucho tiempo pensando en escribir varios posts sobre adolescencia y obesidad, pero aún no me he decidido a ello porque estoy intentando suavizarlos, eliminar mis emociones, hacerlos más objetivos... Vamos, que estoy intentando no salpicar a nadie con la sangre que... NOOOO, que me he propuesto ser civilizada y no matar a nadie. Lo que pretendo es hacer una pequeña introspección para después llevar a cabo un análisis de la realidad, intentar hacer llegar a otros alumnos, padres y profesores qué se siente al ser un adolescente con sobrepeso u obesidad, explicaros qué pueden pensar y por qué reaccionan de determinadas maneras en algunos casos. Aún así, hoy me he propuesto no extenderme; puesto que el tema requiere análisis y reflexión, hoy sólo os voy a dejar con una imagen que he encontrado en Facebook para que todos podamos reflexionar.


 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Enseñar el arte de vivir. Aprender el arte de enseñar.

Creo que es justicia que hoy os transcriba una conversación que he tenido en Facebook al hilo de un comentario de Jéssica Brid en su muro a cuentas de un vídeo que a continuación os copiaré. Coincidí con Jéssica en la carrera. Ella es -bastante- más joven que yo, pero siempre teníamos un ratito para charlar en el bar e incluso puede que llegáramos a coincidir en alguna optativa. Es una chica dicharachera y muy curiosa que ahora es alumna del Máster de Formación del Profesorado, lo que viene siendo el antiguo CAP. A partir de ahora lo llamaremos Mastercap.

Pues eso, se ve que para algún trabajo del Mastercap les han hecho ver este vídeo, que yo vi íntegramente en un curso de formación del profesorado que versaba sobre las competencias básicas. El documental se titula Pensando en los demás y se desarrolla en Japón. No os cuento más, es mejor que lo veáis:


Una de las expresiones que más me gustan la pronuncia el locutor: "el arte de vivir". ¿Acaso no es la enseñanza un desarrollo, un aflorar de lo que va a ser el arte de vivir hasta el fin de nuestros días? Reflexiones filosóficas a parte, dos cosas me fastidian de la formación del profesorado: 1. Dan ejemplos de primaria a profesores de secundaria. ¿Acaso querríais que un ginecólogo os operara el cerebro? Y sí, sé que todos somos docentes y bla, bla, bla... pero cada uno con lo suyo. 2. Creo que no son muy conscientes de la realidad de los centros: o lo ven todo "happy flower" o son muy catastrofistas. Dicho esto, os copio la conversación, que no tiene desperdicio.


Y aquí tenéis el resto. Os lo transcribo para que os sea más cómodo leerlo:


Puterina en paro (PEP), o sea, yo: Jajaja, no lloré, pero me impactó. Eso sí, cada vez tengo más presente que el trabajo base debe hacerse en primaria (que es justo lo que se descuida). Luego, cuando las bases ya están sentadas, es muy difícil cambiar a una persona. La bondad debe salir pronto, si no, ¡queda cubierta de hormonas adolescentes! xD

Alumna de Mastercap (AM), o sea, Jéssica:  Exacto. Es lo mismo que pensé yo. Sobre todo porque, del mismo modo que estos alumnos cambian de compañeros cada dos años, en nuestras aulas hay también alumnos que van y vienen a lo largo de su escolarización. Si esto no está trabajado desde pequeños, es muy dífícil que establezcan los vínculos de la amistad tan rápido entre ellos con compañeros que cambian constantemente por X motivos. ¡Ojalá todo empezará desde la base y nos llegarán alumnos así! 

PEP: Ya verás que de la teoría a la práctica hay una diferencia brutal... Y que los documentales sólo muestran la cara amable de la educación... Hay de todo, pero prepárate para una clase como la de mentes peligrosas, aunque debo reconocer que los alumnos majos ¡también existen! xD

AM: En el máster de lo que más se encargan es de enseñarnos toda la parte negativa que existe. Creo que la idea que nos han creado o bien se aproximará bastante a la realidad o bien habrán sido tan catastrofistas que nos parecerán angelitos. xD De hecho, mi máxima desmotivación ahora reside en que me han destrozado por completo la visión idealista que tenía de lo que era ser docente y de lo que sucede realmente...

PEP: Hombre, catastrofista, catastrofista... A mí en en CAP los profesores me parecían muy cumbayás todos. En una clase normal te encontrarás de todo: niños con problemas de aprendizaje, niños con problemas en casa, niños que te causan problemas, niños que sean una combinación de las tres, futuros maltratadores, madres adolescentes en potencia, gallitos prepotentes, alumnos buenos pero que no estudian, alumnos buenos que se lo creen más de lo que son, alumnas que pasan desapercibidas pese a sus buenas notas, alumnos que te caigan mal, alumnos a los que quieras matar, alumnos que te den pena y te los quieras llevar a casa... De los papás no hablamos. Eso sí, te aseguro que no cambio este trabajo por nada del mundo.

AM: Pues ahora no son nada cumbayás... te aseguro que a TODOS (porque yo soy una sensiblera sin remedio) se nos eriza la piel y se nos llenan los ojos de lágrimas cuando nos cuentan la realidad de hoy (los alumnos de este mismo curso, con sus problemas de estos mismos meses y días). Está siendo bastante duro darse cuenta de todo esto. Es como las guerras, el hambre, etc., que vivimos con ello pero no nos afecta a nuestro quehacer diario. Ahora es ser consciente de los problemas de todos estos pobres niños que son nuestros alumnos, saber que muchas veces sólo te tienen a ti y que todo ello te va a afectar de lleno. Creo que no estoy preparada para tanto. Tendré que aprender mucho.

