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domingo, 29 de enero de 2017

La sala de profesores

Si bien este espacio podría dar mucho que hablar en cualquier instituto, hoy me limitaré a ofreceros una recomendación literaria: La sala de profesores, de Markus Orths, publicado en español por Seix Barral.


Aunque en el libro aparecen algunas situaciones surrealistas y exageradas, muchas sí se parecen a nuestro día a día. Fue el primer libro del que disfruté al regresar de Menorca, y ojalá lo hubiera leído antes: seguramente hubiera vivido ciertas situaciones de manera diferente. No os cuento más y os dejo aquí una reseña.

En mi opinión, La sala de profesores sirve de terapia para cualquier profesor frustrado en algún momento de su carrera, pues logrará esbozar una sonrisa sarcástica y socarrona a cualquier docente que se sienta identificado con alguno de los pasajes de la obra, desde los más extremos a los más cotidianos. 100% recomendable.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Día mundial del docente

En el día mundial del docente os dejo dos cosas: un tuit y un vídeo.





*Activad subtítulos

jueves, 14 de abril de 2016

El trabajo sucio.

Llevo muchísimo tiempo sin publicar en el blog. Lo sé. Soy consciente de ello. No es que no haya tenido nada que decir, aun al contrario, pero ni el tiempo ni las fuerzas me han acompañado para dedicarle un poquito de tiempo al Diario. Hoy sí. Hoy me veo en la necesidad de escribir, de quejarme (como siempre, diréis), de decir unas cuantas verdades o, más que de decirlas, de hacerlas públicas.

Probablemente yo soy la profesora más mediocre que tienen mis alumnos. No voy a discutir este hecho ni lo voy a poner en duda, os daré ese placer. Sin embargo, también os puedo decir que mis clases son de las más disciplinadas de todo el centro. Se habla cuando se tiene que hablar, se calla cuando se tiene que callar y los alumnos normalmente tienen de 10 a 30 minutos para realizar sus actividades en clase, así les puedo resolver dudas. Y trabajan. Mucho. En orden. En ese silencio relativo que se crea en un entorno de trabajo tranquilo, productivo. También, de un modo u otro, les intento premiar por ello.

Sin embargo, la labor educativa es mucho más que esos 55 minutos por sesión que pasamos en el aula. El centro es mucho mayor y nos implica a todos, y no hablemos ya de la comunidad educativa. ¿De qué sirve un profesor excelente en su materia pero que se esconde en los despachos para eludir cualquier responsabilidad? ¿De qué sirve que en la sala de profesores haya seis docentes corrigiendo o preparando clases (algo importantísimo) si ninguno de ellos es capaz de salir cuando se produce un altercado o cuando hay un alumno expulsado? Hay momentos en los que la responsabilidad no recae sobre un único profesional, sino que nos afecta a todos. O al menos debería afectarnos a todos.



Ser profesor es mucho más que dar la clase, y nuestra profesión no se acredita sólo con ganar la oposición. Eso te certifica administrativa y académicamente como funcionario de carrera, pero no serás profesor hasta que no vivas tu centro y tus alumnos y te impliques en su funcionamiento, en su aprendizaje, en todos y cada uno de los pequeños aspectos, por minúsculos que sean, que forman parte de la labor docente.

Es lamentable ver como algunos profesores, y esto pasa en todos los centros, no se levantan de la silla si no tienen una hora específica asignado y/o se les pide expresamente su colaboración. Es algo deplorable. Así de claro lo digo, aunque me gane mil y una enemistades. Por poner un ejemplo, no me parece normal que haya una pelea en el pasillo y que nadie se dé cuenta, menos normal me parece que algunos escurran el bulto. Que luego cuando sucede una desgracia nos rasgamos las vestiduras, y son cosas que se pueden evitar con la colaboración y el trabajo de todos y haciendo un ejercicio de corresponsabilidad.

Muchos me dirán que "lo hago porque quiero". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! Ahí reside el problema: muchos no quieren. No quieren ver esa parte de nuestro trabajo, la de mediadores, la de agentes de prevención de la violencia. O arrimamos todos el hombro, o tendremos que poner a la policía a vigilar los pasillos en los cambios de clase y durante los recreos. Se habla mucho de la violencia en las aulas y de la irascibilidad de los alumnos, ¿pero qué se hace para neutralizar esto? Si algunos docentes son incapaces de llamar la atención a un alumno que está rompiendo algo, ¿cómo podemos pretender que ese mismo "profesional" se ponga en alerta ante un acto violento? Las grandes cosas empiezan con gestos pequeños, pero hay que empezar.

Que luego los que más se quejan son los que menos hacen. Y así nos luce el pelo. Os lo dice media interinucha.

lunes, 25 de mayo de 2015

¿Cómo hacer un examen de lenguas extranjeras?

Después de mi experiencia en los exámenes de Inglés C2 y Alemán A2 de la EOI, quiero compartir con vosotros algunas apreciaciones y agradecer la paciencia y el buen hacer de las profesoras del aula, que la verdad es que con ciertos "ejemplares" se han ganado el cielo. Aquí os dejo mi pequeña lista UN TANTO BARRIOBAJERA de lo que es un comportamiento adecuado en un examen:

Fuente: aquí


¿Cómo hacer un examen de lenguas extranjeras?

  • No te olvides del DNI. Si no eres capaz de acordarte de esto, no sé si mereces siquiera respirar, cuanto menos examinarte y ser evaluado.
  • Apaga el puto móvil, imbécil. Si no sabes ponerlo en silencio porque te queda el modo vibración activado, apágalo. Seguro que esa insulsa conversación de "wassap" llena de errores ortográficos puede esperar. 
  • Siéntate y, por Dios Santísimo, no te muevas en la silla cual mono masturbándose. Sacas de quicio a los demás. 
  • Entiendo que estés nervioso, pero hacer clic-clic compulsivamente con tu bolígrafo no sólo no va a aminorar tus nervios, sino que va a incrementar los de tus compañeros. De manera directamente proporcional también aumentarán las ganas de tus compañeros de meterte una hostia a mano abierta, así, sin paliativos. 
  • Hablando de bolígrafos: trae alguno de repuesto, tal vez el tuyo vaya a acabar la tinta y no querrás ser el pardillo de "profe, profe, se me ha acabado la tinta". Como dirían en el APM: "Es de ser inútiles". 
  • Durante el Listening, Comprensión Oral, Hörverstehen o lo que sea, haz el favor de:
    • Guardar silencio.
    • Abstenerte de jugar con tu material escolar.
    • Evita resoplar. Al próximo resoplido no respondo de mi mano.
    • Si no entiendes la grabación, al menos cállate y deja que los demás sigan con su ejercicio. 
    • Procura que no se te caiga nada, si se te cae algo, ten la decencia de dejarlo en el suelo hasta que te lo recoja la profesora. Ni se te ocurra moverte de tu silla haciendo un estruendo: Me encargaré de que mueras entre terribles sufrimientos. 
    • Una vez más, evita cliquear compulsivamente con el bolígrafo. 
    • Recuerda que te dejan entre 30 y 60 segundos para que puedas hacer todo el ruido que quieras borrando, poniendo típex, etc., no es preciso que me boicotees mi examen. 
    • No te muevas de la silla ni arrastres la mesa. En serio, créeme, conozco múltiples métodos de tortura y todos aseguran una muerte lenta y dolorosa. 
  • Lee los enunciados. Luego no quiero llantos ni aspavientos. Si no entiendes lo que se te pide y el profesor/la profesora no te lo puede explicar por razones más que obvias, usa tu intuición. No molestes. 
  • Obedece siempre y en todo momento las directrices de los profesores encargados de aula. Las normas no están ahí porque a alguien se le haya antojado. Ellos deben aplicarlas y deben hacerlo con celo por el bien de todos. 
  • Si crees que cualquiera de estos puntos es cruel o que estoy exagerando, es que muy probablemente tú seas una de esas personas-incordio durante los exámenes. Sin acritud, ¿eh? ;) 
Fuente: aquí

domingo, 19 de abril de 2015

Las aguas vuelven a su cauce. O no.

Últimamente no he tenido demasiado tiempo para escribir y, sinceramente, tampoco he estado muy inspirada. La culpa la tiene el trabajo de mi chico, y no voy a entrar más en ello que me caliento y digo cosas feas que no debería decir una señorita tan fina y educada como yo, me cago en la puta. Básicamente iban a mandarlo a tomar por culo al fin del mundo y al final, por problemas médicos -fácilmente solucionables en un par de meses, no os preocupéis, todo apunta a que se queda en casa. Al menos de momento.

