Suspensitos
Cántese con la melodía de "Clavelitos", y no, la letra no es original, aunque sí que la he tuneado.
En bachillerato estoy
alcanzando la carrera
y desde que comencé
no he pisado biblioteca.
Por la mañana a sobar
y por la tarde lo mismo
y por la noche a ligar
con las guiris en la disco.
Suspensitos, suspensitos
suspensitos de mi corazón.
Hoy te traigo suspensitos
redonditos igual que un roscón.
Si algún día suspensitos
no lograra poderte traer
no te creas que la he aprobado
es que a ese examen no me presenté.
Pues sí, amigos, hoy he puesto mi primer cero. Dos ceros, pero bueno, uno más que el otro. A ver, ceros he puesto muchos en mi vida, pero a alumnos que no habían puesto ni el nombre en el examen. Lo de hoy ha sido diferente. Uno de los sujetos ha puesto tales salvajadas en su examen que he tenido que dejar de corregir y tomarme un infurelax para no morir de una taquicardia. Un día de estos os pongo un recopilatorio.
A los cotillas de 1º A: No, no he corregido vuestros exámenes ni los tendré para mañana. Lo siento. Mala programación del trabajo por mi parte, ya parezco una de vosotros. ¡Os lo compensaré! :D
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viernes, 31 de mayo de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
Motivación
Yo creo que soy un poco como mis alumnos: Cuanto más trabajo tengo por hacer, más desarrollo mi capacidad para perder el tiempo.
La cosa está en que debería tener corregidos todos los exámenes de 4º de ESO antes de mañana a las 23'59, para poder irme a dormir a las 12 y tener 7 horas de sueño. Deben estar corregidos, necesito que lo estén. Van a estarlo. Aunque para ello deba recurrir al viejo truco de hacer un círculo en el suelo, tirar los exámenes al aire y aprobar sólo a los que caigan dentro.
¿Cuál es mi nivel de motivación para corregir todo esto? Seguro que os lo estáis preguntando. Bueno, no, pero yo os lo contesto: Variable. Aquí es donde pondríamos lo de "Motivación, nivel: rancheras de Alejandro Fernández y canciones de zumba". Sin comentarios.
Y así voy, escribiendo en el blog, al ritmo de "Visa para un sueño" de Juan Luis Guerra.
Sí, sí, profe, ahora me pongo, que ya lo estoy haciendo. ¿De qué me sonará a mí esta frase?
La cosa está en que debería tener corregidos todos los exámenes de 4º de ESO antes de mañana a las 23'59, para poder irme a dormir a las 12 y tener 7 horas de sueño. Deben estar corregidos, necesito que lo estén. Van a estarlo. Aunque para ello deba recurrir al viejo truco de hacer un círculo en el suelo, tirar los exámenes al aire y aprobar sólo a los que caigan dentro.
¿Cuál es mi nivel de motivación para corregir todo esto? Seguro que os lo estáis preguntando. Bueno, no, pero yo os lo contesto: Variable. Aquí es donde pondríamos lo de "Motivación, nivel: rancheras de Alejandro Fernández y canciones de zumba". Sin comentarios.
Y así voy, escribiendo en el blog, al ritmo de "Visa para un sueño" de Juan Luis Guerra.
Sí, sí, profe, ahora me pongo, que ya lo estoy haciendo. ¿De qué me sonará a mí esta frase?
viernes, 12 de octubre de 2012
El macarrilla
Advertencia: Éste es un blog particular, en el que priman la ironía, el sarcasmo y el humor. Si no vas a entender este post o te vas a tirar de los pelos, ahórrate un disgusto y no lo leas, porque si eres un superhipermegapedagogo superhipermegaprogre no te va a gustar. Sólo ofrezco aquí una visión cómica del asunto, que se adapta a mi forma de ser. Esto no es, en ningún modo, una manera de proceder que tenga que publicarse en BOE/BOIB. Dicho esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...
¿Cómo identificar a ese grano en el culo a ese alumno disruptivo?
1. Llegar a clase.
2. Ver cuál es el mayor.
3. Si no lo vemos, buscarlo al fondo de la clase o en cualquier rincón.
4. Otra opción es seguir el rastro de las feromonas femeninas en dirección al macho alfa. No suele fallar.
5. Si todo esto ha fallado, esperar a una de sus siempre oportunas y graciosas bromas o comentarios.
6. Matarlo. Bueno, vale, me he pasado...
Como la opción de matarlo queda totalmente descartada (a menos que queramos opositar a Alcalá-Meco, y no precisamente como funcionarios), os voy a ofrecer aquí un conjunto de 'tips' que a mí me sirven para tratar con ellos. Eso no quiere decir que no me sigan sacando de mis casillas y tenga que contener mis instintos asesinos, pero al menos canalizo mi fuerza, mi ira y, sobre todo, intento "llevarlos por el buen camino". Un momento, ¿hay un buen camino? Bueno, con que no cometan actos ilegales y/o delictivos me conformo.
Decálogo para tratar con un macarrilla
1. El macarra es chulo por naturaleza, pero nosotros debemos serlo más. Se trata de demostrar quien domina. Como me dijo una amiga mía: "Quien tiene el boli rojo tiene el poder". Cosas que le cabrean sobremanera: a. rebatirle usando la inteligencia, b. imitarlo, c. un golpe de fuerza (metafóricamente hablando). Humillarlo no sirve para nada, es más, es contraproducente. Sólo logramos herir sus sentimientos y ponerlo en evidencia, y eso es precisamente todo lo contrario de lo que pretendemos. Queremos traerlo a nuestro terreno, no que se nos cierre en banda y nos vea como "el enemigo". De acuerdo, le somos hostiles, pero siempre hay que dejar algo abierto. Además, humillar a un chaval, sea quien sea, es algo totalmente deleznable y que, además, va contra los Derechos del Niño. Hay que encontrar el justo medio entre devolvérsela y humillarlo, vamos, en su argot: "hay que vacilarle".