PEP:  Aprenderás, aprenderás rápido, porque a ser profe se aprende con el corazón. Aprenderás a comprar un bocadillo a aquel alumno que no trae merienda y le guardarás el secreto, porque nadie puede saber que en su casa, además de no tener comida, está desatendido. Aprenderás a aconsejar y a consolar con una sonrisa cómplice a una niña a la que le ha venido su primera regla. Aprenderás a comprender a ese alumno al que los bancos han echado de su casa y que ahora vive con sus abuelos y que cuida los libros como si fueran su tesoro más preciado. También aprenderás a ser la camarada del alumno que intimida a los demás y comete pequeños delitos fuera del centro, porque en el fondo es un niño que sólo busca llamar la atención para obtener un poco de cariño. Aprenderás peluquería y estética, porque esa alumna que se maquilla en clase esconde una severa dificultad de aprendizaje que nunca ha sido diagnosticada, pero leerá con entusiasmo los consejos de belleza del Pronto. Otra cosa que aprenderás es que eres un eslabón de una cadena, y que si tú te quiebras también se quiebra todo lo demás. Aprenderás a no matar a un compañero que te ha hecho una faena, porque lo necesitas, porque él es otro eslabón imprescindible para que tus chiquimonsters aprendan. Aprenderás a ser mamá, hermana, amiga, tía, prima, porque ser profesora no basta. Aprenderás a explicar las categorías gramaticales como si fueran una casa con 8 pisos y un ático para no aburrir al auditorio, y será algo que ellos siempre recordarán. Aprenderás que, a veces, la policía debe intervenir para evitar un mal mayor. Aprenderás a ver y a reconocer a un niño víctima de bullying, y tendrás que buscar estrategias para ayudarlo, aun cuando eso pueda suponer un mal mayor. Aprenderás a lidiar con los padres del agresor. También aprenderás a explicar a una alumna qué es una IVE, y cómo se coloca un condón, pero aún más importante es que aprendas a enseñarle a decir no cuando no le apetezca estar con un chico. Aprenderás que el choque cultural entre religiones es brutal. Aprenderás que para que te escuchen los 20 o 30 alumnos de una clase tienes que hacer un poco de teatro, y ni por esas. En fin, poco a poco aprenderás a disfrutar con este trabajo, al que, ya te digo desde ahora, deberás consagrar tu vida, porque el aprendizaje, como bien decimos a nuestros alumnos, es un goteo constante de experiencias a lo largo de la vida.

AM: ¡Me ha encantado lo que me has escrito! ¿Me dejas que copie este texto en mi carpeta de aprendizaje para una asignatura? (Diciendo, por supuesto, que es de una gran amiga y gran profe xD) 

PEP: Jajajaja. ¡¡Todo tuyo!! ¿¿¿¿Me dejas a mí poner nuestra conversación el el blog???? ¡¡¡Mantendré tu anonimato si lo prefieres!!!



Y obviamente no mantuve su anonimato, ¡pero porque ella me dio permiso! Le agradezco a Jéssica también su 'momento pelota' en el último comentario, jejejejeje. Bromas a parte, no quiero acabar esta entrada sin dedicársela por supuesto a Jéssica, que no ve el momento de trabajar de profesora, a todos sus compañeros, que se forman con afán y ahínco para mejorar la educación venidera -si les dejan-, a todos mis compañeros, a los que trabajan y a los que no, a todos los alumnos, a los que nos incordian y a los que nos hacen la vida más fácil, pero sobre todo quiero dedicar estas palabras a todos aquellos que, en un momento determinado, supieron que ser docentes implicaba mucho más que dar clase.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Mundo interino

Antes de empezar os aviso de que tengo un severo SPM y dolor de muelas a partes iguales. Y hace frío. Y tengo hambre y no puedo comer guarradas. Asco de genes. Bueno, dicho esto, voy a procurar que nadie muera mientras perpetro este post, así que me animo con él y hoy os cuento qué es "Mundo interino".

Mundo interino es todo el colectivo de profesores interinos (la mayoría de ellos en paro) que se dan consuelo mutuo real o virtualmente. Viven en un mundo de fantasía que se llama Villainterino, en el que todos los profesores tienen trabajo y pueden desempeñar su labor docente. Muchos de ellos han desarrollado el síndrome del profesor estresado y van preparando materiales como si estuvieran planificando clases pese a hacer meses ya que están en paro. ¡Éstos son los más peligrosos! ¡Huid de ellos, insensatos!

Para agradar al Ministro Wert y a su futura contrarreforma, Mundo interino también se segrega por sexos para llevar a cabo sus actividades cotidianas, que podríamos reflejar en "Los lunes al sol" para ellos y "Usos amorosos de la posguerra española" para ellas.

LOS LUNES AL SOL
Y los martes, y los miércoles, y los jueves...


El interino macho lee, lee mucho, ve todos los documentales de La 2, es asiduo a las entrevistas de TV3 y escucha música underground. Además, es un friki de la informática. Pese a todo ello, y como buen macho que es, también le preocupa su aspecto físico; es por eso por lo que procura ir al gimnasio unas tres veces por semana y a correr varios kilómetros otras tantas.

El interino macho mantiene contacto con sus congéneres en un lugar inhóspito llamado "bar". Ahí consulta la prensa diaria y, con suerte, tendrá un euro para tomarse un café. El interino macho también lleva a cabo otras actividades inclusión grupal de género entre las que se encuentran "los partidos", ya sean reales o televisados. De cualquier deporte, eso no importa.


USOS AMOROSOS DE LA POSGUERRA ESPAÑOLA
Si no habéis leído este ensayo de C. Martín Gaite, leedlo. Os encantará. 
La interina hembra es una histérica por naturaleza. Estar desocupada la pone de los nervios y para paliar esa situación procura entretenerse con cualquier cosa que tenga a mano. Voraz lectora, necesita realizar otras actividades para desarrollarse en su vida diaria. El frío y la comodidad del pijama hacen que salga menos, así que la mayoría de sus tareas se desarrollan en el ámbito doméstico.

Entre sus múltiples aficiones redescubiertas se hallan la cocina, el punto de cruz, la calceta y hasta la limpieza. ¡La limpieza! La interina hembra se ha convertido en el adalid del orden y la pulcritud domésticos. No es capaz de sentarse a coser tranquilamente en la mesa camilla mientras ve alguna serie de sobremesa hasta que su casa no luce impecable.

La interina más díscola también se decanta por otros menesteres que, si bien son igual de femeninos, resultan más propios de aquellas congéneres de zonas industriales (lo que vienen siendo las poligoneras, vamos). Uno de esos menesteres es el maquillaje que, junto a la manicura, pueden hacer que una tarde aburrida se convierta en un momento de creación y realización personal siempre que no se acabe con la cara como un cuadro de Picasso o con las manos como las de un camionero.

La interina hembra a menudo se plantea si fueron necesario cinco años de carrera y uno de CAP para acabar haciendo magdalenas, coulants de chocolate, empanadas de pollo o berenjenas rellenas... Pero es que el mundo universitario era tan "cool" que estudiábamos por puro gusto. ¡Qué más da si luego vas a acabar en tu casa mirándote las lorzas debajo de la combinación del pijama! Eres una interina hembra en paro y tu misión vital es hacer bufandas, mantelitos de punto de cruz y bizcochos de anís.

Pero no os creáis que la interina hembra sólo se desenvuelve en el ámbito doméstico, no. La interina también sale de casa para reunirse con sus congéneres. Lo suele hacer en un entorno amable llamado "cafetería" y suelen pedir una infusión, puesto que mantener la figura es lo primero. En esas ocasiones la interina saca lo mejor de sí y se atavía con sus mejores atuendos para darse un paseo por las calles cercanas. Ya sabéis que una tiene que ir mona hasta a comprar el pan.