Mientras todo este estrés corría por mis venas, por mi casa y por mi entorno, han pasado muchas cosas en el mundillo educativo: sindicatos cada vez más ineficientes, electoralismo gubernamental y de los partidos de la oposición, habilitación -o no- para impartir materias lingüísticas, pactos de estabilidad... Vayamos por partes.

1. De los sindicatos no voy a hablar porque cada vez que veo a los representantes por la tele me dan arcadas. Así, sin más. Cierto es que algunos pueden salvarse en algún momento, pero hace ya años que dejé de pertenecer a un sindicato porque me di cuenta de que me resultaba más económico leer yo misma los BOE y BOIB y/o pagar un abogado en caso de que fuera necesario -que esperemos que no-. Asco me dan. Si no les conviene a ellos no te ayudan, por mucha cuota que pagues.

2. De los políticos y politicastros que nos acechan cual leones a su presa en este año "multielectoral" tampoco voy a hablar. Se definen por sí solos. Como me llegue una puta carta de campaña o algún panfleto no os digo lo que voy a hacer con él. Semejante gasto de papel me parece ridículo en la era de internet y de las comunicaciones. Y si quiero elegir una papeleta, para eso está la cabina en el colegio electoral, cansinos, no hace falta que me la mandéis a casa.

3. Sobre la habilitación de licenciados en humanidades + B2 para impartir materias lingüísticas sí me voy a pronunciar. En este caso puedo opinar desde las dos partes y, por goleada, ganan filólogos y traductores. Os explico: Soy Licenciada en Filología Hispánica y tengo el C1 de inglés. Aunque puedo mantener largas conversaciones en inglés en cualquier ámbito y registro -con algunos errores, cierto- y hasta pertenezco -desde hace poco- a una asociación de residentes de habla inglesa, considero que un filólogo de la lengua en cuestión (inglés, alemán o francés) o un traductor no sólo está más capacitado para impartir dicha lengua, sino que la conoce con mayor profundidad.

No digo con ello que los de humanidades+B2 no sean estupendos docentes y no realicen su labor con esmero, pero un B2 (Upper-Intermediate, independent user, según el MECR) no supone, ni de lejos, el dominio de una lengua. Conozco a muy buenos profesores con esas características que han impartido inglés sin problemas, sin embargo, son muchos más lo que conozco que, en las mismas condiciones, han tenido severas dificultades que, además, han provocado las quejas de alumnos y padres. No eran malos profesores, pero sí cometían algunos errores lingüísticos que, con ciertos alumnos o a ciertos niveles, son imperdonables. Yo misma este año imparto sólo 3 horas de inglés. No se trata de enseñanza formal, sino de un curso de idiomas A2/B1 dentro de la formación complementaria para adultos. Si bien considero que no tengo ningún problema "lingüístico", debo ser honesta y decir que muchas veces no sé como explicar ciertas estructuras de la lengua o cómo justificar el uso de un verbo y no de otro, por ejemplo. Eso, señores, no me pasa explicando contenido de lengua castellana ni siquiera a nivel universitario.

Muchos de estos profesores (humanidades+B2) esgrimen cuestiones de experiencia o de pedagogía para poder conservar su plaza (no los culpo, tal y como está el mundo laboral hoy en día, y muy especialmente el de la docencia, perder el trabajo es, cuanto menos, una condena al ostracismo). Sin embargo, ese mismo argumento se les puede tornar en su contra si observamos el deplorable nivel de lenguas extranjeras de la mayoría de nuestros alumnos. Alguien podría pensar (nótese el uso del condicional) que este paupérrimo nivel se produce como consecuencia del poco adecuado (nótese que no digo ni bueno ni malo) nivel de sus profesores. Todos sabéis -y el que lo niegue, miente-, que la enseñanza de lenguas extranjeras en el instituto no se caracteriza por ser en grupos pequeños ni por fomentar la lengua oral. Falta de cualificación, acomodación del profesorado, falta de innovación, masificación de las clases, etc., son factores que juegan en nuestra contra.

Pese a que la situación me haya podido beneficiar particularmente en algunas ocasiones, considero que los filólogos y los traductores deben prevalecer por delante de las demás titulaciones. A fin de no herir sensibilidades, me explicaré: Como es evidente que hay falta de filólogos en ciertas lenguas, creo que, a fin de acceder a una plaza, deberían primar estos y los traductores. Luego, al agotarse los titulados, sí se podría proceder a suplir esta carencia con Humanidades+C2 y luego C1. Un B2 me parece totalmente insuficiente. No me juzguéis por ello: Sé que hay personas con un B2 que hablan inglés como si fueran nativos y otras con un C2 que cometen errores básicos y que nos hacen plantearnos que el día del examen tuvieron un golpe de suerte. Igual sucede también con algunos filólogos, por qué no decirlo. Sin irnos al inglés, yo misma me encontré hace unos años que un compañero de departamento, que acababa de aprobar las oposiciones, era incapaz de distinguir un complemento directo pronominalizado en una oración simple. ¡Agüita!

Cierto es que nunca llueve a gusto de todos, pero algún rasero tenemos que poner. Y que no os engañen: Un avanzado 2 de la EOI no es ni un B2+ (que NO existe en el MECR) ni mucho menos un nivel Advanced del British Council. Un B2 es un Upper Intermediate, un C1 es un Advanced y un C2 Proficiency. Nivel este último dificilísimo de conseguir por la maestría del idioma que supone. Yo estoy en ello, pero me quedan unos añitos. Es una cuestión de orgullo. ;) Como ya he dicho, será difícil contentar a todo el profesorado, pero si yo no quiero que alguien de Humanidades con 40 créditos de Hispánicas pueda ocupar mi plaza (cosa que sé que ha sucedido), tampoco quiero yo ocupar la plaza de un compañero de filología inglesa. Aunque si me la ofrecen, la aceptaré. Más cornás da el hambre, y las leyes y las convocatorias no las propongo yo. Triste pero cierto. Lo siento, compañeros. Sé que debería ser ecuánime, pero como ya he dicho, trabajo es trabajo. :( Si os sirve de consuelo, siempre he tenido plazas bajo la función de Lengua Castellana. -- El inglés es la manzana de la discordia.

4. Por lo que al pacto de estabilidad y a su posible cambio se refiere, me remito al párrafo anterior. A unos beneficia, a otros perjudica, pero... ¿quién es el que tiene los arrestos y la ecuanimidad para renunciar a una plaza fija por unos cuantos años? Si estuviera en esa situación, yo, desde luego, querría mantener mi trabajo independientemente de que me desplazaran o me cambiaran de función. Otra vez con el Más cornadas da el hambre. En este mundo, siempre, siempre, para que unos puedan estar bien otros tienen que estar perjudicados, y los gobiernos no parecen hacer nada para solucionarlo, ni en el entorno laboral educativo, ni en el resto de ámbitos, seguramente mucho más trascendentales que el nuestro.

La verdad es que estoy que muerdo. Menos mal que creo que mi chico ya está vacunado de la rabia. ;)

lunes, 15 de septiembre de 2014

PROFESORES DE SALDO



Hazañas de Villainterino en Madrid

Es una parodia, pero no deja de denunciar lo lamentable de nuestros compañeros en la capital de este cada vez más decrépito reino. En Baleares la lista funciona así más o menos, pese a que no nos suelen contratar por días (aunque de todo hay). 


jueves, 19 de junio de 2014

Sí, cariño.

Según mis compañeros de trabajo (masculinos) y la mayoría de hombres sensatos que conozco (y cuando digo sensatos por conveniencia incluyo al mío :D), los varones siempre tienen la última palabra en una discusión: "Sí, cariño".

Hoy, para celebrar que llaga el veranito y porque somos bastante vagos y porque  nos lo merecemos después de todo lo que hemos currado, un grupo de profes interinos nos hemos aliado para urdir maldades nos hemos encontrado para ir a comer a un restaurante del puerto. De menú, que semos probes puterinos y no podemos gastar muchos dineros.

