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jueves, 30 de marzo de 2017

Maricuquismo en estado puro

Aunque mi piel es grasa, suelo tenerla deshidratada, así que ni corta ni perezosa cuando vi las mascarillas de Garnier en el lineal del supermercado me atreví a probarlas.

¡Y qué acierto! ¡Megahidratación en 15 minutos! Además, vienen para su aplicación directa con un tisú ya impregnado con el producto y son supersuaves y comodísimas. Permiten seguir haciendo cosas mientras la mascarilla actúa, y eso es un plus.

¡Prometo repetir!


jueves, 9 de febrero de 2017

Por qué a veces no pensaré antes de hablar...

La cosa fue más o menos así:
  • Clase de lengua. Primero de ESO. 
  • Hay actividades por hacer. Los alumnos preguntan si en el libro o en el cuaderno. En el cuaderno. 
  • Hay entregas por hacer. Un alumno pregunta si hay que hacer las entregas a mano o a ordenador. 
  • Le contesto con un refrán: "A mano como un buen cristiano". 
  • Es un alumno musulmán. 
  • Me mira con cara de "Really?".
  • Me invento una historia para ese refrán. A la mierda la alianza de civilizaciones. 
El alumno en cuestión aún se está partiendonla caja con la situación. Yo sudé la gota gorda. 😂😂😂😂

domingo, 29 de enero de 2017

La sala de profesores

Si bien este espacio podría dar mucho que hablar en cualquier instituto, hoy me limitaré a ofreceros una recomendación literaria: La sala de profesores, de Markus Orths, publicado en español por Seix Barral.


Aunque en el libro aparecen algunas situaciones surrealistas y exageradas, muchas sí se parecen a nuestro día a día. Fue el primer libro del que disfruté al regresar de Menorca, y ojalá lo hubiera leído antes: seguramente hubiera vivido ciertas situaciones de manera diferente. No os cuento más y os dejo aquí una reseña.

En mi opinión, La sala de profesores sirve de terapia para cualquier profesor frustrado en algún momento de su carrera, pues logrará esbozar una sonrisa sarcástica y socarrona a cualquier docente que se sienta identificado con alguno de los pasajes de la obra, desde los más extremos a los más cotidianos. 100% recomendable.

martes, 8 de noviembre de 2016

El estuche de emergencia

Este año me he dado cuenta no sólo de algo de lo que vengo apercibiéndome desde hace ya un tiempo, como son aquellos alumnos con necesidades económicas severas, sino también de que tenemos un grupo significativo de alumnos que no son lo suficientemente maduros y autónomos como para autogestionarse cosas tan básicas como sus necesidades fisiológicas, cuanto menos para organizarse su material y su trabajo. Antes de que me apedreéis, os diré que hablo de chavales de 11 o 12 años como mínimo, edades en las que creo que esto ya tendría que estar más que superado.

Así pues, cansada de prestarles mi material, he decidido crear un "estuche de emergencia" del que poder tirar sin tener que quedarme yo sin lápiz, bolis o goma. Ya sabéis que el material escolar tiene tendencia a desaparecer y/o volatilizarse...



¿Qué os parece la idea? ¿Cómo lo solucionaríais vosotros para que la falta de material interfiriera lo mínimo posible en vuestra asignatura?

miércoles, 5 de octubre de 2016

Día mundial del docente

En el día mundial del docente os dejo dos cosas: un tuit y un vídeo.





*Activad subtítulos

miércoles, 13 de julio de 2016

Balance de un curso maravilloso

Hace mucho tiempo que no escribo, no sé si porque no encontraba el momento, o porque a veces no soy capaz de moderar el lenguaje y por eso prefiero dejar enfriar ciertas situaciones. Así pues, hoy, en pleno mes de julio, cuando hace ya casi dos semanas que ha acabado el curso, creo que puedo hacer un balance más que positivo de este año en el IES Santanyí.

Santanyí está a 80 km de mi casa, lo que hablando en peninsular es como ir de Barcelona a La Coruña (y volver) cada día. Cosas de los isleños, que en cuanto nos sacan de nuestra zona de confort "carreteril" ya parece que tenemos que hacernos el hara-kiri. A todo esto tenemos que sumarle el gasto de gasolina que, estando una como ha estado a media jornada, pues es más que significativo. ¡Y eso que en septiembre estrené coche! ¡Olé mi Corsita!

Ya habéis visto que la parte mala de la media jornada es el sueldo; la parte buena es que una no va tan ajetreada y puede disfrutar más del trabajo y de esos chiquimonsters de 2º de ESO a los que tanto echaba de menos. Este curso me ha tocado pleno de segunditos: dos clases más la optativa de Taller de Teatro, también de segundo. Si bien es cierto que son agotadores, porque lo son (cansinos que son los adolescentes), también es verdad que es un curso muy bonito porque es en el que se experimentan ciertos cambios... Ya me entendéis. Que en septiembre tenemos a niños que juegan a Pokémon y en junio tenemos a hombres de voz grave y pelos en todas las partes de su cuerpo que quieren jugar a las Barbies... Cosas de la edad. :D

Qué queréis que os diga... Ahora que ya llevo un tiempo sin ellos los echo de menos. Echo de menos sus rabietas, sus gritos y mis gritos, sus caras de complicidad, sus ganas de hacer una trastada, entrar en clase (uhmmm... ese olor de humanidad...), usar los libros, la PDI, tener una clase de profeconsejos... Lo echo de menos. Los echo de menos. Es lo que tiene la vida del interino, que en la mayoría de ocasiones no vuelves a ver a los que han sido TUS alumnos, TUS niños, porque el destino no os vuelve a cruzar. ¿Qué habrá sido de los que tuve en Manacor, en Mahón o en Sant Antoni? ¿Qué será de mis nenes de Santanyí? De todo corazón espero que les vaya bien y que algún día alguno de ellos también se pregunte qué ha sido de mí, porque eso significará que algo de lo que han aprendido conmigo (bueno o malo) ha quedado en su memoria. Y me sentiré orgullosa de ello. Y de ellos. 

Algunas de mis alumnas de Mahón, que de tanto en tanto se acuerdan de mí.
"Mis nenas"


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En los próximos días iré publicando algunas de las experiencias que hemos vivido este curso, así, a salto de mata, pero espero que os gusten. :D

lunes, 23 de mayo de 2016

La tuitera dicharachera

Últimamente tengo tanto que contar, que no llego ni al blog. Mi adicción a las redes sociales es de sobras conocida por todos vosotros, pero últimamente Twitter se lleva la palma. Será por eso de que ofrece más anonimato. ;)

Aquí, algunos de mis últimos "tuits educativos":



































jueves, 14 de abril de 2016

El trabajo sucio.

Llevo muchísimo tiempo sin publicar en el blog. Lo sé. Soy consciente de ello. No es que no haya tenido nada que decir, aun al contrario, pero ni el tiempo ni las fuerzas me han acompañado para dedicarle un poquito de tiempo al Diario. Hoy sí. Hoy me veo en la necesidad de escribir, de quejarme (como siempre, diréis), de decir unas cuantas verdades o, más que de decirlas, de hacerlas públicas.

Probablemente yo soy la profesora más mediocre que tienen mis alumnos. No voy a discutir este hecho ni lo voy a poner en duda, os daré ese placer. Sin embargo, también os puedo decir que mis clases son de las más disciplinadas de todo el centro. Se habla cuando se tiene que hablar, se calla cuando se tiene que callar y los alumnos normalmente tienen de 10 a 30 minutos para realizar sus actividades en clase, así les puedo resolver dudas. Y trabajan. Mucho. En orden. En ese silencio relativo que se crea en un entorno de trabajo tranquilo, productivo. También, de un modo u otro, les intento premiar por ello.

