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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un buen momento para plantearse ayudar

Yo no soy muy amiga de grandes maratones solidarios ni de galas benéficas. Creo más en el trabajo reglado y estructurado en pro de un objetivo (pese a que considero que cualquier iniciativa es loable y digna de recibir todo nuestro apoyo). Siempre he pensado que "zapatero, a tus zapatos", así que si los docentes lleváramos las riendas de la educación, los médicos y enfermeros las de sanidad, los jueces y fiscales las de justicia, los ingenieros las de fomento y así sucesivamente, tal vez, y sólo tal vez, las cosas nos irían mucho mejor.

Hace poco más de un mes recibí una emotiva llamada de Médicos Sin Fronteras. En ella preguntaban por la persona que mandaba periódicamente SMS de colaboración. Me quedé perpleja cuando el operador me indicó en qué campañas había colaborado a través de algo tan simple como un mensaje de texto. ¡Hasta nos echamos unas risas! A parte de comentar cómo -de mal- está el mundo, me encomió a colaborar con ellos de una manera más significativa. Mi intención era hacer un donativo puntual, pero cambié de opinión y me hice socia por la simbólica cantidad de 6 euros al mes, que en mi economía de profe interina a media jornada no se nota mucho. Os parecerá poco, pero por poco que sea, yo creo que algo es.

Lo importante no radica en la cantidad, sino en el hecho. Me consta que muchas de mis amigas -y amigos- colaboran con ONGs de comercio justo, educativas, sanitarias, con el banco de alimentos, con comedores sociales... Incluso algunas -y algunos- han hecho los bártulos y han partido a lugares como Guatemala, Perú o Kenia. Si queréis colaborar con pequeños gestos y ahora no se os ocurre ninguno, pasad por este post de Women on Blog.

Si no sabéis qué regalarle a algún familiar o amigo, queréis ser solidarios en un amigo invisible o, simplemente, queréis sentiros realizados con un pequeño gesto, haceros socios de una ONG. ¿Que no lo veis claro? Conocedlas, leed sus páginas web, mirad cómo trabajan y qué tipo de labor desempeñan. Seguro que hay alguna con la que os sintáis identificados. En mi caso, me he decantado por Médicos Sin Fronteras, pese a que hay muchas otras con las que me apetecería colaborar -aunque mi ajustada economía no me permite llegar a todo-.

Mi carné de socia

¿Por qué Médicos Sin Fronteras?

1. En primer lugar me decanté por una colaboración más comprometida con ellos porque siempre que hacían campañas publicitarias pidiendo nuestra ayuda frente a alguna epidemia o emergencia humanitaria colaboraba con ellos mandando un SMS.

2. Acuden donde es preciso, sin implicaciones políticas.

3. Las personas que trabajan con ellos lo hacen contratadas para un cierto período de tiempo, lo que les da estabilidad y protección. Aunque considero que el voluntariado es muy valioso, ante ciertas situaciones es preferible la actuación de profesionales formados que desempeñen su labor de una manera más o menos extendida en el tiempo.

4. Porque creo que la sanidad es universal, y considero que cada uno debe tener derecho a ella plenamente en su lugar de origen y, desgraciadamente, también en el lugar en el que se haya tenido que refugiar huyendo de una guerra.

5. Porque muestran sus cuentas.

6. Porque no funcionan con donaciones materiales. Aunque os parezca contradictorio, sí, lo considero un punto a favor. Ellos adquieren lo que precisan para cada una de sus misiones, de este modo se aseguran de amortizar todo el material y de que éste se adapta plenamente a sus necesidades.

7. Porque en España también muere gente de tuberculosis, de sarampión o de varicela bien por no estar correctamente inmunizados con vacunación, bien por falta de atención sanitaria. Sólo con una buena salud se puede comenzar una nueva vida o se puede retomar la que parecía haberse perdido.

8. Porque es una organización que tiene sede en muchísimos países.

9. Porque tal vez mañana seamos nosotros quienes precisemos ayuda humanitaria.

10. Porque me hace feliz.

MSF en Twitter - @MSF_espana

¡Por unas Navidades responsables y solidarias!


lunes, 17 de noviembre de 2014

La media jornada

Como muchos ya sabréis, este año me han adjudicado una vacante de media jornada. Lo mejor de todo es que me quedo en Mallorca, en casa, que me han compactado el horario al máximo y que tengo tranquilidad y estabilidad hasta el 31 de agosto de 2015. Sin embargo, no todo es tan bonito. Si bien es cierto que media jornada también implica la mitad del trabajo (a lo largo del curso, porque a principio de curso se pringa igual) y la mitad de alumnos de los que encargarte, lo más negro de la media jornada es la mitad del sueldo. (NOTA: expertos en pragmática, no es que sea redundante, es que quiero remarcar el concepto MEDIA JORNADA por si a alguien no le había quedado claro; cualquier indicio de falta de léxico por mi parte a ciertas horas del día/la noche/la madrugada es sólo eso: un indicio). 

Volvamos a la media jornada. Mi objetivo de hoy es haceros una lista de pros y contras de la misma, a la que podréis añadir todo lo que os venga en gana en los comentarios, si os apetece. Lo hago a modo de lista no sólo porque sea más cómodo y más grafico, sino porque me encantan las listas. Me he hecho adicta a ellas cual fashion victim estadounidense. Por cierto, no viene a cuento, pero os comento que en El Corte Inglés de Jaime III tienen los libros al lado de los zapatos, y eso, amigas, es amor absoluto. Lo meto aquí en medio como si tal cosa porque sé que no podíais vivir sin este dato. :D 

PROS DE LA MEDIA JORNADA:
  • La mitad del trabajo.
  • El porrón de tiempo libre para hacer otras cosas.
  • Las ganas con que vas a trabajar, puesto que no estás agotado/-a.
  • La mejora de salud, puesto que puedes descansar más. 
  • La estabilidad -sólo en el caso de que se trate de una vacante; una sustitución de media jornada es una putada, básicamente, así, con todas las letras y sin tachar-. 
  • Das envidia a tus compañeros -al menos en mi caso, porque son buena gente, seguro que otros habrá que me deseen una muerte lenta y dolorosa, jajajaja.-
  • Tienes tiempo para cocinar y realizar tareas creativas. 
  • La casa está más limpia (en teoría). 

CONTRAS DE LA MEDIA JORNADA:
  • La mitad del sueldo. 
  • Tener que recortar los gastos en ropa y calzado (según mi chico, esto es una ventaja, aunque aún no hemos llegado a un acuerdo sobre ello). 
  • Todo el tiempo libre que te queda, en caso de que no te lo sepas administrar o de que no busques actividades productivas para ocuparlo. Dormir es una buena actividad. :D 
  • ¿Os he hablado ya del sueldo?
  • Reducción de las opciones de ocio: Seleccionas más y mejor los actos a los que asistes, y primas aquellos de mejor calidad y/o de entrada gratuita, aunque no necesariamente. 
  • Cambias el gimnasio por la calle. No, no es que me haya metido a puta, es que voy a caminar. Bueno, debería ir a caminar, y a correr, pero de momento me estoy mentalizando con esto
  • Tienes DEMASIADO tiempo para cocinar, con lo que te comes las guarrerías deliciosas que preparas y luego engordas. En este punto: revisar ítem anterior. 
  • Tu casa está hecha una mierda hasta que tiene que venir alguien. En ese momento te pones a limpiar cual camarera de pisos estresada en plena temporada alta. 
  • Procrastinas demasiado, luego escribes posts en el blog. 

¿No sabes qué es la procrastinación? Mira este vídeo:


miércoles, 28 de mayo de 2014

I'm trying not to give up!