La verdad es que aunque tengan pintas de medio crapulillas, son unos señores, y la conversación ha sido en todo momento educada y adecuada, excepto cuando las cervezas han empezado a hacer su efecto. Entonces la cosa ya ha desvariado hacia la solicitud de amigas solteras, historias de pareja y confesiones varias, entre ellas la del "Sí, cariño". :D

Imaginad la escena: un historiador del arte, un ingeniero agrónomo, un biólogo metido a historiador (o al revés, vaya usted a saber) y un químico. Y yo, la que faltaba pal duro. El momento clímax (no seáis malpensados) ha sido cuando subíamos por el ascensor que val del puerto al paseo marítimo. Ahí ya sus hormonas masculinas les han empezado a traicionar. Si es que tanta testosterona no puede ser buena. Imaginad hacia dónde han volado sus mentes: una mujer y cuatro hombres, ascensor de cristal con vistas al puerto, un lugar cerrado... Efectivamente. Ahí mismo. Ya os lo digo yo: de la fase adolescente no pasan, aunque tengan 30 o 40 años. ¡Son transparentes!

¿Y lo guay que es tener compañeros de trabajo que la saquen a pasear a una? Con la venia de mi churri, claro. :D La verdad es que tener compañeros, amigos, conocidos y demás gente de bien con la que poder despejarse y reír un ratito no tiene precio, para todo lo demás, dgpdocen.caib.es.

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PS: Love-man, ailofiuuuuuu! <3 br="">

martes, 17 de junio de 2014

La sala de profes

No sé si ya os he comentado alguna vez que trabajo en Mordor. Y si algo hay en Mordor es calor, y más en verano. Imaginad, con ese Monte del Destino todo el día ardiendo y el calufo que emana... pues... como que hay ambientillo, que ni el fresquito de las cavernas de los Trolls, oiga, que el calorcito no se va. Como a mí me gusta el calorcillo pues es que me da un poco igual, pero tengo compañeros a los que se les están empezando a fundir las neuronas (otros de eso no tienen).

La cosa es que 20 profesores compartimos un espacio de 15-20m2, con una gran mesa en el centro y las paredes rodeadas de archivadores con expedientes e historias académicas. También tenemos tres ordenadores que van a pedales, pero oiga, ¡qué a veces se conectan a internet y todo!

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

La cosa va por sectores. El mejor sector es el friki, ocupado en su integridad por los miembros del Departamento de Ciencias Sociales. Hoy la discusión iba sobre Han Solo, interesantísima, palabrita de niño Jesús. Ayer iba sobre pulgas. Sí. Tenemos pulgas. En la sala de profes. De momento no están en nómina. Todo se andará.

Luego tenemos el sector de los trabajadores, que andan corrigiendo exámenes e incluso preparando clases para el año que viene, como las profes de inglés, que están escaneando ejercicios e imágenes para hacer unos dossiers muy molones así rollo cuadernito que dan envidia al prójimo, porque claro, dejan a los demás como vagos, pero Don't Panic!, que yo ya he hecho varios dossiers siguiendo su ejemplo (uno de los Siglos de Oro y otro del siglo XX, amén del powerpoint de Medieval).

Y luego estoy yo, a ver si recupero la media neurona que me queda después de haberla dejado frita tras acabar de corregir los exámenes, redactar memorias, hacer medias y pasar notas. Mundo-blogger me ayuda, porque al menos así pues como que os suelto a vosotros mis chorradas y al menos os reís un poco. Baaaah, me voy a ordenar papelajos, que eso siempre lo agradecerá el que venga el año que viene, que sea quien sea el pringadillo, seguro que es amigo mío, porque los de castellano de Menorca nos conocemos todos. :D 

sábado, 4 de enero de 2014

O no pongo título, o empiezo a despotricar.

Señoras y señores, odio el CEPA. Esto no es nuevo, lo sé, pero casi que prefería que me hablaran de extraterrestres a pasar el frío inmundo que vengo padeciendo este curso. Desde que acucia el frío todos los martes me pongo mala, y eso provoca que los miércoles y los jueves esté hecha un cuerpo-escombro. Y vosotros os preguntaréis: ¿Por qué los martes? Porque los martes son los días de permanencia y estamos tooooooodos los compañeros en la sala de profesores. Eso ha sido siempre así, pero se ve que este año los termostatos no están ajustados. Y trabajar en una puta casa vieja no ayuda. Y tener una puta mierda estufa eléctrica como toda calefacción tampoco.

De acuerdo. Yo soy friolera. Lo reconozco. En verano me llevo mi rebequita y mi pañuelito y santas pascuas. No hay más. En verano hace calor, y si yo tengo fresquito es MI problema. Lo que no han asumido mis compañeros en que en invierno hace frío. Y en Menorca más. Ergo si ellos en invierno tienen calor, deberían optar por quitarse ropa. No, señores, no digo que tengan que hacer un striptease encima de la mesa de la sala de profesores -bueno, que cada uno haga lo que le dé la gana-; sólo pido que CIERREN LA PUTA PUERTA para evitar corrientes y que NO PAREN LA PUTA ESTUFA. It's so easy!

La excusa de que yo llevo poco abrigo no se la creen ni ellos. Si llevo una camiseta térmica, camiseta o camisa y rebeca o americana, más el pañuelo o la bufanda de rigor y botas de piel con calcetines gruesos sobre medias tupidas y sigo teniendo frío, el problema ya no es mío. Si vosotros, adorables compañeros -y esto no va con sorna, la verdad es que son majos, así que cuesta enfadarse con ellos- tenéis calor y lleváis un puto jersey de lana tejido con tooooooda la lana de 23.554 putas ovejas de la campiña inglesa sobre una camiseta -o dos-, hacéroslo mirar. ¡Quitaros el puto jersey! Repito que no es que quiera ver desnudo a nadie, pero es que es de lógica.

Todo esto no viene por capricho. Dos o tres semanas antes de acabar las clases en diciembre pillé un espantoso e infernal dolor de espalda -probablemente por las corrientes y por el frío (a la humedad estoy acostumbrada, siempre he vivido al lado del mar o de una albufera, así que a otro perro con ese hueso). El dolor acabó por cesar, ¡bendito ibuprofeno!, pero el frío no. La última semana, caí severamente enferma. SEVERAMENTE. Seguí yendo a trabajar porque no estoy como para que me descuenten por días de baja -y para ver si contagiaba a alguien más, todo hay que decirlo; mal de muchos, consuelo de tontos-. Lo que más me repateó fue que se tomaran a coña que yo enfermaba por pasar frío en el CEPA. Ahí no volaron balas y latigazos por culpa de los recortes, que si hubiera habido presupuesto... Jajajaja. Bromas a parte. El martes 17 pillé un frío infernal y a partir del día 18 hasta ahora he estado enferma con una gripe que me ha dejado secuelas.

Empecé con los típicos síntomas del catarro, que para el sábado que tenía que regresar a Mallorca ya había digievolucionado a unas infernales anginas que me molestaban hasta para respirar. Después de un ciclo de mega-antibióticos y de fiebre continua des del día 18 hasta más o menos el 25 o 26, ¡bendito paracetamol!, aún no me había librado de los siempre tan divertidos mocos, que tuvieron a bien abandonar mi cuerpo para el día 30, más o menos, después de 12 días de mega-mucolítico y espráis nasales. Y no, el moco no estaba en el pecho, sino debajo de los ojos. ¡Es súper-híper-mega divertido! ¡No os lo imagináis! ¿Os creéis que aquí acaba la cosa? ¡No! La otitis se hizo más fuerte, ya que el mega-antibiótico no dio abasto entre anginas y todo lo demás, y decidió especializarse. Y mis bacterias también. Ni os imagináis lo que eran las palpitaciones en el oído derecho. Uuuuuna cosa...