Sin embargo, la labor educativa es mucho más que esos 55 minutos por sesión que pasamos en el aula. El centro es mucho mayor y nos implica a todos, y no hablemos ya de la comunidad educativa. ¿De qué sirve un profesor excelente en su materia pero que se esconde en los despachos para eludir cualquier responsabilidad? ¿De qué sirve que en la sala de profesores haya seis docentes corrigiendo o preparando clases (algo importantísimo) si ninguno de ellos es capaz de salir cuando se produce un altercado o cuando hay un alumno expulsado? Hay momentos en los que la responsabilidad no recae sobre un único profesional, sino que nos afecta a todos. O al menos debería afectarnos a todos.



Ser profesor es mucho más que dar la clase, y nuestra profesión no se acredita sólo con ganar la oposición. Eso te certifica administrativa y académicamente como funcionario de carrera, pero no serás profesor hasta que no vivas tu centro y tus alumnos y te impliques en su funcionamiento, en su aprendizaje, en todos y cada uno de los pequeños aspectos, por minúsculos que sean, que forman parte de la labor docente.

Es lamentable ver como algunos profesores, y esto pasa en todos los centros, no se levantan de la silla si no tienen una hora específica asignado y/o se les pide expresamente su colaboración. Es algo deplorable. Así de claro lo digo, aunque me gane mil y una enemistades. Por poner un ejemplo, no me parece normal que haya una pelea en el pasillo y que nadie se dé cuenta, menos normal me parece que algunos escurran el bulto. Que luego cuando sucede una desgracia nos rasgamos las vestiduras, y son cosas que se pueden evitar con la colaboración y el trabajo de todos y haciendo un ejercicio de corresponsabilidad.

Muchos me dirán que "lo hago porque quiero". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! Ahí reside el problema: muchos no quieren. No quieren ver esa parte de nuestro trabajo, la de mediadores, la de agentes de prevención de la violencia. O arrimamos todos el hombro, o tendremos que poner a la policía a vigilar los pasillos en los cambios de clase y durante los recreos. Se habla mucho de la violencia en las aulas y de la irascibilidad de los alumnos, ¿pero qué se hace para neutralizar esto? Si algunos docentes son incapaces de llamar la atención a un alumno que está rompiendo algo, ¿cómo podemos pretender que ese mismo "profesional" se ponga en alerta ante un acto violento? Las grandes cosas empiezan con gestos pequeños, pero hay que empezar.

Que luego los que más se quejan son los que menos hacen. Y así nos luce el pelo. Os lo dice media interinucha.

jueves, 4 de febrero de 2016

Confesiones Extraescolares

Héme aquí, un día más (y creo que el último, por suerte para mis huesecillos), paseando a alumnos por Palma para enseñarles todo lo oculto que hay detrás de lo que tenemos ante nuestros ojos y para ayudarlos a documentarse para un trabajo que presentarán a concurso. Sin embargo, lo más apasionante de todo ello, de sacarlos en pequeño grupo, fuera de horario escolar, y hacerles sentir especiales, es que actuan con mayor naturalidad de la que normalmente muestran en clase (y algunos muestran mucha, creedme). Para muestra, los siguientes comentarios. ¡No tienen desperdicio!


martes, 26 de enero de 2016

De cómo La Rancia dejó de serlo - pero sólo un poco. ;)

Como ya os dije en el post anterior, a principio de curso mis alumnos me tienen por una rancia de cuidado, alguien en cuyas clases el comportamiento debe ser impecable y a quien se debe prestar atención y obedecer. Fair enough. Siempre he creído que antes que la enseñanza de conocimientos vienen el orden, la disciplina y los valores, sobre todo los valores. La única manera de que un alumno aprenda es con disciplina, y no os alarméis, la disciplina no tiene por qué ser la que siempre vemos en las películas. Disciplina es autogestión, capacidad de mantener un orden en clase, respeto a los compañeros, respeto a los profesores, etc.

La disciplina también implica un alto sentido de la justicia. No hay cosa que los adolescentes valoren más que la justicia. Si bien el orden y la disciplina son las primeras bases a sentar, éstas se mantienen con los hechos de quien tienen enfrente. Os pongo algunos ejemplos:
  • informarles exactamente de qué entra al examen y de qué tipo de ejercicios se les plantearán (ya sabéis que los exámenes son ese monstruo temido por todos ellos); 
  • afearles las malas conductas pero ALABARLES LAS BUENAS, y hacerlo todo públicamente, especialmente lo segundo (no os podéis imaginar el orgullo que sienten); 
  • permitirles que comiencen los deberes en clase y procurar que la carga en casa no supere los 15 o 20 minutos (según las semanas); 
  • relacionado con lo anterior, si unos deberes son muy largos, darlos de una semana para otra y no poner nada más entre medias (así generalmente todos realizan su labor); 
  • mediar en conflictos fácilmente solucionables si se atajan al momento y se trabajan en clase; 
  • buscar alternativas a todos los alumnos para que su aprendizaje sea el que mejor se adapta a ellos.

Fuente: La Profe Raquel

Y como lo anterior, tantas otras cosas. Qué queréis que os diga, igual suena a maripurismo del bueno, pero que una nena me venga y me diga que necesita llamar a casa porque le ha venido la regla y necesita cambiarse o que le traigan medicación (en el centro no podemos suministrársela), me hace ver que confían en mí. Que un chaval (de diez) me cuente que está apurado con todo lo del instituto y que necesita tiempo para él y para poner la mente en blanco me llena de orgullo, al ver que me consideran un puntal de su educación, alguien en quien confiar. Que varios alumnos muestren la libertad de decirme que no han realizado los deberes porque preferían dormir ya que estaban cansados me hace ver que no me tienen miedo -aunque algunos compañeros míos lo crean-; lo mismo sucede cuando un chico me pide que le repita algo y me suelta, tan alegremente y tan tranquilo: "profe, es que me he empanao y no te estaba escuchando". Cuando un alumno te explica las cosas tal y como son, va de frente y muestra su valentía porque sabe que no hay nada que temer es porque tal vez, y sólo tal vez, algo esté funcionando dentro de la educación.

Los alumnos quieren disciplina, la exigen, un día de clase distendida y de reír está bien, pero cuando eso se repite día a día la cosa se desmadra y hacer volver las ovejas al redil es algo prácticamente imposible. A partir del orden y del respeto (aunque éste sea forzado al principio, no lo niego) es como se afianzan los valores y los conocimientos. Quien diga lo contrario miente como un bellaco. O tiene mucha suerte. Aunque para suerte, de momento, la mía. ¿Acaso hay premio mejor que el cariño y la confianza de tus alumnos?

Ay... lo voy a dejar, que me estoy poniendo demasiado sentimental. Malditas hormonas... Ya no soy lo que era. Jajajajaja. A decir verdad, también tengo algún que otro chiquimonster que me odia, pero también estoy orgullosísima de ellos. ;)

martes, 15 de diciembre de 2015

Crónica de un final de trimestre

La profesora corrige.
La profesora muere.
                               FIN.

Porque a estas alturas de la vida y del curso todos sabemos que dormir está sobrevalorado, y que el boli rojo tiene más trabajo que los loteros de la Puerta del Sol. Sin embargo, como todos sabéis que los profesores somos unos vagos y maleantes que cobramos demasiado y nos quejamos aún más, no os voy a hablar de las horas que he pasado corrigiendo segunditos de ESO ni las perlas que me he encontrado en el desarollo de tan ardua labor.

Hoy mi objetivo es reafirmaros que no soy muy espabilada, porque sólo a mí se me ocurre montar un belén viviente en plena época de evaluaciones. Sí, amigos, mi chiquimonsters/cabras montesas de 2º de ESO van a estar en la piel de las diferentes figuritas del belén. No me atrevo a augurar un desenlace. Sólo os diré que lo vamos a representar en la residencia del pueblo y que temo por la salud de esos pobres ancianitos.

Fuente: aquí.


Seguiremos informando. Si sobrevivo.

martes, 30 de junio de 2015

Se ha cerrado un ciclo

Se ha cerrado un ciclo. Los que son docentes saben que el año empieza el 1 de septiembre y acaba el 30 de junio. No hay más año que ese para nosotros. Por lo general, el año se empieza con alegría, motivación, ilusión... y suele acabar con buenos deseos para los compañeros y un poco de morriña por dejar atrás un centro, unos alumnos, etc. Otras veces la experiencia ha sido tan mala que uno solamente tiene ganas de que el 30 de junio llegue cuanto antes mejor. Yo he vivido los dos extremos y este año, afortunadamente, vuelvo a sentir algo de penita al acabar el curso.