Así pues, esta viene siendo la configuración de Mundo interino. Algo malo me hace presagiar que, como esto siga así, vamos a saturar los servicios de salud mental de la sanidad pública. Ah, no, espera, que sanidad pública ya no vamos a tener... ¡Mejor! Así acabamos todos como la vieja de los gatos. Hala pues.

* Nadie ha sido asesinado durante la elaboración de esta entrada. Dormid tranquilos. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

No me juzgues

Antes de empezar a leer esta nueva entrada del blog, me gustaría que dedicarais un poquito de tiempo de vuestra vida a ver este vídeo que seguramente recordáis. A mí me sigue emocionando.


No os voy a explicar qué paso en Britain's Got Talent porque todos lo habéis visto y la mayoría ya lo conocíais de antes, sólo quiero hacer hincapié en el prejuicio: una mujer rural no puede dar nada bello, del mismo modo que un niño con DEA (un alumno NESE) nunca aprenderá, ¿verdad? Craso error.

Tampoco quiero entrar aquí a valorar cómo tratamos a nuestros alumnos y si les damos todas las oportunidades que se merecen, ni siquiera si les damos la oportunidad de que se muestren ante nosotros como realmente son. Pero hoy no hablaré de alumnos. Hoy no. Como diría Antonio Gala: "Ahora hablaré de mí".

No me juzgues. No puedes juzgarme. No tienes autoridad para ello. Qué más da lo que parezca que soy, lo que aparente. Qué más da que te parezca una persona bruta e insensible. Es irrelevante que te parezca agresiva. Me patina que creas que soy arisca y desagradable. Me ofende que me creas mala profesional. ¿Tú te has mirado al espejo, campeón? Y permíteme la licencia de que te llame campeón, porque lo eres, eres un campeón del escarnio público. A eso, majete, no te gana ni Dios.

¿Me has visto en mi entorno real? ¿Me has visto trabajando? ¿Me has visto hablando con los padres? ¿Me has visto preparando clases o corrigiendo redacciones? ¿Me has visto interactuando día a día con mis alumnos? ¿Sí? ¿Estás seguro de que no me has visto sólo un día y de que no tienes una visión sesgada de mí y de mi labor? Ah, bueno, vale, ahora piensas, ahora vienen los "Es que..."

Ten cuidado, ten mucho cuidado. Te lo digo por experiencia. La última vez que se me ocurrió juzgar a alguien como listillo, soberbio, etc. me equivoqué de tal manera que aún me siento mal y tengo remordimientos por ello. Esa persona no lo sabe, pero es de las que más me ha enseñado y de las que más me ha aportado para mejorar mi labor docente. No es ni siquiera un amigo, apenas hablaba con él y  ya he perdido casi todo el contacto. Era un compañero, y de los buenos. Buen compañero y buen profesional. Me equivoqué tanto y metí la pata tan hasta el fondo que sentía vergüenza cada vez que tenía que dirigirle la palabra. No es la alegría de la huerta, pero tiene otras muchas cualidades. Me equivoqué, mis prejuicios me traicionaron.

Yo soy una vil mortal y también sucumbo a juzgar a la gente a simple vista. Todo el mundo nos causa una primera impresión, esto es así y no podemos hacer nada para cambiarlo, pero de nosotros depende cerrar o no la mente a conocer a esa persona. La última vez que yo cerré la mente me di cuenta de todo lo que me había perdido y hubiera podido aprender... Una oportunidad perdida, pero al menos llegué a tiempo de enmendar mi error.

No me juzgues. Puede que te hayas creado una primera impresión de mí, pero tal vez puede que sea falsa o, al menos, no cierta del todo. No sabes si después de mi orden en clase están mis comeduras de olla con los problemas familiares de mis alumnos, o si después de decir "no voy a trabajar más de lo que me pagan" están mis conversaciones telefónicas nocturnas y extraoficiales con alguna mamá apurada que ya no aguanta más y necesita a alguien con quien desahogarse confidencialmente. No sabes si después de ser estricta con las fechas de entrega y con la diligencia en el trabajo diario tengo manga ancha para corregir o permito ciertas licencias. No sabes si detrás de mi juventud -cosa que se cura con la edad- hay una gran formación y una amplia experiencia. No sabes si detrás de mis dictados se hallan historias apasionantes que hacen que los alumnos se partan de risa. No sabes si después de mis gritos vienen las tutorías individuales y los bocadillos compartidos con un alumno o con una alumna que necesita a alguien que le escuche.

No lo sabes, pero yo te lo digo. De ti depende creerme, aunque, bien mirado, me da igual. ¿Sabes por qué? Porque todas las noches duermo a pierna suelta. ¿Y tú? ¿Puedes conciliar el sueño con tranquilidad? Piénsalo un rato y luego me cuentas. Igual hasta te sorprendes y nos parecemos. O no. No me juzgues. Respétame. Tal vez a mí no me gusten tus métodos o directamente no me gustes tú, pero te respeto y te respetaré e intentaré ser cordial en todo momento. ¿Tú podrías decir lo mismo? 






viernes, 12 de octubre de 2012

El macarrilla

Advertencia: Éste es un blog particular, en el que priman la ironía, el sarcasmo y el humor. Si no vas a entender este post o te vas a tirar de los pelos, ahórrate un disgusto y no lo leas, porque si eres un superhipermegapedagogo superhipermegaprogre no te va a gustar. Sólo ofrezco aquí una visión cómica del asunto, que se adapta a mi forma de ser. Esto no es, en ningún modo, una manera de proceder que tenga que publicarse en BOE/BOIB. Dicho esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...  




El macarrilla, kinki, cani, killo, etc. es el elemento subversivo más temido por cualquier docente dentro de una aula -y fuera también, pero bueno-. Hoy me voy a dedicar a mostraros mis poco ortodoxas y casi ilegales técnicas de futuro presidiario pedagógicas con ellos.


¿Cómo identificar a ese grano en el culo a ese alumno disruptivo?

1. Llegar a clase. 
2. Ver cuál es el mayor. 
3. Si no lo vemos, buscarlo al fondo de la clase o en cualquier rincón. 
4. Otra opción es seguir el rastro de las feromonas femeninas en dirección al macho alfa. No suele fallar. 
5. Si todo esto ha fallado, esperar a una de sus siempre oportunas y graciosas bromas o comentarios. 
6. Matarlo. Bueno, vale, me he pasado...

Como la opción de matarlo queda totalmente descartada (a menos que queramos opositar a Alcalá-Meco, y no precisamente como funcionarios), os voy a ofrecer aquí un conjunto de 'tips' que a mí me sirven para tratar con ellos. Eso no quiere decir que no me sigan sacando de mis casillas y tenga que contener mis instintos asesinos, pero al menos canalizo mi fuerza, mi ira y, sobre todo, intento "llevarlos por el buen camino". Un momento, ¿hay un buen camino? Bueno, con que no cometan actos ilegales y/o delictivos me conformo. 