Ante todo y sobre todo, y después de oír atentamente la charla sobre seguridad y responsabilidad en la red que nos ofreció el CNP en el cole, quiero dejar muy claro que "soy responsable de lo que yo escribo, no de lo tú que entiendes". A través de este blog es como consigo mantener la poquita salud mental que me queda. Nunca he difamado a nadie (bueno, a Wert y a otros políticos sí, para qué negarlo, y además sé que os gusta), ni he dicho mentiras (no soy tan lista para poderlas mantener), ni he cometido ilegalidades electrónicas, por llamarlas así. Entiendo que haya personas que no compartan mi punto de vista o que no sean capaces de respetar no sólo una postura diferente a la suya, sino tampoco una situación personal divergente. Si alguien se ha dado por aludido, a parte de que no es mi problema, sino el suyo, le sugiero que no siga leyendo.

Hoy os voy a hablar de mí, de cómo me siento, de mis circunstancias y de por qué llevaba tanto tiempo sin escribir en el blog.

Como bien sabéis, los profesores somos unos parásitos sociales que cobramos un pastizal del gobierno y tenemos tres meses de vacaciones al año. Por todo ello mi situación actual es la siguiente:


  • Un horario irregular que me impide cualquier rutina. 
  • Un cansancio físico y mental producto de seis meses intensísimos con 6 o 7 niveles diferentes (con todo lo que ello supone). 
  • Dolores de cabeza insufribles (jamás había tenido estas cefaleas tan acusadas, nunca). 
  • Tensión extremadamente baja. 
  • Agotamiento físico y dolor de articulaciones (debilidad).
  • Trastornos del sueño. 
  • Somnolencia excesiva. 
  • Menstruaciones irregulares. 
  • Trastornos alimentarios. 
  • Falta de concentración. 
  • Torpeza. 
  • Apatía. 
  • Poca iniciativa para la interacción social.
  • Descuido del entorno personal (me cuesta mantener limpia la casa, mucho, y no es broma). 

Todos estos son factores reales, empíricos, no me los invento (¡ojalá!), están ahí, incordiándome, impidiéndome hacer vida normal. El detonante de este estado es mi trabajo, y no la parte docente, sino digamos la parte administrativa. Otro hecho objetivo. 



Y vosotros me diréis: ¿Por qué no te pillas una baja? Pues muy fácil, yo os lo contesto. No pido la baja por diferentes motivos:
  • En primer lugar, porque el problema no es docente, 
  • y por ello mis alumnos no se merecen dejar de aprender ni perder clases. 
  • En segundo lugar, porque putearía, y mucho, a mis compañeras, quienes tendrían que cubrirme. 
  • Además, gracias al fabuloso gobierno de turno, económicamente no me puedo permitir una baja. Supondría un severo menoscabo a mi ya de por sí maltrecha economía. 
  • Finalmente, no creo que una baja, en mi caso, sea la solución. Rendirse es de cobardes, aunque reconozco que a veces la cobardía es el mejor de los caminos: una retirada a tiempo es siempre una victoria. 
Diréis que soy una pupas y una quejica, pero a fin de cuentas me quejo en MI blog, en MI Facebook o en MI Twitter. Si alguien no quiere leer MIS lamentos no tiene más que no entrar en MI blog ni en MI muro (¡cotillas!). Además, afortunadamente, algunos de vosotros sois MIS amigos y gracias a vosotros consigo mantener MI salud y MI ánimo en un estado aceptable para poder sobrellevar el día a día, y por eso, sólo por eso, que no es poco, os merecéis todo el oro del mundo (que desgraciadamente no es mío) y todos MIS besos y MIS abrazos y MIS mejores deseos para vuestra vida, vuestro trabajo y todo lo que os propongáis. 

martes, 6 de mayo de 2014

El delito de estudiar

En los últimos días nos han llegado noticias del secuestro de más de 200 niñas en Nigeria (para más información, pincha aquí). Si los secuestros en sí ya son un acto deleznable, éste lo es aún más por todas sus implicaciones:

  • Se trata sólo de mujeres, chicas jóvenes. 
  • Las raptaron de la escuela donde estudiaban. 
  • En su mayoría provienen de familias humildes que han sabido ver en la educación de sus hijas una manera para que éstas prosperen. 
  • Los captores son un grupo islamista de los más extremados. 
  • Las han secuestrado porque consideran que las mujeres no deben acceder a la formación.
  • Según han relatado varias de ellas que han logrado escapar (y como ya habíamos imaginado), son violadas sistemáticamente varias veces al día.
  • Las autoridades no saben -o no quieren- empezar a buscar y a rescatar a las muchachas. 
No voy a entrar a valorar la crueldad de estos actos, que todos podemos juzgar a simple vista, pero creo que puedo aseverar que esto en un colegio masculino no hubiera ocurrido (y su hubiera pasado, las fuerzas del orden ya hubieran acudido a rescatar a los afectados). 

A la imposibilidad de estudiar que tienen muchos jóvenes -tanto en países subdesarrollados como aquí en España, que nos obstinamos en llamar "primer mundo"- se le une el hecho de ser mujer. ¿Qué falta han cometido estas muchachas para ser objetivo de sus secuestradores? Pues dos delitos muy graves: ser mujer y querer estudiar. 

Por mucho que las consigan liberar (si es que aún viven), esta experiencia vivirá con ellas el resto de sus días y las marcará para siempre. ¿Qué hacen los estados para impedir estas situaciones? Y no hablo sólo de Nigeria, hablo también del caso de Malala o, si lo preferís, de las matanzas en los institutos de Estados Unidos. ¿Qué hacen los gobiernos? Yo os lo diré: NADA. Bueno, en el caso del "primer mundo" se llenan la boca hablando de homenajes y prevención y bla, bla, bla... No sé qué es peor, el no hacer nada o la hipocresía que muchos gobernantes muestran. 

jueves, 10 de abril de 2014

Me llena de orgullo y satisfacción...

Me llena de orgullo y satisfacción el buen resultado de mis alumnos en las pruebas de acceso a la universidad. :D

Unos se presentaban sólo de comunes, otros de todo, unos a mayores de 25 años, otros a mayores de 45... La cosa es que la media de Lengua Castellana ronda el 7 o el 7'5 y, si bien las notas de Comentario de Textos son inferiores, sólo me han suspendido 3 alumnos, y aún así, a todos les ha bastado la nota para hacer media. ¡Estoy más feliz que una perdiz! Y no sólo por ellos, también por mí.

Me perdonaréis este acto de egolatría, pero es que es la primera vez que siendo profesora de comentario de textos he tenido varios 7 y 8... No uno, no, ¡varios! También es la primera vez que esta asignatura no es tan "ogro" y permite a más gente obtener una media decente de las materias comunes. Haber conseguido que mis alumnos sean capaces de sacar estas notazas me abruma, ¡es algo sensacional! :D

A ver si esta suerte se contagia a mis macho-monsters del curso de preparación para las pruebas de acceso a CF de Grado Superior, de los cuales, por cierto, soy tutora. Espero que aquí no se cumpla el dicho de "En casa del herrero, cuchillo de palo", porque si no, apañados vamos... Les quedan 2 semanitas más las vacaciones,  casi un mes para perfeccionar sus habilidades, ¡seguro que lo consiguen!

Y sí, éste es un post de autopromoción, ¡porque yo lo valgo! :D

miércoles, 2 de abril de 2014

Adaptaciones curriculares en la enseñanza de adultos

Hoy os voy a pedir vuestro consejo y vuestro criterio profesional. Os pongo en antecedentes: En la enseñanza de adultos sólo podemos hacer ACIs NO-Significativas (toda la ESPA ya es una adaptación de último recurso para poder titular, por decirlo de alguna manera).

