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jueves, 9 de febrero de 2017

Por qué a veces no pensaré antes de hablar...

La cosa fue más o menos así:
  • Clase de lengua. Primero de ESO. 
  • Hay actividades por hacer. Los alumnos preguntan si en el libro o en el cuaderno. En el cuaderno. 
  • Hay entregas por hacer. Un alumno pregunta si hay que hacer las entregas a mano o a ordenador. 
  • Le contesto con un refrán: "A mano como un buen cristiano". 
  • Es un alumno musulmán. 
  • Me mira con cara de "Really?".
  • Me invento una historia para ese refrán. A la mierda la alianza de civilizaciones. 
El alumno en cuestión aún se está partiendonla caja con la situación. Yo sudé la gota gorda. 😂😂😂😂

miércoles, 1 de febrero de 2017

El pueblo y la importancia de la selección lingüística

Otro post cortito.

Se supone que pueblo, como Hacienda, somos todos. Wait! ¿O aquí va a pasar que lo mismo que en el juicio de Urdangarín, donde la Abogacía del Estado soltó que eso sólo era un eslogan publicitario? Sí, va a ser eso...

Resulta que hace un tiempo recibí un e-mail que empezaba por una frase tan manida que puede ser un arma de doble filo: «Por petición popular». ¿Petición de quién? ¿Popular? ¿Y yo no soy pueblo? Aclarémoslo.

  • Si alguien usa esa frase y sabe que no todo el mundo le ha hecho la petición, muy probablemente quiera dar por hecho algo sin consultárselo a todos los implicados. 
  • Los no consultados están en su derecho de sentir que se les ha excluido de eso que llaman «pueblo».
  • Los no-pueblo también tienen derecho a pensar que se les ha ocultado algo. 
  • Los no-pueblo pueden pensar que los sí-pueblo los consideran inferiores, pues dan por hechas cosas que les incumben sin pedirles opinión.

 Será que algunos son seguidores de Gaitán. Fuente.

Éstas, amigos, son las cosas que pasan cuando no haces un uso apropiado del lenguaje. Que igual me equivoco y no hay intenciones oscuras detrás, pero si uno no quiere que los demás duden lo primero que debe hacer es seguir el orden lógico de las cosas, que para mí es: pedir opinión, votar, respetar la mayoría.  El orden no-lógico es: imponer mi criterio y el de las personas que me son afines, dar las cosas por hechas, hacer una votación (¿para qué?), poner una solución intermedia que no satisface a nadie, fomentar la crispación entre el auditorio.

Con lo fáciles que podrían ser las cosas... Y la verdad, si no lo suelto, reviento.

__________________________________


PD. Ya sabéis que MIS posts responden a MIS apreciaciones de la realidad. Si vosotros tenéis una visión diferente, pues hala, tan amigos. Eso sí, no pretendáis que yo cambie de opinión, así como yo no pretendo influiros a vosotros. Haceros un blog o algo, y nos lo contáis. ;)

lunes, 30 de enero de 2017

El saludo

Este post va a ser cortito. Vayamos por partes.

1. Trabajamos en el mundo de la educación.
2. Lo básico en educación es saludar.
3. Queremos enseñar a los niños a saludar.
4. Fin.

Entonces, ¿por qué c*ñ* hay docentes que no saludan a sus compañeros sin que haya un motivo aparente? Y luego serán los que querrán educar en valores y se llenarán la boca de educación y de compañerismo. Mis cojones treinta y tres.

Y como diría el Schuster de Polonia: No hase falta que dises nada más.

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Ampliación del post

Hay muchos tipos de saludo: la cortesía a la dama, la inclinación respetuosa de los japoneses, el puño cerrado comunista, el saludo nazi, el beso de nariz de los esquimales, el abrazo, el apretón de manos, el saludo militar, el beso pasional de una pareja, el saludo masón, la genuflexión, el saludo nigga, etc. Cada uno que elija el que más le guste. A mí con un «hola» o incluso con un leve levantamiento de cejas me basta.


Será porque he trabajado en turismo, o porque me parece que el saludo no se le niega ni al peor enemigo, pues antes que las rencillas está la cordialidad. En las empresas en las que he trabajado se me ha enseñado que cuando te encuentras con una persona la tienes que saludar aunque sea la trigesimoséptima vez que la ves ese día, más aún cuando sois las dos únicas personas en el pasillo y se va a crear una situación incómoda si no se establece una comunicación mínima. Un simple «hola» es suficiente, tampoco hace falta contarse la vida.

Así como hay un código de vestuario, también hay un código de conducta en el entorno laboral. Si existe, es por algo, en primer lugar para ser respetado y, en segundo lugar, para evitar situaciones como las que llevo viviendo desde principio de curso; y si bien es cierto que la Conselleria (aún) no nos ha pasado ninguna circular al respecto (aunque a veces haría falta), no está de más aplicar el sentido común y, sobre todo, no ser hipócritas. No se puede trabajar en educación y carecer de ella.  

domingo, 29 de enero de 2017

La sala de profesores

Si bien este espacio podría dar mucho que hablar en cualquier instituto, hoy me limitaré a ofreceros una recomendación literaria: La sala de profesores, de Markus Orths, publicado en español por Seix Barral.


Aunque en el libro aparecen algunas situaciones surrealistas y exageradas, muchas sí se parecen a nuestro día a día. Fue el primer libro del que disfruté al regresar de Menorca, y ojalá lo hubiera leído antes: seguramente hubiera vivido ciertas situaciones de manera diferente. No os cuento más y os dejo aquí una reseña.

En mi opinión, La sala de profesores sirve de terapia para cualquier profesor frustrado en algún momento de su carrera, pues logrará esbozar una sonrisa sarcástica y socarrona a cualquier docente que se sienta identificado con alguno de los pasajes de la obra, desde los más extremos a los más cotidianos. 100% recomendable.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Día mundial del docente

En el día mundial del docente os dejo dos cosas: un tuit y un vídeo.





*Activad subtítulos

domingo, 21 de agosto de 2016

De sobornos y de sistemas educativos.

¡Qué difícil es reflotar un blog cuando se lleva tanto tiempo sin publicar nada en él! La verdad es que no será que no tenga cosas que decir. Los que me conocéis sabéis que soy muy parlanchina. :D Lo que sucede es que a veces cuesta poner orden a todas las ideas que le vuelan a una por la cabeza, pero me he propuesto ir liberándolas aquí poco a poco. A veces compartir una experiencia no sólo enriquece a quien la escucha, sino también a quien la cuenta, pues la comprensión de nuestros semejantes es a veces lo único que necesitamos.

Hoy os voy a contar una de las historias de Rosa. Rosa fue alumna mía el curso pasado en Santanyí. Un bombón de alumna: estudiosa, respetuosa, obediente, crítica, con espíritu emprendedor, capaz de razonar y de sacar sus propias conclusiones, trabajadora... La verdad es que todos los alumnos en ese grupo compartían en mayor o menor medida sus características (lo que hacía de ellos un tipo de grupo que probablemente no vaya a encontrarme en mucho, mucho tiempo), pero había un conjunto de niñas que eran TOP. De esos alumnos que marcan, pero para bien. De los que te hacen disfrutar día a día de tu profesión y que hacen que ir a tu clase merezca la pena minuto a minuto. De los que te emocionan con su compromiso. De ese tipo de alumnos y alumnas hablo. De ese que no abunda, pero sí que existe, y que también necesita nuestro cariño, pues a veces se sienten un poco abandonaditos, porque como son responsables, pues ya se sabe...

Pues bien, cierto día Rosa y sus compañeras estaban harto enfadadas con una de sus profesoras pues, tras haber tenido un detalle con ella (como podéis imaginar, se trata del tipo de alumnas que siempre tienen detalles con sus profesores, en este caso, un cachito de tarta), las acusó de hacerle la pelota para tener más nota. Si bien el comentario de mi compañera no fue para nada fuera de tono, y seguramente estuvo hecho en plan de broma con el mayor de los cariños, estas chicas se lo tomaron bastante a mal, pues ellas creyeron que la profesora sí estaba entendiendo ese gesto como un soborno en toda regla. Os juro que les dolió en el alma, si hubierais visto sus ojitos, me creeríais.

Como estaban muy alteradas y muy dolidas, me tocó hacer lo que tenemos que hacer todos en algún momento en vez de dar clase: pararnos, escuchar, explicar, hacer razonar, hablar, explicar... En definitiva: relajar el ambiente. Cuál es mi sorpresa cuando, en una de sus intervenciones, Rosa, con todo su aplomo y entereza, la espalda y la cabeza erguidas, afirma con seriedad: "Profe, yo no necesito sobornar a nadie para sacar un diez, me basta con mi trabajo y con lo que estudio. No es que quiera sonar sobrada, pero es que es verdad: si trabajas y estudias, mejores o peores, ahí están los resultados".