2. Hay que usar sus métodos y sus acciones para que se dé cuenta de lo ridículo que resulta. Por ejemplo, si es un chaval que suele dormirse en clase (y todos sabemos que esto a veces pasa), cuando moleste mucho lo mandamos a dormir. Le sentará tan mal que os prometo que nunca más va echarse ninguna cabezadita. Si suele traer los cascos para escuchar música, en la hora de estudio asistido ponedles canto gregoriano a todo volumen. Por imposibilidad de oír su mp3 lo va a apagar y lo va a guardar. Requisárselo sirve de poco y sólo aumentamos el conflicto. En caso de que se lo decomisemos, se lo devolveremos al final de la misma clase. Muy probablemente no "reincida". Frases del tipo "Joé, profe, pero esto qué eeeees?" o "Mira que es cansina la tía" son habituales en estos casos. No os desmoralicéis, sólo mostradles una sonrisa diabólica, que vuestro chiquimonster macarrilla os la devolverá (la sonrisa).
3. Si no viene a clase dad gracias a todos los dioses del cielo, es vuestro día llamad a sus padres y que los busquen ellos. Eso sí que lo saca de sus casillas. A mí me da mucha pena por los padres de estos chicos (porque en general son varones), pero a veces es la única manera de que el chaval reaccione y de que las familias se involucren en la educación de sus hijos. En favor de mis mini-macarrillas (de la única vez que fui tutora) he de decir que tenían familias fabulosas y muy colaboradoras, y eso, compañeros, no se paga con dinero. Estos dos chavales eran mini-macarrillas, porque eran (son) más buenos que el pan bendito y sólo se sentían desubicados (casos más comunes).
4. Si sois sus tutores o sois profesores de guardia y sospecháis que el macarrilla está tomando estupefacientes (es fácil encontrarlos, son tan poco listos que siempre van al mismo sitio), llamad a la policía y haced una presentación formal. ¿Cómo se hace esto? Bueno, es complicado, básicamente porque ocurre fuera del centro, pero se trata de decir exactamente donde están, ir tú primero, decirles que fuera del centro no les puedes hacer nada, que se rían en tu cara pensando que han ganado, y segundos después se presente la policía, jejejejee. Es muy cruel, pero me encanta.
5. El macarrilla hace bullying a otros alumnos. Nunca me he encontrado con este caso, así que lo primero que haría sería pedir consejo a mis compañeros y al DO -sin que sirva de precedente- para que ellos actúen, puesto que es su trabajo. Pese a ello, a veces sólo son bromas que no van más allá. ¿Qué podemos hacer? Esta es una intervención "light", puesto que se trata de organizar un juego de roles en el que el macarrilla sea el puteado y vea cómo se sienten los demás. Probado y funciona al 100%. Sí, se pierden clases, ¿y qué? ¡Se ganan personas!
| Acción más temida del macarrilla |
6. Si el macarrila te pincha las ruedas del coche, pínchale las de la moto, róbale los retrovisores, etc. De acuerdo, ésta no es manera de proceder, pero ya sabéis "ojo por ojo, diente por diente". Si sois personas civilizadas descartaréis el pagar con la misma moneda (aunque lo estáis deseando, no mintáis), así que lo que tenéis que hacer es a. Informar a la dirección del centro, b. Por mucho que la dirección lo quiera mantener en lo amistoso, poner una denuncia formal en la policía. c. Antes de poner una denuncia, hablar con los padres para explicarles la situación para que vean a lo que se enfrentan y así no pillarlos por sorpresa. Os aseguro que lo agradecen.
7. El macarrilla ha enamorado a una "niña bien. Ya sabéis que A tres metros sobre el cielo ha hecho mucho daño, así que si os encontráis con este caso... Puuuuf... Hay que ser malvados y aplicar todas nuestras dotes de separa-parejitas con frases con inquina dirigidas a la chica para que abra los ojos. Al chico no le diremos nada, ¡porque la suerte que ha tenido no se la cree ni él! En el caso de que la relación macarrilla-niñabuena sea productiva para todos: la chica desarrolla habilidades sociales/sentimentales y el macarrilla vuelve al rebaño y se pone a estudiar (ocurre pocas veces, pero ocurre), no haremos nada. Mirarlos y reírse es inevitable, ¡pero es que son tan monos! xD El punto 7 es el que más me gusta, jejeje.
| Macarrilla prototípico |
8. El macarrilla se burla de nosotros en clase. La opción más fácil, si es un macarrilla-reconvertible, es llamar a los padres. Si son personas normales pondrán cartas sobre el asunto. En el caso de que la primera opción no sea viable, creo que lo más sensato es participar de la burla para que vea que no nos afecta, así no la volverá a repetir. Es algo duro, porque uno tiene que encajar una puñalada con una sonrisa y encima participar de la crueldad, pero creedme, funciona. En el primer instituto en el que trabajé un superhipermegamacarrilla presidiario en potencia me soltó un día "gordaaaaaa, más que gordaaaaaaaa, que yo no hago caso a las vacaaaaas". Hombre, muy bien no me sentó, pero ese minibichejo de 1º de ESO se quedó con la cara desencajada cuando le contesté: "Uuuuf, no me hables, que casi no paso por la puerta y me estoy poniendo como un tonel, pero es que las napolitanas están tan buenas que me las como de 5 en cinco...". Su cara fue un poema, y a los 2 minutos (lo tenía arrestado fuera del despacho) vino y me dijo: "Profe, en realidad no estás tan gorda, incluso si te fijas bien eres un poco guapa". Jajajajajaja, me parto. En esos momentos yo no sabía si lo había arreglado o lo había acabado de empeorar, pero lo que sí es seguro es que el chico reflexionó y tuvo sentimiento de culpa. Y lo más importante: quiso enmendar su error. ¡Todo un logro!