Así que ya me tenéis el día 30 yendo a suplicar una visita a mi médico de cabecera. Mi médico es el puto amo. Me encanta. No se anda con chiquitas ni con rodeos. Después de poder conseguir un otoscopio decente para examinarme -ya sabéis que la sanidad pública nada en la abundancia- confirmó sus sospechas: "Niña, tienes una otitis de mil pares de cojones". Esto no sería tan grave si no hubiera tenido otitis recurrentes desde los dos años, diferentes perforaciones y fisuras en el tímpano y una retracción timpánica. Y mira que me cuido, eh, pero lo que más rabia me da es estar mala por culpa de otros. Bueno, a lo que iba, pues que me mandó oooootro ciclo de antibióticos, que son otro tipo de mega-antibióticos, porque los anteriores, pese a ser también mega, se ve que no lo eran lo suficiente, y unas gotas también con antibiótico. Y aquí estamos. Sobrevivo. Igual no os importa, pero os lo digo. :D

Haced cuentas de los días que llevo mala. Desde que cumplí 28, el 18 de diciembre, estoy enferma. Y no, no es que me vuelva vieja (porque soy la más joven del claustro, bien que se acuerdan de ello cuando hay que hacer actas), es que mis compañeros me quieren matar. Lo he descubierto. Durante los últimos días, ya siendo un moco febril andante, les dije que, con todo el dolor de mi corazón, prefería que los que estuvieran malos fueran ellos y no yo -para qué vamos a ser tontos-, porque yo ya llevaba un par de rachas de esas en las que no remontas. No acabó aquí la cosa. Una compañera tuvo a bien soltarme que eso era ser "poco solidaria". A tus huevos morenos. ¿Perdona? ¿De solidaridad me habláis? ¿Y donde está vuestra solidaridad cuando hace frío y hay corrientes en la sala de profesores? ¿Dónde está cuando me veis mala y aún así me miráis mal por encender la estufita eléctrica y ponerla a tope? ¿Dónde está cuando tengo que venir con más jerseis de casa y me veo obligada a trabajar de manera aparatosa? Lo he decidido. Os adoro, pero esto es la guerra. Antes pilláis vosotros el sarampión que yo otra gripe/catarro/dolor de espalda. Por si alguno de vosotros lee esto, aquí debajo os dejo un pacto de no-agresión. Creo que os conviene, porque si por algo soy conocida es por ser muuuuy pertinaz.

BREVE PACTO DE NO AGRESIÓN A CUENTAS DE LA TEMPERATURA EN LA SALA DE PROFESORES DEL CEPA:

1. En el clima mediterráneo en primavera-verano hace calor -no entraremos ahora en las excepciones porque podemos llegar a las manos-. :D
2. Yo llevaré rebeca y pañuelo a partir de mayo-junio para que podáis abrir las ventanas de par en par y poner el ventilador al máximo, que sé que os mola como se mueve.
3. En el clima mediterráneo en otoño-invierno hace frío (mirad lo de las excepciones del punto 1).
4. Si tenéis calor, quitaros ropa. Bajo ningún concepto dejéis la puerta abierta ni apaguéis la estufa. No es broma. Si lo hacéis moriréis entre terribles sufrimientos. A mí quien me la hace la paga. Tarde o temprano, pero me la paga (¡bendito karma!).
         4.1. En serio, cerrad la puta puerta, que semblau d'Aló!
5. Los cuatro puntos anteriores se pueden resumir en el "método cebolla". Si trabajas en una casa vieja y mal acondicionada lo mejor es ir vestido a capas, para evitar pasar frío o calor. No hay más. Yo no puedo trabajar con el abrigo puesto. Me niego.
6. Puedo prescindir de los cinco puntos anteriores si alguien consigue que nos pongan por las tardes en un instituto con calefacción, en un solo centro, sin desplazamientos. Os doy de margen hasta el 20 de enero. Se permite el secuestro de la consellera, aunque no sé si pagarían mucho por su rescate...


Por cierto, aún conservo los oídos. La garganta me ha quedado afectada, y la sensibilidad auditiva también. Lo de que prefiero que enferméis vosotros a volver a caer yo otra vez va en serio. Lo siento. Es cuestión de supervivencia.

miércoles, 1 de mayo de 2013

La vida del interino caracol

Yo, sonriendo.
El interino caracol vive con la casa a cuestas. La casa puede ser un coche repleto hasta los topes que hasta la Guardia Civil del puerto pasa de inspeccionar por pereza o dos maletas llenas de cosas tan inverosímiles como un hervidor de agua.



Burrointerino
Yo soy una interina caracol. Esta vez un caracol con pocas cositas, porque en nada se acaba el curso, pero caracol a fin de cuentas. Tienes que llevar un poco de todo: a parte de lo normal que te llevarías de viaje, también tienes que coger cosas que usas en tu vida diaria en tu casa pero que no sabes que usas, como por ejemplo una cafetera. Un, dos, tres, responda otra vez: una cafetera, un cuchillo que corte, un vaso medidor, una mantita para la tele, un vaso de plástico, un enchufe adaptador...

Pues eso, que soy una interina caracol. Definitivamente soy una interina caracol. Pero bueno, nada que Iberia, Air Berlín o Balearia no solucionen. Eso sí, temo el día del regreso porque voy a parecer una gitana yendo a vender al mercadillo.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Mundo interino

Antes de empezar os aviso de que tengo un severo SPM y dolor de muelas a partes iguales. Y hace frío. Y tengo hambre y no puedo comer guarradas. Asco de genes. Bueno, dicho esto, voy a procurar que nadie muera mientras perpetro este post, así que me animo con él y hoy os cuento qué es "Mundo interino".

Mundo interino es todo el colectivo de profesores interinos (la mayoría de ellos en paro) que se dan consuelo mutuo real o virtualmente. Viven en un mundo de fantasía que se llama Villainterino, en el que todos los profesores tienen trabajo y pueden desempeñar su labor docente. Muchos de ellos han desarrollado el síndrome del profesor estresado y van preparando materiales como si estuvieran planificando clases pese a hacer meses ya que están en paro. ¡Éstos son los más peligrosos! ¡Huid de ellos, insensatos!

Para agradar al Ministro Wert y a su futura contrarreforma, Mundo interino también se segrega por sexos para llevar a cabo sus actividades cotidianas, que podríamos reflejar en "Los lunes al sol" para ellos y "Usos amorosos de la posguerra española" para ellas.

LOS LUNES AL SOL
Y los martes, y los miércoles, y los jueves...


El interino macho lee, lee mucho, ve todos los documentales de La 2, es asiduo a las entrevistas de TV3 y escucha música underground. Además, es un friki de la informática. Pese a todo ello, y como buen macho que es, también le preocupa su aspecto físico; es por eso por lo que procura ir al gimnasio unas tres veces por semana y a correr varios kilómetros otras tantas.

El interino macho mantiene contacto con sus congéneres en un lugar inhóspito llamado "bar". Ahí consulta la prensa diaria y, con suerte, tendrá un euro para tomarse un café. El interino macho también lleva a cabo otras actividades inclusión grupal de género entre las que se encuentran "los partidos", ya sean reales o televisados. De cualquier deporte, eso no importa.


USOS AMOROSOS DE LA POSGUERRA ESPAÑOLA
Si no habéis leído este ensayo de C. Martín Gaite, leedlo. Os encantará. 
La interina hembra es una histérica por naturaleza. Estar desocupada la pone de los nervios y para paliar esa situación procura entretenerse con cualquier cosa que tenga a mano. Voraz lectora, necesita realizar otras actividades para desarrollarse en su vida diaria. El frío y la comodidad del pijama hacen que salga menos, así que la mayoría de sus tareas se desarrollan en el ámbito doméstico.

Entre sus múltiples aficiones redescubiertas se hallan la cocina, el punto de cruz, la calceta y hasta la limpieza. ¡La limpieza! La interina hembra se ha convertido en el adalid del orden y la pulcritud domésticos. No es capaz de sentarse a coser tranquilamente en la mesa camilla mientras ve alguna serie de sobremesa hasta que su casa no luce impecable.

La interina más díscola también se decanta por otros menesteres que, si bien son igual de femeninos, resultan más propios de aquellas congéneres de zonas industriales (lo que vienen siendo las poligoneras, vamos). Uno de esos menesteres es el maquillaje que, junto a la manicura, pueden hacer que una tarde aburrida se convierta en un momento de creación y realización personal siempre que no se acabe con la cara como un cuadro de Picasso o con las manos como las de un camionero.

La interina hembra a menudo se plantea si fueron necesario cinco años de carrera y uno de CAP para acabar haciendo magdalenas, coulants de chocolate, empanadas de pollo o berenjenas rellenas... Pero es que el mundo universitario era tan "cool" que estudiábamos por puro gusto. ¡Qué más da si luego vas a acabar en tu casa mirándote las lorzas debajo de la combinación del pijama! Eres una interina hembra en paro y tu misión vital es hacer bufandas, mantelitos de punto de cruz y bizcochos de anís.

Pero no os creáis que la interina hembra sólo se desenvuelve en el ámbito doméstico, no. La interina también sale de casa para reunirse con sus congéneres. Lo suele hacer en un entorno amable llamado "cafetería" y suelen pedir una infusión, puesto que mantener la figura es lo primero. En esas ocasiones la interina saca lo mejor de sí y se atavía con sus mejores atuendos para darse un paseo por las calles cercanas. Ya sabéis que una tiene que ir mona hasta a comprar el pan.