Decálogo para tratar con un macarrilla

1. El macarra es chulo por naturaleza, pero nosotros debemos serlo más. Se trata de demostrar quien domina. Como me dijo una amiga mía: "Quien tiene el boli rojo tiene el poder". Cosas que le cabrean sobremanera: a. rebatirle usando la inteligencia, b. imitarlo, c. un golpe de fuerza (metafóricamente hablando). Humillarlo no sirve para nada, es más, es contraproducente. Sólo logramos herir sus sentimientos y ponerlo en evidencia, y eso es precisamente todo lo contrario de lo que pretendemos. Queremos traerlo a nuestro terreno, no que se nos cierre en banda y nos vea como "el enemigo". De acuerdo, le somos hostiles, pero siempre hay que dejar algo abierto. Además, humillar a un chaval, sea quien sea, es algo totalmente deleznable y que, además, va contra los Derechos del Niño. Hay que encontrar el justo medio entre devolvérsela y humillarlo, vamos, en su argot: "hay que vacilarle". 

2. Hay que usar sus métodos y sus acciones para que se dé cuenta de lo ridículo que resulta. Por ejemplo, si es un chaval que suele dormirse en clase (y todos sabemos que esto a veces pasa), cuando moleste mucho lo mandamos a dormir. Le sentará tan mal que os prometo que nunca más va echarse ninguna cabezadita. Si suele traer los cascos para escuchar música, en la hora de estudio asistido ponedles canto gregoriano a todo volumen. Por imposibilidad de oír su mp3 lo va a apagar y lo va a guardar. Requisárselo sirve de poco y sólo aumentamos el conflicto. En caso de que se lo decomisemos, se lo devolveremos al final de la misma clase. Muy probablemente no "reincida". Frases del tipo "Joé, profe, pero esto qué eeeees?" o "Mira que es cansina la tía" son habituales en estos casos. No os desmoralicéis, sólo mostradles una sonrisa diabólica, que vuestro chiquimonster macarrilla os la devolverá (la sonrisa). 

3. Si no viene a clase dad gracias a todos los dioses del cielo, es vuestro día llamad a sus padres y que los busquen ellos. Eso sí que lo saca de sus casillas. A mí me da mucha pena por los padres de estos chicos (porque en general son varones), pero a veces es la única manera de que el chaval reaccione y de que las familias se involucren en la educación de sus hijos. En favor de mis mini-macarrillas (de la única vez que fui tutora) he de decir que tenían familias fabulosas y muy colaboradoras, y eso, compañeros, no se paga con dinero. Estos dos chavales eran mini-macarrillas, porque eran (son) más buenos que el pan bendito y sólo se sentían desubicados (casos más comunes). 

4. Si sois sus tutores o sois profesores de guardia y sospecháis que el macarrilla está tomando estupefacientes (es fácil encontrarlos, son tan poco listos que siempre van al mismo sitio), llamad a la policía y haced una presentación formal. ¿Cómo se hace esto? Bueno, es complicado, básicamente porque ocurre fuera del centro, pero se trata de decir exactamente donde están, ir tú primero, decirles que fuera del centro no les puedes hacer nada, que se rían en tu cara pensando que han ganado, y segundos después se presente la policía, jejejejee. Es muy cruel, pero me encanta. 

5. El macarrilla hace bullying a otros alumnos. Nunca me he encontrado con este caso, así que lo primero que haría sería pedir consejo a mis compañeros y al DO -sin que sirva de precedente- para que ellos actúen, puesto que es su trabajo. Pese a ello, a veces sólo son bromas que no van más allá. ¿Qué podemos hacer? Esta es una intervención "light", puesto que se trata de organizar un juego de roles en el que el macarrilla sea el puteado y vea cómo se sienten los demás. Probado y funciona al 100%. Sí, se pierden clases, ¿y qué? ¡Se ganan personas! 

Acción más temida del macarrilla

6. Si el macarrila te pincha las ruedas del coche, pínchale las de la moto, róbale los retrovisores, etc. De acuerdo, ésta no es manera de proceder, pero ya sabéis "ojo por ojo, diente por diente". Si sois personas civilizadas descartaréis el pagar con la misma moneda (aunque lo estáis deseando, no mintáis), así que lo que tenéis que hacer es a. Informar a la dirección del centro, b. Por mucho que la dirección lo quiera mantener en lo amistoso, poner una denuncia formal en la policía. c. Antes de poner una denuncia, hablar con los padres para explicarles la situación para que vean a lo que se enfrentan y así no pillarlos por sorpresa. Os aseguro que lo agradecen. 

7. El macarrilla ha enamorado a una "niña bien. Ya sabéis que A tres metros sobre el cielo ha hecho mucho daño, así que si os encontráis con este caso... Puuuuf... Hay que ser malvados y aplicar todas nuestras dotes de separa-parejitas con frases con inquina dirigidas a la chica para que abra los ojos. Al chico no le diremos nada, ¡porque la suerte que ha tenido no se la cree ni él! En el caso de que la relación macarrilla-niñabuena sea productiva para todos: la chica desarrolla habilidades sociales/sentimentales y el macarrilla vuelve al rebaño y se pone a estudiar (ocurre pocas veces, pero ocurre), no haremos nada. Mirarlos y reírse es inevitable, ¡pero es que son tan monos! xD El punto 7 es el que más me gusta, jejeje. 

Macarrilla prototípico

8. El macarrilla se burla de nosotros en clase. La opción más fácil, si es un macarrilla-reconvertible, es llamar a los padres. Si son personas normales pondrán cartas sobre el asunto. En el caso de que la primera opción no sea viable, creo que lo más sensato es participar de la burla para que vea que no nos afecta, así no la volverá a repetir. Es algo duro, porque uno tiene que encajar una puñalada con una sonrisa y encima participar de la crueldad, pero creedme, funciona. En el primer instituto en el que trabajé un superhipermegamacarrilla presidiario en potencia me soltó un día "gordaaaaaa, más que gordaaaaaaaa, que yo no hago caso a las vacaaaaas". Hombre, muy bien no me sentó, pero ese minibichejo de 1º de ESO se quedó con la cara desencajada cuando le contesté: "Uuuuf, no me hables, que casi no paso por la puerta y me estoy poniendo como un tonel, pero es que las napolitanas están tan buenas que me las como de 5 en cinco...". Su cara fue un poema, y a los 2 minutos (lo tenía arrestado fuera del despacho) vino y me dijo: "Profe, en realidad no estás tan gorda, incluso si te fijas bien eres un poco guapa". Jajajajajaja, me parto. En esos momentos yo no sabía si lo había arreglado o lo había acabado de empeorar, pero lo que sí es seguro es que el chico reflexionó y tuvo sentimiento de culpa. Y lo más importante: quiso enmendar su error. ¡Todo un logro!