9. El macarrilla no puede más en clase (y nosotros tampoco podemos con él). En este caso se trata de optimizar recursos. Tenemos a un chico que se encuentra bien al aire libre y le gusta estar en el patio: pues a recoger los papeles del patio, a ayudar al personal de limpieza, a hacer encargos para las conserjes, "contratarlo" como secretario personal en clase (con seriedad) para que reparta o recoja trabajos, se encargue del mantenimiento, etc. Si es un macarrilla bueno, esto suele funcionar. Tranquilos, salvo sonadas excepciones, suelen ser macarrillas buenos reconvertibles en personitas maravillosas.
10. El macarrilla nos viene a contar sus penas. Junto con la 7, ésta es la que más me gusta. Si el macarrilla nos viene a contar sus penas hemos triunfado como la Coca Cola. Si el macarrilla se dirige a nosotros es porque le damos confianza, seguridad, nos ve "uno de los suyos", aunque jamás vaya a aceptarlo ni reconocerlo. Vendrá solo, con cara de circunstancias, con ganas de que alguien le escuche y no le juzgue, alguien que no sea un amigo suyo, alguien de fuera de su cículo, alguien que pueda darle una visión externa y objetiva. A mí me encanta que los macarrillas me cuenten sus penas, su vida, sus amores, sus aventuras y desventuras, es algo que simplemente me encanta, porque me río mucho con ellos, y ellos conmigo. Escucharlos es lo principal, aunque tengamos que mandar un rato al profe de guardia a nuestra siguiente sesión. Es SU momento, el momento en el que se sienten importantes y escuchados. Más que cariño -que también-, lo que deben recibir es empatía y asertividad. Si hace falta salir del centro e ir a dar un paseo por los alrededores con el chaval en cuestión, iremos, igual que si hay que invitarlo a una Coca Cola. Si los escuchamos y prometemos guardar su secreto (suele ser muy fácil de guardar, normalmente hablan de cosas triviales y mundanas de las que su estatus de gallito hace que se "avergüence", al verse un vil mortal) el macarrilla comenzará su proceso de reconversión en personita maravillosa (que ya lo era, sólo que no lo había descubierto). Tendrá altibajos, volverá a las andadas, pero el mero hecho de que él sepa o piense que nos ha defraudado hará que retome sus responsabilidades y, por ende, las riendas de su vida.
Si es que en el fondo lo más bonito de esta profesión es ver cómo un alumno evoluciona. Cuando hay una evolución académica hablamos de excelencia educativa, pero cuando hay una evolución personal hemos logrado que un chaval empiece a ser feliz y hablamos de la formación de una "excelencia social". A fin de cuentas, quien dijo que la educación era la base no se equivocaba.
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miércoles, 19 de septiembre de 2012
"La lista" y la (falta de) autonomía e iniciativa personal
Sí, amigüitos que me seguís por la blogosfera. El post de hoy promete. No pretendo herir sensibilidades, pero si alguien cree que se va a sentir aludido es mejor que no lo lea. Es mi opinión y si os gusta bien y si no la pintáis de rosa y le ponéis un lacito.
"LA LISTA", así, en mayúsculas, es la Lista de aspirantes a interinidades dentro del personal docente de las Islas Baleares. Tiene otro nombre mucho más bonito, pero yo le pongo éste. Aún así, de todos modos, la voy a llamar "la lista", así que poco importa su nombre oficial. La lista es un elemento temido al que cualquier aspirante a profesor o maestro de la educación pública debe apuntarse masivamente en el mes de mayo, mes de las flores, mes de María. A finales de junio o a principios de julio saldrá la lista definitiva en la que uno comprueba que, tras haber hecho todo lo posible, tiene una puntuación de mierda y está a años luz de poder trabajar. La lista te permite seleccionar centro a finales de julio aun sabiendo que debería de haber tropecientas mil quinientas veintiocho plazas de tu especialidad para que obtuvieras una vacante a media jornada en Formentera.
¡Ah, la lista! ¡Qué cruel! Se actualiza cada viernes y ahí nos tenéis a nosotros, viles mortales desempleados deseando coger una tiza y un boli rojo, contando cuántas personas tenemos por delante para así calcular en qué curso podremos volver a trabajar. La lista se va de finde. Sería un buen título para una película de terror al más puro estilo años 30, con los pasillos de la Consellería d'Educació, Cultura i Universitats como escenario y una telefonista al más puro niña del exorcista como protagonista. También puede haber una interina rollo la chica de la curva diciendo eso de "a mí una vez me llamaron y logré trabajar". Al señor Bosch le dejo ser Freddy Krueger, por lo de los cuchillos y los recortes...
Una vez que ya sabemos qué es "la lista", que ya quisiera Schindler tener una como la nuestra, porque nosotros somos un porrón, pero un porrón de los buenos, ¿eh? ¡No se vaya usted a creer!, pues eso, una vez que ya sabemos qué es la lista de interinos y cómo gusta de putear a la gente voy a pasar a relataros su relación con la autonomía y la iniciativa personal de los aspirantes a docentes o, para ser más exactos, la falta de las mismas en algunos de los futuros maestros y profesores. Vamos, que voy a usar la vieja técnica del "éste hace esto, pero tú no lo hagas, porqueno es bien!!!! está mal y no debes demostrar tu estupidez ante el mundo". Ya lo hizo en cierto modo el Arcipreste de Hita y no le fue mal del todo, aunque quedó de guarrillo perverso para arriba, pero bueno... (Por favor, si mi profesora de Literatura Medieval ve esto que haga ver que no lo ha leído, sé que ha sido todo un sacrilegio literario).
Pues bien, en un post anterior dije que "autonomía e iniciativa personal" era la competencia que se encargaba de "buscar soluciones en vez de ver problemas" y lo sigo manteniendo porque no sólo creo que es cierto, sino que además lo es. De nada te sirve decir que estás a oscuras si no buscas la clavija de la luz, un fósforo o una linterna para remediarlo. De nada sirve decir que te duele la tripa si sigues comiendo como un animal y no te cuidas. De nada sirve decir "yo no sé hacer..." si no preguntas "cómo se hace...".