Así pues, esta viene siendo la configuración de Mundo interino. Algo malo me hace presagiar que, como esto siga así, vamos a saturar los servicios de salud mental de la sanidad pública. Ah, no, espera, que sanidad pública ya no vamos a tener... ¡Mejor! Así acabamos todos como la vieja de los gatos. Hala pues.

* Nadie ha sido asesinado durante la elaboración de esta entrada. Dormid tranquilos. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

No me juzgues

Antes de empezar a leer esta nueva entrada del blog, me gustaría que dedicarais un poquito de tiempo de vuestra vida a ver este vídeo que seguramente recordáis. A mí me sigue emocionando.


No os voy a explicar qué paso en Britain's Got Talent porque todos lo habéis visto y la mayoría ya lo conocíais de antes, sólo quiero hacer hincapié en el prejuicio: una mujer rural no puede dar nada bello, del mismo modo que un niño con DEA (un alumno NESE) nunca aprenderá, ¿verdad? Craso error.

Tampoco quiero entrar aquí a valorar cómo tratamos a nuestros alumnos y si les damos todas las oportunidades que se merecen, ni siquiera si les damos la oportunidad de que se muestren ante nosotros como realmente son. Pero hoy no hablaré de alumnos. Hoy no. Como diría Antonio Gala: "Ahora hablaré de mí".

No me juzgues. No puedes juzgarme. No tienes autoridad para ello. Qué más da lo que parezca que soy, lo que aparente. Qué más da que te parezca una persona bruta e insensible. Es irrelevante que te parezca agresiva. Me patina que creas que soy arisca y desagradable. Me ofende que me creas mala profesional. ¿Tú te has mirado al espejo, campeón? Y permíteme la licencia de que te llame campeón, porque lo eres, eres un campeón del escarnio público. A eso, majete, no te gana ni Dios.

¿Me has visto en mi entorno real? ¿Me has visto trabajando? ¿Me has visto hablando con los padres? ¿Me has visto preparando clases o corrigiendo redacciones? ¿Me has visto interactuando día a día con mis alumnos? ¿Sí? ¿Estás seguro de que no me has visto sólo un día y de que no tienes una visión sesgada de mí y de mi labor? Ah, bueno, vale, ahora piensas, ahora vienen los "Es que..."

Ten cuidado, ten mucho cuidado. Te lo digo por experiencia. La última vez que se me ocurrió juzgar a alguien como listillo, soberbio, etc. me equivoqué de tal manera que aún me siento mal y tengo remordimientos por ello. Esa persona no lo sabe, pero es de las que más me ha enseñado y de las que más me ha aportado para mejorar mi labor docente. No es ni siquiera un amigo, apenas hablaba con él y  ya he perdido casi todo el contacto. Era un compañero, y de los buenos. Buen compañero y buen profesional. Me equivoqué tanto y metí la pata tan hasta el fondo que sentía vergüenza cada vez que tenía que dirigirle la palabra. No es la alegría de la huerta, pero tiene otras muchas cualidades. Me equivoqué, mis prejuicios me traicionaron.

Yo soy una vil mortal y también sucumbo a juzgar a la gente a simple vista. Todo el mundo nos causa una primera impresión, esto es así y no podemos hacer nada para cambiarlo, pero de nosotros depende cerrar o no la mente a conocer a esa persona. La última vez que yo cerré la mente me di cuenta de todo lo que me había perdido y hubiera podido aprender... Una oportunidad perdida, pero al menos llegué a tiempo de enmendar mi error.

No me juzgues. Puede que te hayas creado una primera impresión de mí, pero tal vez puede que sea falsa o, al menos, no cierta del todo. No sabes si después de mi orden en clase están mis comeduras de olla con los problemas familiares de mis alumnos, o si después de decir "no voy a trabajar más de lo que me pagan" están mis conversaciones telefónicas nocturnas y extraoficiales con alguna mamá apurada que ya no aguanta más y necesita a alguien con quien desahogarse confidencialmente. No sabes si después de ser estricta con las fechas de entrega y con la diligencia en el trabajo diario tengo manga ancha para corregir o permito ciertas licencias. No sabes si detrás de mi juventud -cosa que se cura con la edad- hay una gran formación y una amplia experiencia. No sabes si detrás de mis dictados se hallan historias apasionantes que hacen que los alumnos se partan de risa. No sabes si después de mis gritos vienen las tutorías individuales y los bocadillos compartidos con un alumno o con una alumna que necesita a alguien que le escuche.

No lo sabes, pero yo te lo digo. De ti depende creerme, aunque, bien mirado, me da igual. ¿Sabes por qué? Porque todas las noches duermo a pierna suelta. ¿Y tú? ¿Puedes conciliar el sueño con tranquilidad? Piénsalo un rato y luego me cuentas. Igual hasta te sorprendes y nos parecemos. O no. No me juzgues. Respétame. Tal vez a mí no me gusten tus métodos o directamente no me gustes tú, pero te respeto y te respetaré e intentaré ser cordial en todo momento. ¿Tú podrías decir lo mismo? 






lunes, 1 de octubre de 2012

A mis compañeros

Hoy dedico este post a mis compañeros, de quienes estoy tan orgullosa.


A algunos os conozco, a otros no. Con unos he trabajado directamente, con otros no. Esta foto es del IES Cap de Llevant y está sacada del blog de Plataforma en defensa de l'escola pública, si pincháis en el enlace veréis la labor que se lleva a cabo en Menorca. 

A todos ellos les mando mis saludos, mis besos y mis abrazos, porque de todos aprendí mucho, tanto de aquellos con los que tenía más afinidades como -y sobretodo- de aquellos con los que tenía menos. Les deseo toda la suerte del mundo este curso, en el que su trabajo se verá multiplicado en cantidad y dividido en reconocimiento. Mucha suerte y muchos ánimos para seguir con vuestra labor, ¡sois una maravilla! 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Ventajas de estar en el paro

Como no todo van a ser desgracias, malas caras y pesimismo, me he propuesto sacarle un cariz positivo a estar en paro: Me puedo dedicar más tiempo a mí misma.

Hoy toca, de momento, mascarilla especial para cabellos marrones, obviamente del Mercadona, porque no hay más dinero... Jajajaja. (No os voy a hablar de los comentarios de las alumnas del tipo: "¿Profe, te has teñido?" o el temido "Profe: tienes una cana"). Por dos euritos y pico una se hace varias mascarillas. ¡Una maravilla del ahorro!


Después, si me da tiempo, porque tengo una capacidad impresionante para perderlo, me haré la manicura y me pintaré las uñas de un color rosa porcelana de Kiko, que estaba a mitad de precio. Todo un lujo a 1'50.

El mío se parece mucho al de la derecha, que es el 209. Yo tengo el 211.

Creo que tendré que cambiar el nombre del blog a "Diario de una profesora interina en paro que se dedica ocasionalmente al mundo de la estética, a la cocina y al punto de cruz". En mi DNI están a punto de poner eso de "Profesión: sus labores". Pero bueno, ya sabéis, si alguien precisa mascarillas, manicuras, pedicuras, aprender a cocinar o patrones de punto de cruz, contactad conmigo. 

Luego me pondré a leer y a estudiar. Hoy me apetece ponerme con el Cid, la versión de Juego de Tronos dentro de los clásicos hispánicos. Por cierto, ¿por qué cada vez que voy a comprar el libro está agotado? Puuuuf. Será un mensaje del destino, que quiere que estudie. 

A todo esto, la Conselleria que no llama...

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cuando la profesora se convierte en alumna

- Profeeeeee, no pongas debereeees.
- Joé, pero profe, esto también sirve.
- Profeeeeee, me has quitado medio punto de esta pregunta.
- Profe, ¿está en el libro?
- Profe, ¿esto entra en el examen?
- Profeeeeee, ¿por qué no hacemos el examen la semana que viene?

Éstas son expresiones típicas de alumnos en clase, y por muy buen ejemplo que queramos ser y/o que queramos dar, cuando nos convertimos en alumnos los profesores volvemos a nuestra más tierna infancia, o peor aún, hemos aprendido estas mañas de nuestros alumnos y las usamos con quienes nos enseñan para tensar la cuerda.