9. El macarrilla no puede más en clase (y nosotros tampoco podemos con él). En este caso se trata de optimizar recursos. Tenemos a un chico que se encuentra bien al aire libre y le gusta estar en el patio: pues a recoger los papeles del patio, a ayudar al personal de limpieza, a hacer encargos para las conserjes, "contratarlo" como secretario personal en clase (con seriedad) para que reparta o recoja trabajos, se encargue del mantenimiento, etc. Si es un macarrilla bueno, esto suele funcionar. Tranquilos, salvo sonadas excepciones, suelen ser macarrillas buenos reconvertibles en personitas maravillosas. 

10. El macarrilla nos viene a contar sus penas. Junto con la 7, ésta es la que más me gusta. Si el macarrilla nos viene a contar sus penas hemos triunfado como la Coca Cola. Si el macarrilla se dirige a nosotros es porque le damos confianza, seguridad, nos ve "uno de los suyos", aunque jamás vaya a aceptarlo ni reconocerlo. Vendrá solo, con cara de circunstancias, con ganas de que alguien le escuche y no le juzgue, alguien que no sea un amigo suyo, alguien de fuera de su cículo, alguien que pueda darle una visión externa y objetiva. A mí me encanta que los macarrillas me cuenten sus penas, su vida, sus amores, sus aventuras y desventuras, es algo que simplemente me encanta, porque me río mucho con ellos, y ellos conmigo. Escucharlos es lo principal, aunque tengamos que mandar un rato al profe de guardia a nuestra siguiente sesión. Es SU momento, el momento en el que se sienten importantes y escuchados. Más que cariño -que también-, lo que deben recibir es empatía y asertividad. Si hace falta salir del centro e ir a dar un paseo por los alrededores con el chaval en cuestión, iremos, igual que si hay que invitarlo a una Coca Cola. Si los escuchamos y prometemos guardar su secreto (suele ser muy fácil de guardar, normalmente hablan de cosas triviales y mundanas de las que su estatus de gallito hace que se "avergüence", al verse un vil mortal) el macarrilla comenzará su proceso de reconversión en personita maravillosa (que ya lo era, sólo que no lo había descubierto). Tendrá altibajos, volverá a las andadas, pero el mero hecho de que él sepa o piense que nos ha defraudado hará que retome sus responsabilidades y, por ende, las riendas de su vida. 

Si es que en el fondo lo más bonito de esta profesión es ver cómo un alumno evoluciona. Cuando hay una evolución académica hablamos de excelencia educativa, pero cuando hay una evolución personal hemos logrado que un chaval empiece a ser feliz y hablamos de la formación de una "excelencia social". A fin de cuentas, quien dijo que la educación era la base no se equivocaba. 



jueves, 11 de octubre de 2012

Cuando ser fuerte es la única opción

A raíz de este blog y de otras páginas en las que participo, muchos son los que me juzgan sin conocerme. Sinceramente, sus opiniones sobre mí me patinan y mucho. Cuando necesito oír algo que no me gustará tengo a mis amigos, que al menos me dicen las cosas con cierta base y fundamento. No os voy a contar mi vida, en primer lugar porque no tengo tiempo y en segundo porque no creo que os vaya a interesar mucho, pero ya desde bien jovencita aprendí que ser fuerte (o al menos aparentarlo) era la única opción para sobrevivir.

No me voy a poner trascendental, sólo quiero hacer hincapié una vez más en la diferencia entre aquellas personas que sólo ven el problema y aquéllas que buscan la solución. No importa cuantas veces uno fracase por el camino, porque todos esos intentos nos harán más fuertes; esto, amigos míos, me lo ha acabado de enseñar un alumno de 2º de ESO que tuve el año pasado, Dani, de quien tanto aprendí y al que tanto cariño le tengo. Intentarlo en sí ya es, en cierto modo, lograrlo. El camino hacia la fortaleza está plagado de intentos frustrados, pero la satisfacción que uno obtiene de sí mismo cuando logra algo que antaño le resultaba imposible es algo inconmensurable.

Como a veces las palabras no bastan para explicar un sentimiento, un pensamiento, una idea, os dejo no sólo la voz de Nick Vujicic, sino también su ejemplo de vida. Sin duda Nick, nacido en 1982, es un claro ejemplo de tenacidad y de superación. Me encanta ver cómo los alumnos se emocionan con sus ponencias. Les llega. Les toca. Les enseña.




lunes, 1 de octubre de 2012

A mis compañeros

Hoy dedico este post a mis compañeros, de quienes estoy tan orgullosa.


A algunos os conozco, a otros no. Con unos he trabajado directamente, con otros no. Esta foto es del IES Cap de Llevant y está sacada del blog de Plataforma en defensa de l'escola pública, si pincháis en el enlace veréis la labor que se lleva a cabo en Menorca. 

A todos ellos les mando mis saludos, mis besos y mis abrazos, porque de todos aprendí mucho, tanto de aquellos con los que tenía más afinidades como -y sobretodo- de aquellos con los que tenía menos. Les deseo toda la suerte del mundo este curso, en el que su trabajo se verá multiplicado en cantidad y dividido en reconocimiento. Mucha suerte y muchos ánimos para seguir con vuestra labor, ¡sois una maravilla! 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Aprender a aprender

Sí, compañeros: Hoy os voy a hablar de las competencias básicas. Tranquilos, no os voy a hablar de ellas desde un punto de vista teórico ni os voy a decir lo que son para mí, porque como me contestó (de muy malas maneras) una miembro de mi último tribunal de oposiciones la teoría nos la sabemos todos.

La necesidad agudiza el ingenio, y aunque yo aún no estoy totalmente depauperada gracias a mi situación de desempleada, sí que procuro ahorrar unos eurillos. Mi afán de chica ahorradora ha hecho que hoy recordara mis conocimientos de Tecnología de mis tiempos de ESP y me pusiera a arreglar/modernizar/tunear/acondicionar dos lámparas de mesa. He reutilizado un par de pies de lámpara de madera que hacían juego con mi habitación y he ido a por unas campanas, para no tenerlos que tirar. Aunque tengan 30 años son bien dignos y quedan bien monos. Resulta que las tulipas eran muy baratas, pero sólo las había de rosca pequeña, por lo que he decidido comprar un portalámparas para ahorrarme la gasolina de ir a Palma y al llegar a casa me he puesto manos a la obra:

1. Corta cable. Quita portalámparas viejo.
2. Pela cable. Coloca portalámparas nuevo.
3. Comprueba que funciona. Funciona a la primera. OK. No funciona. Repite el proceso mejorándolo.
4. Coloca todas las piezas y la tulipa.