A fin de mejorar la actuación como equipo me he medio ofrecido a explicar qué son los transtornos más frecuentes con los que nos encontramos y qué cuatro cosas básicas podemos hacer para elaborar las adaptaciones y facilitar el aprendizaje a los alumnos. Como en 12 o 15 minutos que voy a tener para exponerlo todo no me va a dar tiempo de nada, he elaborado este pequeño dossier (lo he hecho, de manera gráfica, como si se dirigiera a un disléxico: letra sassoon 12, interlineado 1'5, apartados delimitados por colores, recuadros, listas, etc. y sí, ya sé que también hay otras maneras de hacerlo, pero hijos, ¡hay que elegir una!).

En el dossier hay diferentes apartados y en él no me baso en mi criterio, sino en fuentes fundamentadas y fiables, así como en mi material de estudio, o sea, que esas cosas no me las invento yo, sino que hay gente mucho más lista que yo -eso tampoco es muy difícil- que se ha preocupado por estudiar estas DEA. Yo sólo lo he resumido y esquematizado "a mi manera", como Frank Sinatra.

Lo dicho. Vuestra opinión será más que bien recibida.

domingo, 2 de febrero de 2014

Como Antonio Gala, "Ahora hablaré de mí".

Hoy ha sido uno de esos días para mí. Un domingo de los de hacer lo que a uno le da la gana. Ayer me quedé sopa en el sofá, pero muy sopa, y para cuando me di cuenta ya eran las 8 de la mañana. Shit. Bueno, no ha sido del todo malo. Me he levantado y he desayunado. A continuación, como no sabía qué hacer pero quería permanecer calentita junto a la mesa camilla, retomé el libro con el que me dormí plácidamente la noche anterior. Llevaba mucho tiempo sin leer. Sin leer a gusto. Sin leer imaginándome los lugares y los personajes, sin leer despacito, esa lectura en la que puedes volver atrás cuando quieres para volver a gozar una y otra vez de ese párrafo tan hermoso. Hoy también me he dado cuenta de que cada vez más voy necesitando las gafas para mis tareas del día a día.

Últimamente he estado bastante pachucha, tanto físicamente como de ánimo, así que no he entrado mucho al blog. El hecho de que en el 95% de las veces que lo intento mi ordenador no arranque tampoco ayuda. Cuando se llega a la saturación mental lo más importante es no alcanzar el "punto de no retorno". El estrés en muchos casos es el precursor de enfermedades muchísimo más graves, tanto físicas como mentales, así que me he hecho el firme propósito de decir lo que realmente pienso en el momento en el que lo pienso (puesto que los demás hacen lo mismo sin importarles las consecuencias). Ha llegado el momento de pensar en mí, y si alguien lo quiere llamar así, ha llegado el momento de ser egoísta. Que nadie se lo tome a mal, es pura cuestión de supervivencia. Y si alguien pensaba que ya digo TODO lo que pienso, jamás se había equivocado tanto.

Dentro de ese propósito entra el poner mi salud por delante (incluso -y sobre todo- por delante de la de los demás -ya sabéis, eso de la supervivencia-), no dedicar al trabajo más de las 37'5 horas que me pagan, ser más maleni y hacer cupcakes y cositas molonas de estas que engordan con sólo mirarlas, coser y bordar más y acabar esas toallas que empecé en Ibiza y se me están eternizando, intentar no hacer rabiar a mi madre (sólo intentarlo), decirle a mi churri que lo quiero mucho una media de cinco veces al día :D, pasar más tiempo con las amigas e ir más al gimnasio, que mola mucho y sirve para quemar todas esas boniteces gastronómicas que tengo en mente cocinar.

Hoy, de momento, he empezado a funcionar por "arranques": he puesto una lavadora, he desmontado la campana extractora, la he limpiado y la he dejado como los chorros del oro, y encima he arreglado la lucecita interior y tengo una cocina vintage aún más cuca. Además, estoy leyendo Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda. La lectura, combinada con la manicura, es un gran pasatiempo. No os digo cómo tenía las uñas de débiles y astilladas, pero ahora al menos parecen las de una señorita. Las de una señorita que ha regresado a sus buenos hábitos lectores y va a mandar a todo el mundo a la porra cuando le venga en gana. :D

Y por cierto, to whom it may concern: las actas de las RED las hacen los tutores, no el miembro más joven del equipo. (Y aquí voy a ahorrarme una blasfemia, porque si una no es fina, al menos tiene que parecerlo).

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Bonus: Casi todos mis alumnos de este primer cuatrimestre han aprobado y, además, muchos de ellos ha sacado notazas. Quieras que no, esto alegra. Tener más de 10.000 visitas en Slideshare y porrocientas descargas de mis materiales, también. Saber que mi mami se va a Tenerife a ver a la familia y que mi churri-love viene a verme el fin de semana que viene, pues también, para qué nos vamos a enganar. :D

jueves, 12 de diciembre de 2013

¡Últimas noticias!

Sí, people de estos lares... He andado un poco perdida, pero la razón no ha sido otra que la edición de la revista que han elaborado los alumnos del CEPA Joan Mir i Mir. Aquí tenéis su obra. Merece la pena que la leáis, porque han hecho unos trabajos preciosos.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Sentirse estúpida

¿No os habéis sentido alguna vez profundamente estúpidos? Esto es precisamente lo que he sentido hace un rato cuando, viendo la tele, me he sentido profundamente estúpida y se ha despertado en mí la necesidad de no formar parte de la masa que recibe lo que vomitan los diferentes canales y ponerme a leer de inmediato.

La verdad es que llevaba un tiempo sin leer "de verdad", y como que una se queda mucho mejor después de un ratito frente a un libro. Así que ya sabéis la receta contra la ignorancia: libros. Y no, el de Belén Esteban no vale.


lunes, 11 de noviembre de 2013

El mejor de los despertares

Cuando eres profe asumes que gustarás a unos y disgustarás a otros. Unos te adorarán y otros te odiaran. Unos te recordarán y para otros pasarás sin pena ni gloria. Esta mañana me he encontrado este e-mail en mi bandeja de entrada; es de una ex alumna de Ibiza a la que quiero mucho y de la que hablo muchas veces. Leedlo y juzgad vosotros mismos, porque creo que sobran las palabras.


"Bueno, como sé que si te escribo por el blog muchas compañeros se me echaran encima (que si pelota, que si ojito derecho de la profe o cualquier chorrada que se pueda considerar de tus chiquimonster jajaja), ¿Cómo te va todo?
Por lo que veo por el blog (aunque mucho tiempo de mirarlo no tengo, la verdad) estás bien, todavía no has estrellado el coche jajajaja. En clase, entre compañeros, y sobretodo J. R. (tu mejor alumno creo recordar jajaja) nos acordamos de ti, bonitos recuerdos la verdad...
Te envío un saludo y un abrazo virtual (pero no un abrazo de esos de pederastas de red y cosas de esas jajaja)."

Por ti, querida chiquimonster, por ti y por todas las maravillas que son como tú vale la pena ser profesora. Siempre estaréis en mi corazón y, cuando piense en vosotros, así, de soslayo, se me dibujará en los labios una leve sonrisa de añoranza. Esa sonrisa es el motor que nos empuja en los peores momentos, cuando una clase se nos rebota o cuando alguien nos cuestiona. Esa sonrisa hace que sigamos siendo profes.