Estoy en un curso de inglés en Mánchester y la verdad, no sólo viene bien para practicar el idioma, sino también para, de tanto en tanto, ponerse en la piel de nuestros pequeños bichejos (y no tan pequeños, que algunos son un poco orangutanes). La verdad es que intento ser una alumna modelo, pero a veces me vence el sueño, el cansancio, el hambre o las simples ganas de tocar la moral, eso sí, tengo una profesora estupenda de la que he aprendido mucho, y eso es lo que más cuenta, aunque mis mejores maestros hayan sido aquéllos a quienes yo enseño: mis chiquimonsters, mis bichejos, mis alumnos.

viernes, 13 de julio de 2012

Carta de un maestro fusilado

Un compañero de profesión ha querido compartir hoy con nosotros una carta que ha hallado entre sus materiales de investigación acerca de la figura de un maestro fusilado durante la Guerra Civil. Se trata de Jaume Farré Vidal, oriundo de Cervera, Lérida, que ejerció en Menorca y fue posteriormente ajusticiado en Mallorca.

No os quiero anticipar nada con mis comentarios, que me reservo para el final. Aquí os dejo la misiva, transcrita por Eduard Connolly.


Noche del 3 al 4 de ---- 1938 , 3 de la madrugada


Madre, esposa, hija, En los momentos solemnes de mi muerte, unos momentos antes de colocarme delante del piquete que dará fin a mi vida, con serenidad, conscientemente, sin que tiemble mi pulso, con el cuerpo quebrantado por el hambre, por las penas, por el vivir de una vida que muere, escribo esta mi última carta, mis últimas palabras para vosotras.


Soy fuerte espiritualmente. No temo a la muerte. De cara a los fusiles pronunciaré vuestros nombres sagrados, santos para mí, y dejaré este mundo con una sola pena: la de dejaros a vosotras. No me lloréis pensad solo que morí como saben morir los hombres. Con la conciencia del deber cumplido.
Madre: Los sacrificios santos que por mi hiciste, están presentes en estos momentos en tu hijo. Estoy contento de ti, Siento que no pueda pagártelos como mereces pues fuiste la más santa de las Madres, la más honrada, la más buena. Piensa que tu hijo en estos momentos siente veneración por ti y que pronuncia con respeto y con cariño tu nombre. No me llores: Deposita el amor que por mi tuviste en mi hija carne de mi carne, sangre de mi sangre y revive en ella mi recuerdo.


Esposa: Te quise, te quiero y siento dejarte. Si algún día encontrases a alguien que te quisiera como yo, no temas, que casándote no me haces traición. Te doy la libertad que algún día pudiera precisarse. Pero, cuida de nuestra hija que aprenda a querer a su padre que murió honrado en cumplimiento de un deber sagrado para el, murió por España, por la República y puso su granito de arena al monumento de la libertad de los hombres honrados. Trabajó siempre con entusiasmo en sus escuelas, honradamente, con la fé puesta en un mañana mejor y murió con la conciencia tranquila, pues ningún acto de acceso en sus últimos momentos.


Enséñale esto: que sepa cómo y porqué murió su padre, pero no la enseñes a odiar nunca. La única doctrina que debe saber es de un amplio amor a la humanidad, a los que sufren, a los pobres, a los desheredados. Yo no sentí odio nunca y en estos momentos tampoco lo siento. Mi único legado para ella debe ser este mi corazón fue todo amor. Mi ilusión fue ella. Bien lo sabes y al morir, junto con el tuyo pronunciaré su nombre. Que aprenda a ser libre y fuerte como lo es en estos momentos su padre en que va a morir. Que mire siempre adelante y si alguna vez siente fatiga en su camino, que piense en mi y se hará fuerte. Que para la realización de cualquier acto se pregunte si tendría mi beneplácito y si su conciencia le ice que yo lo aprobaría, que lo realice por encima de todo, exponiendo incluso su vida si fuera necesario. Que sea siempre digna que la dignidad es lo único que tiene valor en esta vida.
A mis hermanas, a mis sobrinos, a mis tíos, a todos unas palabras, todos para mi hija en recuerdo del que tanto os quiso. En sus horas felices, en sus horas de penas, todos al lado de ella, pensando que ella no es otra cosa que el yo que queda en este mundo. Si vale y podéis hacedla maestra. Se entiende si ella quiere, pues nuestra profesión es un sacerdocio que necesita vocación. Es sacerdocio porque es sacrificio. Lucha contra la ignorancia que esclaviza a los hombres y a los pueblos. La esclavitud solo se redime con la cultura y para sembrar no solo basta esparcir la semilla, es necesario poner amor, abnegación a la siembra para que sea fructífera la cosecha.


A mis alumnos que fui todo de ellos. Que di todo lo que pude y que por ellos entrego hoy mi vida. Que no olviden y que vean siempre en mí al Maestro, al hombre que supo y fue siempre antes Maestro que hombre y que luchó por amor a su escuela. A mis amigos un abrazo. Que sigan mi ejemplo: que sepan morir que es más difícil saber morir que seguir viviendo dejándose arrastrar por lo que llaman vida. A los maestros todos, los que saben serlo aquellos a quienes el nombre responde a los hechos, a los que viven con los niños y por los niños debo recordarles aquellas palabras de Arquímedes cuando pedía un punto de apoyo para levantar el mundo. Ellos tienen el punto de apoyo: se llama: niño. Que los moldeen y será el hombre del mañana que recordará en todos los momentos a su Maestro como yo recuerdo a los míos en especial a la que fue para mi Maestra y Madre. Escribiría mucho pero quiero sintetizarlo todo en palabras que dentro de unos momentos pronunciaré delante del piquete en los estertores de la muerte: Madre, Esposa, Hija, hermanas y familiares. República de hombres honrados, Cataluña. Honor a estas palabras que sintetizan mis anhelos


Rubricado: Jaime Farré Vidal


Sean cuales sean las ideas de cada uno, esta carta conmueve por la serenidad con la que está escrita pese a encontrarse su autor a las puertas de su ejecución. Es una apología a la libertad, a la enseñanza, al perdón, al sacrificio, al trabajo bien hecho y, sobre todo, a la dignidad. Os podría contar muchas cosas más que ahora mismo se me pasan por la cabeza, pero creo que cada uno de vosotros ya ha sacado sus propias conclusiones y ha visto aflorar unos sentimientos que muy pocas veces salen a la luz.

Si alguien puede establecer contacto con los descendientes de este maestro sería algo fabuloso para el trabajo de Eduard, a quien seguro que ya conocéis por su página / blog "Es Racó des PT". Ojalá su hija se haya convertido en maestra y haya podido forjar ella misma, con su labor, a muchos más docentes de vocación, de sacrificio, de sacerdocio, como dice Farré. Los maestros y profesores somos unos Arquímedes aventajados, puesto que, como bien dice la carta, tenemos en nuestras manos el mayor punto de apoyo para cambiar el mundo: los alumnos.

jueves, 7 de junio de 2012

3º C o el corazoncito de nuestros bichejos

Llega final de curso y la intención de todos los profesores es que sus alumnos tengan el mayor éxito posible en sus notas. Ayer hicimos el examen de recuperación de pendientes (de cursos anteriores) y, justo cuando llena de rabia y frustración pensaba que ningún alumno mío se había presentado, aparecen tres bichejos míos de 3º C. Os juro que se me iluminó la cara al verlos con sus esquemas y sus apuntes, dispuestos a pasar por la maquiavélica tortura que supone recuperar el curso anterior. Justo estos tres alumnos son de los que más han evolucionado en el grupo y eso, como miembro de un equipo de profesores, es algo que me llena de orgullo. 

Como ya se acercan las recuperaciones de junio, ayer, intentando cerrar los terceros de ESO, me fui a dormir casi a las 3 de la madrugada revisando Excels, notas, deberes, comportamiento, trabajos... No os voy a contar cómo he logrado despertarme esta mañana y aguantar en pie hasta las 3, pero digamos que a las 7'30 me he puesto a caminar hacia el instituto y al menos me he despejado (y no, P. esta vez no ha aparecido, para suerte de mis rodillas y disgusto de mis desparramamientos con estilo).

Ha sido un día al uso, pero muy distendido. Sin novedades en el frente, como suelo decir. Mis segunditos han estado alborotados como siempre, pero igual de encantadores, y los primeritos de procesos se lo han pasado pipa en un debate sobre las redes sociales en el que han acabado invirtiendo las posturas para ponerse en el papel del otro (y han visto lo importante que es escuchar y ser escuchado y, sobre todo, que no pisoteen tus ideas). 

Llegan las 14'05 y toca 3º C. Como tenía que devolver la llave del armario de los portátiles, llego unos minutos tarde. Voy subiendo al segundo piso, donde se halla la clase, y veo que, por primera vez en el curso, se meten en clase al verme llegar (buena señal, pensé). Conforme me acerco al aula dejo de oír voces y griterío. ¡Esto sí que no es normal! Entro y me los encuentro a todos de pie. Me quedo pálida. En mi mente se dibuja el siguiente pensamiento: ¡HORROR, me están haciendo una sentada y no me van a dejar dar clase! Pero no. 

Poco a poco me voy dando cuenta de que en todas las caras hay amplias sonrisas y gestos de expectación. Me señalan la mesa del profesor. En ella hay un paquetito, unas flores y una carta. Me quedo parada. No sé a qué se debe. Hoy no es mi cumpleaños ni mi santo, ni tampoco les había dicho las notas (jejeje, sí, creo que soy una mezcla entre Papá Noel y los Reyes Magos). Una vocecita femenina que no atisbo a distinguir me dice: "Es para ti". Y claro, ahí viene cuando la profe mala, la sargento, la que chilla, la que los imita y la que les suelta mil burradas para que de tanto en tanto se rían se echa a llorar. 



Al lado de dos rosas preciosas me habían puesto un marco con la foto de la clase (que se suponía que era para el trabajo de la lectura) y una carta de la que os voy a copiar varios fragmentos -voy a respetar su expresión y su ortografía- para que vosotros mismos juzguéis:

"Isabel, te queremos dar las gracias por todo lo que has hecho por nosotros, esas clases de risas, esos juegos de chicos contra chicas, por como te has portado con nosotros con los exámenes y sobre todo lo más importante, que has sido una de las únicas por no decir las únicas que nos has dicho las cosas buenas, que nos has dado ánimos para seguir estudiando... Ojala no te fueras tu [...]. La clase de 3rC del IES CAP DE LLEVANT te desea mucha suerte para que no te quedes mucho tiempo en la cola del paro. Muchísimas gracias de verdad Isabel hemos pasado un curso estupendo contigo. 

Gracias de verdad.

PD: No hace falta que hagas más dieta estas perfecta así y esperamos que nunca te olvides de esos dolores de cabeza que te hemos dado al principio de curso y de los buenos momentos que hemos vivido."




Ay, chicos y chicas de 3º C, ¡cómo queréis que os olvide, si habéis hecho un cambio fantástico! Tal vez estos alumnos el curso que viene ya no sepan quién era el Cid o que Lope era un autor teatral de los Siglos de Oro, pero creo que lo que sí han aprendido de verdad es a tener un acusado sentido de la justicia, del esfuerzo, del cariño, a ser más amables, a empatizar y, como veis, a ser unos alumnos fabulosos.  

Así es como un grupo de salvajes indomables que me odiaban (el odio era mutuo, aunque empezó a desaparecer a lo largo del segundo trimestre, cuando vieron que yo recompensaba el esfuerzo y el estudio) se convierte en un ramillete de alumnos fabulosos (a los que de tanto en tanto daría una colleja, pero bueno...) que creo que, al menos, parece que me quieren. Y yo a ellos. No se imaginan cuánto. 


Y sí, los tres alumnos que se presentaron recuperaron el segundo con unos exámenes más que dignos. 

sábado, 12 de mayo de 2012

Escuela pública

Yo fui a una escuela concertada (de monjas, para más señas) hasta que acabé la ESO. Creo que ése fue uno de los grandes errores de mis padres. Jamás podré explicar la emoción que sentí ante el recibimiento en el instituto público de mi pueblo. Recibí de los profesores de la pública mucho más apoyo y orientación que de los de la concertada, y también recibí de ellos más autonomía y más humanidad. Me juzgaban por ser yo, YO, no hija de ni hermana de. Me estimularon para tomar siempre mis propias decisiones, fueran cuales fueran las consecuencias, y me prepararon para afrontarlas.

Pese a ser un producto Logse con el título de borrega (llámese graduado en ESO), creo que llegué dignamente a un Bachillerato de Humanidades, del que salí con notas mediocres pero sobradamente preparada para llegar a la universidad -en la cual estudié Filología con un plan antiguo, pero eso os lo contaré otro día-. Y obviamente llegué a una universidad pública y estudié con beca los cinco años de carrera. Probablemente mis actuales alumnos no vayan a poder decir lo mismo, aunque no haya pasado aún mucho tiempo desde aquel 1 de octubre -miércoles- en el que empezaba a las 8 de la mañana mis clases universitarias (esto también os lo contaré otro día).

Mis alumnos tampoco podrán contar que tuvieron unas condiciones dignas para estudiar en la escuela pública, pues el año que viene serán más de 30 en aulas muy pequeñas. Tampoco podrán experimentar la sensación de saber, de haber aprendido, de estar preparados, puesto que los profesores -saturados de horas y de trabajo- estarán demasiado ocupados en cubrir un currículum que se debe impartir por ley y no podrán prestar atención al aprendizaje significativo ni a individualidades (olvidémonos de los NESE, ACI, etc.).



Cuando la gente oye protestas a favor de la educación pública automáticamente piensa: "Los profesores quieren cobrar más, son unos vagos, con lo bien que viven siendo funcionarios..." Pues ni todos los profesores son funcionarios de carrera (ni muchísimo menos), ni todos tienen el "espíritu del funcionario", ni precisamente nos quejamos para cobrar más (que no estaría mal, pero no, no van por ahí los tiros). Los profesores -y la comunidad educativa en general- nos quejamos de que cada vez trabajamos en peores condiciones y, por ende, la situación nos obliga a ofrecer un peor "servicio".

Y es precisamente ese "servicio precario" (uso términos de la empresa privada para que la gente me entienda) el que llega a nuestros alumnos, vuestros hijos, vamos... ¡quienes pagarán nuestras pensiones! Bueno, no, a nosotros ya no nos llegarán las pensiones. A lo que íbamos: la calidad de los alumnos de hoy será mucho menor que la que recibí yo, y casi me atrevería a decir que será incluso peor que la que recibió mi madre en las postrimerías del franquismo en un pueblo del sur de Tenerife.

No sabrán ni sabrán hacer. Porque claro, hoy en día dar "contenidos" no está de moda, no es molón, no es "cool" pedagógicamente hablando. Hoy, por contra, debemos enseñar a saber hacer. ¿Pero a saber hacer qué? Eso que en el anterior currículum se llamaban conceptos, procedimientos y actitudes hoy se llama "competencias básicas" (cómo no, otro día os hablaré de ellas). De tanta competencia nos han hinchado que han hecho de nuestros alumnos unos incompetentes, y más incompetentes aún son los políticos que se supone que lo tienen que arreglar.

Aunque personalmente sea partidaria del aprendizaje tradicional (a lo largo de miles de años ha dado frutos), también veo las virtudes del trabajo por proyectos, siempre y cuando implique un esfuerzo por parte del alumno y desarrolle en él la capacidad de organización, la autonomía y el aprendizaje de nuevos contenidos, y nunca como sustituto lúdico del proceso de enseñanza. Esto supone mucho trabajo por parte del profesorado y muchas horas de coordinación que escasean ahora y serán inexistentes en los cursos venideros. El aprendizaje tradicional sólo es realmente apto en aquellas clases con una conducta más o menos aceptable en las que todos los alumnos sean capaces de trabajar autónomamente y puedan aprender a buscar información en libros, en apuntes, etc. No hace falta que os diga que la disciplina es precisamente uno de los aspectos más abandonados hoy en día dentro de la enseñanza.

Habíamos llegado a un punto de estabilidad en el que, dentro de las zozobras que se sufrían cada cuatro años por el cambio de gobierno, se resistía y se podía llevar a cabo un trabajo continuo. Hoy en día la educación ya no zozobra. Se va directamente a pique.

Desengañémonos. España no es como el resto de Europa. No podemos aplicar aquí métodos de Finlandia porque estamos hablando de sociedades muy diferentes. Hace poco, en un bar de Mahón, me encontré con unos padres preocupados por la futura enseñanza de su hija de dos añitos. Ante la pregunta de "¿Pero cuál es el mejor sistema?" que se cernió sobre mí y sobre mi estupefacta compañera de trabajo no se me ocurrió cosa más sensata que decir "Pues el que necesite cada alumno y el que le vaya mejor a cada uno".

No creo que nadie tenga recetas mágicas para el éxito escolar en particular ni para la salvación del sistema educativo en general, y quien diga que sí o miente o es político (vaya redundancia). Siempre decimos que los alumnos necesitan estabilidad: emocional, económica, familiar, etc. ¿Qué hay de la estabilidad educativa? ¿A dónde van a parar los impuestos de los papás? ¿Cómo explicaremos dentro de 10 o 15 años a los adolescentes de hoy que permitimos que se jugara con su educación?

Así estarán las clases el curso que viene, con alumnos por el suelo.


No me molesta tener 36 alumnos por clase, me molesta no poderlos atender individualmente. No me molesta que los centros educativos se conviertan en centros de reclusión matutina, me molesta que no seremos capaces de ver conflictos subyacentes o de controlar una clase de 20 energúmenos de 1'80 que tienen intimidados a los otros 20. No me molesta quedarme en el paro, me molesta que personas formadas pierdan su empleo y encima se vean desprestigiadas. No me molesta que me aumenten las horas y me bajen el sueldo, me molesta no poder dar abasto a todo mi trabajo y no poder satisfacer las necesidades de mis alumnos (esto es particularmente frustrante). No me molesta que se creen materias afines, me molesta tener que dar clase de una materia que no es la mía puesto que no podré ofrecer calidad. No me molesta que no haya PT, AL, etc, me molesta que un alumno no pueda avanzar en su aprendizaje porque alguien le ha privado de sus derechos. No me molesta que volvamos a un sistema educativo antiguo, me molesta que implantemos un sistema desfasado para la sociedad actual. No me molesta poner orden en clase -es algo que me encanta-, me fastidia sobremanera que mi labor se vea reducida a la de domadora de fieras. No me molesta que no se cubran las bajas, me revienta que varios grupos de alumnos se queden casi un mes (o más) sin tener clases de una asignatura. No me molesta que quieran eliminar el catalán de las aulas, me apena que se estén cargando la cultura de más del 20% de la población española con total impunidad. No me molesta que hagan recortes, me cabrea que se pasen la Constitución por donde no se puede mentar y que el dinero que es de mis alumnos se lo lleven los señores de Bankia. No me molesta que se reajuste el sistema educativo, me indigna que señalen al colectivo de profesores como culpable. No me molesta todo lo que sale en los periódicos, me molesta la mentira y la demagogia. No me molesta que se carguen un sistema que, pese a que muchos digan lo contrario, es eficaz y casi ejemplar (véase una generación entera de titulados universitarios que emigra a por ofertas de trabajo en otro país), me repatea que se carguen dos generaciones. Porque sólo quieren eso: eliminar cualquier atisbo de pensamiento crítico.

Grande Mafalda, grande.


Siento que hayáis tenido que leer este párrafo tan grande, pero no os podéis imaginar la satisfacción que he sentido hoy cuando alumnas del IES en el que trabajo, desde primero de la ESO hasta segundo de Bachillerato, informaban a los viandantes sobre los recortes y les pedían un poco de solidaridad para con su futuro, independientemente de ideas políticas. La educación es un acto de sensatez y responsabilidad y son precisamente muchos alumnos los que la demuestran, y no quienes quieren impedírselo. No sé cómo contestarle a un alumno mío ACI significativa cada vez que me pregunta por qué no tiene una maestra de apoyo que sustituya a la compañera que está de baja por maternidad. No sé  cómo contestarle. Tal vez algún gerifalte de la Conselleria o del Ministerio pueda venir a mi clase de 2º y responderle con un poco de sensatez. Los alumnos no son tontos, gracias a Dios se dan cuenta de todo y, tarde o temprano, castigarán a aquellos que les han negado un futuro.

No es una cuestión política, es una cuestión de sensatez, de responsabilidad, de no destruir un sistema público de calidad que nos ha costado años conseguir (bueno, a quienes son 10 o 15 años mayores que yo; yo tuve la suerte de encontrármelo montado). Invito desde aquí a cualquier político, periodista, personaje dicharachero, tertuliano, director general, inspector, etc. a que acuda a una de mis clases, pueda auditar mi trabajo, vea y conozca a mis alumnos, hable con ellos, les permita preguntas y que, si puede y tiene un poco de vergüenza, se las conteste.






lunes, 30 de abril de 2012

Y tiré toda la ropa.

Si hay algo a lo que no me gana nadie es a cabezota (bueno, algunas personas me ganan, y con creces, pero no hablaré ahora de ellas). Como os dije en el anterior post, nada más llegar a casa me puse a trastear entre la ropa que ya no usaba. La misión era encontrar pantalones que no se me cayeran (sí, me he adelgazado ocho kilos y estoy como antes de irme a Menorca por primera vez, hay que ver el daño que hace trabajar en una escuela de adultos...).

La misión la cumplí con creces, puesto que encontré 6 pares de pantalones que, además de caberme y/o quedarme holgados, no resultaban anticuados y eran aprovechable. A 20 euros por vaquero, eso supone un ahorro de 120 euros, que viene a ser casi mi presupuesto mensual para comida, que no es poco. Esa misión vino acompañada de un zafarrancho de limpieza general de armarios.


En total creo que llevé al punto de reciclado de ropa unas ocho bolsas de basura, una o dos de zapatos y dos de bolsos. Cosas que no me pongo porque no me sirven, ya no me gustan -mis gustos varían como la luna-, están anticuadas, etc. Espero que alguien les pueda dar alguna utilidad o que, como yo, puedan "tunear" aquello que les apetezca: he convertido, con la ayuda de mi madre, una falda larga en una corta y unos pantalones de pata ancha en unos pitillo. No sé como quedará, pero mientras vamos haciendo pruebas.

Y en fin, esto es lo que pasa cuando me propongo hacer "un poco" de limpieza. Os juro que había camisetas de cuando hacía 3º de ESO (haced cuentas), que es el curso en el que están algunos de mis alumnos... Por favor... Renovarse o morir.

domingo, 29 de abril de 2012

Sin novedad en el frente.

Llevo ya mucho tiempo sin escribir, no por falta de ganas ni de ideas, y debo decir que tampoco he andado falta de tiempo. Lo que sí que me abandonó fue la eficiencia a la hora de escribir. Nada tenía sentido, así que os ahorré leer cosas inconexas y con poco sentido. Bueno, esto no... xD Jejejeje.

Fue una semana más o menos aceptable. Hubiera matado a 3º C en los último 15 minutos de la clase de última hora del jueves, pero me contuve. 3º D ha estado de viaje de estudios y los nenes que quedaron se portaron excepcionalmente bien. Los de 2º cada vez me gustan más y los primeritos son un amor. No me puedo quejar.

El viernes dejé la casita menorquina recogida y me fui al aeropuerto para empezar mi puente. El aeropuerto de Menorca los viernes y domingos parece el cartel de "La fuga del interino" (molaría hacer una peli), y más si hay un puente por delante. Aquello fue el despiporre. Me encontré a mi PT de 3º y como a mí no me gusta hablar (ironic mode on) estuvimos ahí un buen ratillo dándole a la sin hueso. Después me topé con un compañero del centro y con otros dos del IES de delante, con los que a veces salgo de fiesta. Aquello fue el despiporre. En el avión conocí a una maestra de Manacor que trabaja en Mahón y se llama como yo. El viaje se me pasó rapidísimo (de acuerdo, 20 minutos no pueden pasar muy despacio...) y, como podéis deducir, ni por asomo se me ocurrió corregir ningún examen.

Del aeropuerto de Palma me dirigí a la parada del bus, y de ahí a la estación de tren. En el tren, durante 40 minutos, sí que me dio por hacer algo, más que nada por aburrimiento. Aprueban los de siempre más dos o tres que han cobrado conciencia. Suspenden los de siempre menos esos dos o tres. Ni dándoles una batería preguntas del examen y una hora para que se las preparen en clase y resuelvan dudas son capaces de estudiar... Si es que...

Empecé la noche en mi casa haciendo limpieza de cosas viejas, pero eso da para otro post. No os digo más que lo siguiente:

MAMÁ.- A ver si tiras todos esos cachivaches de ahí arriba.
YO.- Antes tiro toda la ropa que tirar un libro del cole.

Y tiré toda la ropa. Ya os contaré.