Esto que aquí parece tan simple conlleva toda una técnica. Con la primera lámpara he estado media hora y he tenido que pelar el cable tres veces porque me lo cargaba. Esto de pelar los cables es todo un arte. Luego no se me abrían los tornillos del portalámparas y a punto he estado de desistir, pero a fuerza de persistir y de ir cambiando de destornillador el tornillito ha girado y voilà! he podido colocar el cobre dentro. Pero vaya, la lié parda, y me olvidé una pieza, así que tuve que volver a repetir el proceso. Fatigoso, sí, pero la ilusión que se me puso en la cara al colocar la bombilla, enchufar el cable y ver que la luz resplandecía es algo difícil de explicar. Lo había logrado. Ahora tocaba la segunda lamparita. Con ésta todo fue rodado y estuve menos de 5 minutos. Si no fuera por mis ganas de aprender algo nuevo, de crear, de indagar, de elaborar, de manufacturar, de ilusionarme... ahora mismo no tendría lucecitas en el cuarto. Y las tengo, vaya si las tengo.

Una de mis lamparitas, brillando en la oscuridad por primera vez.


De acuerdo: mi futuro como manitas de la electricidad y la iluminación os importa bien poco. Lo entiendo. ¿Pero acaso no es el mío el mismo sentimiento inefable que experimentan los alumnos al lograr algo que para ellos parecía imposible o, cuanto menos, fuera de lo común? Aprender a aprender se basa en la curiosidad, en la necesidad, en aplicar todos los conocimientos y habilidades que uno tiene para mejorar su entorno y seguir aprendiendo. Aprender a aprender implica descubrir, tocar, practicar, equivocarse, errar, fallar, logar un éxito, hacer camino y llegar a puerto, o no, o simplemente detenerse a disfrutar de una de las posadas con las que uno se encuentra a lo largo de la caminata porque ése es un lugar afable, un lugar que, bien pensado, también podría ser un destino.

Si hay algo que difícilmente puedo borrar de mi memoria es la cara de satisfacción de los alumnos cuando consiguen un éxito que se les antojaba imposible o, cuanto menos, lejano. Es un éxito a su nivel que les permite seguir avanzando y mejorar porque se dan cuenta de que "ellos pueden". Recuerdo con especial cariño la carita de un alumno mío, ANEE para más señas, con severas dificultades de lenguaje que, tras lograr leer un libro adaptado a su nivel de manera totalmente autónoma realizó un trabajo digno de elogiar y sacó 8. Lo fantástico no fue que sacara un 8. Lo fantástico fue que leyó una obrita él solito, por sí mismo, porque él sabía que era capaz, porque él sabía que yo sabía que él sería capaz, porque se propuso una meta y la cruzó de sobras, porque sacó lo mejor de sí mismo, porque aprendió el verdadero significado de la palabra "descubrir", porque se equivocó y repitió miles de veces algunas de las páginas del trabajo sin que nadie se lo pidiera, porque buscaba la perfección, su perfección, su realización, su éxito, su aprendizaje, sus ganas de seguir aprendiendo. Buscaba reconocimiento. Buscaba cariño. Buscaba sentirse válido. Buscaba una nota que se ajustara a su esfuerzo más que a su resultado.

Pero este chaval encontró mucho más: encontró una nota que era justa para con su trabajo; encontró que "misteriosamente", el boli de la profesora se había "olvidado" de marcar algunos errores; encontró que él había sido capaz de crear algo bello; encontró que, si había logrado leer un libro él solito por primera vez, bien podía hacerlo una segunda vez. Y así fue.

Este chico no pidió ayuda a nadie durante el proceso, no por cabezonería, no, esta vez no era cabezonería, esta vez era orgullo propio. Era un "YO PUEDO, Y YO PUEDO SOLO". Era un "YO SOY CAPAZ". Era un "SI ME EQUIVOCO, AL MENOS LO HABRÉ INTENTADO". Era un "SI LO INTENTO, TAL VEZ PUEDA LOGRAR ALGÚN RESULTADO". Era un "¿Y SI ESE RESULTADO ES BUENO?". Y lo fue.

Él sabía que tenía un plan B, alguien a quien preguntar, pero no lo hizo. Nos mostró a todos su esfuerzo y su trabajo. Nos demostró que cuando se quiere, se puede. También nos demostró que ante la necesidad uno no tiene más remedio que luchar. Esto es aprender a aprender, y no las estupideces que tengo que poner en la programación y aparecen en cientos y cientos de documentos administrativos de la Consejería. Aprender a aprender es espabilarse. No hay más. Autonomía e iniciativa personal es buscar soluciones en vez de ver problemas. Si las juntamos y las desarrollamos en nuestros alumnos tendremos ciudadanos perfectos.

Os aseguro que todos mis alumnos son personitas perfectas y maravillosas. No en vano una de mis nenas siempre me decía "Profe, tú a veces nos gritas mucho, pero también nos quieres mucho, ¿verdad?" Jajajaja. Me parto. ¡Cómo me calaron! Les soltaba algún berrido -para que espabilaran, y os aseguro que funcionan-, pero os aseguro que eran de las pocas clases que, cuando estuve de baja y coincidió con las bajas de muchos otros profesores, supieron organizarse autónomamente, arreglar la clase, hacer los deberes y mantener el orden ¡AH! ¡Y tenerme informada vía e-mail! ¿¡Qué más les podía pedir?! Habían aprendido a superarse. Habían adquirido técnicas que les permitían mejorar. Habían madurado.

Me estoy poniendo ñoña. Necesito volver a dar clase. Echo de menos a mis chiquimonsters. Mucho.

lunes, 27 de agosto de 2012

Forasters

Sí, hoy voy a volver a la polémica, que sé que os gusta más que a un tonto un lápiz. Además, después de ir escribiendo posts a cuentagotas creo que os lo debía. ¿Y cuál es el tema polémico sobre el que voy a escribir? Lo tenéis en el título: los forasters (forasteros).

Ya sé que esta palabra se usa en muchos lugares y con significados similares, pero en Mallorca adquiere ciertas connotaciones extra que, por ejemplo, en Menorca no tienen (o no con tanta inquina, que los menorquines son muy majos). Yo tengo asumido que soy media forastera, así como que cuando voy a dar clase a un pueblo monolingüe catalán soy la "mestra de foraster". Estupendo. Y aquí paz y después gloria.

"¡Pero tú eres mallorquina!", me insisten muchas personas. Sí, lo soy, pero usted no puede evitar que me sienta mitad y mitad, según las vivencias que he tenido y la educación que he recibido. Yo le puedo contestar lo que usted quiere oír, pero mis sentimientos no los puede cambiar. Me siento mallorquina, canaria y un poco menorquina, ésa es la gran verdad. Aunque a muchos les duela oírlo también me siento española, aunque el país se vaya cada día más a la mierda.