Esta desazón que me acompaña desde hace ya dos semanitas no sólo se debe a los fantásticos compañeros con los que he compartido momentos increíbles. Con Maite hemos seguido rutas gastronómicas de vicio y perdición; con Xisca he salido "a fumar" sin la necesidad de prender un cigarrillo, sólo por el puro placer de conversar; a Albert lo tengo fascinado con los sobrecitos de leche condensada, que sé que va a echar de menos el año que viene, y así todos ellos, como el imperturbable Jaume -alias "el hombre del yogur"- o Montse, mi jefa de departamento que tantas dudas me ha resuelto y tanto me ha facilitado mi trabajo a lo largo del curso.

También sé que voy a echar mucho de menos a este equipo directivo, que se ha desvivido por mejorar las condiciones laborales de los miembros del claustro y por ofrecer a los alumnos todas las posibilidades habidas y por haber para que lleven sus estudios a buen término. A los siempre discretos Raúl y Xavier hay que añadir a Damià, el director, un gran conversador que sé que me va a echar de menos porque no tendrá a quién chinchar, jejeje. El director, ese hombre, esa persona que no necesitaba recordar que lo era para que sus decisiones se asumieran entre nosotros por su sensatez. Creo que la grandeza de un director está en no hacer nunca patente que lo es, he aquí un ejemplo. Con Damià he vuelto a recobrar la fe en la función directiva que yo creía perdida, es un gran gestor del centro y de sus recursos humanos que ha sabido poner a su lado a dos personas eficientes para desarrollar su labor.*

Alumnos y profesores del CEPA Mancomunitat des Pla - Vilafranca

Voy a echar de menos un centro limpísimo (olé por el personal de limpieza, Miquela y Cati) que está muy bien acondicionado para la labor docente, con espacios cómodos tanto para profesores como para alumnos, con recursos TIC, y con algo tan básico como calefacción en el crudo y húmedo invierno del Pla de Mallorca. ¿Y qué hay de los cafés en el bar? Nunca había apreciado tanto que un centro contara con una cafetería al lado hasta que estuve tres años sin ella.

Recordaré con añoranza a mis alumnos, quienes me han facilitado un montón mi trabajo: mis gamberros de 3º del primer cuatrimestre, mis alumnos de español para extranjeros que me dejaron cubierta de dulces para que yo también pudiera hacer el ramadán si hace falta, mis chicas y mi chico del grupo de inglés, que tanto han aprendido y tanto han mejorado y, cómo no, a mis alumnos de acceso a CFGS, que el año que viene podrán continuar con sus estudios en diferentes institutos de Mallorca. **

Agradezco la oportunidad que me ha brindado el CEPA Mancomunitat des Pla de llevarme una impresión diferente de la enseñanza de adultos y de su gestión, que en tan mal concepto tenía después de mi triple experiencia en años anteriores. Por todo ello, a todos los que me han acompañado durante este curso, a todos los que han colaborado en la mejora de mi salud física y mental, a todos los que han tenido una palabra de ánimo en un momento oportuno, a todos ellos, sólo les dirijo unas simples palabras: GRACIAS, OS ECHARÉ DE MENOS. Y NO OS IMAGINÁIS CUÁNTO.

_____________________

*Digo esto al acabar el curso porque luego me dice que le hago la pelota porque seguro que quiero algo. Jajajaja.
** De ellos os hablaré mañana en otro post: COSAS QUE TE PASAN EN VILAFRANCA CUANDO ERES UNA PROFESORA DE MENOS DE 30.

lunes, 25 de mayo de 2015

¿Cómo hacer un examen de lenguas extranjeras?

Después de mi experiencia en los exámenes de Inglés C2 y Alemán A2 de la EOI, quiero compartir con vosotros algunas apreciaciones y agradecer la paciencia y el buen hacer de las profesoras del aula, que la verdad es que con ciertos "ejemplares" se han ganado el cielo. Aquí os dejo mi pequeña lista UN TANTO BARRIOBAJERA de lo que es un comportamiento adecuado en un examen:

Fuente: aquí


¿Cómo hacer un examen de lenguas extranjeras?

  • No te olvides del DNI. Si no eres capaz de acordarte de esto, no sé si mereces siquiera respirar, cuanto menos examinarte y ser evaluado.
  • Apaga el puto móvil, imbécil. Si no sabes ponerlo en silencio porque te queda el modo vibración activado, apágalo. Seguro que esa insulsa conversación de "wassap" llena de errores ortográficos puede esperar. 
  • Siéntate y, por Dios Santísimo, no te muevas en la silla cual mono masturbándose. Sacas de quicio a los demás. 
  • Entiendo que estés nervioso, pero hacer clic-clic compulsivamente con tu bolígrafo no sólo no va a aminorar tus nervios, sino que va a incrementar los de tus compañeros. De manera directamente proporcional también aumentarán las ganas de tus compañeros de meterte una hostia a mano abierta, así, sin paliativos. 
  • Hablando de bolígrafos: trae alguno de repuesto, tal vez el tuyo vaya a acabar la tinta y no querrás ser el pardillo de "profe, profe, se me ha acabado la tinta". Como dirían en el APM: "Es de ser inútiles". 
  • Durante el Listening, Comprensión Oral, Hörverstehen o lo que sea, haz el favor de:
    • Guardar silencio.
    • Abstenerte de jugar con tu material escolar.
    • Evita resoplar. Al próximo resoplido no respondo de mi mano.
    • Si no entiendes la grabación, al menos cállate y deja que los demás sigan con su ejercicio. 
    • Procura que no se te caiga nada, si se te cae algo, ten la decencia de dejarlo en el suelo hasta que te lo recoja la profesora. Ni se te ocurra moverte de tu silla haciendo un estruendo: Me encargaré de que mueras entre terribles sufrimientos. 
    • Una vez más, evita cliquear compulsivamente con el bolígrafo. 
    • Recuerda que te dejan entre 30 y 60 segundos para que puedas hacer todo el ruido que quieras borrando, poniendo típex, etc., no es preciso que me boicotees mi examen. 
    • No te muevas de la silla ni arrastres la mesa. En serio, créeme, conozco múltiples métodos de tortura y todos aseguran una muerte lenta y dolorosa. 
  • Lee los enunciados. Luego no quiero llantos ni aspavientos. Si no entiendes lo que se te pide y el profesor/la profesora no te lo puede explicar por razones más que obvias, usa tu intuición. No molestes. 
  • Obedece siempre y en todo momento las directrices de los profesores encargados de aula. Las normas no están ahí porque a alguien se le haya antojado. Ellos deben aplicarlas y deben hacerlo con celo por el bien de todos. 
  • Si crees que cualquiera de estos puntos es cruel o que estoy exagerando, es que muy probablemente tú seas una de esas personas-incordio durante los exámenes. Sin acritud, ¿eh? ;) 
Fuente: aquí

domingo, 19 de abril de 2015

Las aguas vuelven a su cauce. O no.

Últimamente no he tenido demasiado tiempo para escribir y, sinceramente, tampoco he estado muy inspirada. La culpa la tiene el trabajo de mi chico, y no voy a entrar más en ello que me caliento y digo cosas feas que no debería decir una señorita tan fina y educada como yo, me cago en la puta. Básicamente iban a mandarlo a tomar por culo al fin del mundo y al final, por problemas médicos -fácilmente solucionables en un par de meses, no os preocupéis, todo apunta a que se queda en casa. Al menos de momento.

Mientras todo este estrés corría por mis venas, por mi casa y por mi entorno, han pasado muchas cosas en el mundillo educativo: sindicatos cada vez más ineficientes, electoralismo gubernamental y de los partidos de la oposición, habilitación -o no- para impartir materias lingüísticas, pactos de estabilidad... Vayamos por partes.