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Por cierto, Maricuqui mía, después de hacerme llorar en buena mañana de lunes creo que debías salir en el blog. ¡Y como protagonista! Ah, se me olvidaba... ¡Ya tengo el carné! :D

sábado, 23 de febrero de 2013

Hoy no voy a escribir mucho. Llevo mucho tiempo pensando en escribir varios posts sobre adolescencia y obesidad, pero aún no me he decidido a ello porque estoy intentando suavizarlos, eliminar mis emociones, hacerlos más objetivos... Vamos, que estoy intentando no salpicar a nadie con la sangre que... NOOOO, que me he propuesto ser civilizada y no matar a nadie. Lo que pretendo es hacer una pequeña introspección para después llevar a cabo un análisis de la realidad, intentar hacer llegar a otros alumnos, padres y profesores qué se siente al ser un adolescente con sobrepeso u obesidad, explicaros qué pueden pensar y por qué reaccionan de determinadas maneras en algunos casos. Aún así, hoy me he propuesto no extenderme; puesto que el tema requiere análisis y reflexión, hoy sólo os voy a dejar con una imagen que he encontrado en Facebook para que todos podamos reflexionar.


 

martes, 27 de noviembre de 2012

Todo lo que podría haber sido (y no fui)

Podría haber sido médica o enfermera, pero soy muy mala en física y matemáticas, y no me hubiera sacado el bachillerato ni a tiros. Podría haber estudiado derecho y estaría trabajando de mil y una cosas, pero no tengo capacidad memorística. Podría haber sido costurera, pero también me gustaba estudiar. Podría haber sido pianista, pero tengo las manos extremadamente pequeñas y a duras penas abarcaba una escala con la palma extendida. Podría haberme casado y tener churumbeles, pero soy un poco antisocial y no tolero que se vulnere mi independencia. Podría... Podría haber sido o hecho mil cosas, pero no. Soy lo que soy y soy quien soy.

Soy profesora de lengua castellana y actualmente los "ajustes" económicos del gobierno no me permiten ejercer. ¿Pero sabéis qué? Me da igual. No volvería ni un paso atrás. No cambiaría mi formación ni mis elecciones por nada. Estoy orgullosa de lo que soy, de lo que hago. Me queda mucho camino por recorrer, ojalá que sea mucho, pero de momento "je ne regrette rien".

Y todo esto, porque os quiero regalar una de mis canciones favoritas. Una canción que me da fuerzas, un himno a la personalidad y al aprendizaje vital. Con todos ustedes: Edith Piaf.


viernes, 23 de noviembre de 2012

¿Qué hacen las profes en su tiempo libre?

Si a los alumnos ya les encanta preguntar a los profesores acerca de su vida privada, esta pregunta ya es el colmo. No entienden que "leer" sea un pasatiempo, o que "estudiar" y hacer cursos de formación también lo sea. Eso, básicamente, no lo pueden concebir. Os lo voy a poner por escenas, que así es más fácil.


ESCENA 1: Sales de marcha y te encuentras con tus chiquimonsters.

¡Horror! Tú intentas ir toda mona y conservar la poca dignidad que te queda a las 3 de la madrugada con el rímel corrido y allí están ellos, con cara de asco, de incredulidad, acechando, llamándote "vieja" a gritos con la mirada. Allí están tus monstruitos de 15 años -que se creen muy mayores- que encima te recriminan que vayas a los mismos sitios a los que van ellos.

Así serían las fiestas de fin de curso si esto fuera EEUU, pero como no lo es, menos glamour, más chonismo y un poco de botellón, ¿no?
Excuse me????? Resulta que yo voy ahí todos los fines de semana y oh! Hoy es el día de fin de trimestre y mis chiquimonsters se agrupan en manada para ir a celebrar que van a estar unos dias (o meses) sin clases. ¿En qué cabeza cabe que una nena de 15 años ande suelta a esas horas de la madrugada? Bueno, yo ahí ya no entro, pero no me digáis que no es una situación un tanto incómoda. Más incomoda es aún la situación de recordárselo a nuestros jueces/elementos subversivos/alumnos en clase cuando te dicen: "Profe, te vi de marcha". Y tú sonríes, sonríes para no matarlos, porque en el fondo los quieres, aunque sea muy en el fondo.


ESCENA 2: La piscina.

Eres la profe novatilla en prácticas en el instituto de tu pueblo y, para mantener la salud, sueles ir con asiduidad a la piscina, donde pasas desapercibida. Pasas desapercibida hasta que te empiezan a conocer y empiezan a analizar cada pelo, cada michelín y cada gramo de grasa y celulitis de tu cuerpo. Del atuendo "barbie/choni deportista acuática" ni hablamos.

El vestuario de la piscina, ese gran sitio...

Ahí te debates tú, entre tu dignidad y el cloro de la piscina, entre una pulmonía o salir corriendo en pleno mes de enero. Y una, que además de ser profesional lo tiene que aparentar, hace acopio de la poca dignidad que le queda al estar en paños menores, hace como que tiene el cuerpo escultural de Bar Reffaelli, y se va para la ducha a darse una sesión de spa de cloro mezclado con champú del Mercadona, en el mejor de los casos será Pantenne. Una vez duchada, intentas secarte y vestirte procurando parecer lo menos ridícula posible y oh! Hay que pelearse con el secador. Esa máquina del demonio no funciona y fuera hace un frío glacial. No pasa nada. Te peinas y te quitas los enredos intentando no llorar y sales con la frente bien alta. Hasta que en clase te sueltan: "Profe, te vi en la piscina."


ESCENA 3: Los probadores de Stradivarius.

Se ha abierto un Stradivarius nuevo en la ciudad (o pueblo, porque el tamaño es relativo) y es como un centro de peregrinación. Todas acudimos a la tienda de moda ávidas de nuevos modelitos o de un básico para nuestro armario. Todas: de cualquier edad, tamaño, raza, clase o condición. Todas. Y ahí, cuando ya has ojeado lo que hay y has seleccionado algunas prendas que te quieres probar para decidir si te las compras, cuando has entrado en el probador y te peleas con la puñetera cortinita para no enseñar más culo del que tienes, ahí oyes unas voces que te resultan familiares...

Son ellas. También han acudido en manada a la llamada del capitalismo. Y ahí estás tú, sola -porque justo ese día se te ocurre salir sola de compras-, indefensa, sin depilar y con medio culo al aire, una vez más, intentando conservar tu dignidad. Tienes que salir del probador para tener una imagen general de la prenda, así que procuras salir "un poco mona".

Ahí están, te han visto y te analizan. Pero ¡oh, sorpresa! Parece que tienen buenas intenciones, son las chiquimonsters que se han ido convirtiendo en personas adorables a lo largo del curso (porque desengañémonos, esa es nuestra misión y el objetivo último de la educación). Os reproduzco el diálogo, que se explica solo:

- ¡Hola, profe!
+ (Con cara de circunstancias) Hola chicas. ¿Qué tal? (Craso error, ¡no les des conversación!)
- Bien, aquí, comprando, veo que tú también.
+ Sí, hija, las profes también nos vestimos. (Casualmente una de ellas ha cogido los mismos pantalones que tú y se los está probando).
- Profe, eso no te sienta bien, pero esto otro te queda superbien.

Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.

+ Gracias, supongo-
- Oye, profe, ¿no has visto esa chaqueta? ¡Seguro que te quedaría genial! Oye, Fulanita, vete a buscarle una chaqueta a la profe.

Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.

- Anda, profe, ¡pruébatela!
+ No sé, no sé. (Al menos han tenido la delicadeza de traerme mi talla)

Y ahí estás tú, probándote lo que te han seleccionado tus alumnas para que combine con lo que has elegido tú. El mundo al revés.

La cosa era más o menos así, pero sin tanto glamour.

- Jo, profe, qué guapa vas, te sienta superbien,  es superchula, te hace muy alegre.