"Ah, bueno, pero tu madre es de Canarias, no es forastera." Y es que, a mi juicio, el mallorquín distingue entre "tipos" de gente "externa" -palabra que mi madre odia y a mí no me hace mucha gracia-. Entre los diferentes tipos de gente externa nos encontramos, más o menos en orden geográfico, los siguientes grupos:

1. Gent externa: gente que no es de tu pueblo y viene para las fiestas.

1.1. Gent extera / llonguets / palmesanos: gente de Palma y alrededores que cree que Mallorca acaba en la Vía de Cintura, o a lo sumo en Festival Park. Muchos de ellos son canis, aunque no todos, también los hay que son mallorquines que salen a explorar el territorio comanche, eso que se da en llamar Part Forana (todo lo que no es Palma ni los municipios más poblados que la rodean).

1.2. Menorquines e Ibicencos. No existe en las islas un sentimiento de "balearidad", no existe la concepción de decir: "Yo soy balear". Cada uno es de su isla y punto. Esto viene marcado por múltiples factores, como por ejemplo el rey de la conquista, los diferentes dominios, etc. Menorca, por ejemplo, tuvo dominación francesa e inglesa, en cambio Mallorca no. El cariño por las demás islas es manifiesto, aún así, y para hacer honor a la verdad, imagino que en Menorca e Ibiza deben estar hasta las narices de que la mayoría de servicios y oportunidades se centralicen en Mallorca por ser la isla más grande, y tienen razón. En Canarias ese sentimiento de unión del que hablo sí existe, imagino que tanto porque ha existido ya históricamente como por la lejanía que tienen respecto del grueso del territorio nacional, aunque en todas partes cuecen habas.

2. Forasters. Ah, amigos, aquí viene lo bueno: ¡ESTO ES EL LEJANO OESTE! Se entiende por foraster a cualquier persona que provenga del resto del Estado Español, con la excepción de Cataluña, País Vasco/Navarra y Galicia. Los de Valencia (por extensión: Comunidad Valencia) se asocian según cómo hablen o a quién voten. No hay más. Si sois un poco avispados adivinaréis el porqué de esta diferenciación.

Efectivamente: el hecho de hablar una lengua distinta al castellano es la clave, así como otros asuntos de índole territorial, histórica y económica en los que ahora no voy a entrar. Creo hace 75 u 80 años la cantidad de gente monolingüe solamente en gallego o euskera no debía ser muy elevada; en contraste, sí que había muchísima gente que era monolingüe sólo catalán, y más en las islas. Esto no se debe solamente al factor de la insularidad, sino también al peso demográfico, contrastable también hoy en día. Y no miento: mi abuelo era monolingüe catalán, entendía el castellano, pero no era capaz de hacer una frase completa, y no precisamente porque fuera estúpido, sino porque para él el castellano suponía una lengua extranjera, que no le era propia, que aprendió de la administración (imagino que cuando fue a la mili) y a través de los medios de comunicación.

No voy a entrar aquí en la actitud que se adopta desde los distintos lugares hacia una lengua que no es la suya, porque eso depende de cada persona, de su educación y de su cultura. Lo que es irrefutable es que de tener dos lenguas a tener sólo una media una concepción del mundo que sólo las personas que lo experimentan son capaces de explicar y de comprender. Caso a parte lo forman el aprendizaje de lenguas extranjeras no oficiales en el territorio español (aunque en Mallorca, a este paso, muy pronto el inglés y el alemán van a ser cooficiales).

¿Y Canarias? Canarias está lejos, muy lejos. El hecho de no encontrarse en la Península Ibérica (algo obvio si uno mira un mapa) hace que, cuando, por ejemplo, mi madre contesta que es de Tenerife le digan: "Ah, pero eso no está en la Península." Creo que es aquí cuando el factor de la insularidad y del puteo de estar aislado entra en juego.

Para sintetizar este apartado: un foraster es, de entrada, cualquier persona que hable castellano. Luego ya separaremos el trigo de la paja.

3. Guiris: cualquier turista con pintas de ser del centro o del norte de Europa.

4. Ya que estamos, y como igualmente me vais a poner de vuelta y media, y me da igual, también voy a hacer mención a otros grupos. Por favor, no entendáis esto como una segregación despectiva, sólo intento mostrar los vocablos de la realidad. Si alguien se siente ofendido por ello le pido de antemano mis más sinceras disculpas, pero esté bien seguro que no verá aquí nada que no oiga diariamente en la calle. Pues bien, entre estos grupos nos encontramos:

4.1. Los moros. Así, tal cual. No sólo hoy en día pueden producir rechazo por provenir de una cultura diferente que se caracteriza, en general, por el sometimiento de la mujer, sino que tenemos que pensar que el Rei en Jaume, Jaime I el Conquistador, luchó contra ellos y los expulsó de la isla. Además, durante los siglos siguientes, especialmente entre los siglos XV y XVIII (si no voy mal) las incursiones de piratas turcos y argelinos fueron el desastre más temido por los habitantes de las islas. Recuerdo de ello son las fiestas de Moros y Cristianos de Sóller y de Pollença.

4.2. En otro saco poco definido nos encontramos a los negros (no hace falta explicar por qué se les llama así, ¿no?), los rumanos, los chinos (por extensión, cualquier oriental) y los sudamericanos (a los que despectivamente se les llama "sudacas").

Espero haber dado un esbozo de lo que, en mi opinión, es la percepción de los grandes grupos sociales que tenemos los mallorquines. Estas denominaciones puden usarse solamente de una manera denotativa, sin intención negativa o peyorativa alguna, o de una manera descortés y como insulto (excepto en el caso de "las guiris", en femenino, con las que el macho mallorquín se vuelve loco); todo dependerá del contexto y de la entonación, así como de ciertos calificativos que las puedan acompañar. No es lo mismo decir "Aquest és foraster/moro/guiri/llonguet" a decir "És un puta guiri/moro/foraster/llonguet".

Lo importante, a parte de cómo nos llamemos, es tenernos respeto. Yo puedo despotricar contra un grupo, pueden caerme mal, los puedo odiar..., pero lo que nunca puedo hacer es agredirlo o vulnerar sus derechos, así como tampoco me gusta sentirme agredida o ver que me restringen los míos. Hay un refrán en castellano que reza que del dicho al hecho hay un buen trecho, y creo que es totalmente cierto. Obviamente todo es matizable, pero, por muy susceptibles que seáis, no me negaréis que, al menos en el fondo, algo de razón lleva este pequeño artículo. ¿O no?