1. De los sindicatos no voy a hablar porque cada vez que veo a los representantes por la tele me dan arcadas. Así, sin más. Cierto es que algunos pueden salvarse en algún momento, pero hace ya años que dejé de pertenecer a un sindicato porque me di cuenta de que me resultaba más económico leer yo misma los BOE y BOIB y/o pagar un abogado en caso de que fuera necesario -que esperemos que no-. Asco me dan. Si no les conviene a ellos no te ayudan, por mucha cuota que pagues.

2. De los políticos y politicastros que nos acechan cual leones a su presa en este año "multielectoral" tampoco voy a hablar. Se definen por sí solos. Como me llegue una puta carta de campaña o algún panfleto no os digo lo que voy a hacer con él. Semejante gasto de papel me parece ridículo en la era de internet y de las comunicaciones. Y si quiero elegir una papeleta, para eso está la cabina en el colegio electoral, cansinos, no hace falta que me la mandéis a casa.

3. Sobre la habilitación de licenciados en humanidades + B2 para impartir materias lingüísticas sí me voy a pronunciar. En este caso puedo opinar desde las dos partes y, por goleada, ganan filólogos y traductores. Os explico: Soy Licenciada en Filología Hispánica y tengo el C1 de inglés. Aunque puedo mantener largas conversaciones en inglés en cualquier ámbito y registro -con algunos errores, cierto- y hasta pertenezco -desde hace poco- a una asociación de residentes de habla inglesa, considero que un filólogo de la lengua en cuestión (inglés, alemán o francés) o un traductor no sólo está más capacitado para impartir dicha lengua, sino que la conoce con mayor profundidad.

No digo con ello que los de humanidades+B2 no sean estupendos docentes y no realicen su labor con esmero, pero un B2 (Upper-Intermediate, independent user, según el MECR) no supone, ni de lejos, el dominio de una lengua. Conozco a muy buenos profesores con esas características que han impartido inglés sin problemas, sin embargo, son muchos más lo que conozco que, en las mismas condiciones, han tenido severas dificultades que, además, han provocado las quejas de alumnos y padres. No eran malos profesores, pero sí cometían algunos errores lingüísticos que, con ciertos alumnos o a ciertos niveles, son imperdonables. Yo misma este año imparto sólo 3 horas de inglés. No se trata de enseñanza formal, sino de un curso de idiomas A2/B1 dentro de la formación complementaria para adultos. Si bien considero que no tengo ningún problema "lingüístico", debo ser honesta y decir que muchas veces no sé como explicar ciertas estructuras de la lengua o cómo justificar el uso de un verbo y no de otro, por ejemplo. Eso, señores, no me pasa explicando contenido de lengua castellana ni siquiera a nivel universitario.

Muchos de estos profesores (humanidades+B2) esgrimen cuestiones de experiencia o de pedagogía para poder conservar su plaza (no los culpo, tal y como está el mundo laboral hoy en día, y muy especialmente el de la docencia, perder el trabajo es, cuanto menos, una condena al ostracismo). Sin embargo, ese mismo argumento se les puede tornar en su contra si observamos el deplorable nivel de lenguas extranjeras de la mayoría de nuestros alumnos. Alguien podría pensar (nótese el uso del condicional) que este paupérrimo nivel se produce como consecuencia del poco adecuado (nótese que no digo ni bueno ni malo) nivel de sus profesores. Todos sabéis -y el que lo niegue, miente-, que la enseñanza de lenguas extranjeras en el instituto no se caracteriza por ser en grupos pequeños ni por fomentar la lengua oral. Falta de cualificación, acomodación del profesorado, falta de innovación, masificación de las clases, etc., son factores que juegan en nuestra contra.

Pese a que la situación me haya podido beneficiar particularmente en algunas ocasiones, considero que los filólogos y los traductores deben prevalecer por delante de las demás titulaciones. A fin de no herir sensibilidades, me explicaré: Como es evidente que hay falta de filólogos en ciertas lenguas, creo que, a fin de acceder a una plaza, deberían primar estos y los traductores. Luego, al agotarse los titulados, sí se podría proceder a suplir esta carencia con Humanidades+C2 y luego C1. Un B2 me parece totalmente insuficiente. No me juzguéis por ello: Sé que hay personas con un B2 que hablan inglés como si fueran nativos y otras con un C2 que cometen errores básicos y que nos hacen plantearnos que el día del examen tuvieron un golpe de suerte. Igual sucede también con algunos filólogos, por qué no decirlo. Sin irnos al inglés, yo misma me encontré hace unos años que un compañero de departamento, que acababa de aprobar las oposiciones, era incapaz de distinguir un complemento directo pronominalizado en una oración simple. ¡Agüita!

Cierto es que nunca llueve a gusto de todos, pero algún rasero tenemos que poner. Y que no os engañen: Un avanzado 2 de la EOI no es ni un B2+ (que NO existe en el MECR) ni mucho menos un nivel Advanced del British Council. Un B2 es un Upper Intermediate, un C1 es un Advanced y un C2 Proficiency. Nivel este último dificilísimo de conseguir por la maestría del idioma que supone. Yo estoy en ello, pero me quedan unos añitos. Es una cuestión de orgullo. ;) Como ya he dicho, será difícil contentar a todo el profesorado, pero si yo no quiero que alguien de Humanidades con 40 créditos de Hispánicas pueda ocupar mi plaza (cosa que sé que ha sucedido), tampoco quiero yo ocupar la plaza de un compañero de filología inglesa. Aunque si me la ofrecen, la aceptaré. Más cornás da el hambre, y las leyes y las convocatorias no las propongo yo. Triste pero cierto. Lo siento, compañeros. Sé que debería ser ecuánime, pero como ya he dicho, trabajo es trabajo. :( Si os sirve de consuelo, siempre he tenido plazas bajo la función de Lengua Castellana. -- El inglés es la manzana de la discordia.

4. Por lo que al pacto de estabilidad y a su posible cambio se refiere, me remito al párrafo anterior. A unos beneficia, a otros perjudica, pero... ¿quién es el que tiene los arrestos y la ecuanimidad para renunciar a una plaza fija por unos cuantos años? Si estuviera en esa situación, yo, desde luego, querría mantener mi trabajo independientemente de que me desplazaran o me cambiaran de función. Otra vez con el Más cornadas da el hambre. En este mundo, siempre, siempre, para que unos puedan estar bien otros tienen que estar perjudicados, y los gobiernos no parecen hacer nada para solucionarlo, ni en el entorno laboral educativo, ni en el resto de ámbitos, seguramente mucho más trascendentales que el nuestro.

La verdad es que estoy que muerdo. Menos mal que creo que mi chico ya está vacunado de la rabia. ;)

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Por qué estudié filología?

Siempre he pensado que una lengua se estudia por amor o por cojones. Con la filología, parecía que mi caso iba a ser el segundo. Estudiar algo supuestamente "sin salidas" y que sólo te podía llevar, en el mejor de los casos, a la cola del paro, cuando no a la mendicidad, suponía, en mi época de adolescente, toda una rebelión contra mi entorno. Excepto para mi madre, pues ella siempre me ha dicho que hiciera lo que me diera la gana. Afortunadamente.

Ya elegí estudiar el Bachillerato en Humanidades, lo que antaño era "letras puras". A saber: lenguas oficiales, inglés, alemán, latín, griego, historia, historia del arte, filosofía... Esa decisión ya me circunscribía a cierto itinerario. Pese a tener claro que me veía estudiando una filología, el adjetivo que la acompañara me importaba más bien poco. Todo me iba bien.