Ahí sospechas y no sabes si te la están colando o lo dicen de corazón, porque en el fondo, muy en el fondo, tienen uno. Y ahí estás tú, en pleno mes de mayo, sucumbiendo a los halagos de tus chiquimonsters femeninas en pleno proceso de evolución de niña a mujer, como diría Julio Iglesias. Y te compras todo lo que ellas te han traído, y no sabes si lo has hecho por quedar bien, por los halagos, o porque en el fondo las prendas te gustaban. Eso sí, hasta pasar el juicio de otra amiga profe no le quité la etiqueta a nada y guardé el tique de caja como oro en paño. Por si las moscas.

Yo, en clase. Jajajaja, ¡qué es broma! Aunque daría el pego, ¿no?
La semana siguiente en clase resuenan los ecos de dulces vocecitas femeninas adolescentes:

- Profe, mira, ¡llevamos los mismos zapatos!
- Profe, mira, ¡llevamos los mismos pantalones!
- Profe, mira, ¡llevamos la misma chaqueta!

Y no sabes si todo eso es producto de la globalización y del capitalismo o de que, muy en el fondo, eres un modelo para ellas. No muy positivo, pero modelo a fin de cuentas.


Este post va dedicado a Jessy, avida lectora del blog y amiga, quien con un estado suyo en FB ha sido hoy mi inspiración. ¡Dulces monstruitos a los que se les perdona todo!

¿Cuáles son vuestros "encontronazos" más sonados con vuestros chiquimonsters? ¿Alguna anécdota?


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tres mamás

Hace unas semanas tuve el placer de conocer a tres mamás profundamente involucradas en el aprendizaje de sus hijos. Eran tres chicas jóvenes de Manacor con un elemento en común: sus hijos o hijas tenían una dificultad específica de aprendizaje. 

No entraré aquí a explicaros cada uno de los casos, en primer lugar porque iría en contra de la ley de protección de datos y la ley del menor, y en segundo porque es irrelevante. Lo que realmente me impactó de ellas era su preocupación por cómo educaban a sus hijos en casa y por cómo éstos eran tratados en el colegio. Ellas buscaban formación e información. Buscaban alguna respuesta dentro del oscuro y vasto mundo de la educación y, en concreto, de la atención a la diversidad. 

Escuchaban atentas todas las ponencias, por aburridas que fueran, y tomaban notas, y cogían ideas, y miraban con cara de aprobación o de rechazo, puesto que nadie mejor que ellas saben lo que sus hijos necesitan. Yo creo que son el tipo de mamás que me gustaría tener en mi tutoría: familias que colaboran, trabajan con el centro en la misma dirección y ayudan a que sus hijos no sólo aprendan, sino a que evolucionen como personas. Son familias que educan, para que la escuela sólo tenga que encargarse de la formación académica. Y de educar también, claro está, pero cuando eso viene de casa, se nota. Una va más relajada, más tranquila, más a gusto. Son como las familias de mi 2º D del curso pasado: ¡maravillosas! No tengo queja de ninguna de ellas, todas, las 21, me respondieron siempre con inmediatez y con un tono cooperante. ¡La gloria educativa en cuestión de familias! Y no exagero. 

Volviendo a las tres mamás, una de las cosas que más me llamaron la atención de ellas fue su generosidad y el cariño que rezumaban. Sin conocerme me ofrecieron agua cuando estaba sedienta y se lamentaron de mi situación y la de una compañera por estar en paro, cuando faltan tantos profesionales en los centros. Hablé muchísimo con ellas e intercambiamos correos electrónicos. ¡Fueron tan majas que hasta me invitaron a comer! 

No negaré que me sentí un poco avergonzada por la invitación, pero estoy segura que pronto podré devolverles esa cortesía de una manera que ellas puedan apreciar: con materiales especificos, con enlaces a webs... y, por qué no, ¡con una de mis recetas! Un día me acercaré a verlas y las invitaré a tomar algo. Simplemente porque necesitan a alguien que las escuche y que les sirva de desahogo. Simplemente porque necesitan que les digan que lo están haciendo genial y que sus hijos en un futuro se lo agradecerán. Simplemente porque se lo merecen. Simplemente porque son fabulosas. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

De la oratoria: entender y tratar el TDAH y motivar al alumnado

De acuerdo, este título carece completamente de sentido -a primera vista- y es un poco ambiguo. Hace dos semanas tuve el placer de escuchar dos fabulosas conferencias. No sólo eran fabulosas por su temática, sino también por el dominio de la oratoria de los ponentes. No se limitaban a leer o a presentar estudios, ni siquiera a hacer reflexiones con ciertos toques de humor. No. Ellos interactuaban con el auditorio, y lo hacían de una manera tan emotiva, tan profunda, tan hermosa, tan expresiva, que al final los aplausos parecían no cesar.

La primera conferencia la presentó Javier Bahón* e iba sobre cómo motivar al profesorado para que éste a su vez pueda motivar a los alumnos. Parece una chorrada, pero es obvio que si alguien no está feliz con lo que hace difícilmente va a contagiar entusiasmo por lo que hace o por lo que enseña. Así de claro. Si estás amargado sólo conseguirás amargar a los alumnos, y esto os lo digo por propia experiencia. Os aseguro que cuando llego (mejor dicho, "llegaba") a clase a las 8 de la mañana con energía, sonriente y con ganas de trabajar los alumnos, aunque soñolientos, responden. Cuando entraba en una clase con pocas ganas, todo se desmoronaba automáticamente. Son cosas que el cuerpo no puede controlar, pero se pueden intentar reeducar (aunque a veces es imposible al 100%).

Os volveré a hablar de esta ponencia en otro post que se titulará "No me juzgues", pero sí que quiero remarcar aquí lo importante que es vivir el momento, disfrutar con lo que uno hace, sentirse respaldado por un equipo de profesorado y por un equipo directivo (esto último muy importante), sentirse valorado, no ser víctima de prejuicios, etc.

Ya os hablé en la entrada anterior -sobre lengua y lenguaje- lo importante que es la comunicación en todas sus dimensiones, y es por eso por lo que una de mis premisas para aprobar la optativa de Procesos de Comunicación era sonreír y ser buenos con los compañeros. Alucinaríais de ver el cambio que experimentaron esos alumnos personal y académicamente a lo largo del curso. Pasaron de ser bestias pardas y alumnos con muchas reticencias a trabajar y a convivir y aprender en un entorno tranquilo a ser personitas que eran capaces de autoregularse, de concentrarse, de trabajar y de valorar su esfuerzo y, sobre todo, de pasárselo bien, de reír, de disfrutar, de hacer bromas, de hablar, de preguntar todo tipo de dudas -y me refiero a "todo tipo" de dudas-, de disfrutar de estar juntos y de aprender cosas nuevas sin darse cuenta. ¿Tal vez porque no tenían la presión del examen? Puede ser... Pero os aseguro que aprendieron mil, leyeron libros e hicieron mogollón de trabajos... (los exploté un poco, pero no se daban cuenta, jejejejeje). En definitiva, les apetecía venir a clase (0% absentismo), disfrutaban, eran parte de un colectivo y sabían que si fallaba uno, fallaba todo, porque todos y cada uno eran imprescindibles, un eslabón de una gran cadena de aprendizaje. Me diréis que esto es muy bonito, y sí, lo es, especialmente cuando dos nenas maravillosas te dicen a final de curso que no quieren que te vayas... (Señor Bosch, ¿esto se lo dicen las langostas de Cabrera a las que acosa haciendo submarinismo con dinero público?).

¿Por qué me funcionaba esa clase y otras no? Porque a esa clase yo iba con muchísimas ganas, iba a "jugar" con la lengua, a estar con ellos, a escucharlos, a solucionar problemas, a crear proyectos, a reír, a ver películas y a debatirlas después. Iba motivada, y eso, directa o indirectamente, motivaba a mis chiquimonsters. Más majos ellos... ¡Ay, cuánto los echo de menos!