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Como yo soy medio forastera, y orgullosa de serlo, pero entiendo y comparto también el sentir de la gente de aquí, porque también soy medio mallorquina, os paso un enlace a un post que habla sobre el uso del catalán en Baleares y que fue noticia hace unos meses:

Enllaçats pel català

¡Con lo bonito que es tener dos culturas, dos lenguas, dos tradiciones, dos trajes regionales y dos gastronomías!

viernes, 13 de julio de 2012

Carta de un maestro fusilado

Un compañero de profesión ha querido compartir hoy con nosotros una carta que ha hallado entre sus materiales de investigación acerca de la figura de un maestro fusilado durante la Guerra Civil. Se trata de Jaume Farré Vidal, oriundo de Cervera, Lérida, que ejerció en Menorca y fue posteriormente ajusticiado en Mallorca.

No os quiero anticipar nada con mis comentarios, que me reservo para el final. Aquí os dejo la misiva, transcrita por Eduard Connolly.


Noche del 3 al 4 de ---- 1938 , 3 de la madrugada


Madre, esposa, hija, En los momentos solemnes de mi muerte, unos momentos antes de colocarme delante del piquete que dará fin a mi vida, con serenidad, conscientemente, sin que tiemble mi pulso, con el cuerpo quebrantado por el hambre, por las penas, por el vivir de una vida que muere, escribo esta mi última carta, mis últimas palabras para vosotras.


Soy fuerte espiritualmente. No temo a la muerte. De cara a los fusiles pronunciaré vuestros nombres sagrados, santos para mí, y dejaré este mundo con una sola pena: la de dejaros a vosotras. No me lloréis pensad solo que morí como saben morir los hombres. Con la conciencia del deber cumplido.
Madre: Los sacrificios santos que por mi hiciste, están presentes en estos momentos en tu hijo. Estoy contento de ti, Siento que no pueda pagártelos como mereces pues fuiste la más santa de las Madres, la más honrada, la más buena. Piensa que tu hijo en estos momentos siente veneración por ti y que pronuncia con respeto y con cariño tu nombre. No me llores: Deposita el amor que por mi tuviste en mi hija carne de mi carne, sangre de mi sangre y revive en ella mi recuerdo.


Esposa: Te quise, te quiero y siento dejarte. Si algún día encontrases a alguien que te quisiera como yo, no temas, que casándote no me haces traición. Te doy la libertad que algún día pudiera precisarse. Pero, cuida de nuestra hija que aprenda a querer a su padre que murió honrado en cumplimiento de un deber sagrado para el, murió por España, por la República y puso su granito de arena al monumento de la libertad de los hombres honrados. Trabajó siempre con entusiasmo en sus escuelas, honradamente, con la fé puesta en un mañana mejor y murió con la conciencia tranquila, pues ningún acto de acceso en sus últimos momentos.


Enséñale esto: que sepa cómo y porqué murió su padre, pero no la enseñes a odiar nunca. La única doctrina que debe saber es de un amplio amor a la humanidad, a los que sufren, a los pobres, a los desheredados. Yo no sentí odio nunca y en estos momentos tampoco lo siento. Mi único legado para ella debe ser este mi corazón fue todo amor. Mi ilusión fue ella. Bien lo sabes y al morir, junto con el tuyo pronunciaré su nombre. Que aprenda a ser libre y fuerte como lo es en estos momentos su padre en que va a morir. Que mire siempre adelante y si alguna vez siente fatiga en su camino, que piense en mi y se hará fuerte. Que para la realización de cualquier acto se pregunte si tendría mi beneplácito y si su conciencia le ice que yo lo aprobaría, que lo realice por encima de todo, exponiendo incluso su vida si fuera necesario. Que sea siempre digna que la dignidad es lo único que tiene valor en esta vida.
A mis hermanas, a mis sobrinos, a mis tíos, a todos unas palabras, todos para mi hija en recuerdo del que tanto os quiso. En sus horas felices, en sus horas de penas, todos al lado de ella, pensando que ella no es otra cosa que el yo que queda en este mundo. Si vale y podéis hacedla maestra. Se entiende si ella quiere, pues nuestra profesión es un sacerdocio que necesita vocación. Es sacerdocio porque es sacrificio. Lucha contra la ignorancia que esclaviza a los hombres y a los pueblos. La esclavitud solo se redime con la cultura y para sembrar no solo basta esparcir la semilla, es necesario poner amor, abnegación a la siembra para que sea fructífera la cosecha.


A mis alumnos que fui todo de ellos. Que di todo lo que pude y que por ellos entrego hoy mi vida. Que no olviden y que vean siempre en mí al Maestro, al hombre que supo y fue siempre antes Maestro que hombre y que luchó por amor a su escuela. A mis amigos un abrazo. Que sigan mi ejemplo: que sepan morir que es más difícil saber morir que seguir viviendo dejándose arrastrar por lo que llaman vida. A los maestros todos, los que saben serlo aquellos a quienes el nombre responde a los hechos, a los que viven con los niños y por los niños debo recordarles aquellas palabras de Arquímedes cuando pedía un punto de apoyo para levantar el mundo. Ellos tienen el punto de apoyo: se llama: niño. Que los moldeen y será el hombre del mañana que recordará en todos los momentos a su Maestro como yo recuerdo a los míos en especial a la que fue para mi Maestra y Madre. Escribiría mucho pero quiero sintetizarlo todo en palabras que dentro de unos momentos pronunciaré delante del piquete en los estertores de la muerte: Madre, Esposa, Hija, hermanas y familiares. República de hombres honrados, Cataluña. Honor a estas palabras que sintetizan mis anhelos


Rubricado: Jaime Farré Vidal


Sean cuales sean las ideas de cada uno, esta carta conmueve por la serenidad con la que está escrita pese a encontrarse su autor a las puertas de su ejecución. Es una apología a la libertad, a la enseñanza, al perdón, al sacrificio, al trabajo bien hecho y, sobre todo, a la dignidad. Os podría contar muchas cosas más que ahora mismo se me pasan por la cabeza, pero creo que cada uno de vosotros ya ha sacado sus propias conclusiones y ha visto aflorar unos sentimientos que muy pocas veces salen a la luz.

Si alguien puede establecer contacto con los descendientes de este maestro sería algo fabuloso para el trabajo de Eduard, a quien seguro que ya conocéis por su página / blog "Es Racó des PT". Ojalá su hija se haya convertido en maestra y haya podido forjar ella misma, con su labor, a muchos más docentes de vocación, de sacrificio, de sacerdocio, como dice Farré. Los maestros y profesores somos unos Arquímedes aventajados, puesto que, como bien dice la carta, tenemos en nuestras manos el mayor punto de apoyo para cambiar el mundo: los alumnos.