Pero llegó el día. Llegó el día en el que, cual corderitos a punto de degollar, visitábamos la universidad para informarnos de las diferentes carreras que se ofrecían. Lo hacían a modo de conferencias/tertulias de/con/entre los profesores que impartían esos estudios superiores. Como debíamos inscribirnos a dos "loquequieraquefueraeso", mi primera opción fue, sin duda, filologías. Para la segunda ya dudé más. Siempre me he interesado mucho por la docencia, y a ello me dedico, pero descarté las charlas de magisterio porque, sinceramente, ni me veía ni me veo con niños de 7 u 8 años. Así que me decanté por obtener información de pedagogía y psicopedagogía. Por cuestión de horarios, la conferencia sobre estas últimas se celebraba primero.

¡Qué desilusión! Recuerdo que estaba con algunas compañeras de clase en una aula enorme del edificio de Ciencias de la Educación. Todo muy bonito, todo muy "modenno". Lo siguiente que recuerdo es un bombardeo de cursos, nombres de asignaturas y créditos: Sólo información administrativa. Durante 40 minutos. Estaba a punto de explotar. En el turno de preguntas fui de las primeras en tener la palabra y mi intervención fue, cuanto menos, inquietante para las dos profesoras que se hallaban en la tarima: "Ahora que ya sabemos todo esto, que podríamos haber encontrado fácilmente en internet y que, además, carece de importancia puesto que es algo administrativo que obligatoriamente hay que cumplir, ¿pueden ustedes decirme exactamente en qué consisten estas assignaturas, qué se estudia en ellas, cuál es su relevancia para un futuro desarrollo profesional?"

Se hizo el silencio.

La respuesta no fue más que volver a repetir los créditos de que constaba cada asignatura. Ante semejante disco rayado insistí en que me pusieran, al menos, un ejemplo. Siguieron hablando de créditos. Me fui. Ahí yo no tenía nada que hacer. ¿Qué tipo de educación queremos si los que se supone que forman a los educadores no son más que meros instrumentos de repetición incapaces de responder una simple duda con empatía? Esa no es la educación que yo quiero. Esa no era ni es la educación de la que yo quiero formar parte.


Prefería irme a Mordor. 

Después de caer en las garras del bar de la facultad de Filosofía y Letras, templo del saber y antro de perdición, me dirigí a la charla de filología. Recuerdo que los profesores nos miraban con carita de pena, por no decir con cara de: "valientes pardillos vamos a tener aquí el curso que viene..." No recuerdo quién era la representante de Filología Inglesa, pero sí he cristalizado las caras bonachonas de José Servera y de Nicolau Dols, de hispánicas y catalana respectivamente. Ambos me enamoraron.

El maestro de ceremonias, por así decirlo, era el Dr. Dols, quién se encargó de dar prueba fehaciente, mediante escrutinio a mano alzada, de que el 90% de los que allí estaban se dirigirían a Filología Inglesa. Aquello provocó las risas de todos los presentes. Nos hablaba con tanto cariño que era imposible no prestarle atención. Nunca he tenido el placer de haberlo tenido como profesor, sin embargo, me consta que ese cariño para con sus estudiantes todavía le acompaña.

El siguiente en hacer su intervención fue el Dr. Servera. Desde ese día hasta mi último día en la facultad lo recuerdo como un hombre que siempre tenía una sonrisa amable. Servera comenzó su intervención cual actor teatral declamando un monólogo. ¡Fue algo formidable! Nos enganchó a todos creando expectación y comenzando su arenga filológica de la siguiente manera: "La Filología es como un matrimonio, es para toda la vida... Bueno, ahora ya no". Como imaginaréis, las risas del auditorio fueron mayúsculas. ¿Cómo no iban a engancharnos profesores así? ¿Cómo no abocarse de manera suicida a estudiar Filología?

Fue ahí cuando creo que empecé a plantearme estudiar hispánicas por amor. Y aún me dura. Se ve que el mío debe ser uno de esos casos extraños hoy en día de matrimonios bien avenidos.

Con el tiempo descubrí que el Dr. Dols era especialista en fonología, una de mis debilidades, y el Dr. Servera no sólo era un especialista en literatura contemporánea, sino que, directamente, creo que pertenece a la Iglesia de Valle-Inclán, uno de los pocos autores finiseculares, sino el único, que tiene un poco de chispa. Recuerdo devorar las Sonatas, Tirano Banderas y Luces de Bohemia, tan diferentes ellas.

De mi paso por la carrera de Filología Hispánica en la UIB me llevé un grato recuerdo de todos mis profesores, TODOS, no sólo por su desempeño profesional, que a mi juicio es indiscutible, sino también por su cariz humano. Vaya hoy, para todos ellos, este pequeño homenaje.

A fin de cuentas, todos los filólogos somos un poco Max Estrella.

viernes, 27 de febrero de 2015

¡Aló, presidente!

Realmente quería titular el post "Tengo una carta para usted", pero ahora que los populismos venezolanos están tan de moda he decidido encabezar así esta entrada y dedicársela -no sé si afectuosamente- a José Ramón Bauzá, el presidente de mi comunidad autónoma. Así pues, como dijo Jack el Destripador, voy a ir por partes.

¿POR QUÉ ESCRIBO EL POST?

1. Porque me he cruzado con el Sr. Bauzá varias veces en alguno de los aeropuertos de las islas e incluso un día estuve sentada a su lado en el avión. No sólo no fue capaz de dirigirme la palabra sino que ni siquiera se digno a devolverme mi más que educado y sonriente "Buenos días". Eso puede deberse a dos motivos: 1. No ha venido a mis clases. 2. No conoció la chola de mi madre cuando pequeño. ¡Educación ante todo, please!

La chola de mi madre no era tan estilosa, pero ésta es la primera que he encontrado en Google.

2. Porque parece que los profesores le damos alergia. ¡Incluso los de Lengua Castellana! Inaudito, señor presidente, inaudito...

3. Porque uno de esos días en que nos cruzamos en el aeropuerto "se me escapó". No dudo de lo apretado de su agenda, peeeeeero, votante o no, soy una de los ciudadanos a los que él representa. En honor a la verdad, he de decir que la anterior consellera, Juana María Camps, sí dio la cara. Lo podéis leer aquí.

4. Porque soy una interinucha que poco tiene que perder al decir lo que piensa.

5. Porque considero que todas las cosas se pueden hablar y debatir dentro de un marco de respeto y buena voluntad y siempre, siempre, teniendo en cuenta la legalidad vigente.

6. Porque no represento a ningún colectivo y, a la vez, represento a muchos: docentes de la enseñanza pública, mujeres (no públicas, mentes sucias), jóvenes en precariedad laboral, paciente de la sanidad pública, alumna de un centro público, usuaria del transporte público, etc.

7. Porque el Sr. Presidente se ha ofrecido a que los ciudadanos se pongan en contacto con él. No quiero pensar que esto se debe a que hay unas elecciones a la vuelta de la esquina; prefiero creer que se debe a un cambio en el talante del Sr. Bauzá.



Y AQUÍ MI CARTA DE AMOR AL PRESIDENT DE LA CAIB:

Apreciado Sr. Bauzá:

Soy Isabel Pascual y actualmente trabajo como profesora de Lengua Castellana a media jornada en el CEPA Mancomunitat des Pla de Vilafranca de Bonany. Un día, si quiere, quedamos y le hablo de la importancia de las escuelas de adultos rurales, pero no es éste el asunto principal que ahora me ocupa. Le escribo para comentarle ciertas situaciones que a usted tal vez le pasen desapercibidas, ya sea porque éstas acaecen en los pueblos -territorio hostil para cualquier persona de Palma o de su área metropolitana- o porque se trata de problemas que sólo atañen a la clase trabajadora (o no trabajadora, tal y como van las cosas). Voy a intentar ceñirme a un párrafo por asunto, como si fuera usted uno de mis alumnos y tuviéramos que hacer el repaso de todo lo que entra a un examen. Encabezaré cada uno de ellos con su tema.