Para evitar que cualquier miembro de la lista pueda despistarse, el año pasado dos compañeras pusieron en marcha en Facebook una página de ayuda desinteresada que sirviera de lugar de puesta en común. Obviamente se trata de una página personal y no oficial, pero ciertos elementos subversivos quisieran que les resolvieran los problemas aquí y ahora y de manera altruista. No son una ONG, son una página de encuentro de docentes para mejorar nuestra situación y calmar nuestros nervios. Aquí os la pongo, porque se merecen que les hagamos propaganda, que son unas maravillas:
https://www.facebook.com/pages/Llista-dInterins-Personal-Docent-Illes-Balears/197933106935532
Si tienes un problema está bien pedir la solución si te ves muy apurado, pero no de manera sistemática. No puedes pedir cosas absurdas que han sido contestadas mil veces: eres adulto, tienes una carrera y eres docente. ¡Demuestra tus habilidades! Si no, hijo mío, no sé qué haces aquí... Tampoco puedes pedir cosas que puedes resolver tú mismo buscándolas en Google y clicando en la primera opción o haciendo una simple llamada de teléfono. Eso sólo demuestra que eres un vago y un inepto, vamos, para ser políticamente correctos, eso sólo demuestra que no eres autónomo y que no tienes iniciativa. Bueno, realmente puedes hacer lo que te dé la gana, otra cosa será cómo quedes a ojos de tus compañeros y colegas de profesión. Sí, lo sé, yo soy una amargada en el paro y sin pareja a la que, además, le gusta hacer de metomentodo. ¿Y? Yo lo asumo. ¿Y tú? ¿Tú asumes que eres tonto, inútil, inepto?
Odio ver ahí preguntas del tipo:
¿Qué hago si me pica el brazo izquierdo y soy zurda?
A ver, bonita, ¿no te puedes rascar con el brazo derecho? Hay gente que, desde luego, no ve más allá de sus narices. O con un boli, o con una pared como los perros, me da igual. Si te pica te rascas. No veas el picor: ¡busca cómo rascarte! (Vale, es un ejemplo un tanto escatológico, pero se entiende, ¿verdad?)
Busca la solución. ¿Tienes hambre? Busca comida. ¿Tienes sed? Busca agua. ¿No sabes hacer algo? Averigua cómo hacerlo. ¿Nadie ha empezado un proyecto? ¡Empiézalo tú! ¿No te gusta el verde de las cortinas de tu casa? ¡Cámbialas! ¿Te sientes deprimido? ¡Sal a caminar! ¿No sabes cómo cobrar una ayuda? Infórmate, lee, busca. ¿No sabes cómo preparar una clase? ¡Aprende de tus compañeros!
Claro que uno siempre puede pedir ayuda, pero cuántas veces nos habremos quejado de que los alumnos ni siquiera intentan buscar la solución de un problema, ni lo leen... ¿Cuántas? ¡Miles! Para plantear una duda primero tiene que haber algo consistente sobre lo que dudar.
Situación hipotética 1:
- Tengo 20 manzanas en un saco y 30 peras en otro. ¿Cuántas frutas tengo en total?
- Profe, yo no lo sé hacer.
- ¿Pero lo has intentado?
- Si, pero no, pero...
- Inténtalo y, cuando tengas dudas, luego te ayudo.
Situación hipotética 2
- Tengo 20 manzanas en un saco y 30 peras en otro. ¿Cuántas frutas tengo en total?
- Profe, aquí qué tengo que hacer: ¿sumar o restar?
- A ver, Julito, si te pide en total, ¿crees que tienes que quitar o añadir cosas?
- ¿Añadir?
- Muy bien, entonces...
- ¿Sumar?
- ¡Claro! Anda, sigue y luego nos dices el resultado.
¿Cuál preferís? ¿Cuál es mejor alumno? ¿Cuál piensa? Activar el cerebro y mover el culo es la premisa básica de la autonomía y la iniciativa personal, que como ya he dicho está muy ligada con aprender a aprender por lo que a averiguar, investigar, probar, etc. se refiere.
¿Cómo podemos hacer de nuestros alumnos personitas autónomas y con iniciativa si buena parte del personal docente aún no tiene adquirida esa competencia pese a tener una carrera y dedicarse a la enseñanza? Y si la tienen hacen un soez alarde de la garrulería y la vagancia patrias, y no sé qué es peor, si no ser autónomo o ser vago, aunque a menudo son dos aspectos que van de la mano.
FFFUUUUUU, y aquí lo dejo, que me enervo.
"LA LISTA", así, en mayúsculas, es la Lista de aspirantes a interinidades dentro del personal docente de las Islas Baleares. Tiene otro nombre mucho más bonito, pero yo le pongo éste. Aún así, de todos modos, la voy a llamar "la lista", así que poco importa su nombre oficial. La lista es un elemento temido al que cualquier aspirante a profesor o maestro de la educación pública debe apuntarse masivamente en el mes de mayo, mes de las flores, mes de María. A finales de junio o a principios de julio saldrá la lista definitiva en la que uno comprueba que, tras haber hecho todo lo posible, tiene una puntuación de mierda y está a años luz de poder trabajar. La lista te permite seleccionar centro a finales de julio aun sabiendo que debería de haber tropecientas mil quinientas veintiocho plazas de tu especialidad para que obtuvieras una vacante a media jornada en Formentera.