Otro factor muy importante dentro de la educación -y de la vida en general- que está íntimamente ligado a la motivación es la empatía, ponerse en el lugar del otro, ver con ojos ajenos la misma situación que uno experimenta. En la conferencia sobre TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad) la ponente, Isabel Chávez**, de la Fundación Adana, nos hizo ponernos en el lugar de los alumnos con esa dificultad específica. Puede que imitar a un niño con TDAH nos haga gracia al principio, pero cuando analizamos la situación con frialdad nos damos cuenta de lo frustrados que pueden llegar a sentirse por su "limitación". Nuestra función será, pues, transformar esa limitación en una oportunidad: fomentar sus habilidades y no echar caso de los defectos. Poco a poco las primeras irán ganando terreno a los segundos.

No podemos matar moscas a cañonazos, del mismo modo no podemos tratar a un TDAH como al alumno con Síndrome de Asperger, como al de Altas Capacidades o como al de escolaridad ordinaria. Todos son diferentes y todos precisan atenciones especializadas. Pero por favor, no corramos el riesgo de creer que eso se palía sólo con una unidad didáctica adaptada, no seamos tan simplistas. A veces las mejores adaptaciones son las emocionales: suelen ser las más efectivas y las más duraderas.

Nos hartamos de hablar de competencias básicas, ¿pero acaso no es más importante que nuestros alumnos sean felices y sean "aptos" para la vida en sociedad que el hecho de que aprueben o suspendan, o tengan tal o cual dificultad? A todos los papás de la tutoría del año pasado -tuve la suerte de poder trabajar con 21 familias absolutamente colaboradoras y maravillosas- siempre les decía que si sus hijos eran buenos, cariñosos y les respetaban, no dieran tanta importancia a las notas, que seguro que iban a ser gente de bien y tarde o temprano los resultados llegarían, fueran en forma de notas o en forma de proyectos, trabajos, etc. El "problema" hubiera sido que algunos de mis alumnos hubieran tenido, además de fracaso escolar -en pocos casos-, fracaso familiar y social, algo que, lamentablemente, suele ir unido. Ellos tuvieron la suerte de cara, y la mayoría tuvieron un éxito personal más que suficiente para que éste les reportara éxito académico (y no al revés)***.



*Este vídeo es de otra conferencia, pero es igual de interesante. 
** Cuando acabe esta serie de posts, o cuando tenga tiempo, que viene a ser más o menos lo mismo, os pondré la foto de algunas de las diapositivas que ella presentó. Un montón de ideas fabulosas, por cierto. 
**Por cierto, los que no lograron pasar de curso siguen igual de felices, puesto que todo fue culpa de un amor adolescente... Oh, l'amour! 

martes, 30 de octubre de 2012

Las DEA: los diagnósticos (y los falsos diagnósticos, en los dos sentidos)

Ya hablé de los NESE en el post ¿Qué es un NESE?, que es de lo más leído del blog. Allí expuse mis aventuras y desventuras con los diagnósticos y con los profesionales (y no tan profesionales) que forman parte del Departamento de Orientación. Ahí mismo podéis leer algo básico: tener una dificultad de aprendizaje no implica no poseer otras habilidades que te permitan saltarla, siempre y cuando uno reciba los estímulos y la educación que mejor se adapte a sus características.

Puesto que en esa entrada ya hablé mucho del asunto, no voy a repetirme aquí. Esta entrada sólo sirve para completar aquélla y para poner de manifiesto que tan malo es que un niño con una DEA no reciba las ayudas/adaptaciones necesaria como que se "etiquete" a un niño de disléxico/TDA/TDAH/etc. cuando no lo es. ¿Por qué? Por los siguientes motivos:

1. Los falsos positivos pueden hacer que un niño que no presenta dificultad se crea que la tiene y merme en su capacidad de esfuerzo, vamos: los falsos positivos crean holgazanes y comodones. Ya hablé en el otro post de los papás y orientadores obsesionados en encontrar algo donde no lo hay.

2. El hecho de que haya alumnos catalogados como falsos NESE hace que los que de verdad necesitan las adaptaciones y ayudas no las reciban tanto como debieran.

3. Tener a un alumno con una DEA no diagnosticada/identificada hace que el alumno crezca creyéndose inferior a los demás y con un severo problema de falta de autoestima, rasgo que puede desembocar en problemas de exclusión social de mayor envergadura.

4. Un alumno con una DEA sin identificar no recibe todas las ayudas que (legal, moral y profesionalmente) le corresponderían, y si por "buena voluntad" del profesorado las recibe, tal vez no vayan encaminadas en la dirección correcta.

He intentado resumir todo lo que podría suceder sólo en cuatro puntos, dos sobre los falsos positivos y dos sobre los falsos negativos. Esto es como un test de embarazo: tan malo es creerte embarazada y esperar con ansias un bebé que en realidad no existe como creer que no estás embarazada y que empieces a engordar misteriosamente (y no sea por las napolitanas de chocolate).

Bromas a parte, la profesionalidad y el trabajo preciso es lo que marcarán la diferencia en la educación de un niño o un adolescente en cualquier sentido. Un niño debe adaptarse a la escuela, pero la escuela también debe adaptarse un porquitín al niño, ¿no creéis?

Cuando un profesor vislumbra que puede haber algún trastorno de aprendizaje debe prestar especial atención a ese alumno para descartar o verificar que lo sea. Una vez puesto en marcha el protocolo, éste se debe revisar periódicamente para ver los avances del chaval en su modo de aprender, etc. No creo que haga falta decir que tener un informe completo del alumno que se revise anualmente y que pueda ser consultado en su expediente personal no sólo es ley, sino que además marca la diferencia entre un buen y un mal profesional y entre un alumno bien atendido y otro desatendido (e incluso mal atendido).

Dentro de clase yo sólo tengo una premisa: todos los alumnos pueden aprender. De una manera o de otra, todos pueden aprender; de mí depende que tengan éxito en ello o que fracasen. De mí depende hacerles llegar nuevas experiencias y conocimientos a través de todas las vías que sean necesarias (convencionales o alternativas) para que mejoren día a día y lleguen a ser personitas de provecho y con buen corazón. Todo lo demás, sobra.

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Por cierto, antes de que lleguen los salvapatrias de la educación a lapidarme: el post "¿Qué es un NESE?" está escrito con una mezcla de verdad e ironía, así que, por favor, leedlo desde ese punto de vista. Creo al 100% en lo que dije, pero debéis poner en marcha vuestras neuronas y vuestra inteligencia para desgranar el trigo de la paja... Que hay cada uno... ¡Qué madre mía!

domingo, 28 de octubre de 2012

Reflexiones de un fin de semana

Este fin de semana he asistido al I Congreso Iberoamericano de las Dificultades Específicas de Aprendizaje. He sido un poco cansina con ello en Facebook, pero la verdad es que la mayoría de ponencias me han sorprendido gratamente. He disfrutado oyendo las experiencias de otros y viendo sus trabajos, y pensando en cómo podría aplicar yo algo así a mi día a día (cuando vuelva a dar clase, si es que los astros se conjuran para que un día no muy lejano vuelva a las aulas).

Mi objetivo esta semana es escribiros varios posts sobre los siguientes asuntos:

1. La formación del profesorado o de cómo pasé vergüenza ajena.
2. Maestro de maestrillos o dime de qué presumes y te diré de qué careces.
3. Las DEA: los diagnosticos (y los falsos diagnósticos, en los dos sentidos).
4. Lengua es más que escribir.
5. De la oratoria: entender y tratar el TDAH y motivar al alumnado.
6. No me juzgues.
7. Tres mamás.

Si antes de ponerme a escribir sobre todo lo anteriormente citado me preguntarais qué es lo que más me ha sorprendido, gustado, conmovido, etc. del congreso os diría, sin duda alguna, que ha sido la intervención de los niños -y no tan niños- en el acto de clausura. Ver cómo son plenamente conscientes de su situación y de cómo necesitan trabajar es fabuloso; ver cómo claman por sus derechos a una educación de calidad lo es más aún. Tiernamente conmovedor, profesionalmente demoledor.

Podemos hacer muchísimas bromas sobre las dificultades de aprendizaje y podemos reírnos de alguna situación, al igual que nos reímos de cualquier otra cosa cotidiana: uno que es hortera, el que siempre come bocadillos de queso, etc. Aún así, mentes críticas, os pido que no confundáis la ironía del análisis de la AD en el sistema educativo que he hecho en posts anteriores, que está hecho desde un punto de vista jocoso, con ganas de arrancar una sonrisa, con un tratamiento serio del asunto. Si me queréis juzgar por ello no os lo puedo prohibir y, además, me patina un poco... Ya lo veréis.


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Por cierto, el concurso sobre el Cid lo ha ganado Jessy y el candidato seleccionado ha sido Russell Crowe en Gladiator, con su voto y el mío! xD

lunes, 15 de octubre de 2012

Mi primera minifalda

Sí, mis queridos blogoreaders, hoy, a mis 26 años, me he comprado mi primera minifalda. Para vuestra tranquilidad y vuestra salud visual os diré que no es un minifalda RC*, sino más bien una normalita, recatadita, pero bueno, algo es algo.


Vosotros me diréis: "¿Y esto es posteable?". Pues sí. Las minifaldas me encantan, y creo que sientan bien si se saben llevar y el cuerpo más o menos acompaña. Yo jamás me había podido poner una, pero ahora con 20 kg menos voy a intentarlo. Eso sí, como la celulitis no me abandona de ninguna de las maneras (debe ser que me quiere mucho) tendré que llevarla con medias tupidas para no dar miedo a quien me vea -básicamente porque ya no es verano y ya no se permiten ciertas licencias-.

Próximo objetivo: no engordar y no comprar nada más. Pero bueno, tampoco es que haya gastado tanto... :P

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*RC: "a ras de coño", refiriéndose a una minifalda. 

viernes, 12 de octubre de 2012

El macarrilla

Advertencia: Éste es un blog particular, en el que priman la ironía, el sarcasmo y el humor. Si no vas a entender este post o te vas a tirar de los pelos, ahórrate un disgusto y no lo leas, porque si eres un superhipermegapedagogo superhipermegaprogre no te va a gustar. Sólo ofrezco aquí una visión cómica del asunto, que se adapta a mi forma de ser. Esto no es, en ningún modo, una manera de proceder que tenga que publicarse en BOE/BOIB. Dicho esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...  




El macarrilla, kinki, cani, killo, etc. es el elemento subversivo más temido por cualquier docente dentro de una aula -y fuera también, pero bueno-. Hoy me voy a dedicar a mostraros mis poco ortodoxas y casi ilegales técnicas de futuro presidiario pedagógicas con ellos.


¿Cómo identificar a ese grano en el culo a ese alumno disruptivo?

1. Llegar a clase. 
2. Ver cuál es el mayor. 
3. Si no lo vemos, buscarlo al fondo de la clase o en cualquier rincón. 
4. Otra opción es seguir el rastro de las feromonas femeninas en dirección al macho alfa. No suele fallar. 
5. Si todo esto ha fallado, esperar a una de sus siempre oportunas y graciosas bromas o comentarios. 
6. Matarlo. Bueno, vale, me he pasado...

Como la opción de matarlo queda totalmente descartada (a menos que queramos opositar a Alcalá-Meco, y no precisamente como funcionarios), os voy a ofrecer aquí un conjunto de 'tips' que a mí me sirven para tratar con ellos. Eso no quiere decir que no me sigan sacando de mis casillas y tenga que contener mis instintos asesinos, pero al menos canalizo mi fuerza, mi ira y, sobre todo, intento "llevarlos por el buen camino". Un momento, ¿hay un buen camino? Bueno, con que no cometan actos ilegales y/o delictivos me conformo. 


Decálogo para tratar con un macarrilla

1. El macarra es chulo por naturaleza, pero nosotros debemos serlo más. Se trata de demostrar quien domina. Como me dijo una amiga mía: "Quien tiene el boli rojo tiene el poder". Cosas que le cabrean sobremanera: a. rebatirle usando la inteligencia, b. imitarlo, c. un golpe de fuerza (metafóricamente hablando). Humillarlo no sirve para nada, es más, es contraproducente. Sólo logramos herir sus sentimientos y ponerlo en evidencia, y eso es precisamente todo lo contrario de lo que pretendemos. Queremos traerlo a nuestro terreno, no que se nos cierre en banda y nos vea como "el enemigo". De acuerdo, le somos hostiles, pero siempre hay que dejar algo abierto. Además, humillar a un chaval, sea quien sea, es algo totalmente deleznable y que, además, va contra los Derechos del Niño. Hay que encontrar el justo medio entre devolvérsela y humillarlo, vamos, en su argot: "hay que vacilarle". 

2. Hay que usar sus métodos y sus acciones para que se dé cuenta de lo ridículo que resulta. Por ejemplo, si es un chaval que suele dormirse en clase (y todos sabemos que esto a veces pasa), cuando moleste mucho lo mandamos a dormir. Le sentará tan mal que os prometo que nunca más va echarse ninguna cabezadita. Si suele traer los cascos para escuchar música, en la hora de estudio asistido ponedles canto gregoriano a todo volumen. Por imposibilidad de oír su mp3 lo va a apagar y lo va a guardar. Requisárselo sirve de poco y sólo aumentamos el conflicto. En caso de que se lo decomisemos, se lo devolveremos al final de la misma clase. Muy probablemente no "reincida". Frases del tipo "Joé, profe, pero esto qué eeeees?" o "Mira que es cansina la tía" son habituales en estos casos. No os desmoralicéis, sólo mostradles una sonrisa diabólica, que vuestro chiquimonster macarrilla os la devolverá (la sonrisa). 

3. Si no viene a clase dad gracias a todos los dioses del cielo, es vuestro día llamad a sus padres y que los busquen ellos. Eso sí que lo saca de sus casillas. A mí me da mucha pena por los padres de estos chicos (porque en general son varones), pero a veces es la única manera de que el chaval reaccione y de que las familias se involucren en la educación de sus hijos. En favor de mis mini-macarrillas (de la única vez que fui tutora) he de decir que tenían familias fabulosas y muy colaboradoras, y eso, compañeros, no se paga con dinero. Estos dos chavales eran mini-macarrillas, porque eran (son) más buenos que el pan bendito y sólo se sentían desubicados (casos más comunes). 

4. Si sois sus tutores o sois profesores de guardia y sospecháis que el macarrilla está tomando estupefacientes (es fácil encontrarlos, son tan poco listos que siempre van al mismo sitio), llamad a la policía y haced una presentación formal. ¿Cómo se hace esto? Bueno, es complicado, básicamente porque ocurre fuera del centro, pero se trata de decir exactamente donde están, ir tú primero, decirles que fuera del centro no les puedes hacer nada, que se rían en tu cara pensando que han ganado, y segundos después se presente la policía, jejejejee. Es muy cruel, pero me encanta. 

5. El macarrilla hace bullying a otros alumnos. Nunca me he encontrado con este caso, así que lo primero que haría sería pedir consejo a mis compañeros y al DO -sin que sirva de precedente- para que ellos actúen, puesto que es su trabajo. Pese a ello, a veces sólo son bromas que no van más allá. ¿Qué podemos hacer? Esta es una intervención "light", puesto que se trata de organizar un juego de roles en el que el macarrilla sea el puteado y vea cómo se sienten los demás. Probado y funciona al 100%. Sí, se pierden clases, ¿y qué? ¡Se ganan personas! 

Acción más temida del macarrilla

6. Si el macarrila te pincha las ruedas del coche, pínchale las de la moto, róbale los retrovisores, etc. De acuerdo, ésta no es manera de proceder, pero ya sabéis "ojo por ojo, diente por diente". Si sois personas civilizadas descartaréis el pagar con la misma moneda (aunque lo estáis deseando, no mintáis), así que lo que tenéis que hacer es a. Informar a la dirección del centro, b. Por mucho que la dirección lo quiera mantener en lo amistoso, poner una denuncia formal en la policía. c. Antes de poner una denuncia, hablar con los padres para explicarles la situación para que vean a lo que se enfrentan y así no pillarlos por sorpresa. Os aseguro que lo agradecen. 

7. El macarrilla ha enamorado a una "niña bien. Ya sabéis que A tres metros sobre el cielo ha hecho mucho daño, así que si os encontráis con este caso... Puuuuf... Hay que ser malvados y aplicar todas nuestras dotes de separa-parejitas con frases con inquina dirigidas a la chica para que abra los ojos. Al chico no le diremos nada, ¡porque la suerte que ha tenido no se la cree ni él! En el caso de que la relación macarrilla-niñabuena sea productiva para todos: la chica desarrolla habilidades sociales/sentimentales y el macarrilla vuelve al rebaño y se pone a estudiar (ocurre pocas veces, pero ocurre), no haremos nada. Mirarlos y reírse es inevitable, ¡pero es que son tan monos! xD El punto 7 es el que más me gusta, jejeje. 

Macarrilla prototípico

8. El macarrilla se burla de nosotros en clase. La opción más fácil, si es un macarrilla-reconvertible, es llamar a los padres. Si son personas normales pondrán cartas sobre el asunto. En el caso de que la primera opción no sea viable, creo que lo más sensato es participar de la burla para que vea que no nos afecta, así no la volverá a repetir. Es algo duro, porque uno tiene que encajar una puñalada con una sonrisa y encima participar de la crueldad, pero creedme, funciona. En el primer instituto en el que trabajé un superhipermegamacarrilla presidiario en potencia me soltó un día "gordaaaaaa, más que gordaaaaaaaa, que yo no hago caso a las vacaaaaas". Hombre, muy bien no me sentó, pero ese minibichejo de 1º de ESO se quedó con la cara desencajada cuando le contesté: "Uuuuf, no me hables, que casi no paso por la puerta y me estoy poniendo como un tonel, pero es que las napolitanas están tan buenas que me las como de 5 en cinco...". Su cara fue un poema, y a los 2 minutos (lo tenía arrestado fuera del despacho) vino y me dijo: "Profe, en realidad no estás tan gorda, incluso si te fijas bien eres un poco guapa". Jajajajajaja, me parto. En esos momentos yo no sabía si lo había arreglado o lo había acabado de empeorar, pero lo que sí es seguro es que el chico reflexionó y tuvo sentimiento de culpa. Y lo más importante: quiso enmendar su error. ¡Todo un logro!

9. El macarrilla no puede más en clase (y nosotros tampoco podemos con él). En este caso se trata de optimizar recursos. Tenemos a un chico que se encuentra bien al aire libre y le gusta estar en el patio: pues a recoger los papeles del patio, a ayudar al personal de limpieza, a hacer encargos para las conserjes, "contratarlo" como secretario personal en clase (con seriedad) para que reparta o recoja trabajos, se encargue del mantenimiento, etc. Si es un macarrilla bueno, esto suele funcionar. Tranquilos, salvo sonadas excepciones, suelen ser macarrillas buenos reconvertibles en personitas maravillosas. 

10. El macarrilla nos viene a contar sus penas. Junto con la 7, ésta es la que más me gusta. Si el macarrilla nos viene a contar sus penas hemos triunfado como la Coca Cola. Si el macarrilla se dirige a nosotros es porque le damos confianza, seguridad, nos ve "uno de los suyos", aunque jamás vaya a aceptarlo ni reconocerlo. Vendrá solo, con cara de circunstancias, con ganas de que alguien le escuche y no le juzgue, alguien que no sea un amigo suyo, alguien de fuera de su cículo, alguien que pueda darle una visión externa y objetiva. A mí me encanta que los macarrillas me cuenten sus penas, su vida, sus amores, sus aventuras y desventuras, es algo que simplemente me encanta, porque me río mucho con ellos, y ellos conmigo. Escucharlos es lo principal, aunque tengamos que mandar un rato al profe de guardia a nuestra siguiente sesión. Es SU momento, el momento en el que se sienten importantes y escuchados. Más que cariño -que también-, lo que deben recibir es empatía y asertividad. Si hace falta salir del centro e ir a dar un paseo por los alrededores con el chaval en cuestión, iremos, igual que si hay que invitarlo a una Coca Cola. Si los escuchamos y prometemos guardar su secreto (suele ser muy fácil de guardar, normalmente hablan de cosas triviales y mundanas de las que su estatus de gallito hace que se "avergüence", al verse un vil mortal) el macarrilla comenzará su proceso de reconversión en personita maravillosa (que ya lo era, sólo que no lo había descubierto). Tendrá altibajos, volverá a las andadas, pero el mero hecho de que él sepa o piense que nos ha defraudado hará que retome sus responsabilidades y, por ende, las riendas de su vida. 

Si es que en el fondo lo más bonito de esta profesión es ver cómo un alumno evoluciona. Cuando hay una evolución académica hablamos de excelencia educativa, pero cuando hay una evolución personal hemos logrado que un chaval empiece a ser feliz y hablamos de la formación de una "excelencia social". A fin de cuentas, quien dijo que la educación era la base no se equivocaba. 



jueves, 11 de octubre de 2012

Cuando ser fuerte es la única opción

A raíz de este blog y de otras páginas en las que participo, muchos son los que me juzgan sin conocerme. Sinceramente, sus opiniones sobre mí me patinan y mucho. Cuando necesito oír algo que no me gustará tengo a mis amigos, que al menos me dicen las cosas con cierta base y fundamento. No os voy a contar mi vida, en primer lugar porque no tengo tiempo y en segundo porque no creo que os vaya a interesar mucho, pero ya desde bien jovencita aprendí que ser fuerte (o al menos aparentarlo) era la única opción para sobrevivir.

No me voy a poner trascendental, sólo quiero hacer hincapié una vez más en la diferencia entre aquellas personas que sólo ven el problema y aquéllas que buscan la solución. No importa cuantas veces uno fracase por el camino, porque todos esos intentos nos harán más fuertes; esto, amigos míos, me lo ha acabado de enseñar un alumno de 2º de ESO que tuve el año pasado, Dani, de quien tanto aprendí y al que tanto cariño le tengo. Intentarlo en sí ya es, en cierto modo, lograrlo. El camino hacia la fortaleza está plagado de intentos frustrados, pero la satisfacción que uno obtiene de sí mismo cuando logra algo que antaño le resultaba imposible es algo inconmensurable.

Como a veces las palabras no bastan para explicar un sentimiento, un pensamiento, una idea, os dejo no sólo la voz de Nick Vujicic, sino también su ejemplo de vida. Sin duda Nick, nacido en 1982, es un claro ejemplo de tenacidad y de superación. Me encanta ver cómo los alumnos se emocionan con sus ponencias. Les llega. Les toca. Les enseña.