LENGUA. Si es usted buen observador, se habrá percatado de que me dirijo a usted en castellano. No sólo lo hago porque es la lengua habitual de mi blog, la lengua en/de la que imparto clases y la lengua en la que aprendí a hablar, sino porque intuyo -sólo intuyo- que usted la prefiere en la comunicación. Además, quiero obviar las diferentes maneras de designar la lengua catalana, propia de las Islas Baleares, tan propia y tan nuestra que la llamamos mallorquín, menorquín o ibicenco. Como filóloga -hispánica- le ruego, le suplico, le imploro, que deje de hablar de lenguas, de gramáticas y de cualesquiera salvajadas que a este respecto se le ocurran a cualquier político. Nos harían un enorme favor, a nosotros y a nuestra disciplina, que tan maltrecha está.

SOCIEDAD. Lo primero para conocer una sociedad es observarla, hablar con ella, ver cuáles son sus costumbres, cuál es su potencial y cuáles son sus necesidades, para poder satisfacerlas a la mayor brevedad. Me alegro de que se muestre más receptivo a los ciudadanos de las islas. Aunque lo más probable es que usted no vaya a ser el receptor de esta misiva, me alegro profundamente de ello, con el corazón en la mano se lo digo, créame. Si me acepta un consejo de pardilla inexperta, respete a sus conciudadanos. Respete la cultura propia y no la folklorice. Respete la lengua propia y no se empeñe en fragmentarla -usted hable como le dé la gana, contra eso no tengo nada que decir-. Respete a los habitantes de las islas y muéstrese empático con las situaciones que muchos se ven forzados a vivir. A fin de cuentas, a nadie le gusta subsistir gracias a la caridad.

MOVILIDAD. El transporte público se debería fomentar sobremanera. No sólo se deben abaratar sus costes drásticamente, sino que también se debe mejorar su funcionamiento: horarios, fiabilidad, creación de empleos, seguridad, bonos, etc. Por poner un ejemplo, SFM no se caracteriza por su eficiencia y pierde pasajeros día a día. Ir de Alcudia a Palma me sale más económico -y rápido- en coche que en autobús. El tren Sa Pobla-Palma es también carísimo y muy incómodo, ¿8€ ida y vuelta y encima tener que cambiar de tren y ahora hacer también el paripé del bus hasta Muro? Es algo ilógico. De los vuelos interislas no hablamos, ¿verdad? Más y más económicos.

SANIDAD. Creo que he tenido la maravillosa suerte de contar siempre con magníficos profesionales de atención primaria, como la Dra. Outeiral o el Dr. Siquier, o Dª Elena Malillos, la enfermera que logró que yo ganara en salud -y en felicidad-. Vale la pena nombrarlos, porque muchas veces nos olvidamos de ellos. El trato recibido tanto por ellos como por los profesionales de distintas especialidades tanto en el HGMO como en el HCIN ha sido fabuloso pese a las condiciones en las que muchas veces trabajan. La situación de estrés a la que se ven sometidos nuestros profesionales sanitarios es totalmente contraproducente para con los pacientes: saturación de pacientes y de horarios, listas de espera interminables, equipos insuficientes, etc. Mejore la situación de médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, administrativos, etc., y mejorará todo el sistema. Dótelos de lo que necesitan -como más personal, tal vez- y, además, se acabarán las listas de espera. No olvide Menorca e Ibiza, que carecen de muchas especialidades y servicios y dependen, para casi todo lo importante, de los hospitales de Mallorca.

EMPLEO. Vivimos en una comunidad estacional. Lo sé. Pero formo parte de ese colectivo de jóvenes que, si no ve mejores perspectivas, tendrá que emigrar. A Dios gracias, sé inglés y alemán, pero yo estudié con beca -algo que pronto pasará a la historia- y quiero que mi potencial se quede en mi país, a poder ser en mi comunidad. Creo que tanto yo como toda mi generación tenemos muchos para dar; nuestra contribución es esencial para el desarrollo de nuestra sociedad. Por otra parte, es del todo intolerable que haya familias completas en paro y que, además, se vean obligadas a subsistir con 400 euros al mes. Los mayores de 50/55 años también son otro grupo de riesgo: ¿A dónde se va su experiencia? ¿Acaso, siendo aún jóvenes, ya no se les valora? No quieren ayudas, quieren trabajar.

TERRITORIO. Vivimos en islas. Reducidas. Rodeadas de mar. Que viven de su sol y de sus playas. No permita que las destrocen. Carreteras, rotondas, hoteles, parques acuáticos... dejan cicatrices imposibles de borrar. Soy consciente de que se deben hacer mejoras, y de que éstas revierten en la comodidad y la seguridad de los ciudadanos, pero no veo por qué una cosa debe estar reñida con la otra. Cuidado, además, con las megaestructuras. Algo que se antoja grandioso no es siempre lo que parece. Además, creo que los turistas que vienen quieren ver nuestra naturaleza, nuestras playas, paisajes mediterráneos, no moles de cemento. De la "euromerda" prefiero no hablar. De Es Milà mejor tampoco hablo.

Los turistas quieren ver esto. AUCANADA
No esto. MENORCA

EDUCACIÓN. Tranquilo, presidente, no le voy a hablar del TIL ni de la LOMCE, puesto que ello me daría para varias tesis doctorales y otros tantos tratados sobre legislación educativa. Le voy a hablar de lo que me encuentro en clase. ¿Qué se supone que tengo que hacer con los alumnos con dificultades si el gobierno no me da ni la formación ni los medios para ayudarle en su proceso de aprendizaje? Yo se lo digo: soy autodidacta, hago más horas que un reloj y rezo para que alguna de mis intervenciones funcione y ese muchacho o muchacha aprenda algo tras haber pasado un curso conmigo. Me conformo con poco: Me basta que aprendan a decir "Buenos días", "Por favor" y "Gracias". Si además sonríen, ya entro en éxtasis. Creo que una clase con 10 alumnos está desaprovechada, pero con 30 está saturada. ¿Y si lo dejamos en 20? Por otra parte, hay otras clases en las que se precisan grupos pequeños para facilitar la implicación del alumnado, es el caso de la Diversificación Curricular o la ESPA (adultos). Tenga en cuenta que muchos de mis alumnos vienen del fracaso escolar. Meterlos en aulas masificadas por culpa de los recortes sólo va a provocar que vuelvan a fracasar. El trato cercano y personalizado es la clave. Necesitamos los medios y el tiempo, sobre todo el tiempo, especialmente en los institutos. Sobre este tema también podríamos hablar durante horas. Si quiere, pásese un martes por la mañana por el CEPA Mancomunitat des Pla, un centro modélico -a mi juicio-, y lo hablamos. O mejor, vaya a algunos institutos de Menorca y vea el frío que pasan. O acérquese a Ibiza y vea lo que es la masificación de las aulas. O pregúntele a jefes estudio y a policías tutores lo que de verdad supone un problema en nuestros centros. Como diría alguno de mis alumnos: ¡Fliparías!

Soy consciente de que me dejo muchas cosas en el tintero, pero tampoco era mi intención atosigarle con todos los aspectos con los que tiene que lidiar como presidente de una de las comunidades autónomas más ricas y expoliadas, y empobrecidas, y con más desigualdad de España. Sin más, agradeciéndole su tiempo, me gustaría que tomara el consideración algunas de las situaciones que he sacado a colación en mi carta para que, al menos, podamos mejorar la vida de alguno de nuestros conciudadanos, aunque sea uno solo.

Atentamente,

Isabel.

domingo, 15 de febrero de 2015

San Valentín y el romanticismo de mi chico

Éste ha sido el primer San Valentín que he podido celebrar con mi chico, pero hemos decidido celebrarlo tranquilos, en casa, sin la locura de los restaurantes repletos de parejitas que tienen más ganas de follar jugar al parchís que de comer y, por qué no decirlo, sin el gentío de las calles llenas de gente botellonera festejando el Carnaval. El frío tampoco ayuda. Además, ¿hay algo más romántico que cocinar juntitos? ¡Sí! Tomar de postre una tarta de corazón del Mercadona! Jajajaja. Somos plebe, qué esperabais. :D

Cena para dos

Así pues, para conmemorar tal efemérides, creo que merece la pena que os deleite con algunas de las frases más románticas que me ha dedicado mi chico. Aquí tenéis su top five del romanticismo:

5. "¿Estos ataques te dan muy a menudo?" Sí, a veces me dan arranques, pero son de puro amor, palabrita del niño Jesús!