¡Ah, la lista! ¡Qué cruel! Se actualiza cada viernes y ahí nos tenéis a nosotros, viles mortales desempleados deseando coger una tiza y un boli rojo, contando cuántas personas tenemos por delante para así calcular en qué curso podremos volver a trabajar. La lista se va de finde. Sería un buen título para una película de terror al más puro estilo años 30, con los pasillos de la Consellería d'Educació, Cultura i Universitats como escenario y una telefonista al más puro niña del exorcista como protagonista. También puede haber una interina rollo la chica de la curva diciendo eso de "a mí una vez me llamaron y logré trabajar". Al señor Bosch le dejo ser Freddy Krueger, por lo de los cuchillos y los recortes...
Una vez que ya sabemos qué es "la lista", que ya quisiera Schindler tener una como la nuestra, porque nosotros somos un porrón, pero un porrón de los buenos, ¿eh? ¡No se vaya usted a creer!, pues eso, una vez que ya sabemos qué es la lista de interinos y cómo gusta de putear a la gente voy a pasar a relataros su relación con la autonomía y la iniciativa personal de los aspirantes a docentes o, para ser más exactos, la falta de las mismas en algunos de los futuros maestros y profesores. Vamos, que voy a usar la vieja técnica del "éste hace esto, pero tú no lo hagas, porque
Pues bien, en un post anterior dije que "autonomía e iniciativa personal" era la competencia que se encargaba de "buscar soluciones en vez de ver problemas" y lo sigo manteniendo porque no sólo creo que es cierto, sino que además lo es. De nada te sirve decir que estás a oscuras si no buscas la clavija de la luz, un fósforo o una linterna para remediarlo. De nada sirve decir que te duele la tripa si sigues comiendo como un animal y no te cuidas. De nada sirve decir "yo no sé hacer..." si no preguntas "cómo se hace...".
Para evitar que cualquier miembro de la lista pueda despistarse, el año pasado dos compañeras pusieron en marcha en Facebook una página de ayuda desinteresada que sirviera de lugar de puesta en común. Obviamente se trata de una página personal y no oficial, pero ciertos elementos subversivos quisieran que les resolvieran los problemas aquí y ahora y de manera altruista. No son una ONG, son una página de encuentro de docentes para mejorar nuestra situación y calmar nuestros nervios. Aquí os la pongo, porque se merecen que les hagamos propaganda, que son unas maravillas:
https://www.facebook.com/pages/Llista-dInterins-Personal-Docent-Illes-Balears/197933106935532
Si tienes un problema está bien pedir la solución si te ves muy apurado, pero no de manera sistemática. No puedes pedir cosas absurdas que han sido contestadas mil veces: eres adulto, tienes una carrera y eres docente. ¡Demuestra tus habilidades! Si no, hijo mío, no sé qué haces aquí... Tampoco puedes pedir cosas que puedes resolver tú mismo buscándolas en Google y clicando en la primera opción o haciendo una simple llamada de teléfono. Eso sólo demuestra que eres un vago y un inepto, vamos, para ser políticamente correctos, eso sólo demuestra que no eres autónomo y que no tienes iniciativa. Bueno, realmente puedes hacer lo que te dé la gana, otra cosa será cómo quedes a ojos de tus compañeros y colegas de profesión. Sí, lo sé, yo soy una amargada en el paro y sin pareja a la que, además, le gusta hacer de metomentodo. ¿Y? Yo lo asumo. ¿Y tú? ¿Tú asumes que eres tonto, inútil, inepto?
Odio ver ahí preguntas del tipo:
¿Qué hago si me pica el brazo izquierdo y soy zurda?
A ver, bonita, ¿no te puedes rascar con el brazo derecho? Hay gente que, desde luego, no ve más allá de sus narices. O con un boli, o con una pared como los perros, me da igual. Si te pica te rascas. No veas el picor: ¡busca cómo rascarte! (Vale, es un ejemplo un tanto escatológico, pero se entiende, ¿verdad?)
Busca la solución. ¿Tienes hambre? Busca comida. ¿Tienes sed? Busca agua. ¿No sabes hacer algo? Averigua cómo hacerlo. ¿Nadie ha empezado un proyecto? ¡Empiézalo tú! ¿No te gusta el verde de las cortinas de tu casa? ¡Cámbialas! ¿Te sientes deprimido? ¡Sal a caminar! ¿No sabes cómo cobrar una ayuda? Infórmate, lee, busca. ¿No sabes cómo preparar una clase? ¡Aprende de tus compañeros!
Claro que uno siempre puede pedir ayuda, pero cuántas veces nos habremos quejado de que los alumnos ni siquiera intentan buscar la solución de un problema, ni lo leen... ¿Cuántas? ¡Miles! Para plantear una duda primero tiene que haber algo consistente sobre lo que dudar.
Situación hipotética 1:
- Tengo 20 manzanas en un saco y 30 peras en otro. ¿Cuántas frutas tengo en total?
- Profe, yo no lo sé hacer.
- ¿Pero lo has intentado?
- Si, pero no, pero...
- Inténtalo y, cuando tengas dudas, luego te ayudo.
Situación hipotética 2
- Tengo 20 manzanas en un saco y 30 peras en otro. ¿Cuántas frutas tengo en total?
- Profe, aquí qué tengo que hacer: ¿sumar o restar?
- A ver, Julito, si te pide en total, ¿crees que tienes que quitar o añadir cosas?
- ¿Añadir?
- Muy bien, entonces...
- ¿Sumar?
- ¡Claro! Anda, sigue y luego nos dices el resultado.
¿Cuál preferís? ¿Cuál es mejor alumno? ¿Cuál piensa? Activar el cerebro y mover el culo es la premisa básica de la autonomía y la iniciativa personal, que como ya he dicho está muy ligada con aprender a aprender por lo que a averiguar, investigar, probar, etc. se refiere.
¿Cómo podemos hacer de nuestros alumnos personitas autónomas y con iniciativa si buena parte del personal docente aún no tiene adquirida esa competencia pese a tener una carrera y dedicarse a la enseñanza? Y si la tienen hacen un soez alarde de la garrulería y la vagancia patrias, y no sé qué es peor, si no ser autónomo o ser vago, aunque a menudo son dos aspectos que van de la mano.
FFFUUUUUU, y aquí lo dejo, que me enervo.
lunes, 18 de junio de 2012
Sobre la eficiencia, los defectos y las virtudes.
Si alguien ha trabajado en la empresa privada o en algún sector público en el que se busquen resultados (investigación, etc.) sabrá que la eficiencia y la optimización de recursos es la base para una buena organización y, en general, para la concordia y los no-asesinatos entre compañeros de estudio/investigación/trabajo.
Yo tengo muuuchos defectos, pero muchos-muchos, y si no me creéis (los que me conocéis me creeréis a la primera -cabrones, jejejejeje-) se lo pedís a mi madre, que aunque sea mi madre, y precisamente por eso, los conoce todos; a saber: soy gritona, soy testaruda, me enrabieto pronto, amenazo con collejas constantemente (aunque nunca las doy, tranquilos, soy inofensiva), escribo tan fuerte con el boli que puedo llegar a rasgar el papel, etc.
A parte de esos defectillos que habitan en mí, también tengo ciertas virtudes. De todas ellas voy a destacar las que competen al ámbito de la organización. Sí, creo que soy muy organizada, diligente y eficiente (podéis discrepar tranquilamente, que a las pruebas me remito). Aunque soy un poco vaguilla, si me comprometo a algo lo cumplo y siempre cumplo con los plazos (salvo causa de fuerza mayor).
Es por lo citado en el párrafo anterior por lo que me cabrea soberanamente que me rompan ese orden. Soy una persona de rutinas y de ideas fijas, y me cuesta adaptarme a una manera de trabajar más liviana. Las cosas se hacen, se hacen una vez, se hacen bien y se hacen rápido. Y punto.
Sí, yo a veces también la lío parda, pero la lío parda con la suficiente antelación como para poder enmendar cualquier error; además, en mis errores procuro que no se vean implicadas terceras personas. Algo que he aprendido en los últimos años es a decir que no, y eso me sirve, entre otras cosas, para no meterme en berenjenales. También he aprendido a pedir ayuda, aunque sé que si quieres algo bien hecho (a criterio propio) tienes que hacerlo tú mismo. Suelo procurar evitar la ineptitud, pero a veces logra alcanzarme y hacer de mí un daño colateral.
Trabajo en un entorno en el que no se piden cuentas. No tenemos un producto que acabar o unos resultados que obtener. La educación no es una ciencia empírica (porque algunos pedagogos se empeñan en que no lo sea*) y en ella trabajamos con un material demasiado maleable como para que nos dé resultados que nosotros podamos palpar. Yo veré los resultados del trabajo de hoy dentro de 15 años, cuando mis alumnos sean adultos aficientes, eficaces y útiles para la sociedad. ¡O eso espero!
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* Llevaba mucho tiempo sin meterme con los pedagogos. Ése es otro de mis defectos. xD
Yo tengo muuuchos defectos, pero muchos-muchos, y si no me creéis (los que me conocéis me creeréis a la primera -cabrones, jejejejeje-) se lo pedís a mi madre, que aunque sea mi madre, y precisamente por eso, los conoce todos; a saber: soy gritona, soy testaruda, me enrabieto pronto, amenazo con collejas constantemente (aunque nunca las doy, tranquilos, soy inofensiva), escribo tan fuerte con el boli que puedo llegar a rasgar el papel, etc.
A parte de esos defectillos que habitan en mí, también tengo ciertas virtudes. De todas ellas voy a destacar las que competen al ámbito de la organización. Sí, creo que soy muy organizada, diligente y eficiente (podéis discrepar tranquilamente, que a las pruebas me remito). Aunque soy un poco vaguilla, si me comprometo a algo lo cumplo y siempre cumplo con los plazos (salvo causa de fuerza mayor).
Es por lo citado en el párrafo anterior por lo que me cabrea soberanamente que me rompan ese orden. Soy una persona de rutinas y de ideas fijas, y me cuesta adaptarme a una manera de trabajar más liviana. Las cosas se hacen, se hacen una vez, se hacen bien y se hacen rápido. Y punto.
Sí, yo a veces también la lío parda, pero la lío parda con la suficiente antelación como para poder enmendar cualquier error; además, en mis errores procuro que no se vean implicadas terceras personas. Algo que he aprendido en los últimos años es a decir que no, y eso me sirve, entre otras cosas, para no meterme en berenjenales. También he aprendido a pedir ayuda, aunque sé que si quieres algo bien hecho (a criterio propio) tienes que hacerlo tú mismo. Suelo procurar evitar la ineptitud, pero a veces logra alcanzarme y hacer de mí un daño colateral.
Trabajo en un entorno en el que no se piden cuentas. No tenemos un producto que acabar o unos resultados que obtener. La educación no es una ciencia empírica (porque algunos pedagogos se empeñan en que no lo sea*) y en ella trabajamos con un material demasiado maleable como para que nos dé resultados que nosotros podamos palpar. Yo veré los resultados del trabajo de hoy dentro de 15 años, cuando mis alumnos sean adultos aficientes, eficaces y útiles para la sociedad. ¡O eso espero!
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Me ha encantado la imagen; me ha parecido muy acertada y muy explicativa. Eso sí, "asertivo" va con s, no con c. El autor de este cartel no ha sido eficiente, pero sí eficaz. |
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* Llevaba mucho tiempo sin meterme con los pedagogos. Ése es otro de mis defectos. xD
domingo, 29 de abril de 2012
Sin novedad en el frente.
Llevo ya mucho tiempo sin escribir, no por falta de ganas ni de ideas, y debo decir que tampoco he andado falta de tiempo. Lo que sí que me abandonó fue la eficiencia a la hora de escribir. Nada tenía sentido, así que os ahorré leer cosas inconexas y con poco sentido. Bueno, esto no... xD Jejejeje.
Fue una semana más o menos aceptable. Hubiera matado a 3º C en los último 15 minutos de la clase de última hora del jueves, pero me contuve. 3º D ha estado de viaje de estudios y los nenes que quedaron se portaron excepcionalmente bien. Los de 2º cada vez me gustan más y los primeritos son un amor. No me puedo quejar.
El viernes dejé la casita menorquina recogida y me fui al aeropuerto para empezar mi puente. El aeropuerto de Menorca los viernes y domingos parece el cartel de "La fuga del interino" (molaría hacer una peli), y más si hay un puente por delante. Aquello fue el despiporre. Me encontré a mi PT de 3º y como a mí no me gusta hablar (ironic mode on) estuvimos ahí un buen ratillo dándole a la sin hueso. Después me topé con un compañero del centro y con otros dos del IES de delante, con los que a veces salgo de fiesta. Aquello fue el despiporre. En el avión conocí a una maestra de Manacor que trabaja en Mahón y se llama como yo. El viaje se me pasó rapidísimo (de acuerdo, 20 minutos no pueden pasar muy despacio...) y, como podéis deducir, ni por asomo se me ocurrió corregir ningún examen.
Del aeropuerto de Palma me dirigí a la parada del bus, y de ahí a la estación de tren. En el tren, durante 40 minutos, sí que me dio por hacer algo, más que nada por aburrimiento. Aprueban los de siempre más dos o tres que han cobrado conciencia. Suspenden los de siempre menos esos dos o tres. Ni dándoles una batería preguntas del examen y una hora para que se las preparen en clase y resuelvan dudas son capaces de estudiar... Si es que...
Empecé la noche en mi casa haciendo limpieza de cosas viejas, pero eso da para otro post. No os digo más que lo siguiente:
MAMÁ.- A ver si tiras todos esos cachivaches de ahí arriba.
YO.- Antes tiro toda la ropa que tirar un libro del cole.
Y tiré toda la ropa. Ya os contaré.
Fue una semana más o menos aceptable. Hubiera matado a 3º C en los último 15 minutos de la clase de última hora del jueves, pero me contuve. 3º D ha estado de viaje de estudios y los nenes que quedaron se portaron excepcionalmente bien. Los de 2º cada vez me gustan más y los primeritos son un amor. No me puedo quejar.
El viernes dejé la casita menorquina recogida y me fui al aeropuerto para empezar mi puente. El aeropuerto de Menorca los viernes y domingos parece el cartel de "La fuga del interino" (molaría hacer una peli), y más si hay un puente por delante. Aquello fue el despiporre. Me encontré a mi PT de 3º y como a mí no me gusta hablar (ironic mode on) estuvimos ahí un buen ratillo dándole a la sin hueso. Después me topé con un compañero del centro y con otros dos del IES de delante, con los que a veces salgo de fiesta. Aquello fue el despiporre. En el avión conocí a una maestra de Manacor que trabaja en Mahón y se llama como yo. El viaje se me pasó rapidísimo (de acuerdo, 20 minutos no pueden pasar muy despacio...) y, como podéis deducir, ni por asomo se me ocurrió corregir ningún examen.
Del aeropuerto de Palma me dirigí a la parada del bus, y de ahí a la estación de tren. En el tren, durante 40 minutos, sí que me dio por hacer algo, más que nada por aburrimiento. Aprueban los de siempre más dos o tres que han cobrado conciencia. Suspenden los de siempre menos esos dos o tres. Ni dándoles una batería preguntas del examen y una hora para que se las preparen en clase y resuelvan dudas son capaces de estudiar... Si es que...
Empecé la noche en mi casa haciendo limpieza de cosas viejas, pero eso da para otro post. No os digo más que lo siguiente:
MAMÁ.- A ver si tiras todos esos cachivaches de ahí arriba.
YO.- Antes tiro toda la ropa que tirar un libro del cole.
Y tiré toda la ropa. Ya os contaré.
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jueves, 8 de marzo de 2012
Lo que el viento se llevó
O, mejor dicho, lo que se tendría que llevar. Que en Menorca siempre hace un viento infernal es algo cotidiano y que no sale en las noticias porque, ¡oh!, es una isla y, como tal, no está en la península. Ni más ni menos. Pero Menorca existe, aunque la tramontana intente barrerla y lo haga con especial ahínco este año.
Espero que este viento se lleve todas las preocupaciones de la semana, el estrés, la impotencia, y nos vuelva a dejar días soleados de risas y chorradas por contar, porque tal y como van las cosas, este Diario de una profesora interina se convertiría en "lamento de una profesora interina" y no es plan. Malos rollitos a parte, y a la espera de lo que pueda pasar mañana (los segundos siempre me sorprenden...), os hago un pequeño resumen tragicómico de lo que lleva siendo mi semana:
1. "¿Profe, cuándo tendrás los trabajos corregidos?" (El siguiente milenio, bonito, el siguiente milenio...)
2. "Profe, yo es que me lo he dejado en casa." (Claaaaaaaaaro...)
3. "Profe, Fuckencia me insulta..." (Cara de póquer, pues eran alumnos de 15 años...)
4. "Profe, tú estás todo el día viajando y yéndote a Mallorca... Açò no pot ser!" (WTF? ¿En serio? Venga, va, campeón...)
5. Analizando sintácticamente: "Profe, ¿qué es "un problema"?" Respuesta: "Unaputada faena". (Juasjuasjuajsuasjuasjuas. Lo siento por el pobre Complemento Directo, pero es que me lo pusieron a huevo...).
6. Cuando acabe mi interinaje podré trabajar de antidisturbios en Valencia...
7. Tengo un sexto sentido para localizar alumnos fugados.
8. Soy una pagabocadillos-de-alumnos-a-los-que-se-los-roban.
9. Dos sesiones antes del examen de los temas 5 y 6... "Profe, ¿cuándo puedo hacer el examen de los temas 3 y 4?" (A buenas horas mangas verdes...)
Y la más repetida, pero no por ello menos importante... Con el número 10: "Profe, yo no he sido".
Espero que este viento se lleve todas las preocupaciones de la semana, el estrés, la impotencia, y nos vuelva a dejar días soleados de risas y chorradas por contar, porque tal y como van las cosas, este Diario de una profesora interina se convertiría en "lamento de una profesora interina" y no es plan. Malos rollitos a parte, y a la espera de lo que pueda pasar mañana (los segundos siempre me sorprenden...), os hago un pequeño resumen tragicómico de lo que lleva siendo mi semana:
1. "¿Profe, cuándo tendrás los trabajos corregidos?" (El siguiente milenio, bonito, el siguiente milenio...)
2. "Profe, yo es que me lo he dejado en casa." (Claaaaaaaaaro...)
3. "Profe, Fuckencia me insulta..." (Cara de póquer, pues eran alumnos de 15 años...)
4. "Profe, tú estás todo el día viajando y yéndote a Mallorca... Açò no pot ser!" (WTF? ¿En serio? Venga, va, campeón...)
5. Analizando sintácticamente: "Profe, ¿qué es "un problema"?" Respuesta: "Una
6. Cuando acabe mi interinaje podré trabajar de antidisturbios en Valencia...
7. Tengo un sexto sentido para localizar alumnos fugados.
8. Soy una pagabocadillos-de-alumnos-a-los-que-se-los-roban.
9. Dos sesiones antes del examen de los temas 5 y 6... "Profe, ¿cuándo puedo hacer el examen de los temas 3 y 4?" (A buenas horas mangas verdes...)
Y la más repetida, pero no por ello menos importante... Con el número 10: "Profe, yo no he sido".
Como no me ponga en "plan zen", como dice mi superjefa -y además amiga-,
este final de trimestre se me va a hacer muuuuy cuesta arriba...
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domingo, 22 de enero de 2012
La reina del boli rojo
Oh, si, qué placer da tachar esas aberraciones que te escriben en los exámenes y demás entregas... ¿Placer? Reflexionemos. A veces sí que disfrutas de tachar algo de arriba a abajo porque es una "fusilada" de internet, pero corregir cosas que son obvias y se han trabajado una y mil veces... ¡da rabia! A veces me da pena colocar un número inferior a cinco en el recuadro superior derecho del examen, pero es lo que hay, a veces justo, a veces injusto, pero siempre el producto de un trabajo realizado.
Y es que, como dijo una vez cierta profesora de la que me hablaron, "quien tiene el boli rojo tiene el poder", y así es, el poder de causar felicidad, tristeza o indiferencia. Y como el poder que me ha causado usar tanto boli rojo en una velada de sábado es sueño, os dejo con los mejores deseos.
(Ahora tengo un dilema entre la Cuore y Robinson Crusoe... Creo que ganarán los "AAAARG". Lo siento, D. Defoe, no es que tenga nada contra ti ni contra la lectura de la segunda evaluación, pero ya sabes: Quien tiene el boli rojo tiene el poder).
Y es que, como dijo una vez cierta profesora de la que me hablaron, "quien tiene el boli rojo tiene el poder", y así es, el poder de causar felicidad, tristeza o indiferencia. Y como el poder que me ha causado usar tanto boli rojo en una velada de sábado es sueño, os dejo con los mejores deseos.
(Ahora tengo un dilema entre la Cuore y Robinson Crusoe... Creo que ganarán los "AAAARG". Lo siento, D. Defoe, no es que tenga nada contra ti ni contra la lectura de la segunda evaluación, pero ya sabes: Quien tiene el boli rojo tiene el poder).
sábado, 21 de enero de 2012
¿Qué hay en el estuche de una profe de lengua?
Como ya estaba un poco guarrete, acabo de poner a lavar mi estuche rosa, el de clase -como ya iréis descubriendo, me encantan todos los accesorios de color rosa, ¡y a las nenas les fascina!-. Pues bien, el primer paso es vaciarlo, y aunque no es muy grande, os sorprenderíais de todo lo que cabe dentro. Ésta es la imagen:
Junto a la botella de agua, los tiques de compra y los pañuelos de papel, tan necesarios durante un resfriado, han caído toda suerte de bolígrafos de todos los colores, especialmente rojos, rotuladores, subrayador azul -mi favorito, porque los demás me encandilan-, clips, gomas, afiladores, USB, tippex de cinta, lapiceros, minas, un lápiz con un cristal de Swarowsky comprado en el palacio de Sisí en Austria, el portatizas (pese a ello, siempre acabo hecha un desastre), el socorrido boli bic, en sus dos modalidades: cristal y naranja, aunque el último en una edición de funda dorada comprada en el duty-free del aeropuerto. Como os digo, toda clase de pijadas de material escolar, pero también he encontrado un anillo y una pulsera, esta última regalada por una compañera de inglés antes de presentarme a las últimas oposiciones. Mención a parte merecen las llaves del IES, que tengo adornadas con un cordoncito rosa y un llavero de Hello Kitty con brillantitos... Pero hoy no estaban en el estuche, así que no os contaré más.
Lo que más os sorprenderá, o no, es la notita en papel azul con la que me he vuelto a topar. Se trata de un papelito que se pasaban dos nenas de clase, en la que una le pregunta a la otra qué chico le gusta y ésta le responde que no le gusta, sólo "le pica" (juasjuasjuasjuasjuasjuasjuas). Y no, no os voy a copiar el diálogo, aunque es de lo más, porque a estas dos nenas las quiero mucho -como a todos mis alumnos, por si alguien lo duda...- y no hace falta que sus intimidades amorosas salgan a la luz, pero eso sí, esta notita me la quedo como recuerdo de lo que es estar enamorada con trece añitos.
Voy a corregir un poquito para pasar la noche del sábado. ¡Feliz programación a todos y mejores clases!
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