Este año me he dado cuenta no sólo de algo de lo que vengo apercibiéndome desde hace ya un tiempo, como son aquellos alumnos con necesidades económicas severas, sino también de que tenemos un grupo significativo de alumnos que no son lo suficientemente maduros y autónomos como para autogestionarse cosas tan básicas como sus necesidades fisiológicas, cuanto menos para organizarse su material y su trabajo. Antes de que me apedreéis, os diré que hablo de chavales de 11 o 12 años como mínimo, edades en las que creo que esto ya tendría que estar más que superado.
Así pues, cansada de prestarles mi material, he decidido crear un "estuche de emergencia" del que poder tirar sin tener que quedarme yo sin lápiz, bolis o goma. Ya sabéis que el material escolar tiene tendencia a desaparecer y/o volatilizarse...
¿Qué os parece la idea? ¿Cómo lo solucionaríais vosotros para que la falta de material interfiriera lo mínimo posible en vuestra asignatura?
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martes, 8 de noviembre de 2016
jueves, 14 de julio de 2016
Puertas abiertas
Los finales de curso siempre vienen acompañados de sus tradicionales galas/shows/encuentros o lo que sea que se haga. Este año es la primera vez que participo en una Jornada de Puertas Abiertas, que incluía exposición, cena y gala con actuaciones, entrega de premios y graduación. ¡Un completo, vamos!
Aquí os dejo el enlace al post de la revista digital Téntol del IES Santanyí, donde os lo resumen. No os creáis que me voy a quedar aquí, no... :D También os voy a poner las fotos de la exposición de Lengua Castellana, en la que participamos todos los profes y había trabajos de todos los niveles y grupos. Aquí las tenéis: ¡Disfrutadlas!
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Encontraréis el show de final de curso de los alumnos de Taller de Teatro que se proyectó tanto en la exposción como en la gala en este enlace.
Aquí os dejo el enlace al post de la revista digital Téntol del IES Santanyí, donde os lo resumen. No os creáis que me voy a quedar aquí, no... :D También os voy a poner las fotos de la exposición de Lengua Castellana, en la que participamos todos los profes y había trabajos de todos los niveles y grupos. Aquí las tenéis: ¡Disfrutadlas!
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Encontraréis el show de final de curso de los alumnos de Taller de Teatro que se proyectó tanto en la exposción como en la gala en este enlace.
miércoles, 13 de julio de 2016
Balance de un curso maravilloso
Hace mucho tiempo que no escribo, no sé si porque no encontraba el momento, o porque a veces no soy capaz de moderar el lenguaje y por eso prefiero dejar enfriar ciertas situaciones. Así pues, hoy, en pleno mes de julio, cuando hace ya casi dos semanas que ha acabado el curso, creo que puedo hacer un balance más que positivo de este año en el IES Santanyí.
Santanyí está a 80 km de mi casa, lo que hablando en peninsular es como ir de Barcelona a La Coruña (y volver) cada día. Cosas de los isleños, que en cuanto nos sacan de nuestra zona de confort "carreteril" ya parece que tenemos que hacernos el hara-kiri. A todo esto tenemos que sumarle el gasto de gasolina que, estando una como ha estado a media jornada, pues es más que significativo. ¡Y eso que en septiembre estrené coche! ¡Olé mi Corsita!
Ya habéis visto que la parte mala de la media jornada es el sueldo; la parte buena es que una no va tan ajetreada y puede disfrutar más del trabajo y de esos chiquimonsters de 2º de ESO a los que tanto echaba de menos. Este curso me ha tocado pleno de segunditos: dos clases más la optativa de Taller de Teatro, también de segundo. Si bien es cierto que son agotadores, porque lo son (cansinos que son los adolescentes), también es verdad que es un curso muy bonito porque es en el que se experimentan ciertos cambios... Ya me entendéis. Que en septiembre tenemos a niños que juegan a Pokémon y en junio tenemos a hombres de voz grave y pelos en todas las partes de su cuerpo que quieren jugar a las Barbies... Cosas de la edad. :D
Qué queréis que os diga... Ahora que ya llevo un tiempo sin ellos los echo de menos. Echo de menos sus rabietas, sus gritos y mis gritos, sus caras de complicidad, sus ganas de hacer una trastada, entrar en clase (uhmmm... ese olor de humanidad...), usar los libros, la PDI, tener una clase de profeconsejos... Lo echo de menos. Los echo de menos. Es lo que tiene la vida del interino, que en la mayoría de ocasiones no vuelves a ver a los que han sido TUS alumnos, TUS niños, porque el destino no os vuelve a cruzar. ¿Qué habrá sido de los que tuve en Manacor, en Mahón o en Sant Antoni? ¿Qué será de mis nenes de Santanyí? De todo corazón espero que les vaya bien y que algún día alguno de ellos también se pregunte qué ha sido de mí, porque eso significará que algo de lo que han aprendido conmigo (bueno o malo) ha quedado en su memoria. Y me sentiré orgullosa de ello. Y de ellos.
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En los próximos días iré publicando algunas de las experiencias que hemos vivido este curso, así, a salto de mata, pero espero que os gusten. :D
Santanyí está a 80 km de mi casa, lo que hablando en peninsular es como ir de Barcelona a La Coruña (y volver) cada día. Cosas de los isleños, que en cuanto nos sacan de nuestra zona de confort "carreteril" ya parece que tenemos que hacernos el hara-kiri. A todo esto tenemos que sumarle el gasto de gasolina que, estando una como ha estado a media jornada, pues es más que significativo. ¡Y eso que en septiembre estrené coche! ¡Olé mi Corsita!
Ya habéis visto que la parte mala de la media jornada es el sueldo; la parte buena es que una no va tan ajetreada y puede disfrutar más del trabajo y de esos chiquimonsters de 2º de ESO a los que tanto echaba de menos. Este curso me ha tocado pleno de segunditos: dos clases más la optativa de Taller de Teatro, también de segundo. Si bien es cierto que son agotadores, porque lo son (cansinos que son los adolescentes), también es verdad que es un curso muy bonito porque es en el que se experimentan ciertos cambios... Ya me entendéis. Que en septiembre tenemos a niños que juegan a Pokémon y en junio tenemos a hombres de voz grave y pelos en todas las partes de su cuerpo que quieren jugar a las Barbies... Cosas de la edad. :D
Qué queréis que os diga... Ahora que ya llevo un tiempo sin ellos los echo de menos. Echo de menos sus rabietas, sus gritos y mis gritos, sus caras de complicidad, sus ganas de hacer una trastada, entrar en clase (uhmmm... ese olor de humanidad...), usar los libros, la PDI, tener una clase de profeconsejos... Lo echo de menos. Los echo de menos. Es lo que tiene la vida del interino, que en la mayoría de ocasiones no vuelves a ver a los que han sido TUS alumnos, TUS niños, porque el destino no os vuelve a cruzar. ¿Qué habrá sido de los que tuve en Manacor, en Mahón o en Sant Antoni? ¿Qué será de mis nenes de Santanyí? De todo corazón espero que les vaya bien y que algún día alguno de ellos también se pregunte qué ha sido de mí, porque eso significará que algo de lo que han aprendido conmigo (bueno o malo) ha quedado en su memoria. Y me sentiré orgullosa de ello. Y de ellos.