4. "Creo que podrías ir a correr". Ésta la suelta acariciando las lorzas que decoran estratégicamente lo que quiere venir siendo mi zona abdominal.  
 
3. "¿Ya has vuelto a ir a Ikea/de compras? Prf." A ver si me entendéis, es que la casa no se redecora sola, y a mí eso del nudismo, pues como que no. Además, hay algunos básicos que, cuando están de oferta, no podemos dejar escapar, ¿no?

2. Mirando con cara de resignación: "¿A ti te parece que me tienes que molestar?". Cariño, si no te incordio un poquito, la vida no tiene gracia. :D ¡Con amor! 

Y en primera posición...

1. "¡Eres peor que una horda de talibanes!" Ésta, viniendo de él, es particularmente efusiva. Lo que os decía, ¡todo amor! 

Y pese a esto, o por todo esto, a mí se me cae la baba cuando lo veo o cuando pienso en él. 

lunes, 26 de enero de 2015

Los cuidados de la piel

Realmente el título de este post es el siguiente:

LOS CUIDADOS DE LA PIEL DE UNA PROFESORA INTERINA QUE RONDA LA TREINTENA Y QUE AÚNA ACNÉ CON ARRUGAS Y, POR SI FUERA POCO, VIVE EN PERMANENTE CRISIS PERO LE GUSTAN LAS MARCAS CARAS. 

Pero me pareció muy largo. :D

Los que me conocéis sabéis que padezco brotes de acné que pueden ir desde el típico granito premenstrual a brotes enormes que hacen que mi cara parezca más un mapa en relieve. No sé si ello se debe a que aún no he acabado la adolescencia, motivo que empiezo a descartar debido a mis incipientes arrugas, o a que la naturaleza es una hija de la grandísima fruta y me juega malas pasadas.

Así pues, en muchas ocasiones me maquillo para disimularlo. Otras veces, el acné es tan severo que debo usar cremas/toallitas farmacológicas con antibiótico (eritromicina) para curarlo y dejar que las pápulas se sequen, así que nada de maquillaje. Otras veces uso el make-up porque me da la gana, porque yo lo valgo, y porque me gusta verme guapa! :P Desde el momento en el que alumnas adolescentes me piden consejo a mí sobre cómo curar y tapar los granitos, creo que soy una autoridad en ello, jejejeje. *

¿Qué productos recomiendo? 

Principalmente cualquier cosa que sea Oil-free.

1. Agua y jabón. Punto. La higiene es básica. Recordad también limpiar el móvil cada día con una servilleta o con un pañuelo desechable. Cuando digo jabón, no sólo me refiero a los jabones específicos para rostro. Si no tenéis uno a vuestro alcance, cualquier jabón neutro os servirá. Y si no, una toalla humedecida en agua caliente. Hay otros trucos caseros como el limón, la aspirina molida, el agua con sal (este sí funciona, pero sólo para limpiar), pero vamos... Tampoco son la pera limonera.

2. Si tenéis dineritos, podéis optar por los productos Mary Kay específicos para pieles propensas al acné. La versión de tallas pequeñas para probar cuesta 28 euros. A mí me duró todo un mes mientras estuve en Ibiza (me la recomendó otra profe), y es genial. Mejor calidad que muchos productos de farmacia.


3. También si tenéis dineritos, la gama Antiblemish Solutions de Clinique, muy similar a la anterior, pero en un formato mayor. Los precios de las tallas individuales son parecidos. Ahora han sacado su base de maquillaje, pero aún no la he probado. Cunde mucho, pero la crema no tanto. Un producto fabuloso es el concealer, del que os hablaré más adelante.


4. Si no tenéis muchos dineritos, que es mi caso, os recomiendo una cosa: ir alternado tratamientos. Hay una línea de productos antigranitos fabulosa en Mercadona, en su marca cosmética Deliplus. Yo lo he probado todo, y además de ser muy económica, es muy ligera. Obviamente la calidad no se puede comparar con la de las dos anteriores, pero es bastante aceptable. Yo la uso especiamente cuando llega el buen tiempo, que es cuando más me tengo que limpiar (más que nada, para abaratar costes, para qué lo vamos a negar). Puesto que las pieles con granitos suelen ser extremadamente sensibles, descartad su exfoliante y las toallitas.

Imagen: Beautytipsmania


¿Y EL DRAMA DEL MAQUILLAJE? 

Don't panic!!! ¡¡¡Tenemos la solución para todo!!!

1. Ponte una crema hidratante para tu tipo de piel, que sea Oil-Free y que tenga un FPS+20. Yo uso la Superdefense CC cream de Clinique, que en perfumería vale unos 25eur, o su crema hidratante FPS+20 según vuestro tipo de piel. Cuesta unos 40eur. y cunde muchísimo. La ventaja de usar la CC Cream es que ya aporta color. La hay en diferentes tonos. Esparcid bien la crema de color, que si no os pasará lo que a mí alguna que otra vez con las prisas: que se ve el brochazo, jajaja.

2. Aplica los correctores. Hay personas que los aplican antes de la crema, de hecho, yo lo hago a veces, pero así la piel no queda tan cuidada. Por eso, primero la crema y luego el corrector. Hay miles de opciones, pero siempre debe ser OIL-FREE. Hay un concealer fabuloso de Clinique por unos 18 euros. Es carillo, lo sé, pero tiene la ventaja de que 1. Cura el granito, 2. Es del mismo color de la piel -de hecho, podéis elegir tono-. Si usáis este corrector, da igual si lo ponéis antes o después de la base, pues es un producto que también "trabaja". Cuidado de no comprar el de la crema verde, fijaos en que sea siempre de vuestro tono de piel. Si la opción de Clinique os parece muy cara, en última instancia podéis optar por cualquier corrector, incluso si es un antiojeras de vuestro tono, pero no abuséis de ello, pues no son el producto ideal para los granitos. Eso sí, cobertura al 100% y resultado fabuloso garantizado: yo uso el de Deliplús. Al acabar este paso ya estarás con una cara muuuuy diferente, jejeje.



3. Píntate los ojos, si te apetece. Es el momento ideal para también hacerse la raya. Deja las pestañas para el final.

4. Ponte el resto de masilla maquillaje. Yo suelo usar o bien una base líquida oil-free de Clinique, o polvos compactos (ojo, no se trata de maquillaje en crema, pues el formato se parece, pero no es lo mismo). Si optáis por los polvos compactos os sirven los de cualquier marca. Yo tengo unos de Clinique para ocasiones extremadamente especiales. Los de Maybelline, Catrice, e incluso Deliplús, para cada día, van genial. Si los aplicáis con una brocha muy grande os quedarán sensacionales, pues tendréis un resultado muy natural. No escatiméis dinero en brochas, son una buena inversión y, bien cuidadas (lavadas, higienizadas y secadas), duran la vida.

5. Aplica un poco de rubor (colorete) en pómulos y mandíbula. Yo también aplico un poquito en la frente, pues la tengo muy ancha y no quiero que se note. Yo uso uno de Dior (que me regalaron). Realmente se nota la marca, es ¡FA-BU-LO-SO! Llevo un porrón de años con él y cunde muchísimo; además, su brochita es maravillosa. Otra opción es el de Mary Kay, que también lo tengo. También dura mucho, pero hay que comprar la brocha a parte o tener una ya en casa.


6. Ahora ya, al final, y después de tanto polvo (de maquillaje, guarrillos), os podéis poner la máscara de pestañas. Es muy importante que sea de calidad, puesto que un granito se puede curar fácilmente -o no, pero bueno-, sin embargo, es de lógica evitar cualquier problema oftalmológico derivado de un cosmético malo. Pese a que yo uso Clinique -por las promociones-, hay otros muy buenos de cualquier marca: MAC, B. Brown, Lancome, Maxfactor... Duran entre un año o un año y medio, pero si os maquilláis a menudo, vale la pena gastar unos 20 o 30 euros en este producto.