TOMA YA. En ese momento esta adolescente era la viva imagen de la palabra dignidad.

¿Cómo os quedáis? En ese momento yo no sabía si ir a abrazarla y llenarla de besos o ponerme a aplaudir (cosa que casi hicieron sus compañeros), pero la verdad es que me dejó descolocada.Ver a una chica de 13 años con las ideas tan claras, con tanto compromiso y con tanto aplomo no es sólo poco usual, por desgracia, sino que por otra parte también es una luz de esperanza en nuestro sistema educativo. 

¿Qué queréis que os diga? Ni somos Finlandia ni lo seremos nunca, no sólo por los cafres de nuestros políticos que nos cambian el sistema educativo y a quienes hay que echar de comer a parte, sino también porque somos una cultura diferente, la mediterránea, con más horas de luz, con alumnos que pasan antes la adolescencia (regla a los 11 años vs. regla a los 14 o 15, de media, en los países nórdicos). Sí que es verdad que se debería de invertir el triple en educación de lo que se invierte ahora y que la caverna política y demás gurús que no han pisado una aula en su vida deberían dejar trabajar a los docentes sin fastidiarnos más el panorama, pero como dijo Laporta: ¡Al loro, que no estamos tan mal!

Tan mal no lo hacemos aquí cuando hay científicos españoles por medio mundo, y tan bien no lo harán en Finlandia cuando su tasa de suicidios es de las más elevadas del mundo, aunque de esto ya hablaremos otro día, pero ni aquí todo es un desastre, ni allí todo es oro. Tenemos una materia prima fabulosa, no dejemos que se eche a perder. Está en nuestras manos, las de los profes, no las de los políticos, hacer de nuestros alumnos los adultos responsables del mañana. Valoremos e incentivemos más a alumnos como Rosa, busquémosles actividades que les estimulen y que, a su vez, también motiven al resto de sus compañeros para mejorar. Os aseguro que se puede hacer y que no es tan difícil, y que incluso se puede hacer con métodos tradicionales. Creedme. Se trata de no perderlos. Se trata de no perder a ninguno por el camino. A ninguno.

jueves, 18 de febrero de 2016

A vueltas con las lenguas... ¿extranjeras?

Llevo unos días entre disgustada e incrédula. No hace falta hurgar el motivo ni las circunstancias en las que se produjo el comentario, pero resulta que ahora soy profesora de una lengua extranjera. Sí, como lo oís. Hay centros de primaria que han aseverado que otorgan a la lengua castellana el estatus de lengua extranjera. Así, sin vaselina.

Afortunadamente la interlocutora de la persona que soltó semejante salvajada era bastante más educada y bien hablada que yo, además de ser una señora y una grandísima profesional como la copa de un pino, como todos mis compañeros de departamento, pero de haber sido yo la persona que hubiera escuchado ese "desafortunado" comentario le hubiera contestado varias cosas. No me preguntéis dónde hubiera dejado la educación que me ha dado mi madre, porque no creo que los exabruptos precisamente hubieran brillado por su ausencia.

Respuesta a quienes creen que el castellano es una lengua extranjera en Baleares (y le dan ese tratamiento en la educación).

1. Lingüística, histórica y socialmente, efectivamente el castellano fue lengua extranjera en Baleares. Eso sucedió en el siglo XVIII. Ir tres siglos atrás me parece, cuanto menos, de perogrullo, más aún hoy en día, cuando los movimientos sociales nos permiten gozar de decenas de lenguas en un entorno tan pequeño como es Mallorca. Os voy a poner una comparación algo cogida con pinzas: el inglés también es una lengua extranjera en Norteamérica, ¿no?

2. Sí es cierto que vivimos en un contexto bilingüe y que en algunas zonas el catalán es la lengua predominante, como en los pueblos, y en otras los es el castellano, como en la ciudad y muchas de las zonas turísticas de la costa. Tengo la suerte de trabajar en un centro con un alumnado muy heterogéneo, y sean de donde sean, todos dominan ambas lenguas, aunque una de ellas sea su L1. Con el inglés desafortunadamente no les suele suceder lo mismo. ¿Será que sí es una lengua extranjera?

3. Me parece de gran bajeza profesional quitarle valor a una asignatura, me da igual cuál sea. ¿Cómo una persona que menosprecia la asignatura de castellano luego puede defender materias que sí están corriendo serio riesgo como la pástica, la música o la tecnología? No voy a entrar a valorar otras implicaciones de este hecho porque no quiero ni sospechar que entren factores políticos en juego. Un docente ante todo es un profesional, un educador, alguien que debe aportar valores y conocimientos a sus alumnos. Y ya.

4. Ninguna lengua merece ser menospreciada. Ninguna. Por ningún motivo. Si uno pretende que se respete su idioma, parte esencial de la cultura propia, lo que debe de hacer es facilitar su aprendizaje y usarlo. Dedicarse a apartar otras lenguas o a menospreciarlas no sólo no sirve para mejorar el estatus de la tuya, sino que, además de ser poco productivo, es de bastante mal gusto. ¿No os da la sensación de que hay personas que hacen lo que precisamente criticaban hace un tiempo en otros? No sé... igual mi memoria me falla...

No quiero acabar esta entrada sin antes dedicar un cariñoso abrazo a quienes me han hecho, de la noche a la mañana, profesora de lenguas extranjeras. Llegan un poco tarde. También les ofrezco una clase gratis sobre la evolución del castellano en Baleares que, por cierto, constituye una variedad dentro de la dialectología de la lengua española. Mal que les pese.

multiglotte.org

No es éste un texto sobre la situación de bilingüismo y de diglosia en Baleares, se trata de una simple reflexión sobre el respeto a TODAS las lenguas, ya sean primera, segunda o extranjera, en el ámbito docente para que este respeto se haga extensible a todos los ámbitos de la sociedad.

Asimismo, aprovecho para hacer hincapié en el hecho de que en este post me he moderado mucho. Muchísimo. Hasta la coronilla me tienen. Menos mal que trabajo en un centro en el que la enorme mayoría de los compañeros respeta nuestro trabajo y nuestra asignatura. En ese concepto, en el respeto, radica todo. A los que van a empezar a atacarme por mil motivos más políticos que lingüísticos, les recuerdo este post: Enllaçats pel català!

miércoles, 17 de febrero de 2016

Padrenuestro que no sé dónde estás, éste es nuestro pan de cada día...

Lo voy a resumir: La están liando parda.

Hay que ser muy corto de miras para creer que esto va sólo de blasfemia. Tampoco me sirve el argumento de que se quería hacer una apología del feminismo y del cuerpo de la mujer con el "madrenuestra" porque, sinceramente, si alguien tiene que recurrir a faltar al respeto a una religión para defender unas ideas es que es mucho más corto de miras que aquellos que sólo ven la blasfemia. No voy a entrar a valorar que ni de coña broma hubieran hecho algo similar con algún rezo de la religión musulmana. Huelga especificar los motivos.

En estos días en los que todo parece estar permitido en aras de la libertad de expresión (que alguien tendría que recordarles que no es ni libertad de ofensa ni libertad de insulto), creo que merece la pena que recordemos un Padrenuestro versionado que de verdad es arte, y que es muy incisivo en todo lo que explica sin la necesidad de ofender a nadie, mucho menos a la religión de la cual lo toma. Es más, en él se hace un ejercicio de crítica y de reflexión en aras de recuperar la esencia de la religión católica y de reclamar la paz y la justicia para todos; de hecho, es un clamo a Dios para que sea el Dios de todos y para que no ignore a los desfavorecidos. Me refiero a la versión de Benedetti en voz de Nacha Guevara: Un Padrenuestro Latinoamericano.

Esto es arte:




Esto es una patochada:


Sinceramente, como mujer, si se querían reclamar nuestros derechos, nuestras libertades y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, flaco favor nos hacen estas pantomimas, que ponen la atención en la ineptitud de quienes lo permiten en un acto público (otra cosa sería un espectáculo privado) y que desdibujan el mensaje utilizando unos recursos ¿estilísticos? que no son, a mi juicio, los apropiados. Con esta fantasmada irreverente no hacen más que ensombrecer la lucha de muchas y quitar valor a un mensaje que, en sí, sería muy necesario que llegara a quien correspondiera. Mal canal, si éste oculta el mensaje en vez de ayudar a transmitirlo.

Líbranos de cualquier mal. Amén.

sábado, 13 de febrero de 2016

Carta al director: los titiriteros y el (mal) ejemplo a los niños

Ahora que ya los han soltado y, oh, sorpresa, como les han requisado las marionetas en cuestión, el juez opina que no hay riesgo de reincidencia (lo voy a dejar aquí), os comparto la carta al director que mandé al Diario de Mallorca (publicada el miércoles 10 de febrero) y al periódico Última Hora (publicada el jueves 11). El problema, señores, no es la posible apología del terrorismo, sino que fueron unos inconscientes al representar ante niños una obra que bien sabían que no era apta para menores. Ya basta de defender lo indefendible porque mire, en los tiempos que corren, pues parece que queda bien. Oiga: NO.


"Estos días las redes sociales arden a cuentas de un espectáculo de títeres poco afortunado que se representó en Madrid enmarcado en las celebraciones del Carnaval. No voy a entrar a discutir la política cultural del ayuntamiento de la capital de España, que empieza eliminando toda religiosidad de un acto básicamente religioso como la cabalgata de Reyes y acaba por no saber a quién contrata para llevar a cabo una función de títeres para niños.

¿Es que nadie se ha dado cuenta (ni fiscales ni jueces) de que la mayor salvajada que hicieron los titiriteros no fue la pancarta de “Gora Alka-ETA”, que mira, allá ellos, sino que la expusieran en una obrita de guiñoles PARA NIÑOS? Una obra que a todas luces rezumaba crueldad y era de todo menos apta para menores. La encuadraron en unos actos de carnaval para niños y ellos mismos no tuvieron el más mínimo pudor en representarla ante el público infantil, a sabiendas de lo que era. Aquí hay un delito mucho más grave que el enaltecimiento del terrorismo, si cabe, y es el atentado contra las libertades y los derechos de los menores.

Recordad que quienes primero estuvieron atemorizados y llorando fueron los niños, no ellos en la cárcel. Hubo decenas de familias que luego tuvieron que lidiar con explicaciones y niños que seguramente seguirán pensando en las salvajadas que vieron. Los que tienen hijos y los que, como yo, nos dedicamos al mundo de la educación sabemos cuán difícil es lidiar con escenas impactantes a ciertas edades: pesadillas, repetición de patrones, imitación…

Los titiriteros podrían haber cancelado la función y haber explicado a los presentes que la programación de esa obra en ese horario y en ese entorno era un malentendido. Pero no: prefirieron representarla a toda costa. Espero que su interés fuera sólo cobrar, y no alguna otra cosa mucho más oscura como la utilización de una fiesta popular -para menores- con fines poco… adecuados. El que sólo ve lo del terrorismo es un necio al que se le olvida lo más importante: LOS NIÑOS.

A quienes defienden a ultranza a los titiriteros detenidos y encarcelados alegando que ellos sólo hacían una sátira y que eso forma parte de la libertad de expresión les recuerdo varias cosas: 1. Las libertades de uno acaban donde empiezan los derechos de los demás. 2. Los que tanto han criticado la politización e instrumentalización de los actos públicos son quienes ahora están haciendo lo mismo, e incluso con más inquina. 3. No sirve de excusa que digan que no sabían a quién o qué contrataban. Se les paga para saberlo. 4. Al ver el público infantil y que se trataba de un error, los titiriteros pudieron haber cancelado la función. Pudieron haberlo evitado. Y no lo hicieron."

Isabel Pascual.

martes, 26 de enero de 2016

De cómo La Rancia dejó de serlo - pero sólo un poco. ;)

Como ya os dije en el post anterior, a principio de curso mis alumnos me tienen por una rancia de cuidado, alguien en cuyas clases el comportamiento debe ser impecable y a quien se debe prestar atención y obedecer. Fair enough. Siempre he creído que antes que la enseñanza de conocimientos vienen el orden, la disciplina y los valores, sobre todo los valores. La única manera de que un alumno aprenda es con disciplina, y no os alarméis, la disciplina no tiene por qué ser la que siempre vemos en las películas. Disciplina es autogestión, capacidad de mantener un orden en clase, respeto a los compañeros, respeto a los profesores, etc.

La disciplina también implica un alto sentido de la justicia. No hay cosa que los adolescentes valoren más que la justicia. Si bien el orden y la disciplina son las primeras bases a sentar, éstas se mantienen con los hechos de quien tienen enfrente. Os pongo algunos ejemplos:
  • informarles exactamente de qué entra al examen y de qué tipo de ejercicios se les plantearán (ya sabéis que los exámenes son ese monstruo temido por todos ellos); 
  • afearles las malas conductas pero ALABARLES LAS BUENAS, y hacerlo todo públicamente, especialmente lo segundo (no os podéis imaginar el orgullo que sienten); 
  • permitirles que comiencen los deberes en clase y procurar que la carga en casa no supere los 15 o 20 minutos (según las semanas); 
  • relacionado con lo anterior, si unos deberes son muy largos, darlos de una semana para otra y no poner nada más entre medias (así generalmente todos realizan su labor); 
  • mediar en conflictos fácilmente solucionables si se atajan al momento y se trabajan en clase; 
  • buscar alternativas a todos los alumnos para que su aprendizaje sea el que mejor se adapta a ellos.

Fuente: La Profe Raquel

Y como lo anterior, tantas otras cosas. Qué queréis que os diga, igual suena a maripurismo del bueno, pero que una nena me venga y me diga que necesita llamar a casa porque le ha venido la regla y necesita cambiarse o que le traigan medicación (en el centro no podemos suministrársela), me hace ver que confían en mí. Que un chaval (de diez) me cuente que está apurado con todo lo del instituto y que necesita tiempo para él y para poner la mente en blanco me llena de orgullo, al ver que me consideran un puntal de su educación, alguien en quien confiar. Que varios alumnos muestren la libertad de decirme que no han realizado los deberes porque preferían dormir ya que estaban cansados me hace ver que no me tienen miedo -aunque algunos compañeros míos lo crean-; lo mismo sucede cuando un chico me pide que le repita algo y me suelta, tan alegremente y tan tranquilo: "profe, es que me he empanao y no te estaba escuchando". Cuando un alumno te explica las cosas tal y como son, va de frente y muestra su valentía porque sabe que no hay nada que temer es porque tal vez, y sólo tal vez, algo esté funcionando dentro de la educación.

Los alumnos quieren disciplina, la exigen, un día de clase distendida y de reír está bien, pero cuando eso se repite día a día la cosa se desmadra y hacer volver las ovejas al redil es algo prácticamente imposible. A partir del orden y del respeto (aunque éste sea forzado al principio, no lo niego) es como se afianzan los valores y los conocimientos. Quien diga lo contrario miente como un bellaco. O tiene mucha suerte. Aunque para suerte, de momento, la mía. ¿Acaso hay premio mejor que el cariño y la confianza de tus alumnos?

Ay... lo voy a dejar, que me estoy poniendo demasiado sentimental. Malditas hormonas... Ya no soy lo que era. Jajajajaja. A decir verdad, también tengo algún que otro chiquimonster que me odia, pero también estoy orgullosísima de ellos. ;)

lunes, 25 de enero de 2016

La Rancia

Cuando comienza el curso los alumnos me catalogan (o apodan, como prefiráis) como "La Rancia". Los que me conocen y saben cómo trabajo no dudarán en saber cuáles son las razones de semejante nombre... digamos que "afectuoso" por parte de mis chiquimonsters.

Al principio comienzo mis clases de una manera rígida, tratándoles de usted y obligándoles a que me traten a mí de la misma manera. Si alguno se descuida, las dos respuestas existentes son, cuanto menos, cortantes:

Respuesta Rancia: ¿Mande?
Respuesta Muy Rancia: No me apee el tratamiento, que usted y yo no hemos compartido habichuelas.

Las habichuelas de los interneses de los gúgels.

Caso a parte es lo que me ha pasado este año con un alumno de 2º A de Santanyí, que, ni corto ni perezoso, me soltó: "Mestra, què són 'habichuelas'?" Y claro, ante semejante pregunta a una sólo le queda la opción de contener una enorme carcajada y responder todo lo tranquila que puedo "fesols o mongetes", ante la mirada de satisfacción de ese alumno, ese preciso alumno que te sonríe porque, vete tú a saber por qué, le hace una gracia inmensa que los trates de usted. Ese preciso alumno, incisivo sin saberlo, que te dice: "Pero profe, si TÚ parece que tienes sólo 35 años", cuando todavía no había cumplido los 30.

Mucha gente puede pensar que esto es algo antiguo, casposo, rancio, "que no fomenta la cercanía entre alumno y profesor" y mil chorradas más. Mucha cercanía tenía que fomentar esa situación para que no sólo preguntara una duda lingüística con total libertad, sino para que también se atreviera a envejecerme varios años. Eso sí, con una sonrisa.

Si os sirve de consuelo, La Rancia ahora ya les tutea, y ellos a mí. No en vano, el primer trimestre es de tanteo, y en el segundo podemos empezar las amistades. ;)

Mañana, un nuevo post acerca de cómo La Rancia dejó de serlo. ;)

viernes, 8 de enero de 2016

Libertad de expresión, educación y convivencia. O la falta de las tres.

Hoy ha salido a la palestra una noticia que en los últimos días ya ha sido la comidilla de todos los sectores educativos de las Islas Baleares: El vídeo de "Soy maricón" evaluado con un 9 por parte de una profesora de bachillerato artístico.
Os dejo la noticia de La Sexta, en la que podéis ver el vídeo completo.

La primera vez que vi el vídeo me pareció gracioso y sólo vi en él a un niñato con pretensiones de ser Aless Gibaja, y no vi más del 30 o 40 segundos. Cuando supe que el vídeo se enmarcaba dentro de una asignatura del bachillerato artístico de un centro público de Baleares, y que le habían puesto un 9, pensé varias cosas:

1. Artísticamente probablemente esté muy bien montado y sea muy original. No dudo de ello.

2. La pega que le veo es que, como docentes, además del espíritu crítico, debemos fomentar el respeto a TODOS los colectivos y, además, también tenemos que procurar que nuestros alumnos usen el lenguaje de manera positiva y no ofensiva, algo que, a todas luces, no ocurre en este vídeo (aunque sí, reconozco que, precisamente por lo irreverente, me hace muchísima gracia).

2.1. Luego queremos comisiones de convivencia y hablamos de tolerancia, respeto a la diversidad (sexual, religiosa...), empatía... Aquí no lo veo. Artísticamente el vídeo será buenísimo y es muy original. Hablando en términos de educación, el producto es bastante discutible. Y sí, el arte pretende provocar (y vaya si lo consigue), pero se trata de un trabajo en un marco educativo, y por esto mismo me cojea.

 3. Si yo hubiera sido la profesora, probablemente le hubiera puesto muy buena nota del montaje y del fondo del mensaje, pero no creo que le hubiera aprobado la parte que hiciera referencia a los medios usados para transmitirlo. Una vez más, me parece que usar insultos y demás, así como atacar a la Iglesia -o a quien sea-, no es algo educativamente válido.

3.1. Creo que, como docentes, nuestro trabajo es ayudar a nuestros alumnos a que transmitan su mensaje con respeto a todo el mundo. Si yo hubiera sido la profesora afectada, seguramente le hubiera aprobado el vídeo -o no-, pero le hubiera pedido que lo repitiera con un lenguaje menos soez y menos ofensivo.

 4. Siendo éste mi punto de vista, creo que es exagerado que se pida la apertura de un expediente disciplinario a la profesora por el 9 a este alumno, aunque esa nota me parezca una barbaridad para un vídeo que no es positivo dentro de un entorno escolar. Mucho menos el expediente tendría que ir a dirección. Eso sí, probablemente este caso sirva para que, en un futuro, se fije en los criterios de evaluación del departamento en cuestión que el lenguaje no apropiado o las faltas de respeto a cualquier colectivo invalidarán el trabajo y el alumno tendrá que elaborar un nuevo proyecto acorde con las normas de convivencia del centro.

Si bien es cierto que históricamente la Iglesia no ha obrado precisamente bien con muchos grupos, tampoco me parece esto un motivo como para que ahora sea objeto de tal falta de respeto. Si empezamos ojo por ojo, acabaremos todos tuertos. Seguramente tanto la profesora como el alumno se acojan a la libertad de expresión para justificar este proyecto, y me parece muy bien, pero no comparto su punto de vista acerca de lo que es "aceptable" o no en dicha libertad de expresión.

Un apunte más, para acabar, y abriendo la caja de los truenos. ¿Y si en vez de a la Iglesia Católica, este vídeo hubiera ido dirigido a la fe islámica? Ahí lo dejo.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Democraci...what????

Ahora que se avecinan elecciones me planteo una simple cuestión: ¿Es este el ambiente electoral y de pseudodemocracia que queremos mostrar a nuestros jóvenes y fomentar entre ellos? Juego sucio, hipocresia, conveniencias, votos comprados... Suerte que al menos aún quedan algunos políticos buenos, pocos, pero quedan.

No es de extrañar, pues, viendo este percal, que cuando a principio de curso se tiene que elegir delegado, se suelan postular dos o tres mozuelos (o mozuelas) comprometidos con la enseñanza y con su clase y uno o dos crapulillas que compiten más por popularidad que por representar a sus semejantes, pues generalmente a duras penas pueden hilvanar dos palabras en un discurso que deba ser mínimamente coherente.

Es en ese preciso instante, en el que un grupo de 30 alumnos de 13-15 años deben elegir a sus representantes, en el que debemos hacer un trabajo serio que sentará las bases de lo que yo sí creo que es una sociedad democrática: la valoración de un candidato, el análisis de su trabajo, el no permitir que aquellos que acumulan amonestaciones puedan acceder al cargo, el estudio de las propuestas presentadas, etc.

Si el trabajo del que hemos hablado se desempeña de manera satisfactoria, fomentando el debate y permitiendo que todos aporten sus ideas, el resultado de la votación (el ceremonial de la misma también es importante) no debería ser otro que la elección de uno de los candidatos "socialmente aceptables". Y no, no estoy siendo elitista. Creo que si en la adolescencia ya empiezan eligiendo a ladronzuelos, chulos, vagos y mentirosos, ya me diréis que nos espera cuando estos mismos electores alcancen la mayoría de edad. En cambio, si eligen a alguien comprometido por muy grano en el culo que sea para los profesores, que no se acobarde y que sea capaz de representarlos con dignidad y de hacer llegar sus propuestas ante quien sea necesario, aún hay esperanza.

Por si yo no me he expresado bien, aquí os dejo a Julio Anguita, que lo explica brevemente a partir del minuto 11.


viernes, 27 de febrero de 2015

¡Aló, presidente!

Realmente quería titular el post "Tengo una carta para usted", pero ahora que los populismos venezolanos están tan de moda he decidido encabezar así esta entrada y dedicársela -no sé si afectuosamente- a José Ramón Bauzá, el presidente de mi comunidad autónoma. Así pues, como dijo Jack el Destripador, voy a ir por partes.

¿POR QUÉ ESCRIBO EL POST?

1. Porque me he cruzado con el Sr. Bauzá varias veces en alguno de los aeropuertos de las islas e incluso un día estuve sentada a su lado en el avión. No sólo no fue capaz de dirigirme la palabra sino que ni siquiera se digno a devolverme mi más que educado y sonriente "Buenos días". Eso puede deberse a dos motivos: 1. No ha venido a mis clases. 2. No conoció la chola de mi madre cuando pequeño. ¡Educación ante todo, please!

La chola de mi madre no era tan estilosa, pero ésta es la primera que he encontrado en Google.

2. Porque parece que los profesores le damos alergia. ¡Incluso los de Lengua Castellana! Inaudito, señor presidente, inaudito...

3. Porque uno de esos días en que nos cruzamos en el aeropuerto "se me escapó". No dudo de lo apretado de su agenda, peeeeeero, votante o no, soy una de los ciudadanos a los que él representa. En honor a la verdad, he de decir que la anterior consellera, Juana María Camps, sí dio la cara. Lo podéis leer aquí.

4. Porque soy una interinucha que poco tiene que perder al decir lo que piensa.

5. Porque considero que todas las cosas se pueden hablar y debatir dentro de un marco de respeto y buena voluntad y siempre, siempre, teniendo en cuenta la legalidad vigente.

6. Porque no represento a ningún colectivo y, a la vez, represento a muchos: docentes de la enseñanza pública, mujeres (no públicas, mentes sucias), jóvenes en precariedad laboral, paciente de la sanidad pública, alumna de un centro público, usuaria del transporte público, etc.

7. Porque el Sr. Presidente se ha ofrecido a que los ciudadanos se pongan en contacto con él. No quiero pensar que esto se debe a que hay unas elecciones a la vuelta de la esquina; prefiero creer que se debe a un cambio en el talante del Sr. Bauzá.



Y AQUÍ MI CARTA DE AMOR AL PRESIDENT DE LA CAIB:

Apreciado Sr. Bauzá:

Soy Isabel Pascual y actualmente trabajo como profesora de Lengua Castellana a media jornada en el CEPA Mancomunitat des Pla de Vilafranca de Bonany. Un día, si quiere, quedamos y le hablo de la importancia de las escuelas de adultos rurales, pero no es éste el asunto principal que ahora me ocupa. Le escribo para comentarle ciertas situaciones que a usted tal vez le pasen desapercibidas, ya sea porque éstas acaecen en los pueblos -territorio hostil para cualquier persona de Palma o de su área metropolitana- o porque se trata de problemas que sólo atañen a la clase trabajadora (o no trabajadora, tal y como van las cosas). Voy a intentar ceñirme a un párrafo por asunto, como si fuera usted uno de mis alumnos y tuviéramos que hacer el repaso de todo lo que entra a un examen. Encabezaré cada uno de ellos con su tema.

LENGUA. Si es usted buen observador, se habrá percatado de que me dirijo a usted en castellano. No sólo lo hago porque es la lengua habitual de mi blog, la lengua en/de la que imparto clases y la lengua en la que aprendí a hablar, sino porque intuyo -sólo intuyo- que usted la prefiere en la comunicación. Además, quiero obviar las diferentes maneras de designar la lengua catalana, propia de las Islas Baleares, tan propia y tan nuestra que la llamamos mallorquín, menorquín o ibicenco. Como filóloga -hispánica- le ruego, le suplico, le imploro, que deje de hablar de lenguas, de gramáticas y de cualesquiera salvajadas que a este respecto se le ocurran a cualquier político. Nos harían un enorme favor, a nosotros y a nuestra disciplina, que tan maltrecha está.

SOCIEDAD. Lo primero para conocer una sociedad es observarla, hablar con ella, ver cuáles son sus costumbres, cuál es su potencial y cuáles son sus necesidades, para poder satisfacerlas a la mayor brevedad. Me alegro de que se muestre más receptivo a los ciudadanos de las islas. Aunque lo más probable es que usted no vaya a ser el receptor de esta misiva, me alegro profundamente de ello, con el corazón en la mano se lo digo, créame. Si me acepta un consejo de pardilla inexperta, respete a sus conciudadanos. Respete la cultura propia y no la folklorice. Respete la lengua propia y no se empeñe en fragmentarla -usted hable como le dé la gana, contra eso no tengo nada que decir-. Respete a los habitantes de las islas y muéstrese empático con las situaciones que muchos se ven forzados a vivir. A fin de cuentas, a nadie le gusta subsistir gracias a la caridad.

MOVILIDAD. El transporte público se debería fomentar sobremanera. No sólo se deben abaratar sus costes drásticamente, sino que también se debe mejorar su funcionamiento: horarios, fiabilidad, creación de empleos, seguridad, bonos, etc. Por poner un ejemplo, SFM no se caracteriza por su eficiencia y pierde pasajeros día a día. Ir de Alcudia a Palma me sale más económico -y rápido- en coche que en autobús. El tren Sa Pobla-Palma es también carísimo y muy incómodo, ¿8€ ida y vuelta y encima tener que cambiar de tren y ahora hacer también el paripé del bus hasta Muro? Es algo ilógico. De los vuelos interislas no hablamos, ¿verdad? Más y más económicos.

SANIDAD. Creo que he tenido la maravillosa suerte de contar siempre con magníficos profesionales de atención primaria, como la Dra. Outeiral o el Dr. Siquier, o Dª Elena Malillos, la enfermera que logró que yo ganara en salud -y en felicidad-. Vale la pena nombrarlos, porque muchas veces nos olvidamos de ellos. El trato recibido tanto por ellos como por los profesionales de distintas especialidades tanto en el HGMO como en el HCIN ha sido fabuloso pese a las condiciones en las que muchas veces trabajan. La situación de estrés a la que se ven sometidos nuestros profesionales sanitarios es totalmente contraproducente para con los pacientes: saturación de pacientes y de horarios, listas de espera interminables, equipos insuficientes, etc. Mejore la situación de médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, administrativos, etc., y mejorará todo el sistema. Dótelos de lo que necesitan -como más personal, tal vez- y, además, se acabarán las listas de espera. No olvide Menorca e Ibiza, que carecen de muchas especialidades y servicios y dependen, para casi todo lo importante, de los hospitales de Mallorca.

EMPLEO. Vivimos en una comunidad estacional. Lo sé. Pero formo parte de ese colectivo de jóvenes que, si no ve mejores perspectivas, tendrá que emigrar. A Dios gracias, sé inglés y alemán, pero yo estudié con beca -algo que pronto pasará a la historia- y quiero que mi potencial se quede en mi país, a poder ser en mi comunidad. Creo que tanto yo como toda mi generación tenemos muchos para dar; nuestra contribución es esencial para el desarrollo de nuestra sociedad. Por otra parte, es del todo intolerable que haya familias completas en paro y que, además, se vean obligadas a subsistir con 400 euros al mes. Los mayores de 50/55 años también son otro grupo de riesgo: ¿A dónde se va su experiencia? ¿Acaso, siendo aún jóvenes, ya no se les valora? No quieren ayudas, quieren trabajar.

TERRITORIO. Vivimos en islas. Reducidas. Rodeadas de mar. Que viven de su sol y de sus playas. No permita que las destrocen. Carreteras, rotondas, hoteles, parques acuáticos... dejan cicatrices imposibles de borrar. Soy consciente de que se deben hacer mejoras, y de que éstas revierten en la comodidad y la seguridad de los ciudadanos, pero no veo por qué una cosa debe estar reñida con la otra. Cuidado, además, con las megaestructuras. Algo que se antoja grandioso no es siempre lo que parece. Además, creo que los turistas que vienen quieren ver nuestra naturaleza, nuestras playas, paisajes mediterráneos, no moles de cemento. De la "euromerda" prefiero no hablar. De Es Milà mejor tampoco hablo.

Los turistas quieren ver esto. AUCANADA
No esto. MENORCA

EDUCACIÓN. Tranquilo, presidente, no le voy a hablar del TIL ni de la LOMCE, puesto que ello me daría para varias tesis doctorales y otros tantos tratados sobre legislación educativa. Le voy a hablar de lo que me encuentro en clase. ¿Qué se supone que tengo que hacer con los alumnos con dificultades si el gobierno no me da ni la formación ni los medios para ayudarle en su proceso de aprendizaje? Yo se lo digo: soy autodidacta, hago más horas que un reloj y rezo para que alguna de mis intervenciones funcione y ese muchacho o muchacha aprenda algo tras haber pasado un curso conmigo. Me conformo con poco: Me basta que aprendan a decir "Buenos días", "Por favor" y "Gracias". Si además sonríen, ya entro en éxtasis. Creo que una clase con 10 alumnos está desaprovechada, pero con 30 está saturada. ¿Y si lo dejamos en 20? Por otra parte, hay otras clases en las que se precisan grupos pequeños para facilitar la implicación del alumnado, es el caso de la Diversificación Curricular o la ESPA (adultos). Tenga en cuenta que muchos de mis alumnos vienen del fracaso escolar. Meterlos en aulas masificadas por culpa de los recortes sólo va a provocar que vuelvan a fracasar. El trato cercano y personalizado es la clave. Necesitamos los medios y el tiempo, sobre todo el tiempo, especialmente en los institutos. Sobre este tema también podríamos hablar durante horas. Si quiere, pásese un martes por la mañana por el CEPA Mancomunitat des Pla, un centro modélico -a mi juicio-, y lo hablamos. O mejor, vaya a algunos institutos de Menorca y vea el frío que pasan. O acérquese a Ibiza y vea lo que es la masificación de las aulas. O pregúntele a jefes estudio y a policías tutores lo que de verdad supone un problema en nuestros centros. Como diría alguno de mis alumnos: ¡Fliparías!

Soy consciente de que me dejo muchas cosas en el tintero, pero tampoco era mi intención atosigarle con todos los aspectos con los que tiene que lidiar como presidente de una de las comunidades autónomas más ricas y expoliadas, y empobrecidas, y con más desigualdad de España. Sin más, agradeciéndole su tiempo, me gustaría que tomara el consideración algunas de las situaciones que he sacado a colación en mi carta para que, al menos, podamos mejorar la vida de alguno de nuestros conciudadanos, aunque sea uno solo.

Atentamente,

Isabel.

lunes, 8 de diciembre de 2014

La Patrona - A Homage to Our Servicemen

APUNTE DESPUÉS DE HABER ESCRITO LA ENTRADA Y AVISO A LOS LECTORES: CREO QUE ME HE METIDO EN UN BERENJENAL DEL QUE NO SÉ CÓMO VOY A SALIR, JAJAJA. 

Hoy voy a vestir mi blog de verde, pero hoy no toca el verde-educación pública, sino que hoy toca el verde militar. Nota preliminar: Para aquellos que no lo sepáis, la Inmaculada es la patrona de infantería, de ahí el día de la publicación del post y su título, que no va acompañado de una postilla en inglés por casualidad, como ya veréis.

Resultaría burdo y simplista por mi parte reclamar que se destinara más inversión pública a educación -que falta hace-, sanidad -que falta hace- o investigación -que falta hace- que a defensa, y hasta absurdo reclamar la desaparición del Ejército. Mucha gente piensa de esa manera, y es respetable, pero en muchos casos su opinión se debe a que están muy desinformados sobre quiénes forman la que, después del paro, creo que es la empresa más grande de España.

Para comenzar, cualquier país del mundo tiene un ejército, hasta la neutral Suiza y los harto educadísimos países nórdicos. ¿Por qué no lo íbamos a tener nosotros? La última vez que descuidamos nuestra defensa fue por la mala gestión de los visigodos y nos invadieron los moros, no os digo más (ironic mode on). Y eso de que en España se vivió una dictadura militar durante cuatro largas décadas que siguieron a una cruenta guerra civil, por muy cierto que sea, no me sirve. Tampoco me sirve que se hable de corruptelas, porque podríamos empezar por cualquier ministerio o consejería autonómica, como sucede con la de des-Educación en Baleares (y muy especialmente en los últimos días). Yo siempre digo que un instituto es una representación de la sociedad heterogénea en la que vivimos, pues bien, el Ejército también. Así que, obviamente, me imagino que se encontrará de todo.

Sin embargo, esta entrada no la quiero dedicar a las Fuerzas Armadas a gran escala, sino a cada uno de sus integrantes, muy especialmente a la tropa. Aquí me gustaría mostraros lo que yo veo en ellos, cómo son, cómo viven, cómo actúan, cómo piensan. Cierto es que los estereotipos han hecho mucho daño, puesto que, como todos sabéis, los profesores somos unos vagos que apenas trabajamos y que cobramos un dineral con el que arruinamos al Estado, los pilotos siempre están en huelga y los funcionarios de la administración sólo saben ir a tomar café, ¿verdad? Lejos de los estereotipos que todos conocemos sobre el militar español (y sobre todos en general), os dejo con la lista (quienes me leéis asiduamente ya sabéis que adoro las listas) de lo que yo veo cuando me topo con alguno de ellos; obviamente es una generalización, porque de todo hay en la viña del Señor, pero a grandes rasgos, son así:

  • Son personas extremadamente disciplinadas prácticamente en todos los aspectos de su vida. 
  • Saben distinguir las relaciones personales de las profesionales. 
  • Respetan sobremanera a sus compañeros. 
  • Tienen el instinto de protección extremadamente desarrollado. 
  • Trabajan en equipo de una manera formidable (y rápida). La jerarquía también ayuda a ello, puesto que cada uno sabe cuál es su sitio. 
  • Muchos de ellos estudian por las tardes y/o por las noches, puesto que consideran que la formación es algo fundamental. 
  • Pueden vivir con muy poco, con lo básico (si sólo tienen un jersey y unos pantalones no necesitan más).
  • Forman todos juntos una familia, saben que si se presentan malos momentos su único apoyo será el de quienes estén con ellos: sus compañeros (¿Profes interinos desplazados, os suena?)
  • Valoran las obligaciones profesionales como un añadido a la experiencia personal (misiones). 
  • Saben amortizar los recursos con los que cuentan.
  • Son sumamente respetuosos (tal vez sea por su trabajo, pero creo que es de los pocos colectivos que, en general, mantienen y fomentan las normas de educación de toda la vida). 
¿Qué es lo que me da pena de todo ello? Que un militar a veces no se sienta seguro de revelar cuál es su profesión. Tal vez se deba a que hasta hace no mucho en España padecíamos la lacra del terrorismo; pero siendo sincera, creo que todo ello se debe más al miedo de sentirse rechazados por la sociedad, debido precisamente a los estereotipos de los que antes hablábamos, que a cualquier amenaza terrorista de antaño. A mí todo esto no me extraña: Vivimos en una sociedad que, lejos de agradecer la labor de quienes prestan y prestamos un servicio público, criminalizan a su colectivo. Si no es así, ¿dónde se ha visto que una sociedad critique y ponga de vuelta y media a sus maestros y profesores? ¿dónde, sino en España, se menosprecia la sanidad pública que tanto nos ha costado lograr? -y algunos se empeñan en destruir, pero eso es harina de otro costal. Todo esto lo podemos aplicar tanto al Ejército como a demás personas que velan por nosotros (médicos, policías, barrenderos, maestros, celadores, administrativos, etc.)

El otro día me comentaban la anécdota de una soldado (del aire, en este caso) que acababa de regresar de Afganistán después de largos meses de ausencia, dejando en casa a su marido con una bebé. Llegaban a la terminal del aeropuerto sin pena ni gloria, de manera discreta, reservada, sin aspavientos mayores que aquellos que les dedicaron sus familiares. Nadie supo de su trabajo. No salieron en la televisión, nadie les dedicó el minuto de gloria que se tenían más que merecido. Sin embargo, cuando ya se hallaba con su familia en el ascensor, una ciudadana anónima, de esas que hace falta que surjan más a menudo, la miró sonriente y le dedicó un cálido "Bienvenida". Su marido, quien tiempo atrás también había sido militar, me relataba la escena emocionado, perplejo, agradecido.  Claro está que no esperaban una recibida como la que el pueblo ofrece a sus "servicemen" en los Estados Unidos, o como la que sí que apareció en Antena3Canarias, que podéis encontrar en Youtube, pero también me horroriza que estén tan acostumbrados al menosprecio que hasta se sorprendan por un simple "gracias" o un "bienvenida". Simplemente me horroriza y me avergüenza. 

Otro de los sambenitos con los que tienen que batallar es el hecho de que se dedican única y exclusivamente a la guerra. ¡ERROR! Os aseguro que ahí dentro hay profesionales de todos los ámbitos y, aunque así fuera, os remito al dicho latino que reza que si quieres la paz, debes prepararte para la guerra: Si vis pacem, para bellum. (Este párrafo no responde a un hecho observado, sino a una suposición mía, que quede claro). 

¿Por qué sucede todo ello? Pues porque de cuestiones de defensa saben mucho, muchísimo, pero de márquetin saben más bien poco. Y cuando hablo de márquetin no me refiero a propaganda visual al uso, sino a mostrar lo que son. Una idea que me parece genial es que acudan a los diferentes pueblos cuando los ayuntamientos piden su colaboración para una feria. Es una manera fabulosa de acercarse a los ciudadanos, puesto que no sólo muestran su trabajo en pósteres y fotos, sino que se muestran a sí mismos e interactúan con la gente: se dan a conocer. Otra cosa sensacional es la celebración del Día de las Fuerzas Armadas en el Parc de la Mar, cerca de la gente. Salir de los cuarteles es, desde mi punto de vista, lo mejor que pueden hacer. Normalizar su presencia es básico para que se les vea como personas cercanas (evidentemente, sin descuidar el trabajo). Pese a mi opinión, seguramente no va a faltar quien me diga que el contacto de los militares con la calle es una agresión a la democracia. Son precisamente los que, detrás de una fachada de progresismo, a mi juicio, ocultan una severa intransigencia contra todo lo que no va con sus convicciones. 

Aunque a veces parezcan autómatas, detrás de esos rostros serios de nuestros militares hay personas como tú y como yo, con una gran vocación de servicio como la que pueda tener cualquier docente de los que pasáis por aquí. O mayor. 


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PD. ¿Se nota que mi corazoncito lo ocupa uno de ellos, no? :D

domingo, 7 de diciembre de 2014

Los profesores deberíamos dominar el mundo.

Los profesores deberíamos dominar el mundo. Bueno, las profesoras. Ésta es la conclusión a la que he llegado después de una noche toledana de frío bajo el edredón porque mi chico anda trabajando. Pero bueno, antes de que este post se vuelva más verde que el blog, me centraré. Analizándolo bien, creo que si nos dejan durante 15 días o un mes el gobierno de España a algunas de mis amigas (la mayoría de ellas profes) y a mí, no sólo salimos de la crisis, sino que pagamos todo lo que se debe, mejoramos los sistemas sociales y administramos y gestionamos muchísimo mejor el dinero de las arcas públicas. 100% seguro. Sólo 15 o 30 días, luego si eso ya le pasamos el mando a nuestras madres, que tienen más aguante.

Pensaréis que es una idea peregrina, pero después de lo que se ve hoy en día por las televisiones y por los periódicos... Y hablando de ello. Ayer dimitió Miguel Deyá, nuestro director general. Parece que la Conselleria de des-Educació se está quedando en cuadro y que se mantiene a flote por aquello que reza el dicho popular de que la m****a flota. 

No conozco mucho al señor Deyá, sólo de haberlo escuchado en algunas tertulias de bar en la UIB y de las anécdotas que cuentan quienes fueron sus alumnos. Por lo que sé, se trata de una persona honrada, con unas férreas convicciones. Que no os engañe el hecho de que sus convicciones no coincidan con las vuestras; al parecer, Deyá, profesor de vocación, dimite para no verse obligado a cometer una irregularidad y, en mayor medida, para no ser el responsable de ella. A mí, esto, en este país nuestro, me parece loable. ¿Acaso habéis oído hablar de alguna dimisión reciente que hubiera sido voluntaria y/o para prevenir una posible irregularidad? Probablemente se habrá equivocado en alguna ocasión a lo largo de su trayectoria política, pero este mero hecho, el de su dimisión, hace que respete aún más su figura, aunque no coincida con buena parte de sus ideas.

El respeto en democracia -ahora que andamos en días de Constitución- no consiste en votar y que gane la mayoría. La verdadera democracia y la verdadera libertad de expresión radican en la capacidad de dos personas de dialogar, de entenderse -y de no entenderse-, de buscar puntos de unión dentro de la desunión y llegar a acuerdos. Eso, que a simple vista parece tan fácil, resulta harto complicado a nuestros representantes docentes (políticos, sindicatos, asambleas y la madre superiora). 

Si sólo nos dejaran el gobierno unos días... Y un fusil. Yo necesito un fusil. ¡Y lo sabéis! :D 




miércoles, 19 de noviembre de 2014

A vueltas con la doble insularidad... y los monopolios.

Hoy, una vez más, me solidarizo con quienes padecen la doble insularidad. En este caso le ha vuelto a tocar a Menorca, y la verdad, no sólo estoy indignada por los precios abusivos, sino por la falta de empatía de ciertos peninsulares. No entraré aquí a juzgar la lacra del déficit fiscal de Baleares, y tampoco voy a hablar mucho más. Os voy a copiar la publicación de Facebook (puesto que está colocada de manera abierta) y toda la retahíla de comentarios que se ha generado (puesto que quienes comentan lo hacen en una página pública). Juzgad vosotros mismos.

A fin de no saturar el blog, os enlazo a los comentarios de la foto de Faceboo, pues no tienen despercidio. Para leerlos, pinchad aquí: LA FOTO DE LA DISCORDIA.

He revisado los precios para otras fechas cercanas a la Navidad para un MAH-BCN-MAH (para comprobar con mis propios ojos si esto era cierto), y con horarios dignos no te escapas de los 100 euros. Adaptándote bajas unos 10 eurillos, que algo es algo, y eso seleccionando siempre la tarifa sin equipaje. Si queréis facturar una maleta subimos a 120 o 150 eur, y eso saliendo dos días antes y regresando un día después, con lo que puede haber personas que pierdan días de trabajo y tal.

domingo, 2 de noviembre de 2014

"¿Y esto cómo se hace, Mestra?"

¿Os he dicho que este año he vuelto a disfrutar de mi trabajo? La verdad que en mi nuevo centro no sólo me siento querida -y hasta mimada- por todos mis compañeros, sino que además tengo unos alumnos maravillosos (ojo, ¡el año pasado mis alumnos también fueron fabulosos!). Trabajo en un pueblo eminentemente agrícola del Pla de Mallorca, cuyo CEPA aglutina otra decena de pueblos de características similares. Así pues, mis alumnos son muchas veces personas del campo y/o de la construcción que en su época abandonaron los estudios ante un futuro que se les prometía estable y con un sueldo más que suficiente y que ahora no es para nada halagüeño.

Para mí, que también me he criado en un entorno rural, esto es un bálsamo. Un lugar cuyas características me resultan familiares, unos alumnos con quienes comparto un mismo contexto, unos compañeros que disfrutan de las bondades de la vida retirada, que diría Fray Luis. Lo mejor de todo es que, pese a que algunos sí son de lengua materna castellana, el 90% son hablantes nativos de catalán, y esto, a mí, freak de las lenguas como soy, me fascina. No sólo me fascina que intenten esforzarse por pronunciar mejor en castellano (ya les he dicho que tampoco hace mucha falta, que hay ciertos rasgos que son distintivos del castellano de Baleares) y por evitar errores de la lengua coloquial, sino que muchos de ellos me llaman a la voz de "Mestra".

Aquí tengo la suerte y el placer de trabajar.

En los pueblos, las figuras de autoridad moral y académica desde antaño han sido el cura, el médico, el alcalde y el maestro (o profesor, lo mismo me da, docente a fin de cuentas). Si bien en los tiempos que corren la religión anda de capa caída y los políticos se ven salpicados por incontables tramas de corrupción, esas figuras de referencia se ven reducidas sólo a dos: el médico y el maestro. ¡Menuda responsabilidad! A nuestros gremios ocupa la tarea no sólo de mejorar como profesionales y de atender mejor a nuestros pacientes/alumnos - y a veces pacientes alumnos ;) -, sino la gran carga de no defraudarlos. Un alumno al que defraudamos es un alumno perdido. No hay más. Un alumno al que no escuchamos es un alumno que no querrá venir a nuestras clases. Ahí radica la importancia de nuestro trabajo.

Cada vez que cruzo la calle y oigo ese rudo y fuerte "Mestra" por parte de un chico de 30 años o, por contra, esa dulce voz de la chica de 17 años que se ha dado cuenta de que quiere seguir estudiando y no falta ni a una sola clase, qué queréis que os diga, a mí interiormente se me saltan las lágrimas. Son lágrimas de felicidad, de alegría por sentirme valorada y porque se reconoce mi trabajo, porque sé que esas voces pertenecen a personas con un corazón tan grande que no les cabe en el pecho, tan buenas y tan honestas que te sueltan "no he estudiado porque me ha dado pereza". ¿No os parece fabuloso? ¿No os resulta fascinante encontrar a personas tan buenas y tan transparentes en los tiempos que corren?

La verdad es que creo que este curso no sólo me ha tocado la lotería por haber obtenido una vacante en Mallorca, por una media jornada que me permite cuidar de mi salud (que tan maltrecha quedó el curso pasado por culpa de personas poco profesionales y con pocos escrúpulos), por el hecho de que me haya tocado un pueblo y por tener un equipo directivo que me ha confeccionado un horario maravilloso y que se portan conmigo, y con todos los profesores -recordad que yo soy el último mono interino-, de manera excepcional.  No sólo me ha tocado la lotería por eso, sino porque este año vuelvo a disfrutar de trabajar, de ir a clase, de hablar con mis alumnos, sean los de 3º, los de Acceso a Grado Superior o los del módulo de inglés; incluso disfruto de la hora de habilidades orales con los alumnos magrebíes de español para extranjeros - alfabetización. De ellos os hablaré otro día, porque hay un grupo de señores de unos 50 años que son la monda y con los que me río mucho. ¡No sabéis la de juego que da la distinción de vocales!

Pero, sin duda, lo mejor de todo es cuando algún alumno de 3º o de ACFGS me interrumpe, con su carita de no haber roto nunca un plato, con la frase que más me gusta: "¿Y esto cómo se hace, Mestra?".

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Otro día os hablaré de que mi sueño imposible siempre ha sido trabajar en una escuela rural unitaria, de esas con uno o dos maestros/profesores para toda la enseñanza, aunque con nuestro modelo educativo...

lunes, 15 de septiembre de 2014

PROFESORES DE SALDO



Hazañas de Villainterino en Madrid

Es una parodia, pero no deja de denunciar lo lamentable de nuestros compañeros en la capital de este cada vez más decrépito reino. En Baleares la lista funciona así más o menos, pese a que no nos suelen contratar por días (aunque de todo hay). 


viernes, 17 de enero de 2014

Volando con la Consellera

Sí, amigos, habéis leído bien: Hoy he compartido avión con la Consellera d'Educació, Joana Maria Camps, y con el President de les Illes Balears, José Ramón Bauzá, pero ahora no me interesa este último. Os cuento.

Hoy cogía el avión con Biel, un compañero de trabajo, y cuál es nuestra sorpresa al ver que en nuestra misma cola de embarque estaban la Consellera y el President (alias Joserra). Sencillamente nos quedamos un poco flipados de encontrárnoslos entre el populacho, entre viles interinos como nosotros, pero ahí estaban. Creemos que también estaba el Rector de la UIB -no llegamos a reconocerlo-, auque este señor, sólo por su vertiente académica, ya merece nuestros respetos. A Biel se le cambió un poco la cara, y lo cierto es que lamentó no haberse puesto la camiseta verde, pero enseguida empezamos a comentar qué les diríamos si tuviéramos la ocasión.

Durante el vuelo a mí me tocó poner mis cosas con las de la Consellera, pero sin más. Durante toda la travesía mi compañero de tecno y yo comentábamos qué cosas cambiaríamos y qué situaciones hemos vivido por culpa de los recortes, entre ellas, un año en el paro. Después de un vuelo fabuloso y tranquilo, al aterrizar nos esperaba el bus para llegar a la terminal, y ahí, circunstancias de la vida, nos tuvimos que poner justo al lado de estos representantes políticos. A ella le molestaba mi maleta y a mí me molestaba su bolso, pero nada del otro mundo. Fue ahí cuando yo ya no podía más, y tenía que contarle de primera mano y de una manera desafectada la situación por la que pasamos los docentes de las islas, y concretamente, la nuestra.

No niego que muchas veces he fantaseado con bombardear la Conselleria, pero esta vez tenía la oportunidad de explicarme y no la quería desaprovechar. Saludamos amablemente tanto al President como a la Consellera y les deseamos un feliz Sant Antoni, patrón de Menorca y honrado además en muchos pueblos de Mallorca y de Ibiza. Al explicarle que era "nuestra jefa" y que éramos docentes, Joserra desconectó (me imagino que no le apetecía hablar con unos camisetas verdes revolucionarios y reaccionarios como nosotros). Ella, sin embargo, nos prestó toda su atención. Y no bromeo. Yo creo que se sorprendió de que nos dirigiéramos a ella con amabilidad y explicándole que entendemos que ella tiene que hacer su trabajo, aunque éste a veces no sólo no nos guste, sino que llegue a disgustarnos en demasía. Entonces aún nos prestó más atención si cabe. Estoy intentando ser todo lo objetiva que puedo, ya que creo que es lo mínimo que puedo hacer con una persona que, al menos, tiene la amabilidad de escucharme (si bien es cierto que también entra en su sueldo, pero ahora no hablaré de ello).



No había lugar a revindicaciones, puesto que tanto la posición de los políticos que actualmente nos gobiernan como la de los docentes es de sobra conocida por todos. Cuando los argumentos objetivos o numéricos no funcionan, y mucho menos lo hacen aquellos que pretenden arrastrar masas sociales, lo mejor es ceñirse a la experiencia propia y compartir los sentimientos y el malestar de uno. La empatía y la ética son, en fin, buenas herramientas para el diálogo. Le explicamos que somos interinos itinerantes, y que la terminal B es como nuestra segunda casa. Biel le planteó ciertas circunstancias y problemas que se  encuentra al tener que dar clases de Tecnología en un taller con 30 chiquimonsters en plena efervescencia hormonal: accidentes, incapadidad de atenderlos a todos, la figura del profesor como responsable último de todo lo que sucede en el aula, escasez de materiales, ínfimo presupuesto... Yo, por mi parte, me centré en el malestar que toda esta tensión nos supone a los docentes: no damos abasto. Yo, en mi caso, no doy abasto. No puedo. Y es cierto: física y mentalmente estoy agotada. Bajo mínimos. No llego a corregirlo todo a tiempo, enfermo, me frustro, hay mal ambiente entre compañeros (esto lo explicaré más adelante), cada uno va a sobrevivir como puede, y así no se puede trabajar. En ese momento creí estar hablando también en nombre de muchos compañeros de secundaria, y no sólo mío. Espero que así fuera.

Al llegar a la terminal nos preguntó acerca de nuestra situación administrativa: la figura del interino. Ella lamentaba el hecho que tuviéramos que ir de isla en isla, pero nosotros le respondimos que intentamos ver la parte positiva: nuevas experiencias, conocimientos de diversos centros y de diferentes maneras de trabajar... y, sobre todo, tener trabajo. También le dijimos que ambos habíamos estado el curso anterior en el paro. La Consellera nos preguntó qué opinábamos sobre el pacto de estabilidad y sobre el baremo de méritos en la lista, sólo a modo de tener un acercamiento a lo que podemos pensar algunos profesores rasos. Biel apuntó que el hecho de guiarnos sólo por elementos académicos no es ni mucho menos indicativo de la aptitud para la docencia, y yo asentí a su afirmación. Yo planteé el hecho de un análisis de la labor docente, una especie de "auditoría" del profesorado por parte de inspección, no punitiva, sino a modo de guía y de formación. Biel cuestionó su idoneidad, puesto que eso supondría un elemento unilateral de evaluación, lo cual es cierto. Ella nos escuchaba atenta y nos dijo que le gustaría convocar oposiciones, pero que aún no se sabe para qué curso (esta información, queridos docentes, lamentablemente no es nueva).  En este punto Biel se despidió puesto que en la misma terminal B había quedado con una compañera. Ella le respondió con dos besos y yo seguí con ella el camino hacia la salida.

Como me estaba atendiendo de manera extraoficial, no quería incomodarla, así que obvié ciertas cosas que tal vez le hubiera echado en cara, pero no era el momento. Ella me reiteró que sentía mucho el malestar que había entre el profesorado, pero que tiene que velar por todos los componentes del entorno educativo (familias, alumnos...). En ese punto fue cuando comenzamos a hablar de la repercusión de la huelga indefinida. Puso el ejemplo de los alumnos de 2º de bachillerato que se tienen que presentar a selectividad y a eso añadió que, en el caso de nuestra profesión, concurren dos derechos y ambos deben respetarse: el derecho a huelga y el derecho a la educación. Aunque en ese momento ella hubiera sacado su retórica política, en ese momento tenía razón.

La amena charla nos llevó a hablar del papel de nuestros representantes. Yo, particularmente, no me siento representada por asambleas y mucho menos por sindicatos. La Consellera lamentaba que hubiera una cerrazón de miras por parte de estos a la hora de dialogar, y yo, tan de soslayo como pude, le hice ver que cualquier postura absoluta no nos lleva por ningún camino. Ni la de unos, ni la de otros. Fue en ese instante cuando ella me dijo que creía que había miedo entre el profesorado. Y lo hay. ¡Vaya si lo hay! Y viene de por todas partes. Le dije bien claramente que algunos profesores tienen miedo a represalias -políticas y laborales- si hacen huelga, algo que a ella le sorprendió muchísimo. Para ser justos, otros profesores tienen miedo de no hacer huelga por el vacío que puedan sufrir des del colectivo de huelguistas de su centro -que de todo hay en la viña del Señor-.

Sin embargo, también le trasladé que más que miedo (que a priori es una palabra muy fuerte) lo que sí había era mal ambiente, recelo: entre huelguistas y no huelguistas, entre profesores con B2 y profesores sin B2, entre interinos de pacto y de no-pacto. Claramente le dije que así no se puede vivir. La tensión es tanta que se palpa en el ambiente y no permite un desarrollo normal de la labor docente. Ellos ya saben que nos tienen divididos, no me pareció estar precisamente ante una persona ignorante y falta de ideas, sino ante alguien que debe gestionar un conflicto pero que ocupa uno de los bandos, lo que hace prácticamente imposible solucionarlo.

Yo le expliqué que lamentaba todas estas circunstancias: el malestar entre el profesorado, la mayor carga de alumnado y los recortes en puestos de trabajo, la educación de los alumnos, la organización de las familias, que a veces tiene que hacer malabarismos para colocar a los niños los días de huelga, etc. También le dejé claro que sabía cual era mi situación con respecto al estado. Como funcionaria interina sé que estoy de algún modo obligada a cumplir órdenes, pero que como funcionaria civil -interina, en mi caso- también tengo derecho a cuestionarlas, y como trabajadora a pedir mejoras laborales, claro está. En ese momento la parte política de la Sra. Camps se refirió a las elecciones como medio de cambio democrático, y me rendí a la evidencia que ella me mostaba. Si bien tener una mayoría no acredita para soliviantar a todo un colectivo, hay una herramienta que está al alcance de todos para mostrar desacuerdo: el voto. Cierto es.

Aquí acabó nuestro encuentro. Yo creo que de él todos agradecimos algo: Biel poderle hacer llegar el hecho de que hay ciertas asignaturas desprestigiadas y faltas de presupuesto, como el caso de Tecnología en algunos centros; la consellera, que le habláramos con cordialidad y que le hiciéramos llegar dos puntos de vista individuales de profesores rasos, interinos, peones de la educación que hacen llegar a su patrón sus condiciones laborales; y yo... Yo agradecí que me escuchara y que tuviera el valor de, al menos, prestarnos atención  respondernos en la medida en la que le era posible en un entorno informal.

Es cierto que en tan breve conversación muchas son las cosas que quedaron en el tintero (TIL, ley de símbolos, expedientes a directores, menosprecio del catalán, errores a la hora de adjudicar plazas, la reivindicación de un centro nuevo para el CEPA Joan Mir i Mir, etc.), pero creo que el hecho de que nos prestara atención y de que pudiéramos hablar en calma y hasta de manera divertida en algún momento (algo raro en nuestros días) hizo que una aproximación entre dos posturas tan enfrentadas fuera posible. Lo que me apena es que le sorprendiera que dos profesores nos dirigiéramos a ella de manera cordial -que es lo que debería ser siempre-, ya que eso, como colectivo, nos deja a la altura del betún (la misma a la que quedó Joserra al no dirigirnos la palabra, ya se sabe que los extremos opuestos se tocan), pero bien está lo que bien acaba. Mentiría si dijera que fue un encuentro desagradable. Fue una charla tranquila y hasta agradable, sin embargo, mucho es el camino que nos queda aún por recorrer para mejorar la administración educativa y, sobre todo, la calidad de la educación y la adecuación de la misma a TODOS los alumnos del sistema.