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| Algunas de mis alumnas de Mahón, que de tanto en tanto se acuerdan de mí. "Mis nenas" |
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En los próximos días iré publicando algunas de las experiencias que hemos vivido este curso, así, a salto de mata, pero espero que os gusten. :D
lunes, 23 de mayo de 2016
La tuitera dicharachera
Últimamente tengo tanto que contar, que no llego ni al blog. Mi adicción a las redes sociales es de sobras conocida por todos vosotros, pero últimamente Twitter se lleva la palma. Será por eso de que ofrece más anonimato. ;)
Aquí, algunos de mis últimos "tuits educativos":
Aquí, algunos de mis últimos "tuits educativos":
Colocar a mis #alumnos de 2o #ESO chico-chica-chico-chica... y que surja el #amor es todo uno. #Primavera #Hormonas #Adolescentes— Isabel Pascual (@i_pascual) 19 de abril de 2016
Yo no sé para qué hacemos recuperaciones... pic.twitter.com/pzUzmo2B0y— Isabel Pascual (@i_pascual) 21 de abril de 2016
Hoy en clase hemos celebrado un previo de #SantJordi #DíaDelLibro muy emotivo. #JóvenesLectores #ESO @anayainfantil pic.twitter.com/lQTNyuBsG0— Isabel Pascual (@i_pascual) 22 de abril de 2016
Hoy un alumno mío,se supone que superdotado,se ha colocado una ventosa en la frente. Tiene un chupón del tamaño de África en todo el careto.— Isabel Pascual (@i_pascual) 29 de abril de 2016
Que menos mal que era superdotado, si no llega a serlo, miedo me da imaginar el final.— Isabel Pascual (@i_pascual) 29 de abril de 2016
Cuando una definición de la @RAEinforma desata las homonas de mis monstruitos de 2o ESO. #MentesCalenturientas pic.twitter.com/w2Jtj1YmlS— Isabel Pascual (@i_pascual) 3 de mayo de 2016
— Isabel Pascual (@i_pascual) 8 de mayo de 2016
Sabes que eres una #malaprofe cuando te preocupa más que un alumno se eche novia a que apruebe los exámenes. :D #RealFacts #TeacherFacts— Isabel Pascual (@i_pascual) 11 de mayo de 2016
— Isabel Pascual (@i_pascual) 16 de mayo de 2016
jueves, 14 de abril de 2016
El trabajo sucio.
Llevo muchísimo tiempo sin publicar en el blog. Lo sé. Soy consciente de ello. No es que no haya tenido nada que decir, aun al contrario, pero ni el tiempo ni las fuerzas me han acompañado para dedicarle un poquito de tiempo al Diario. Hoy sí. Hoy me veo en la necesidad de escribir, de quejarme (como siempre, diréis), de decir unas cuantas verdades o, más que de decirlas, de hacerlas públicas.
Probablemente yo soy la profesora más mediocre que tienen mis alumnos. No voy a discutir este hecho ni lo voy a poner en duda, os daré ese placer. Sin embargo, también os puedo decir que mis clases son de las más disciplinadas de todo el centro. Se habla cuando se tiene que hablar, se calla cuando se tiene que callar y los alumnos normalmente tienen de 10 a 30 minutos para realizar sus actividades en clase, así les puedo resolver dudas. Y trabajan. Mucho. En orden. En ese silencio relativo que se crea en un entorno de trabajo tranquilo, productivo. También, de un modo u otro, les intento premiar por ello.
Sin embargo, la labor educativa es mucho más que esos 55 minutos por sesión que pasamos en el aula. El centro es mucho mayor y nos implica a todos, y no hablemos ya de la comunidad educativa. ¿De qué sirve un profesor excelente en su materia pero que se esconde en los despachos para eludir cualquier responsabilidad? ¿De qué sirve que en la sala de profesores haya seis docentes corrigiendo o preparando clases (algo importantísimo) si ninguno de ellos es capaz de salir cuando se produce un altercado o cuando hay un alumno expulsado? Hay momentos en los que la responsabilidad no recae sobre un único profesional, sino que nos afecta a todos. O al menos debería afectarnos a todos.
Ser profesor es mucho más que dar la clase, y nuestra profesión no se acredita sólo con ganar la oposición. Eso te certifica administrativa y académicamente como funcionario de carrera, pero no serás profesor hasta que no vivas tu centro y tus alumnos y te impliques en su funcionamiento, en su aprendizaje, en todos y cada uno de los pequeños aspectos, por minúsculos que sean, que forman parte de la labor docente.
Es lamentable ver como algunos profesores, y esto pasa en todos los centros, no se levantan de la silla si no tienen una hora específica asignado y/o se les pide expresamente su colaboración. Es algo deplorable. Así de claro lo digo, aunque me gane mil y una enemistades. Por poner un ejemplo, no me parece normal que haya una pelea en el pasillo y que nadie se dé cuenta, menos normal me parece que algunos escurran el bulto. Que luego cuando sucede una desgracia nos rasgamos las vestiduras, y son cosas que se pueden evitar con la colaboración y el trabajo de todos y haciendo un ejercicio de corresponsabilidad.
Muchos me dirán que "lo hago porque quiero". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! Ahí reside el problema: muchos no quieren. No quieren ver esa parte de nuestro trabajo, la de mediadores, la de agentes de prevención de la violencia. O arrimamos todos el hombro, o tendremos que poner a la policía a vigilar los pasillos en los cambios de clase y durante los recreos. Se habla mucho de la violencia en las aulas y de la irascibilidad de los alumnos, ¿pero qué se hace para neutralizar esto? Si algunos docentes son incapaces de llamar la atención a un alumno que está rompiendo algo, ¿cómo podemos pretender que ese mismo "profesional" se ponga en alerta ante un acto violento? Las grandes cosas empiezan con gestos pequeños, pero hay que empezar.
Que luego los que más se quejan son los que menos hacen. Y así nos luce el pelo. Os lo dice media interinucha.
Probablemente yo soy la profesora más mediocre que tienen mis alumnos. No voy a discutir este hecho ni lo voy a poner en duda, os daré ese placer. Sin embargo, también os puedo decir que mis clases son de las más disciplinadas de todo el centro. Se habla cuando se tiene que hablar, se calla cuando se tiene que callar y los alumnos normalmente tienen de 10 a 30 minutos para realizar sus actividades en clase, así les puedo resolver dudas. Y trabajan. Mucho. En orden. En ese silencio relativo que se crea en un entorno de trabajo tranquilo, productivo. También, de un modo u otro, les intento premiar por ello.
Sin embargo, la labor educativa es mucho más que esos 55 minutos por sesión que pasamos en el aula. El centro es mucho mayor y nos implica a todos, y no hablemos ya de la comunidad educativa. ¿De qué sirve un profesor excelente en su materia pero que se esconde en los despachos para eludir cualquier responsabilidad? ¿De qué sirve que en la sala de profesores haya seis docentes corrigiendo o preparando clases (algo importantísimo) si ninguno de ellos es capaz de salir cuando se produce un altercado o cuando hay un alumno expulsado? Hay momentos en los que la responsabilidad no recae sobre un único profesional, sino que nos afecta a todos. O al menos debería afectarnos a todos.
Ser profesor es mucho más que dar la clase, y nuestra profesión no se acredita sólo con ganar la oposición. Eso te certifica administrativa y académicamente como funcionario de carrera, pero no serás profesor hasta que no vivas tu centro y tus alumnos y te impliques en su funcionamiento, en su aprendizaje, en todos y cada uno de los pequeños aspectos, por minúsculos que sean, que forman parte de la labor docente.
Es lamentable ver como algunos profesores, y esto pasa en todos los centros, no se levantan de la silla si no tienen una hora específica asignado y/o se les pide expresamente su colaboración. Es algo deplorable. Así de claro lo digo, aunque me gane mil y una enemistades. Por poner un ejemplo, no me parece normal que haya una pelea en el pasillo y que nadie se dé cuenta, menos normal me parece que algunos escurran el bulto. Que luego cuando sucede una desgracia nos rasgamos las vestiduras, y son cosas que se pueden evitar con la colaboración y el trabajo de todos y haciendo un ejercicio de corresponsabilidad.
Muchos me dirán que "lo hago porque quiero". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! Ahí reside el problema: muchos no quieren. No quieren ver esa parte de nuestro trabajo, la de mediadores, la de agentes de prevención de la violencia. O arrimamos todos el hombro, o tendremos que poner a la policía a vigilar los pasillos en los cambios de clase y durante los recreos. Se habla mucho de la violencia en las aulas y de la irascibilidad de los alumnos, ¿pero qué se hace para neutralizar esto? Si algunos docentes son incapaces de llamar la atención a un alumno que está rompiendo algo, ¿cómo podemos pretender que ese mismo "profesional" se ponga en alerta ante un acto violento? Las grandes cosas empiezan con gestos pequeños, pero hay que empezar.
Que luego los que más se quejan son los que menos hacen. Y así nos luce el pelo. Os lo dice media interinucha.
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jueves, 4 de febrero de 2016
Confesiones Extraescolares
Héme aquí, un día más (y creo que el último, por suerte para mis huesecillos), paseando a alumnos por Palma para enseñarles todo lo oculto que hay detrás de lo que tenemos ante nuestros ojos y para ayudarlos a documentarse para un trabajo que presentarán a concurso. Sin embargo, lo más apasionante de todo ello, de sacarlos en pequeño grupo, fuera de horario escolar, y hacerles sentir especiales, es que actuan con mayor naturalidad de la que normalmente muestran en clase (y algunos muestran mucha, creedme). Para muestra, los siguientes comentarios. ¡No tienen desperdicio!
#ConfesionesExtraescolares "Profe... ¿Mulhacén es un medicamento?" Y así, todo. Jajajaja.
— Isabel Pascual (@i_pascual) febrero 4, 2016
#ConfesionesExtraescolares Profe,te queremos invitar a un café pq hoy nos has enseñado muchas cosas,pero vamos a McDonalds, que hay helados.
— Isabel Pascual (@i_pascual) febrero 4, 2016
#ConfesionesExtraescolares "Profe, si nos traes chupachups, no hace falta que corrijas los exámenes". Ya me quedo más tranquila... Jajaja.
— Isabel Pascual (@i_pascual) febrero 4, 2016
#ConfesionesExtraescolares "Profe, es que me lo vas a decir, pero a los diez minutos me voy a olvidar, no te esfuerces..." Ehm... ¿Gracias?
— Isabel Pascual (@i_pascual) febrero 4, 2016
#ConfesionesExtraescolares "Profe... ¿Y esto nos lo tenemos que saber?" Ehm... ¿Sí? ;)
— Isabel Pascual (@i_pascual) febrero 4, 2016
lunes, 1 de febrero de 2016
A pierna suelta.
A pierna suelta, así es como he dormido los últimos días. La explicación se halla en mis chiquimonsters y lo majos que pueden llegar a ser... cuando quieren. ;) Hoy he leído una imagen en Facebook y he pensado que sería bonito compartir con vosotros cómo me sentí este fin de semana. Os haré un breve resumen: Los chavales están trabajando para un proyecto que presentarán a concurso y se tenían que documentar. Como tienen 13 o 14 años, y están en plena efervescencia hormonal de 2º de ESO, pues la parte de documentación académica la he reducido mucho y he optado por hacer salidas extraescolares que les permitan ver las cosas de primera mano. No es lo mismo verlo en un papel que experimentarlo.Un grupo de alumnos me acompañó el viernes por la tarde a un "paseo educativo" por palma y la visita a una exposición, previo paso por el McDonalds para comer, para fomentar la vida sana, ¿sabéis? ;) Con los alumnos de la segunda salida, quienes vinieron acompañados por sus papás, nos encontramos el sábado por la mañana en el Parc de la Mar para fijarnos en la parte arquitectónica de esa parte de la ciudad, ver el Relevo de la Guardia de Honor y realizar una gimcana. La verdad es que los chavales estaban implicadísimos y yo no sé si ellos disfrutaron, que espero que sí, pero yo me lo pasé pipa viéndoles las caritas y viendo cómo trabajaban y preguntaban, y también viendo como eran un ejemplo de conducta para muchos de los allí presentes.
Así pues, aquí os dejo mi reflexión facebookera del sábado.
¿Conocéis esa sensación de orgullo y satisfacción por el trabajo bien hecho? ¿Habéis experimentado alguna vez organizar algo y que pocos te respondan, pero que sean los mejores y que hagan de estos momentos algo mágico? Estoy que no quepo en mí de gozo con los alumnos que tengo este año y con sus familias, que creen que un modelo de educación que combine diferentes corrientes es posible, y que afortunadamente son del parecer de que el mundo y el aprendizaje no se acaban ni en el instituto ni en el pueblo, y de que esta pequeña tierra aún tiene muchas cosas por descubrir. Además, soy afortunada de contar con una "materia prima" excelente, alumnos que no dudan en participar de actividades voluntarias (y sin nota) fuera de horario escolar y que tienen familias que los animan a hacer cosas nuevas.
No creo que seáis capaces de comprender lo henchida que me he sentido al decir "Estos son mis alumnos, venimos del IES Santanyí", un instituto público, de la Part Forana. Me he sentido orgullosa de la educación pública, a la que pertenezco, y de toda la comunidad educativa. Hoy me voy a echar una siesta sin ser capaz de agradecerles todo lo que se merecen a los alumnos y las familias que han hecho que las últimas 24 horas hayan sido, muy probablemente, las mejores de mi corta carrera profesional. Hoy me retiro con la sensación del deber cumplido.