7. Dejad los labios para el final, pues con un simple brillito ya vale. Aunque adore los labiales mate, últimamente tengo los labios muy secos y me he tirado otra vez a los Glossy. No duran tanto, pero quedan sensacionales y muy frescos. Si por culpa del viento tenéis los labios agrietados y os llegan a sangrar y os duelen, combinad todo lo anterior con Letibalm. Yo uso el botecito, puesto que además de poder controlar mejor dónde pongo el producto, también me sirve para la nariz cuando estoy resfriada. Es un producto fabuloso que encontraréis en la farmacia en múltiples formatos. A falta de gloss, bueno es Letibalm, ¡y más cuando hay viento y frío!



A estas alturas ya debéis de tener una piel maravillosa libre de granitos -al menos visualmente-. Después de tantos años, aún no he encontrado un remedio definitivo. Sólo hay algo que a veces los cura o mitiga: el sol -extremadamente moderado- y el agua del mar. No tener estrés, ni nervios, ni ansiedad también ayuda a que poco a poco vayan desapareciendo.


Y por favor, no olvidéis desmaquillaros. Yo he descubierto el agua micelar y es maravillosa: uno o dos algodoncitos y piel limpia en un tris-tras.




¿Y si necesito un remedio extremo? 

Dios te ayude.

Si el granito ya se te ha infectado te recomiendo dos cosas: 1. Lávalo bien . 2. Desinféctalo como cualquier herida. Yo uso Betadine, aun a riesgo de dejar amarillas todas las toallas de casa. Como algo excepcional, es un muy buen remedio. El aceite de rosa mosqueta también es muy bueno para curar las costras y para que no quede cicatriz o para disimularla, pero no se debe abusar de él, pues no deja de ser un aceite. Maravilloso y natural, eso sí.


¿Estás al borde de los 30 o ya has cruzado la barrera? Te recomiendo este post de Womenonblog.

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*Siempre recomiendo ir al dermatólogo, pero muchos de ellos siempre recurren al recurso fácil de administrar fármacos que deben usarse junto a anticonceptivos (hormonas). En mi humilde y poco científica opinión, a menos que sea algo que realmente os duele y os impide llevar una vida normal, huid de los fármacos orales como del mismísimo diablo: No sólo no garantizan una solución de por vida (de ahí la inutilidad de tomarlos), sino que sus efectos secundarios son terribles: sequedad, caída de la piel de los labios, afección a los riñones, prohibición de tener niños en dos años... Creo que es mejor lucir granos, que es algo natural, a lucir/padecer efectos secundarios.

jueves, 4 de diciembre de 2014

¡Me citan en el periódico!

Queridos amigos, lectores, admiradores y detractores, me llena de orgullo y satisfacción comunicaros que me han citado en el periódico. Sin embargo, no se trata de una cita al uso, no, se trata de mi intervención en el blog de Ana Gomila a cuentas de las estampas literarias y, muy especialmente, de los protagonistas más oscuros y más atractivos de la literatura anglosajona.

Ana fue mi compañera de "subdepartamento" de Lengua Castellana en el CEPA de Mahón y, sin duda alguna, debo agradecerle que, pese a nuestras diferencias, fuese mi sustento durante el curso pasado y no me dejase caer. A ella le debo, pues, no haber acabado de perder la poquita salud que me quedaba y, muy especialmente, también le debo haberme permitido ver las cosas desde otra perspectiva, una visión más alejada y objetiva que hizo que me centrara en mis alumnos y en mis clases. Sin duda, eso, junto con la ayuda de algunos de mis compañeros a quienes ya llamo amigos, fue lo que me permitió no acabar de caer por el precipicio, poder asirme a una rama y comenzar a trepar para salir de él. Con todo este trasfondo ya os podréis imaginar la ilusión que me hace que me cite no sólo por mis gustos sobre hombres, sino también por mi opinión/crítica sobre personajes literarios (aun teniendo ella una dilatadísima experiencia en este campo -frente a mi inexperiencia).

Sin duda alguna, el más atractivo es Mr. Rochester. ¡He dicho!
Podéis encontrar el artículo publicado hoy en el Diario Menorca en este enlace. Asimismo, también aparece en la entrada de blog a la que os remití más arriba. Espero que disfrutéis de leer las conversaciones erótico-literarias de dos profes de lengua. ¡No tienen desperdicio!

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El artículo al que hace referencia Ana Gomila en su texto es éste: It's English Time! Podréis encontrarlo también en el Diario Menorca, pero sin comentarios.

lunes, 17 de noviembre de 2014

La media jornada

Como muchos ya sabréis, este año me han adjudicado una vacante de media jornada. Lo mejor de todo es que me quedo en Mallorca, en casa, que me han compactado el horario al máximo y que tengo tranquilidad y estabilidad hasta el 31 de agosto de 2015. Sin embargo, no todo es tan bonito. Si bien es cierto que media jornada también implica la mitad del trabajo (a lo largo del curso, porque a principio de curso se pringa igual) y la mitad de alumnos de los que encargarte, lo más negro de la media jornada es la mitad del sueldo. (NOTA: expertos en pragmática, no es que sea redundante, es que quiero remarcar el concepto MEDIA JORNADA por si a alguien no le había quedado claro; cualquier indicio de falta de léxico por mi parte a ciertas horas del día/la noche/la madrugada es sólo eso: un indicio). 

Volvamos a la media jornada. Mi objetivo de hoy es haceros una lista de pros y contras de la misma, a la que podréis añadir todo lo que os venga en gana en los comentarios, si os apetece. Lo hago a modo de lista no sólo porque sea más cómodo y más grafico, sino porque me encantan las listas. Me he hecho adicta a ellas cual fashion victim estadounidense. Por cierto, no viene a cuento, pero os comento que en El Corte Inglés de Jaime III tienen los libros al lado de los zapatos, y eso, amigas, es amor absoluto. Lo meto aquí en medio como si tal cosa porque sé que no podíais vivir sin este dato. :D 

PROS DE LA MEDIA JORNADA:
  • La mitad del trabajo.
  • El porrón de tiempo libre para hacer otras cosas.
  • Las ganas con que vas a trabajar, puesto que no estás agotado/-a.
  • La mejora de salud, puesto que puedes descansar más. 
  • La estabilidad -sólo en el caso de que se trate de una vacante; una sustitución de media jornada es una putada, básicamente, así, con todas las letras y sin tachar-. 
  • Das envidia a tus compañeros -al menos en mi caso, porque son buena gente, seguro que otros habrá que me deseen una muerte lenta y dolorosa, jajajaja.-
  • Tienes tiempo para cocinar y realizar tareas creativas. 
  • La casa está más limpia (en teoría). 

CONTRAS DE LA MEDIA JORNADA:
  • La mitad del sueldo. 
  • Tener que recortar los gastos en ropa y calzado (según mi chico, esto es una ventaja, aunque aún no hemos llegado a un acuerdo sobre ello). 
  • Todo el tiempo libre que te queda, en caso de que no te lo sepas administrar o de que no busques actividades productivas para ocuparlo. Dormir es una buena actividad. :D 
  • ¿Os he hablado ya del sueldo?
  • Reducción de las opciones de ocio: Seleccionas más y mejor los actos a los que asistes, y primas aquellos de mejor calidad y/o de entrada gratuita, aunque no necesariamente. 
  • Cambias el gimnasio por la calle. No, no es que me haya metido a puta, es que voy a caminar. Bueno, debería ir a caminar, y a correr, pero de momento me estoy mentalizando con esto
  • Tienes DEMASIADO tiempo para cocinar, con lo que te comes las guarrerías deliciosas que preparas y luego engordas. En este punto: revisar ítem anterior. 
  • Tu casa está hecha una mierda hasta que tiene que venir alguien. En ese momento te pones a limpiar cual camarera de pisos estresada en plena temporada alta. 
  • Procrastinas demasiado, luego escribes posts en el blog. 

¿No sabes qué es la procrastinación? Mira este vídeo: