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jueves, 4 de febrero de 2016

Confesiones Extraescolares

Héme aquí, un día más (y creo que el último, por suerte para mis huesecillos), paseando a alumnos por Palma para enseñarles todo lo oculto que hay detrás de lo que tenemos ante nuestros ojos y para ayudarlos a documentarse para un trabajo que presentarán a concurso. Sin embargo, lo más apasionante de todo ello, de sacarlos en pequeño grupo, fuera de horario escolar, y hacerles sentir especiales, es que actuan con mayor naturalidad de la que normalmente muestran en clase (y algunos muestran mucha, creedme). Para muestra, los siguientes comentarios. ¡No tienen desperdicio!


miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Por qué estudié filología?

Siempre he pensado que una lengua se estudia por amor o por cojones. Con la filología, parecía que mi caso iba a ser el segundo. Estudiar algo supuestamente "sin salidas" y que sólo te podía llevar, en el mejor de los casos, a la cola del paro, cuando no a la mendicidad, suponía, en mi época de adolescente, toda una rebelión contra mi entorno. Excepto para mi madre, pues ella siempre me ha dicho que hiciera lo que me diera la gana. Afortunadamente.

Ya elegí estudiar el Bachillerato en Humanidades, lo que antaño era "letras puras". A saber: lenguas oficiales, inglés, alemán, latín, griego, historia, historia del arte, filosofía... Esa decisión ya me circunscribía a cierto itinerario. Pese a tener claro que me veía estudiando una filología, el adjetivo que la acompañara me importaba más bien poco. Todo me iba bien.

Pero llegó el día. Llegó el día en el que, cual corderitos a punto de degollar, visitábamos la universidad para informarnos de las diferentes carreras que se ofrecían. Lo hacían a modo de conferencias/tertulias de/con/entre los profesores que impartían esos estudios superiores. Como debíamos inscribirnos a dos "loquequieraquefueraeso", mi primera opción fue, sin duda, filologías. Para la segunda ya dudé más. Siempre me he interesado mucho por la docencia, y a ello me dedico, pero descarté las charlas de magisterio porque, sinceramente, ni me veía ni me veo con niños de 7 u 8 años. Así que me decanté por obtener información de pedagogía y psicopedagogía. Por cuestión de horarios, la conferencia sobre estas últimas se celebraba primero.

¡Qué desilusión! Recuerdo que estaba con algunas compañeras de clase en una aula enorme del edificio de Ciencias de la Educación. Todo muy bonito, todo muy "modenno". Lo siguiente que recuerdo es un bombardeo de cursos, nombres de asignaturas y créditos: Sólo información administrativa. Durante 40 minutos. Estaba a punto de explotar. En el turno de preguntas fui de las primeras en tener la palabra y mi intervención fue, cuanto menos, inquietante para las dos profesoras que se hallaban en la tarima: "Ahora que ya sabemos todo esto, que podríamos haber encontrado fácilmente en internet y que, además, carece de importancia puesto que es algo administrativo que obligatoriamente hay que cumplir, ¿pueden ustedes decirme exactamente en qué consisten estas assignaturas, qué se estudia en ellas, cuál es su relevancia para un futuro desarrollo profesional?"

Se hizo el silencio.

La respuesta no fue más que volver a repetir los créditos de que constaba cada asignatura. Ante semejante disco rayado insistí en que me pusieran, al menos, un ejemplo. Siguieron hablando de créditos. Me fui. Ahí yo no tenía nada que hacer. ¿Qué tipo de educación queremos si los que se supone que forman a los educadores no son más que meros instrumentos de repetición incapaces de responder una simple duda con empatía? Esa no es la educación que yo quiero. Esa no era ni es la educación de la que yo quiero formar parte.


Prefería irme a Mordor. 

Después de caer en las garras del bar de la facultad de Filosofía y Letras, templo del saber y antro de perdición, me dirigí a la charla de filología. Recuerdo que los profesores nos miraban con carita de pena, por no decir con cara de: "valientes pardillos vamos a tener aquí el curso que viene..." No recuerdo quién era la representante de Filología Inglesa, pero sí he cristalizado las caras bonachonas de José Servera y de Nicolau Dols, de hispánicas y catalana respectivamente. Ambos me enamoraron.

El maestro de ceremonias, por así decirlo, era el Dr. Dols, quién se encargó de dar prueba fehaciente, mediante escrutinio a mano alzada, de que el 90% de los que allí estaban se dirigirían a Filología Inglesa. Aquello provocó las risas de todos los presentes. Nos hablaba con tanto cariño que era imposible no prestarle atención. Nunca he tenido el placer de haberlo tenido como profesor, sin embargo, me consta que ese cariño para con sus estudiantes todavía le acompaña.

El siguiente en hacer su intervención fue el Dr. Servera. Desde ese día hasta mi último día en la facultad lo recuerdo como un hombre que siempre tenía una sonrisa amable. Servera comenzó su intervención cual actor teatral declamando un monólogo. ¡Fue algo formidable! Nos enganchó a todos creando expectación y comenzando su arenga filológica de la siguiente manera: "La Filología es como un matrimonio, es para toda la vida... Bueno, ahora ya no". Como imaginaréis, las risas del auditorio fueron mayúsculas. ¿Cómo no iban a engancharnos profesores así? ¿Cómo no abocarse de manera suicida a estudiar Filología?

Fue ahí cuando creo que empecé a plantearme estudiar hispánicas por amor. Y aún me dura. Se ve que el mío debe ser uno de esos casos extraños hoy en día de matrimonios bien avenidos.

Con el tiempo descubrí que el Dr. Dols era especialista en fonología, una de mis debilidades, y el Dr. Servera no sólo era un especialista en literatura contemporánea, sino que, directamente, creo que pertenece a la Iglesia de Valle-Inclán, uno de los pocos autores finiseculares, sino el único, que tiene un poco de chispa. Recuerdo devorar las Sonatas, Tirano Banderas y Luces de Bohemia, tan diferentes ellas.

De mi paso por la carrera de Filología Hispánica en la UIB me llevé un grato recuerdo de todos mis profesores, TODOS, no sólo por su desempeño profesional, que a mi juicio es indiscutible, sino también por su cariz humano. Vaya hoy, para todos ellos, este pequeño homenaje.

A fin de cuentas, todos los filólogos somos un poco Max Estrella.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Los profesores deberíamos dominar el mundo.

Los profesores deberíamos dominar el mundo. Bueno, las profesoras. Ésta es la conclusión a la que he llegado después de una noche toledana de frío bajo el edredón porque mi chico anda trabajando. Pero bueno, antes de que este post se vuelva más verde que el blog, me centraré. Analizándolo bien, creo que si nos dejan durante 15 días o un mes el gobierno de España a algunas de mis amigas (la mayoría de ellas profes) y a mí, no sólo salimos de la crisis, sino que pagamos todo lo que se debe, mejoramos los sistemas sociales y administramos y gestionamos muchísimo mejor el dinero de las arcas públicas. 100% seguro. Sólo 15 o 30 días, luego si eso ya le pasamos el mando a nuestras madres, que tienen más aguante.

Pensaréis que es una idea peregrina, pero después de lo que se ve hoy en día por las televisiones y por los periódicos... Y hablando de ello. Ayer dimitió Miguel Deyá, nuestro director general. Parece que la Conselleria de des-Educació se está quedando en cuadro y que se mantiene a flote por aquello que reza el dicho popular de que la m****a flota. 

No conozco mucho al señor Deyá, sólo de haberlo escuchado en algunas tertulias de bar en la UIB y de las anécdotas que cuentan quienes fueron sus alumnos. Por lo que sé, se trata de una persona honrada, con unas férreas convicciones. Que no os engañe el hecho de que sus convicciones no coincidan con las vuestras; al parecer, Deyá, profesor de vocación, dimite para no verse obligado a cometer una irregularidad y, en mayor medida, para no ser el responsable de ella. A mí, esto, en este país nuestro, me parece loable. ¿Acaso habéis oído hablar de alguna dimisión reciente que hubiera sido voluntaria y/o para prevenir una posible irregularidad? Probablemente se habrá equivocado en alguna ocasión a lo largo de su trayectoria política, pero este mero hecho, el de su dimisión, hace que respete aún más su figura, aunque no coincida con buena parte de sus ideas.

El respeto en democracia -ahora que andamos en días de Constitución- no consiste en votar y que gane la mayoría. La verdadera democracia y la verdadera libertad de expresión radican en la capacidad de dos personas de dialogar, de entenderse -y de no entenderse-, de buscar puntos de unión dentro de la desunión y llegar a acuerdos. Eso, que a simple vista parece tan fácil, resulta harto complicado a nuestros representantes docentes (políticos, sindicatos, asambleas y la madre superiora). 

Si sólo nos dejaran el gobierno unos días... Y un fusil. Yo necesito un fusil. ¡Y lo sabéis! :D 




jueves, 4 de diciembre de 2014

¡Me citan en el periódico!

Queridos amigos, lectores, admiradores y detractores, me llena de orgullo y satisfacción comunicaros que me han citado en el periódico. Sin embargo, no se trata de una cita al uso, no, se trata de mi intervención en el blog de Ana Gomila a cuentas de las estampas literarias y, muy especialmente, de los protagonistas más oscuros y más atractivos de la literatura anglosajona.

Ana fue mi compañera de "subdepartamento" de Lengua Castellana en el CEPA de Mahón y, sin duda alguna, debo agradecerle que, pese a nuestras diferencias, fuese mi sustento durante el curso pasado y no me dejase caer. A ella le debo, pues, no haber acabado de perder la poquita salud que me quedaba y, muy especialmente, también le debo haberme permitido ver las cosas desde otra perspectiva, una visión más alejada y objetiva que hizo que me centrara en mis alumnos y en mis clases. Sin duda, eso, junto con la ayuda de algunos de mis compañeros a quienes ya llamo amigos, fue lo que me permitió no acabar de caer por el precipicio, poder asirme a una rama y comenzar a trepar para salir de él. Con todo este trasfondo ya os podréis imaginar la ilusión que me hace que me cite no sólo por mis gustos sobre hombres, sino también por mi opinión/crítica sobre personajes literarios (aun teniendo ella una dilatadísima experiencia en este campo -frente a mi inexperiencia).

Sin duda alguna, el más atractivo es Mr. Rochester. ¡He dicho!
Podéis encontrar el artículo publicado hoy en el Diario Menorca en este enlace. Asimismo, también aparece en la entrada de blog a la que os remití más arriba. Espero que disfrutéis de leer las conversaciones erótico-literarias de dos profes de lengua. ¡No tienen desperdicio!

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El artículo al que hace referencia Ana Gomila en su texto es éste: It's English Time! Podréis encontrarlo también en el Diario Menorca, pero sin comentarios.

jueves, 6 de marzo de 2014

La acción tutorial o cómo hacer de consejeros sentimentales en Mordor

Que el CEPA donde trabajo es Mordor es algo que hace años que ya sabíais. Eso no es nada nuevo. Así pues, si el CEPA es Mordor yo creo que la Torre de Sauron sería el Departamento de Orientación, no por nada en particular, sino porque lo es en todos los centros. En todos. Sin excepción. Sorry bitches! :D La zona de entretenimiento de los orcos, por si aún no lo habíais descubierto, es la sala de profesores. A ver cuándo nos mudamos a un lugar que, sin ser Rivendel, se parezca un poquito más a La Comarca o incluso me conformaría con La Ciudad Blanca, Minas Tirith para los entendidos, lo que pasa que ahí las cuestas deben de ser infernales y casi que prefiero las escaleras del CP Antoni Joan, pero bueno, eso es otro cantar, que me lío.

Orco ávido de abrir las ventanas de la sala de profesores

Al igual que El Señor de los Anillos, esta historia se desarrolla en tres entregas. En la primera, la hermandad de tutores se reunió para debatir, discernir, discutir y contemplar cual reliquia valiosísima el Plan de Acción Tutorial, de ahora en adelante: PAT. Como el tutor -tanto de grupo como individual- tiene a bien ser muy cansino, la cosa no acabó ahí, y se convocó una segunda entrega. Estas entregas son las fabulosas RED, o reuniones de equipo docente (es que para que los orcos no nos entiendan los medianos tenemos que hablar en clave).

En la segunda parte de esta saga, que también llamaremos "Las dos torres", al igual que en la saga literaria y cinematográfica, se libra la batalla del Abismo de Helm. En este caso el Abismo de Helm es una de las aulas del centro donde hacemos las reuniones. No le doy este nombre porque sea una batalla en sí, que también, sino porque estas reuniones son interminables, soporíferas y estériles -si a alguien no le gusta mi opinión no tiene más que ignorarla, pero eh, no me digáis que no mola lo del Abismo de Helm, ¿eh? :D-.

La batalla del Abismo de Helm hoy ha versado sobre el PAT y entre las diferentes flechas que se han lanzado desde el bando de los Uruk-Hai se encontraba el hecho de mantener reuniones individuales con los alumnos y la de regular la acción tutorial individual. Oh, wait! Esto se lleva haciendo desde hace mil años en el centro. Y claro, luego llega la primera luz del quinto día, miramos al alba y resulta que se acaba la reunión, así que tenemos que esperar al Retorno del Rey. O de la Reina. :D Prometo manteneros informados de si la saga ceporril sigue el mismo curso que la de Tolkien; de momento, no tiene desperdicio.

No hay nada como un poco de luz para poner orden.


AHORA LO SERIO:

Cuando sois tutores me imagino que empatizáis más con unos alumnos que con otros, eso es inevitable. Además, puede suceder que a alguno de vuestros tutorandos le caigáis como el culo mal y esa relación sea un tanto forzada. No obstante, siempre realizaréis vuestra labor administrativa e informativa de manera impecable, de eso no me cabe duda. ¿Qué es, pues, la acción tutorial?

Para mí la acción tutorial es todo el proceso de acompañamiento a un alumno a lo largo de su aprendizaje y su estancia en el centro, seas tú su tutor o no. A veces vendrá un antiguo alumno a pedirte consejo o a contarte sus problemas y tú le escucharás, ayudarás, guiarás o consolarás, porque el mero hecho de que haya confiado en ti es importantísimo, ya que es lo que de verdad te convierte en docente. Otras veces vendrá un monstruito de una de tus clases, que tal vez sea un poco cafre, pero que es encantador, y como se ríe contigo y le caes simpática, te pedirá un favor o te contará que su novia lo ha dejado, o que se le ha averiado la moto, vaya usted a saber.

También puede pasar lo contrario, que ese alumno de vuestra tutoría al que le caéis como el culo mal se vaya a hablar con otro profe con el que tiene buen rollito para que le ayude, y ese profesor, como tiene dos dedos de frente, es buena persona y, además, precisamente es profesor, será quien le ayude en ese caso. No hay más. Entonces, ¿por qué liamos las cosas? Me da mí que todo esto es cosa del Ojo de Sauron... :D

Es cierto que administrativamente todo alumno debe tener un tutor, tanto de grupo como individual (en el caso de la enseñanza de adultos). El tutor individual es el profesor de referencia para cuestiones académicas y administrativas, y si hace falta también personales o de otra índole; es, en fin, una persona que está para escuchar a los alumnos cuando lo necesiten y para guiarlos si lo precisan. Sin embargo, a veces el profesor de referencia sólo lleva a cabo lo que puramente le corresponde, que es la parte administrativa y académica, y el alumno confía en otro miembro del equipo educativo para solicitarle consejo laboral, confiarle un problema, etc. ¿Qué hay de malo en ello? ¿A fin de cuentas, no acabamos todos siendo tutores/amigos/papás/hermanos/colegas/primos/shurmanos de todos nuestros alumnos?

Yo no le veo el problema por ninguna parte, y si alguien no lo quiere entender es porque no le da la gana o quiere tergiversar mi opinión o atacarme (a mí o a mis palabras) con cosas que poco o nada tienen que ver con mis aportaciones. Es lo que tiene vivir trabajar en Mordor.

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Si a alguien le sirve de consuelo, al igual que en la batalla del Abismo de Helm, en este caso todos los pueblos de la Tierra Media se han unido para luchar, ¡hasta los fantasmas en tránsito! :D ¡Hay que mantener en pie el último bastión de Rohan!

Gollum se nos ha perdido, si alguien lo encuentra, que nos lo mande. Calle Sant Joan, 10, Mahón. Puede ser contra reembolso.

Foto de carné de Gollum, que se nos ha perdido.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Conductora novel

¿Os he contado ya que aprobé el carné de coche? No es por nada, pero hice un examen impecable: ¡La hoja estaba en blanco! ¡Completamente! Mi estreno como conductora sola ha sido este fin de semana, con lluvia, en plena vía de cintura de Palma. Not bad at all!

Este llavero tan cuco me lo regaló una antigua alumna el mismo día que aprobé. :D


martes, 15 de octubre de 2013

Ahora no, mi neurona necesita hacer puenting,

Y hoy, que tengo tiempo, no sé qué escribir. Cosas que pasan. Aunque estoy bastante bien en el trabajo, echo mucho de menos la vida de instituto. Mucho. Ahora ya no tengo chiquimonsters (creo que a mis actuales alumnos los bautizaré como "maximonsters", pero no tiene la misma gracia), ya no me encargo de dar regañinas sobre cómo sentarse (¿o sí?) ni de recordar que en clase se tienen que quitar la gorra (¿o sí?) y de que deben guardar márgenes (¿o sí?).

Aunque eche de menos la revolución hormonal adolescente de los institutos, la verdad es que todos los alumnos son iguales: Les dices que hagan una cosa y hacen justo lo contrario. No falla. En estas primeras semanas he podido comprobar que no es que no entiendan lo que leen, no, ¡es que ni siquiera lo leen! ¿Cómo van a saber cómo se hace una actividad si no leen el enunciado? Pero es que claro, leer harto difícil, una ardua tarea que no merece la pena ni cuando nos cuelan una cláusula abusiva en la hipoteca. Y así nos luce el pelo. Somos la vergüenza educativa del mundo occidental y aún creo que el estudio se queda corto.   

Como mis maximonsters son adultos, tengo que limitarme con lo que digo, pero así, que yo recuerde, sólo he tenido ganas de matar a dos. El primero, pobrecico, no tiene remedio, pero lo queremos igual; ya veremos qué hacemos con él. El segundo hace algo que no soporto: asaltarme en los cambios de clase haciendo que llegue tarde y no permitirme ir al baño / comer / descansar. Los descansos, como no son lectivos ni reuniones, no se pagan, así que no se los pienso regalar a nadie, y menos si me asaltan entre clases, y mucho menos aún si me paran por la calle en mi tiempo libre. Anda, majo/-a, si quieres algo, o vienes en las horas disponibles que tengo o me mandas un e-mail, que sabes que contesto a diario, así que no tienes excusa. No me molestes cuando estoy descansando. Yo tampoco te molesto a ti cuando fumas en el patio o hablas con tus compañeros. 

No, no es que no quiera atenderlos, no me malinterpretéis que os conozco. Los quiero atender, pero en condiciones: en el lugar adecuado y en el momento adecuado, con todos los materiales cerca y con tranquilidad. Es mucho mejor para todos y, sobre todo, "es lo que toca".

Por cierto, el profesor de la autoescuela sigue vivo y el coche sigue entero. Ni pa' Dios controlo los pedales. Seguiremos informando. 

domingo, 26 de mayo de 2013

Mi ídolo

Profesores, profesoras, maestros, maestras y docentes en general, he aquí al hombre al que debemos idolatrar. Contextualicemos: NO estoy a favor ni soy partidaria del castigo físico, nunca (aunque una colleja a tiempo de la mamá en cuestión nos libraría de mucho delincuente), pero en este caso ni el alumno es tan niño, ni se trata de una "agresión" gratuita: es un elemento que molesta y sólo recibe con el borrador, ¡así que no se puede quejar! :P Jajajaja.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Quién me mandará a mí a decir nada...

Sí, amigos, ésta es una de esas veces en las que me lo tengo merecido. O no, pero bueno. Os explico: Ibiza, por si no lo sabíais, es un poco la ONU. Hay de todo: chinos, rusos, italianos, alemanes, ingleses, árabes, marroquíes, algún que otro español y rara vez te encuentras con un ibicenco de dos apellidos. Sí, sí, los Costa, Tur, Marí, Ribas, Torres, etc. existen.

Cuando iba pasando lista los primeros días me sorprendía el hecho de apenas poder pronunciar algunos apellidos y de encontrar a poquísimos chavales autóctonos. Obviamente, cuando llegaba a un Torres Marí, o a un Tur Costa, me emocionaba tanto que paraba la clase para hacerle la ola. Bueno, no tanto, pero sí que me hacía gracia. Además, también me sorprendía la falta de vocabulario que tienen los alumnos, y no sólo en castellano, sino también en catalán. Sobre todo en catalán. A veces sólo me entendían los especímenes autóctonos, pero, oh, cuidado, yo soy mallorquina. Para los ibicencos Mallorca es mal. Muy mal.

Aunque he estado tres años en Menorca y sí que he notado y padecido la doble insularidad y el hecho de que los de Palma -porque los de pueblo somos más majos- sólo se miran el ombligo, nunca he oído por esos lares nada despectivo contra Mallorca. Aquí lo escuché des del primer día. Sí, de broma, pero ya te la endiñan.

Yo, que fomento la cultura popular y la preservación de las costumbres locales, siempre les recomiendo que aprendan las palabras de su entorno para que no se pierdan, que conozcan las canciones tradicionales, que acudan a las fiestas y sean respetuosos con los usos y protocolos. Hoy me ha salido el tiro por la culata cuando un no-tan-chiquimonster me ha soltado, así tan pancho, la siguiente estrofita:

Mallorca terra porca,
Eivissa terra de pins.
Val més un eivissenc
que cinquanta mallorquins.

Mmmm, a ver, ¿qué se supone que tengo que hacer? ¿Suspenderlo por actitud o aprobarlo por ser capaz de conocer semejante composición? Analicémoslo. Vamos a ser bien pensados y vamos a creer que el chico en cuestión cuando dice "terra porca" se refiere a terra de porcs, por lo del porc negre, ¿verdad?. Sigamos: Eivissa terra de pins: cuantitativamente hay más pinos en Mallorca, pero aceptamos barco. A lo de los dos últimos versos... pues depende del ibicenco y del mallorquín. Si contamos como ibicenco a mi alumno, que ha tenido las agallas de soltarme esto tan campante y sin dejar de sonreír, y como mallorquín al señor Bauzá y a sus secuaces, no me queda otra que darle la razón, pero, claro está, depende de las circunstancias.

En favor del susodicho no-tan-chiquimonster debo decir que siguió los consejos de otro especimen de "alumnus autóctonus" y dejó de soltarme puyitas. Además, a final de clase vino todo preocupado a disculparse. Creo que mi amenza de "te voy a suspender hasta el fin de los días" surtió efecto. Además, ¿qué culpa tengo yo de que la geografía sea la que es y de que los gobiernos baleares, de cualquier color, sean como son?

En fin, quién me mandaría a mí a decir nada.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Los jueces no tienen ni puta idea.

Lo dicho, los jueces no tienen ni puta idea. Voy a hablar desde el corazón, desde la moralidad y desde la lógica, no sólo porque desconozco la ley y toda la terminología que ella implica, sino porque precisamente de los tres factores que menciono está totalmente carente la justicia. Será, pues, que la justicia no es cosa de pobres, pero eso ya lo debatiremos otro día.

No sé si sabéis que a unos niños de Valencia la justicia los obliga, por auto/sentencia o como narices se llame, a irse a vivir con sus padres a México. No sé si era de 2008 o de 2010, pero ha llovido mucho desde entonces y los niños, españoles, se han criado en España todo este tiempo, con su madre, sin que su padre se preocupara por ellos. No voy a hablar de la crueldad que se ha cometido contra esa madre ni la cara de fría impasibilidad que tenía el padre aun cuando veía sufrir a sus hijos por el drama que les estaba obligando a pasar. Eso lo dejo a juicio de los demás. Yo me centraré en los niños y en cómo la justicia se pasa por el forro del arco de triunfo los sentimientos de éstos, y no me digáis que a veces se los manipula ni demás chorradas, porque en el 99% de los casos no es cierto ni de lejos. Y os hablo desde la experiencia de ser hija de padres separados entre los que, por decirlo finamente, no había entendimiento, especialmente por la parte paterna.

El psicólogo de los juzgados

Me descojono cuando pienso en esta figura (perdonad la vulgaridad de mi vocabulario a lo largo del post, pero es que me hierve la sangre). Se supone que una persona, hablando con ella 30 minutos, ya sabe qué es lo que más te conviene para tu vida. Estupendo. No dudo yo de su formación y de sus capacidades, pero para poder decidir el futuro de un menor a golpe judicial que hay que acatar sí o sí, lo ideal sería hacer un estudio, una investigación, llevar a cabo un seguimiento...

Los niños en el jugzado, sólo por el mismo edificio, están atemorizados. Y quien me diga que no, miente como un bellaco.  La presencia de personas extrañas les cohíbe, y tener que hablar de cosas tan íntimas como su sifrimiento ante un extraño aún más, de ahí que a veces muchas cosas no salgan a la luz. Y no me habléis de que hay que poner denuncias porque bien sabéis que muchas veces no se denuncia por el mismo miedo.

La opinión de los niños

En pocas palabras, la opinión de los niños cuenta una mierda. Y os lo digo por experiencia, otra vez. Si yo le digo al juez o a la jueza que no quiero estar con una persona porque directamente me da miedo estar con ella, ¿qué cruel y atrofiado mecanismo hace que el/la magistrado/-a piense que tengo que estar con esa persona un mínimo de días al mes? Yo particularmente me pasé la decisión judicial por donde no digo, aun a sabiendas de lo que podía ocurrirle a mi madre (o a mí). Es que me daba igual. Que venga la jueza o la Guardia Civil a buscarme. Antes me tiro por una ventana, y los que me conocéis lo sabéis.

A los juzgados les importa poco o nada la opinión de los menores, y mucho menos su integridad física o psicológica. Que te diga una señora o un señor que "al menor eso no le va a suponer un trauma" es, cuanto menos, insultante. ¿Y usted qué sabe? Miren, señores de la justicia, pueden irse todos a tomar viento fresco (bueno, la mayoría, que me consta que hay algunos que son muy buenos y coherentes). Ya me gustaría a mí verlos en esa situación. Los juzgados, por norma general, destrozan la vida de los menores, no la solucionan.

A la fuerza

A la fuerza, así es cuando se actúa cuando la opinión, la vida, la experiencia y el deseo de los menores no casa con los de la justicia. Señores jueces, bien que pueden pasar 8 años para poder cobrar el primer año de pensiones de manutención, pero ah, amigos, para cumplir el régimen de visitas no, eso se hace en seguida porque está escrito. Y lo otro también, no te jode, y hay niños que viven un año entero a base de arroz con papas o papas con arroz porque a un sinvergüenza le preocupa más joder a su ex-pareja que preocuparse por el bienestar de sus hijos. Si la ley se tiene que cumplir, se tiene que cumplir TODA. Y aun así, debe prevalecer el bienestar de los menores.

Ya no me extiendo más, porque, si bien mi situación afortunadamente no fue tan grave como la de los tres niños que van a ser trasladados contra su voluntad y cual mercancía a México, lo que supone un desarraigo brutal, un cambio de familia, de compañeros, etc., sí que os puedo asegurar que esas tres personitas vivirán con eso dentro de por vida, con un resentimiento, un rencor y un dolor que muchas veces no te deja avanzar porque te nubla todo a tu alrededor, algo con lo que hay que aprender a vivir y que hay que dejar atrás, porque por mucho que digan, ni se supera ni se olvida: se deja atrás. ¿Quién se responsabiliza entonces de los sentimientos y del bienestar psicológico de los menores? ¿La justicia? Ah, no, que a ésa los niños le importan una mierda. Y así nos luce el pelo.

sábado, 23 de febrero de 2013

Hoy no voy a escribir mucho. Llevo mucho tiempo pensando en escribir varios posts sobre adolescencia y obesidad, pero aún no me he decidido a ello porque estoy intentando suavizarlos, eliminar mis emociones, hacerlos más objetivos... Vamos, que estoy intentando no salpicar a nadie con la sangre que... NOOOO, que me he propuesto ser civilizada y no matar a nadie. Lo que pretendo es hacer una pequeña introspección para después llevar a cabo un análisis de la realidad, intentar hacer llegar a otros alumnos, padres y profesores qué se siente al ser un adolescente con sobrepeso u obesidad, explicaros qué pueden pensar y por qué reaccionan de determinadas maneras en algunos casos. Aún así, hoy me he propuesto no extenderme; puesto que el tema requiere análisis y reflexión, hoy sólo os voy a dejar con una imagen que he encontrado en Facebook para que todos podamos reflexionar.


 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Los vascos y los extraterrestres

Creo que ya he puesto varias veces por el blog que estuve trabajando en un CEPA durante casi dos cursos; esto es, daba clases a adultos. Como todos los alumnos, unos me caían mejor y otros me caían peor, pero este tipo de enseñanza no es precisamente la que más me gusta. Y lo digo así, a bocajarro, le pese a quien le pese, que para gustos, los colores.

¿Por qué no me gustó trabajar en la escuela de adultos? Elementos administrativos y organizativos a parte, debo decir que la calidad humana de todos los que fueron mis compañeros es excelente, aunque a veces discrepábamos en aspectos básicos de la enseñanza. No por ser adulto un alumno directamente tiene razón, además, a mi juicio, jamás se debe quitar la "autoridad" al profesor, jamás (excepto causa de fuerza mayor). Para no aburriros con lo que yo pienso de ESPA y de la regulación de los CEPAs (que pondría fino a más de uno, oiga), os voy a contar una de las primeras anécdotas que me sucedieron y que he titulado "Los vascos y los extraterrestres".

El primer año que llegué al CEPA, junto con mi inexperiencia fuera de Mallorca, me llevé todo lo que ya había aprendido dando clases a adultos durante 4 meses (esto os lo contaré otro día). Como allí se funciona por cuatrimestres, me encontré con que tenía que dar una semana de clases y evaluar a los alumnos. TERROR. Auténtico terror. Ésta es la mayor putada que le puede pasar a cualquier interinucho que llega de novatillo a un centro. Intenté salvar esto como pude, pero en el centro no gustó que el día del examen final, al que se presentaron alumnos que yo no conocía, yo les pidiera el DNI para confirmar su identidad. A mí en algunos exámenes me pedían el DNI profesores que me habían visto en clase día sí y día también y sabían quién era yo perfectamente, y no por eso ponía el grito en el cielo. De hecho, me parece lo más justo y lo más normal. De la selectividad ni hablamos.

Éste fue uno de mis primeros "encontronazos", así que os podéis figurar cómo se avecinaba el 2º cuatrimestre... Al menos me lo pude preparar, que no es poco. Entre todos los grupos que me tocaron, tuve el placer de impartir un 4º de ESPA a unos alumnos maravillosos. ¿Todos? ¡No! Todos no... Siempre hay una oveja negra... Era una clase MUY heterogénea, y cuando digo "muy" quiero decir "muy mucho", pero todos nos llevábamos bien. Voy a procurar no dar muchos datos, porque Menorca para estas cosas es un pueblo y "nos" conocemos todos... Así pues, la alumna en cuestión -cuya situación no voy a relatar- se va pasar a llamar oficialmente "Oveja Negra", ON de ahora en adelante.

Clase de sociolingüística a finales del mes de marzo: el origen de las lenguas, la situación del Español en el mundo y las lenguas de España.

Profesora: Bueno, como el otro día ya vimos las principales variedades del español y dónde se ubican en el mapa, hoy nos vamos a quedar en casa. Supongo que todos sabéis cuáles son las lenguas oficiales de España, ¿verdad?
Alumnos: Sí, claro.
Profesora: ¿Alguien sabe si se habla alguna otra lengua?
Alumnos: El bable, la fabla... (si es que eran muy buenos, yo os lo digo).
Profesora: Como del castellano ya hemos hablado, voy a empezar por el Euskera y dejaré el gallego y el catalán para después. ¿Sabéis dónde se habla?
Alumnos: En el País Vasco.
Profesora: ¿Sólo? A ver, mirad el mapa y pensad...
Alumnos: Navarra.
Profesora: ¡Bingo! ¿Y fuera de España?
Alumnos: ¡Pues como no sea en Francia!
Profesora: ¡Efectivamente! En la zona de Francia más cercana a España y que limita con el País Vasco. Ahora viene lo difícil. ¿Alguien entiende el Euskera?
Alumnos: ¡Eso no lo entiende nadie!
Profesora: ¿Seguro?
Alumnos: Bueno, entre ellos sí, pero es muy diferente al castellano o al catalán. A un gallego cuando habla en gallego más o menos se le entiende, como a un francés o a un italiano.
Profesora: Así, es, ¿y eso por qué? ¿De qué lengua ya sabemos que NO deriva?
Alumnos: No viene del latín. No es romance.
Profesora: Efectivamente, lo habéis acertado. Pero el ruso tampoco es una lengua romance, pero sí hay otros idiomas que se le parecen...
Alumnos: Es que el vasco es raro.
Profesora: ¿Raro?
Alumnos: Bueno, raro, raro, no; es diferente a todas las lenguas (yo os lo digo, eran muy buenos).
Profesora: Sí, es una lengua aislada. Ya se encontraba en la Península Ibérica mucho antes de que llegaran los romanos y no se le conoce ninguna lengua con la que esté emparentada. Además, se cree que puede ser una de las lenguas más antiguas de Europa. Aunque no tiene una historia de la literatura extensa (como sí la tienen el castellano o el catalán), su uso nunca se ha interrumpido. Eso sí, es una lengua que puede tender a desaparecer precisamente por su diferencia con sus vecinas, el castellano y el francés, aunque también adopta de éstas -principalmente del castellano- muchas palabras. Ni siquiera es una lengua indoeuropea, es una lengua aislada. No tiene alrededor ningún idioma que se le parezca. ¿Entendéis este concepto?
Alumnos: Sí, profe.
Profesora: Estupendo, entonces, ahora... (interrupción de Oveja Negra. Nervios en el aula, que se la vienen venir...)

Oveja Negra: Perdona que te interrumpa, Isabel, pero esto no es así.
Yo, al borde de un ataque de nervios: Ah, ¿no? ¿Y entonces? ¿Conoces algún estudio más moderno?
ON: Es que esto no es así.
Yo: Bueno, en cualquier caso, como yo soy la profesora, creo que tengo cierta autoridad académica como para poder elegir los contenidos de la asignatura (dentro del currículum) y en qué manera os los hago llegar. Yo os ofrezco la teoría más aceptada a un nivel que crea que os pueda resultar sencillo. (Aquí temía una arenga pseudolingüística en la que me dijera que el vasco es un dialecto del español, pero ¿afortunadamente? no fue así). En cualquier caso, si nos quieres decir lo que piensas, adelante. (Craso error).
ON: El vasco sí que es una lengua muy antigua, pero es tan antigua porque ya la conocían los antiguos mayas porque se la transmitieron los contactos con los extraterrestes y después la hicieron llegar hasta aquí.
Yo (y toda la clase): Gri, gri, gri...

Se produjo un incomodísimo silencio, en el que no sabía si partirme de la risa o enervarme. Miré las caras de mis alumnos, cuyos ojos me decían a gritos "está loca, déjala", y me armé de valor, así que contesté: "Muy bien, Oveja Negra, esta es tu teoría, pero en clase vamos a estudiar y a dar como buena la que yo os he explicado antes, ¿de acuerdo, chicos?"

Menos mal que todos me apoyaron, porque esta situación fue muy, muy, muy friki. Os juro que esta respuesta es verdad y es textual, porque me quedó garabada a fuego. No sólo lo recuerdo por las miles de veces que lo he contado `para echarnos unas risas sobre lo surrealista del caso, sino porque también trajo cola...

Resulta que la susodicha Oveja Negra se presentó en el despacho de dirección para soltar sobre mí una retahíla de mentiras. Entre todo lo que dijo solamente había dos verdades que, gusten o no, forman parte de mi manera de dar clases y son totalmente legales; además, estos dos aspectos me los habían solicitado explicitamente dos alumnos diferentes del grupo, así que... A mi plin.

Lo peor no es que se fuera a dirección, lo peor de todo es que allí le dieron crédito y aceptaron todo lo que decía a pies juntillas. A fin de cuentas, ella tenía razón y yo no. Mi cara fue de circunstancias cuando me lo comunicaron al llamarme a una reunión. Fui rebatiendo una a una las cosas, pero claro, era su palabra contra la mía, y a mí no me iban a dar la razón. Eso me dio aún más rabia, no porque no me dieran la razón, porque es algo subjetivo, sino porque no se dignaron a investigar si lo que decía la alumna era cierto: Nadie vino a ver mis clases, nadie consultó a los demás alumnos, nadie consultó el expediente de la alumna en cuestión.

Huelga decir que "Oveja Negra" vivía en una situación social desvaforable y había tenido una vida no muy común, rasgos que se unían a un severo trastorno psiquiátrico. Así que ya sabéis, como los locos y los niños siempre tienen la razón (o así lo creyeron en el centro), el vasco o euskera proviene de los extraterrestres que nos lo hicieron llegar a través de los antiguos mayas. Ah, y cualquier cosa difamatoria que diga un alumno sobre cualquier profesor es cierta sólo por el mero hecho de haberlo dicho. La versión del profesor no cuenta, porque a fin de cuentas, ¿para qué estamos aquí? ¡Si ni siquiera sabemos que el euskera es la lingua franca interplanetaria!



lunes, 26 de noviembre de 2012

Errare humanum est

sed perseverare diabolicum. Clásicos grecolatinos, os odio. Bueno no, pero hoy sí. No aprendo. No aprendo ni a tiros. Soy peor que todos mis alumnos juntos. Soy obstinada y caprichosa -y dudo mucho que esto vaya a cambiar-. No, no soy obstinada y caprichosa en general, sólo en ciertos aspectos de mi vida, pero me equivoco con más frecuencia de la que me gustaría poder admitir. Y lo pago caro, Dios sabe que lo pago caro. Bueno, mi cuerpo también lo sabe.

Resulta que tras una alimentación - dieta con la que he perdido 20 kilos para volver a un estadio normal para mi estatura, complexión, etc., mi cuerpo ha decidido que va a seguir un modo de vida austero cueste lo que cueste. Además, se ve que piensa cobrarme una alta factura por cualquier exceso que me permita. Ni una grasa, nada de trasnochar (mucho), nada de humo, nada de frío.

¿Qué pasa si "no me porto bien"? Pues que escribo este post a base de manzanilla templadita, mesa-camilla y sofá. A parte de eso, mi cuerpo ha decidido que, según él, lo más sabio es que me suba la temperatura de golpe, me quede en cama, y poco a poco -muy, muy, muy poco a poco- se me pase. Asco de todo...

¿Por qué no aprenderé a la primera? ¿Por qué me obstino en seguir comiendo cosas que sé que me provocarán esto? ¿Por qué? Yo os lo diré: GULA. Sí, la gula es un pecado capital, así que arderé eternamente en las calderas del infierno. Eso lo tengo asumido, pero ya que va a ser así, que sea con un brownie, ¿no? Ah, y ya de paso, con unas tartas de limón, unos crespells y robiols, y un buen pedazo de lomo de cerdo aderezado.

Mantequilla, manteca y cerdo es lo que peor me sienta. No, no por ello me voy a convertir al islam ni al judaísmo. Tranquilos. En estos momentos me siento como las nenas que van en shorts en pleno mes de enero, con una supersudadera XL porque es muy cool, congeladas de frío, pero incapaces de ponerse unos pantalones largos, porque eso, amigos, no mola. Se congelan día tras otro y saben por qué, pero insisten en ello y persisten en su particular error de congelación. Yo soy como ellas, pero con los dulces.

Otro día os hablaré de este tipo de alumnos/-as, que también se merecen un espacio en este nuestro blog. Yo, mientras, pagaré la penitencia de perseverar en el error. ¿Algún truco para no sucumbir?

viernes, 23 de noviembre de 2012

¿Qué hacen las profes en su tiempo libre?

Si a los alumnos ya les encanta preguntar a los profesores acerca de su vida privada, esta pregunta ya es el colmo. No entienden que "leer" sea un pasatiempo, o que "estudiar" y hacer cursos de formación también lo sea. Eso, básicamente, no lo pueden concebir. Os lo voy a poner por escenas, que así es más fácil.


ESCENA 1: Sales de marcha y te encuentras con tus chiquimonsters.

¡Horror! Tú intentas ir toda mona y conservar la poca dignidad que te queda a las 3 de la madrugada con el rímel corrido y allí están ellos, con cara de asco, de incredulidad, acechando, llamándote "vieja" a gritos con la mirada. Allí están tus monstruitos de 15 años -que se creen muy mayores- que encima te recriminan que vayas a los mismos sitios a los que van ellos.

Así serían las fiestas de fin de curso si esto fuera EEUU, pero como no lo es, menos glamour, más chonismo y un poco de botellón, ¿no?
Excuse me????? Resulta que yo voy ahí todos los fines de semana y oh! Hoy es el día de fin de trimestre y mis chiquimonsters se agrupan en manada para ir a celebrar que van a estar unos dias (o meses) sin clases. ¿En qué cabeza cabe que una nena de 15 años ande suelta a esas horas de la madrugada? Bueno, yo ahí ya no entro, pero no me digáis que no es una situación un tanto incómoda. Más incomoda es aún la situación de recordárselo a nuestros jueces/elementos subversivos/alumnos en clase cuando te dicen: "Profe, te vi de marcha". Y tú sonríes, sonríes para no matarlos, porque en el fondo los quieres, aunque sea muy en el fondo.


ESCENA 2: La piscina.

Eres la profe novatilla en prácticas en el instituto de tu pueblo y, para mantener la salud, sueles ir con asiduidad a la piscina, donde pasas desapercibida. Pasas desapercibida hasta que te empiezan a conocer y empiezan a analizar cada pelo, cada michelín y cada gramo de grasa y celulitis de tu cuerpo. Del atuendo "barbie/choni deportista acuática" ni hablamos.

El vestuario de la piscina, ese gran sitio...

Ahí te debates tú, entre tu dignidad y el cloro de la piscina, entre una pulmonía o salir corriendo en pleno mes de enero. Y una, que además de ser profesional lo tiene que aparentar, hace acopio de la poca dignidad que le queda al estar en paños menores, hace como que tiene el cuerpo escultural de Bar Reffaelli, y se va para la ducha a darse una sesión de spa de cloro mezclado con champú del Mercadona, en el mejor de los casos será Pantenne. Una vez duchada, intentas secarte y vestirte procurando parecer lo menos ridícula posible y oh! Hay que pelearse con el secador. Esa máquina del demonio no funciona y fuera hace un frío glacial. No pasa nada. Te peinas y te quitas los enredos intentando no llorar y sales con la frente bien alta. Hasta que en clase te sueltan: "Profe, te vi en la piscina."


ESCENA 3: Los probadores de Stradivarius.

Se ha abierto un Stradivarius nuevo en la ciudad (o pueblo, porque el tamaño es relativo) y es como un centro de peregrinación. Todas acudimos a la tienda de moda ávidas de nuevos modelitos o de un básico para nuestro armario. Todas: de cualquier edad, tamaño, raza, clase o condición. Todas. Y ahí, cuando ya has ojeado lo que hay y has seleccionado algunas prendas que te quieres probar para decidir si te las compras, cuando has entrado en el probador y te peleas con la puñetera cortinita para no enseñar más culo del que tienes, ahí oyes unas voces que te resultan familiares...

Son ellas. También han acudido en manada a la llamada del capitalismo. Y ahí estás tú, sola -porque justo ese día se te ocurre salir sola de compras-, indefensa, sin depilar y con medio culo al aire, una vez más, intentando conservar tu dignidad. Tienes que salir del probador para tener una imagen general de la prenda, así que procuras salir "un poco mona".

Ahí están, te han visto y te analizan. Pero ¡oh, sorpresa! Parece que tienen buenas intenciones, son las chiquimonsters que se han ido convirtiendo en personas adorables a lo largo del curso (porque desengañémonos, esa es nuestra misión y el objetivo último de la educación). Os reproduzco el diálogo, que se explica solo:

- ¡Hola, profe!
+ (Con cara de circunstancias) Hola chicas. ¿Qué tal? (Craso error, ¡no les des conversación!)
- Bien, aquí, comprando, veo que tú también.
+ Sí, hija, las profes también nos vestimos. (Casualmente una de ellas ha cogido los mismos pantalones que tú y se los está probando).
- Profe, eso no te sienta bien, pero esto otro te queda superbien.

Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.

+ Gracias, supongo-
- Oye, profe, ¿no has visto esa chaqueta? ¡Seguro que te quedaría genial! Oye, Fulanita, vete a buscarle una chaqueta a la profe.

Gri, gri, gri... Cara de circunstancias.

- Anda, profe, ¡pruébatela!
+ No sé, no sé. (Al menos han tenido la delicadeza de traerme mi talla)

Y ahí estás tú, probándote lo que te han seleccionado tus alumnas para que combine con lo que has elegido tú. El mundo al revés.

La cosa era más o menos así, pero sin tanto glamour.

- Jo, profe, qué guapa vas, te sienta superbien,  es superchula, te hace muy alegre.

Ahí sospechas y no sabes si te la están colando o lo dicen de corazón, porque en el fondo, muy en el fondo, tienen uno. Y ahí estás tú, en pleno mes de mayo, sucumbiendo a los halagos de tus chiquimonsters femeninas en pleno proceso de evolución de niña a mujer, como diría Julio Iglesias. Y te compras todo lo que ellas te han traído, y no sabes si lo has hecho por quedar bien, por los halagos, o porque en el fondo las prendas te gustaban. Eso sí, hasta pasar el juicio de otra amiga profe no le quité la etiqueta a nada y guardé el tique de caja como oro en paño. Por si las moscas.

Yo, en clase. Jajajaja, ¡qué es broma! Aunque daría el pego, ¿no?
La semana siguiente en clase resuenan los ecos de dulces vocecitas femeninas adolescentes:

- Profe, mira, ¡llevamos los mismos zapatos!
- Profe, mira, ¡llevamos los mismos pantalones!
- Profe, mira, ¡llevamos la misma chaqueta!

Y no sabes si todo eso es producto de la globalización y del capitalismo o de que, muy en el fondo, eres un modelo para ellas. No muy positivo, pero modelo a fin de cuentas.


Este post va dedicado a Jessy, avida lectora del blog y amiga, quien con un estado suyo en FB ha sido hoy mi inspiración. ¡Dulces monstruitos a los que se les perdona todo!

¿Cuáles son vuestros "encontronazos" más sonados con vuestros chiquimonsters? ¿Alguna anécdota?


viernes, 12 de octubre de 2012

El macarrilla

Advertencia: Éste es un blog particular, en el que priman la ironía, el sarcasmo y el humor. Si no vas a entender este post o te vas a tirar de los pelos, ahórrate un disgusto y no lo leas, porque si eres un superhipermegapedagogo superhipermegaprogre no te va a gustar. Sólo ofrezco aquí una visión cómica del asunto, que se adapta a mi forma de ser. Esto no es, en ningún modo, una manera de proceder que tenga que publicarse en BOE/BOIB. Dicho esto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...  




El macarrilla, kinki, cani, killo, etc. es el elemento subversivo más temido por cualquier docente dentro de una aula -y fuera también, pero bueno-. Hoy me voy a dedicar a mostraros mis poco ortodoxas y casi ilegales técnicas de futuro presidiario pedagógicas con ellos.


¿Cómo identificar a ese grano en el culo a ese alumno disruptivo?

1. Llegar a clase. 
2. Ver cuál es el mayor. 
3. Si no lo vemos, buscarlo al fondo de la clase o en cualquier rincón. 
4. Otra opción es seguir el rastro de las feromonas femeninas en dirección al macho alfa. No suele fallar. 
5. Si todo esto ha fallado, esperar a una de sus siempre oportunas y graciosas bromas o comentarios. 
6. Matarlo. Bueno, vale, me he pasado...

Como la opción de matarlo queda totalmente descartada (a menos que queramos opositar a Alcalá-Meco, y no precisamente como funcionarios), os voy a ofrecer aquí un conjunto de 'tips' que a mí me sirven para tratar con ellos. Eso no quiere decir que no me sigan sacando de mis casillas y tenga que contener mis instintos asesinos, pero al menos canalizo mi fuerza, mi ira y, sobre todo, intento "llevarlos por el buen camino". Un momento, ¿hay un buen camino? Bueno, con que no cometan actos ilegales y/o delictivos me conformo. 


Decálogo para tratar con un macarrilla

1. El macarra es chulo por naturaleza, pero nosotros debemos serlo más. Se trata de demostrar quien domina. Como me dijo una amiga mía: "Quien tiene el boli rojo tiene el poder". Cosas que le cabrean sobremanera: a. rebatirle usando la inteligencia, b. imitarlo, c. un golpe de fuerza (metafóricamente hablando). Humillarlo no sirve para nada, es más, es contraproducente. Sólo logramos herir sus sentimientos y ponerlo en evidencia, y eso es precisamente todo lo contrario de lo que pretendemos. Queremos traerlo a nuestro terreno, no que se nos cierre en banda y nos vea como "el enemigo". De acuerdo, le somos hostiles, pero siempre hay que dejar algo abierto. Además, humillar a un chaval, sea quien sea, es algo totalmente deleznable y que, además, va contra los Derechos del Niño. Hay que encontrar el justo medio entre devolvérsela y humillarlo, vamos, en su argot: "hay que vacilarle". 

2. Hay que usar sus métodos y sus acciones para que se dé cuenta de lo ridículo que resulta. Por ejemplo, si es un chaval que suele dormirse en clase (y todos sabemos que esto a veces pasa), cuando moleste mucho lo mandamos a dormir. Le sentará tan mal que os prometo que nunca más va echarse ninguna cabezadita. Si suele traer los cascos para escuchar música, en la hora de estudio asistido ponedles canto gregoriano a todo volumen. Por imposibilidad de oír su mp3 lo va a apagar y lo va a guardar. Requisárselo sirve de poco y sólo aumentamos el conflicto. En caso de que se lo decomisemos, se lo devolveremos al final de la misma clase. Muy probablemente no "reincida". Frases del tipo "Joé, profe, pero esto qué eeeees?" o "Mira que es cansina la tía" son habituales en estos casos. No os desmoralicéis, sólo mostradles una sonrisa diabólica, que vuestro chiquimonster macarrilla os la devolverá (la sonrisa). 

3. Si no viene a clase dad gracias a todos los dioses del cielo, es vuestro día llamad a sus padres y que los busquen ellos. Eso sí que lo saca de sus casillas. A mí me da mucha pena por los padres de estos chicos (porque en general son varones), pero a veces es la única manera de que el chaval reaccione y de que las familias se involucren en la educación de sus hijos. En favor de mis mini-macarrillas (de la única vez que fui tutora) he de decir que tenían familias fabulosas y muy colaboradoras, y eso, compañeros, no se paga con dinero. Estos dos chavales eran mini-macarrillas, porque eran (son) más buenos que el pan bendito y sólo se sentían desubicados (casos más comunes). 

4. Si sois sus tutores o sois profesores de guardia y sospecháis que el macarrilla está tomando estupefacientes (es fácil encontrarlos, son tan poco listos que siempre van al mismo sitio), llamad a la policía y haced una presentación formal. ¿Cómo se hace esto? Bueno, es complicado, básicamente porque ocurre fuera del centro, pero se trata de decir exactamente donde están, ir tú primero, decirles que fuera del centro no les puedes hacer nada, que se rían en tu cara pensando que han ganado, y segundos después se presente la policía, jejejejee. Es muy cruel, pero me encanta. 

5. El macarrilla hace bullying a otros alumnos. Nunca me he encontrado con este caso, así que lo primero que haría sería pedir consejo a mis compañeros y al DO -sin que sirva de precedente- para que ellos actúen, puesto que es su trabajo. Pese a ello, a veces sólo son bromas que no van más allá. ¿Qué podemos hacer? Esta es una intervención "light", puesto que se trata de organizar un juego de roles en el que el macarrilla sea el puteado y vea cómo se sienten los demás. Probado y funciona al 100%. Sí, se pierden clases, ¿y qué? ¡Se ganan personas! 

Acción más temida del macarrilla

6. Si el macarrila te pincha las ruedas del coche, pínchale las de la moto, róbale los retrovisores, etc. De acuerdo, ésta no es manera de proceder, pero ya sabéis "ojo por ojo, diente por diente". Si sois personas civilizadas descartaréis el pagar con la misma moneda (aunque lo estáis deseando, no mintáis), así que lo que tenéis que hacer es a. Informar a la dirección del centro, b. Por mucho que la dirección lo quiera mantener en lo amistoso, poner una denuncia formal en la policía. c. Antes de poner una denuncia, hablar con los padres para explicarles la situación para que vean a lo que se enfrentan y así no pillarlos por sorpresa. Os aseguro que lo agradecen. 

7. El macarrilla ha enamorado a una "niña bien. Ya sabéis que A tres metros sobre el cielo ha hecho mucho daño, así que si os encontráis con este caso... Puuuuf... Hay que ser malvados y aplicar todas nuestras dotes de separa-parejitas con frases con inquina dirigidas a la chica para que abra los ojos. Al chico no le diremos nada, ¡porque la suerte que ha tenido no se la cree ni él! En el caso de que la relación macarrilla-niñabuena sea productiva para todos: la chica desarrolla habilidades sociales/sentimentales y el macarrilla vuelve al rebaño y se pone a estudiar (ocurre pocas veces, pero ocurre), no haremos nada. Mirarlos y reírse es inevitable, ¡pero es que son tan monos! xD El punto 7 es el que más me gusta, jejeje. 

Macarrilla prototípico

8. El macarrilla se burla de nosotros en clase. La opción más fácil, si es un macarrilla-reconvertible, es llamar a los padres. Si son personas normales pondrán cartas sobre el asunto. En el caso de que la primera opción no sea viable, creo que lo más sensato es participar de la burla para que vea que no nos afecta, así no la volverá a repetir. Es algo duro, porque uno tiene que encajar una puñalada con una sonrisa y encima participar de la crueldad, pero creedme, funciona. En el primer instituto en el que trabajé un superhipermegamacarrilla presidiario en potencia me soltó un día "gordaaaaaa, más que gordaaaaaaaa, que yo no hago caso a las vacaaaaas". Hombre, muy bien no me sentó, pero ese minibichejo de 1º de ESO se quedó con la cara desencajada cuando le contesté: "Uuuuf, no me hables, que casi no paso por la puerta y me estoy poniendo como un tonel, pero es que las napolitanas están tan buenas que me las como de 5 en cinco...". Su cara fue un poema, y a los 2 minutos (lo tenía arrestado fuera del despacho) vino y me dijo: "Profe, en realidad no estás tan gorda, incluso si te fijas bien eres un poco guapa". Jajajajajaja, me parto. En esos momentos yo no sabía si lo había arreglado o lo había acabado de empeorar, pero lo que sí es seguro es que el chico reflexionó y tuvo sentimiento de culpa. Y lo más importante: quiso enmendar su error. ¡Todo un logro!

9. El macarrilla no puede más en clase (y nosotros tampoco podemos con él). En este caso se trata de optimizar recursos. Tenemos a un chico que se encuentra bien al aire libre y le gusta estar en el patio: pues a recoger los papeles del patio, a ayudar al personal de limpieza, a hacer encargos para las conserjes, "contratarlo" como secretario personal en clase (con seriedad) para que reparta o recoja trabajos, se encargue del mantenimiento, etc. Si es un macarrilla bueno, esto suele funcionar. Tranquilos, salvo sonadas excepciones, suelen ser macarrillas buenos reconvertibles en personitas maravillosas. 

10. El macarrilla nos viene a contar sus penas. Junto con la 7, ésta es la que más me gusta. Si el macarrilla nos viene a contar sus penas hemos triunfado como la Coca Cola. Si el macarrilla se dirige a nosotros es porque le damos confianza, seguridad, nos ve "uno de los suyos", aunque jamás vaya a aceptarlo ni reconocerlo. Vendrá solo, con cara de circunstancias, con ganas de que alguien le escuche y no le juzgue, alguien que no sea un amigo suyo, alguien de fuera de su cículo, alguien que pueda darle una visión externa y objetiva. A mí me encanta que los macarrillas me cuenten sus penas, su vida, sus amores, sus aventuras y desventuras, es algo que simplemente me encanta, porque me río mucho con ellos, y ellos conmigo. Escucharlos es lo principal, aunque tengamos que mandar un rato al profe de guardia a nuestra siguiente sesión. Es SU momento, el momento en el que se sienten importantes y escuchados. Más que cariño -que también-, lo que deben recibir es empatía y asertividad. Si hace falta salir del centro e ir a dar un paseo por los alrededores con el chaval en cuestión, iremos, igual que si hay que invitarlo a una Coca Cola. Si los escuchamos y prometemos guardar su secreto (suele ser muy fácil de guardar, normalmente hablan de cosas triviales y mundanas de las que su estatus de gallito hace que se "avergüence", al verse un vil mortal) el macarrilla comenzará su proceso de reconversión en personita maravillosa (que ya lo era, sólo que no lo había descubierto). Tendrá altibajos, volverá a las andadas, pero el mero hecho de que él sepa o piense que nos ha defraudado hará que retome sus responsabilidades y, por ende, las riendas de su vida. 

Si es que en el fondo lo más bonito de esta profesión es ver cómo un alumno evoluciona. Cuando hay una evolución académica hablamos de excelencia educativa, pero cuando hay una evolución personal hemos logrado que un chaval empiece a ser feliz y hablamos de la formación de una "excelencia social". A fin de cuentas, quien dijo que la educación era la base no se equivocaba. 



lunes, 1 de octubre de 2012

A mis compañeros

Hoy dedico este post a mis compañeros, de quienes estoy tan orgullosa.


A algunos os conozco, a otros no. Con unos he trabajado directamente, con otros no. Esta foto es del IES Cap de Llevant y está sacada del blog de Plataforma en defensa de l'escola pública, si pincháis en el enlace veréis la labor que se lleva a cabo en Menorca. 

A todos ellos les mando mis saludos, mis besos y mis abrazos, porque de todos aprendí mucho, tanto de aquellos con los que tenía más afinidades como -y sobretodo- de aquellos con los que tenía menos. Les deseo toda la suerte del mundo este curso, en el que su trabajo se verá multiplicado en cantidad y dividido en reconocimiento. Mucha suerte y muchos ánimos para seguir con vuestra labor, ¡sois una maravilla! 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Día gris

Hoy Mallorca se ha levantado triste. Hasta donde la vista alcanza playas y prados se ven cubiertos por un gris uniforme y por una fina cortina de gotitas de agua que se posan delicadamente sobre la vegetación del lugar. Hoy es un día gris no sólo por una meteorología adversa, que hace que las playas que ayer fueran acogedoras hoy se muestren inhóspitas; hoy es un día gris para la sociedad.

Mucho se ha hablado de las manifestaciones del 25S y del 26S y de las desmesuradas cargas policiales con las que fueron disueltas, de los ataques a la población dentro de las estaciones, de dueños de bares protegiendo a los manifestantes y de policías infiltrados que van a por lana y salen trasquilados. El día es gris y los tiempos que corren también son grises. La policía ahora va de azul, así que no puedo hacer el chiste. 

Me pregunto hasta cuándo va a aguantar esta situación. Los políticos viven en una burbuja y se creen que 47 millones de personas les haremos la ola un día de estos. Si en Grecia, cuya población viene a ser una cuarta parte de la de España, ya acabaron como el Rosario de la Aurora no me quiero imaginar cómo vamos a acabar aquí. Bueno, no es que no me lo pueda imaginar, es que me niego a pensar que en España podamos llegar a ser expertos en guerras civiles. A fin de cuentas, después de cada gran crisis llega una gran guerra como fuego depurador para que la sociedad resurja de sus cenizas cual Ave Fénix. 

HEMOS FALLADO. 

Se supone que la educación existe para mejorar la sociedad y que ésta, valiéndose de su arma más poderosa, que es la palabra, resuelva sus conflictos sin llegar a una aterradora violencia física o social. Hemos fallado. Mientras tanto, el (des-)gobierno propone una reforma educativa y apela a que antaño había 40 alumnos por aula y no pasaba nada, así que sobran muchos profesores. 

¿Qué conclusiones/respuestas/opiniones saco yo de todo esto?

1. Es mejor claudicar por las buenas que por las malas. Es mejor que el gobierno escuche ahora al pueblo, incluso a sus mismos votantes -a las palabras del dueño del bar me remito- a que tenga que lamentar futuros daños irreparables en el futuro. 

2. Se supone que la sociedad evoluciona y que si hemos conseguido bajar las ratios de 40 alumnos hasta casi la mitad es algo que debemos mantener y, si no podemos mejorarlo, al menos no tocarlo. Hay que ir para adelante. Si uno no puede seguir al menos que se quede donde está. Como dice mi madre: ¡Para atrás ni para coger impulso!

3. La sociedad de hace 40 años no es la de ahora. El respeto de los alumnos no es el mismo que antes. Mucha culpa de esto la tiene el empezar a tutear y la entrada de los pedagogos de despacho en las políticas educativas. Quienes me conocen saben que soy una acérrima defensora de la forma "usted" para todos los ámbitos y más cuando existe una cierta relación de jerarquía tácita entre los participantes de la comunicación. El uso del usted es sólo un ejemplo burdo, pero no puedo evitar que me chirríen en los oídos las palabras de aquellos que se dirigen a una persona mayor de tú, a un médico, a un juez. Se desconocen totalmente las formas iniciales de respeto. De acuerdo, tratar de tú o de usted nada tiene que ver con respetar o no, pero sí tiene que ver con la interacción primera. Recordando el refranero español: Si usted y yo nunca hemos compartido habichuelas, le ruego que por favor no me tutee. Es impensable que hoy en día los alumnos entiendan al profesor como "un superior" y le guarden respeto y obediencia desde el minuto cero del curso, así que no me den ahora soluciones caducas y anticuadas para un problema actual. No tolero injerencias en mi ámbito. No las tolero. Sólo acepto y acato órdenes de quienes están o han estado en una aula, no de quienes sólo ven números y gastos detrás de cada alumno y de cada profesor. 

4. El que a hierro mata, a hierro muere. Tarde o temprano la vida te devuelve todo lo malo que haces. Es una cuestión de tiempo, de paciencia y de perseverancia. Hay miles de refranes similares a éste, como el que reza "Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar", pero a mí me gusta un proverbio árabe que siempre me recuerda mi madre: No esperes venganza, sólo siéntate a esperar en la puerta de tu casa: tarde o temprano has de ver pasar el cadáver de tu enemigo. ¡Y qué cierto es! 

5. Nunca te rías ni agredas a una masa social, y menos si está enfurecida. Que siempre te haya tolerado tus estupideces no significa que un día no se canse y te las devuelva todas juntas. Para que me entendáis: es como si el niño al que un abusón lleva haciendo bullying durante años un día se harta, se pone a practicar judo y se las devuelve todas juntas. Mucho me temo que en ese caso el niño que ha sido la víctima durante tanto tiempo no puede ser juzgado, puesto que nosotros no hemos visto -o no hemos querido ver- cómo el abusón se aprovechaba de su debilidad durante años. Sé que es algo poco ortodoxo, pero a todos los alumnos que sospecho que son víctimas de bullying les recomiendo apuntarse a artes marciales y también les digo que, si les pegan, la devuelvan, que es mejor que los expulsen a que vean su debilidad. Las pocas veces en las que lo he puesto en práctica me ha funcionado. 

6. "Abrid escuelas y cerrarán las cárceles", decía Concepción Arenal en el XIX. Esta premisa cobra todo su sentido hoy en día. Desde que invertimos más dinero en la dotación de los antidisturbios que en la formación de los docentes algo falla en nuestra sociedad. Desde que un café en el Congreso de los Diputados es más barato que en cualquier bar de polígono algo falla (¿Eh, Sr. Zapatero?). Desde que se invierte más en manutención de políticos que en la de un niño, algo falla. Desde que se elimina la vacunación gratuita del mengingococo a los bebés pero la presidenta de su misma comunidad autónoma tiene a su disposición inmediata a miles de médicos para tratarse de un tumor, algo falla. Desde que se permiten y se toleran ciertas actitudes y acciones de los menores amparándose en "la edad penal" y en una ley caduca y que refleja muy poco la sociedad para la que se supone que estaba diseñada, rompiendo así la relación natural entre padres e hijos, profesores y alumnos... adultos y niños adolescentes en general, algo falla. 

7. Tus libertades y derechos acaban donde empiezan los míos. Aplicable a todo el mundo, a todos los ámbitos y a todas las situaciones. Esta premisa se defiende por sí sola y creo que no necesita ejemplificación.

Oigo vuestras mentes: ¡Ésta está en contra de todo!, ¡Nada le gusta!, ¡No permite que la gente ejercite sus derechos!

No, señores, no estoy en contra de nada ni de nadie. Solamente pretendo explicar mi punto de vista. Creo que si cada elemento/sujeto/persona/individuo de la sociedad se dedicara a su labor primigenia las cosas nos irían mejor. Los médicos/enfermeros a curar y a prevenir enfermedades, los fontaneros a arreglar tuberías, los campesinos a cultivar los campos, los jueces a juzgar (y no sólo a aplicar leyes), los cocineros a cocinar, los maestros/profesores a enseñar, los ingenieros a construir y a diseñar, los comerciantes a comprar y vender productos, los policías a DEFENDER AL PUEBLO y los políticos a regir la polis cuyos ciudadanos les han confiado y encomendado esa misión (y no a vivir en una burbuja de impunidad en la que se creen dioses, seres superiores lejos del bien y del mal). 

Muy a pesar mío, me da a mí que aún nos quedan muchos días grises...

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EXTRA - Actuación policial

Esto SÍ: Policía portugués aparta a una chica pacíficamente. Me ha costado encontrar un vídeo de la policía actuando cívicamente en manifestaciones parecidas a las que han acontecido en España. El ejemplo es de Portugal porque no he encontrado otro que se ajustara a una situación similar a la nuestra.


Esto NO: Cargas policiales sin sentido, aturdiendo a la muchedumbre. Madrid 25S. No he puesto vídeos de violencia explícita porque todos sabemos cómo son y no es necesario aquí mostrar lo desagradable de una agresión con porras o pelotas de goma.


jueves, 7 de junio de 2012

3º C o el corazoncito de nuestros bichejos

Llega final de curso y la intención de todos los profesores es que sus alumnos tengan el mayor éxito posible en sus notas. Ayer hicimos el examen de recuperación de pendientes (de cursos anteriores) y, justo cuando llena de rabia y frustración pensaba que ningún alumno mío se había presentado, aparecen tres bichejos míos de 3º C. Os juro que se me iluminó la cara al verlos con sus esquemas y sus apuntes, dispuestos a pasar por la maquiavélica tortura que supone recuperar el curso anterior. Justo estos tres alumnos son de los que más han evolucionado en el grupo y eso, como miembro de un equipo de profesores, es algo que me llena de orgullo. 

Como ya se acercan las recuperaciones de junio, ayer, intentando cerrar los terceros de ESO, me fui a dormir casi a las 3 de la madrugada revisando Excels, notas, deberes, comportamiento, trabajos... No os voy a contar cómo he logrado despertarme esta mañana y aguantar en pie hasta las 3, pero digamos que a las 7'30 me he puesto a caminar hacia el instituto y al menos me he despejado (y no, P. esta vez no ha aparecido, para suerte de mis rodillas y disgusto de mis desparramamientos con estilo).

Ha sido un día al uso, pero muy distendido. Sin novedades en el frente, como suelo decir. Mis segunditos han estado alborotados como siempre, pero igual de encantadores, y los primeritos de procesos se lo han pasado pipa en un debate sobre las redes sociales en el que han acabado invirtiendo las posturas para ponerse en el papel del otro (y han visto lo importante que es escuchar y ser escuchado y, sobre todo, que no pisoteen tus ideas). 

Llegan las 14'05 y toca 3º C. Como tenía que devolver la llave del armario de los portátiles, llego unos minutos tarde. Voy subiendo al segundo piso, donde se halla la clase, y veo que, por primera vez en el curso, se meten en clase al verme llegar (buena señal, pensé). Conforme me acerco al aula dejo de oír voces y griterío. ¡Esto sí que no es normal! Entro y me los encuentro a todos de pie. Me quedo pálida. En mi mente se dibuja el siguiente pensamiento: ¡HORROR, me están haciendo una sentada y no me van a dejar dar clase! Pero no. 

Poco a poco me voy dando cuenta de que en todas las caras hay amplias sonrisas y gestos de expectación. Me señalan la mesa del profesor. En ella hay un paquetito, unas flores y una carta. Me quedo parada. No sé a qué se debe. Hoy no es mi cumpleaños ni mi santo, ni tampoco les había dicho las notas (jejeje, sí, creo que soy una mezcla entre Papá Noel y los Reyes Magos). Una vocecita femenina que no atisbo a distinguir me dice: "Es para ti". Y claro, ahí viene cuando la profe mala, la sargento, la que chilla, la que los imita y la que les suelta mil burradas para que de tanto en tanto se rían se echa a llorar. 



Al lado de dos rosas preciosas me habían puesto un marco con la foto de la clase (que se suponía que era para el trabajo de la lectura) y una carta de la que os voy a copiar varios fragmentos -voy a respetar su expresión y su ortografía- para que vosotros mismos juzguéis:

"Isabel, te queremos dar las gracias por todo lo que has hecho por nosotros, esas clases de risas, esos juegos de chicos contra chicas, por como te has portado con nosotros con los exámenes y sobre todo lo más importante, que has sido una de las únicas por no decir las únicas que nos has dicho las cosas buenas, que nos has dado ánimos para seguir estudiando... Ojala no te fueras tu [...]. La clase de 3rC del IES CAP DE LLEVANT te desea mucha suerte para que no te quedes mucho tiempo en la cola del paro. Muchísimas gracias de verdad Isabel hemos pasado un curso estupendo contigo. 

Gracias de verdad.

PD: No hace falta que hagas más dieta estas perfecta así y esperamos que nunca te olvides de esos dolores de cabeza que te hemos dado al principio de curso y de los buenos momentos que hemos vivido."




Ay, chicos y chicas de 3º C, ¡cómo queréis que os olvide, si habéis hecho un cambio fantástico! Tal vez estos alumnos el curso que viene ya no sepan quién era el Cid o que Lope era un autor teatral de los Siglos de Oro, pero creo que lo que sí han aprendido de verdad es a tener un acusado sentido de la justicia, del esfuerzo, del cariño, a ser más amables, a empatizar y, como veis, a ser unos alumnos fabulosos.  

Así es como un grupo de salvajes indomables que me odiaban (el odio era mutuo, aunque empezó a desaparecer a lo largo del segundo trimestre, cuando vieron que yo recompensaba el esfuerzo y el estudio) se convierte en un ramillete de alumnos fabulosos (a los que de tanto en tanto daría una colleja, pero bueno...) que creo que, al menos, parece que me quieren. Y yo a ellos. No se imaginan cuánto. 


Y sí, los tres alumnos que se presentaron recuperaron el segundo con unos exámenes más que dignos. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Bravo por Karlos Arguiñano

Karlos Arguiñano es una persona que me cae simpática. No sólo me parece un excelente profesional de la cocina, sino también de la economía doméstica, puesto que propone recetas novedosas con las cuales, por unos eurillos, come abundantemente una familia de cuatro. 

Recientemente en su programa hizo ciertos comentarios por los que ha sido bien alabado, bien vapuleado. Para que juzguéis vosotros mismos os envío a la entrada del blog "El comidista", de El País. El autor lo explica todo bien clarito y ofrece los vídeos en cuestión para que cada uno saque sus conclusiones:


Arguiñano es el puto amo. Y punto. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Lo que el viento se llevó

O, mejor dicho, lo que se tendría que llevar. Que en Menorca siempre hace un viento infernal es algo cotidiano y que no sale en las noticias porque, ¡oh!, es una isla y, como tal, no está en la península. Ni más ni menos. Pero Menorca existe, aunque la tramontana intente barrerla y lo haga con especial ahínco este año.

Espero que este viento se lleve todas las preocupaciones de la semana, el estrés, la impotencia, y nos vuelva a dejar días soleados de risas y chorradas por contar, porque tal y como van las cosas, este Diario de una profesora interina se convertiría en "lamento de una profesora interina" y no es plan. Malos rollitos a parte, y a la espera de lo que pueda pasar mañana (los segundos siempre me sorprenden...), os hago un pequeño resumen tragicómico de lo que lleva siendo mi semana:

1. "¿Profe, cuándo tendrás los trabajos corregidos?" (El siguiente milenio, bonito, el siguiente milenio...)

2. "Profe, yo es que me lo he dejado en casa." (Claaaaaaaaaro...)

3. "Profe, Fuckencia me insulta..." (Cara de póquer, pues eran alumnos de 15 años...)

4. "Profe, tú estás todo el día viajando y yéndote a Mallorca... Açò no pot ser!" (WTF? ¿En serio? Venga, va, campeón...)

5. Analizando sintácticamente: "Profe, ¿qué es "un problema"?" Respuesta: "Una putada faena". (Juasjuasjuajsuasjuasjuas. Lo siento por el pobre Complemento Directo, pero es que me lo pusieron a huevo...).

6. Cuando acabe mi interinaje podré trabajar de antidisturbios en Valencia...

7. Tengo un sexto sentido para localizar alumnos fugados.

8. Soy una pagabocadillos-de-alumnos-a-los-que-se-los-roban.

9. Dos sesiones antes del examen de los temas 5 y 6... "Profe, ¿cuándo puedo hacer el examen de los temas 3 y 4?" (A buenas horas mangas verdes...)

Y la más repetida, pero no por ello menos importante... Con el número 10: "Profe, yo no he sido".


Como no me ponga en "plan zen", como dice mi superjefa -y además amiga-, 
este final de trimestre se me va a hacer muuuuy cuesta arriba...