Os comparto la foto, pues tanto ellos como sus padres me han dado permiso para hacerlo. Mención especial merecen también los tres soles que me acompañaron ayer por la tarde, un diez de chavales y de familias, a las que incluyo en mi agradecimiento. De ellos no puedo poner foto porque aún no tengo permiso. La verdad: merece la pena invertir en ellos todo el tiempo y todos los esfuerzos del mundo. ¡Se los merecen!
La foto de los alumnos del viernes no la puedo poner, pero este detalle de las mamás sí. ¿Y luego me preguntan por qué me encanta 2º de ESO? ;) #ProudOfMyChildren
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martes, 26 de enero de 2016
De cómo La Rancia dejó de serlo - pero sólo un poco. ;)
Como ya os dije en el post anterior, a principio de curso mis alumnos me tienen por una rancia de cuidado, alguien en cuyas clases el comportamiento debe ser impecable y a quien se debe prestar atención y obedecer. Fair enough. Siempre he creído que antes que la enseñanza de conocimientos vienen el orden, la disciplina y los valores, sobre todo los valores. La única manera de que un alumno aprenda es con disciplina, y no os alarméis, la disciplina no tiene por qué ser la que siempre vemos en las películas. Disciplina es autogestión, capacidad de mantener un orden en clase, respeto a los compañeros, respeto a los profesores, etc.
La disciplina también implica un alto sentido de la justicia. No hay cosa que los adolescentes valoren más que la justicia. Si bien el orden y la disciplina son las primeras bases a sentar, éstas se mantienen con los hechos de quien tienen enfrente. Os pongo algunos ejemplos:
Y como lo anterior, tantas otras cosas. Qué queréis que os diga, igual suena a maripurismo del bueno, pero que una nena me venga y me diga que necesita llamar a casa porque le ha venido la regla y necesita cambiarse o que le traigan medicación (en el centro no podemos suministrársela), me hace ver que confían en mí. Que un chaval (de diez) me cuente que está apurado con todo lo del instituto y que necesita tiempo para él y para poner la mente en blanco me llena de orgullo, al ver que me consideran un puntal de su educación, alguien en quien confiar. Que varios alumnos muestren la libertad de decirme que no han realizado los deberes porque preferían dormir ya que estaban cansados me hace ver que no me tienen miedo -aunque algunos compañeros míos lo crean-; lo mismo sucede cuando un chico me pide que le repita algo y me suelta, tan alegremente y tan tranquilo: "profe, es que me he empanao y no te estaba escuchando". Cuando un alumno te explica las cosas tal y como son, va de frente y muestra su valentía porque sabe que no hay nada que temer es porque tal vez, y sólo tal vez, algo esté funcionando dentro de la educación.
Los alumnos quieren disciplina, la exigen, un día de clase distendida y de reír está bien, pero cuando eso se repite día a día la cosa se desmadra y hacer volver las ovejas al redil es algo prácticamente imposible. A partir del orden y del respeto (aunque éste sea forzado al principio, no lo niego) es como se afianzan los valores y los conocimientos. Quien diga lo contrario miente como un bellaco. O tiene mucha suerte. Aunque para suerte, de momento, la mía. ¿Acaso hay premio mejor que el cariño y la confianza de tus alumnos?
Ay... lo voy a dejar, que me estoy poniendo demasiado sentimental. Malditas hormonas... Ya no soy lo que era. Jajajajaja. A decir verdad, también tengo algún que otro chiquimonster que me odia, pero también estoy orgullosísima de ellos. ;)
La disciplina también implica un alto sentido de la justicia. No hay cosa que los adolescentes valoren más que la justicia. Si bien el orden y la disciplina son las primeras bases a sentar, éstas se mantienen con los hechos de quien tienen enfrente. Os pongo algunos ejemplos:
- informarles exactamente de qué entra al examen y de qué tipo de ejercicios se les plantearán (ya sabéis que los exámenes son ese monstruo temido por todos ellos);
- afearles las malas conductas pero ALABARLES LAS BUENAS, y hacerlo todo públicamente, especialmente lo segundo (no os podéis imaginar el orgullo que sienten);
- permitirles que comiencen los deberes en clase y procurar que la carga en casa no supere los 15 o 20 minutos (según las semanas);
- relacionado con lo anterior, si unos deberes son muy largos, darlos de una semana para otra y no poner nada más entre medias (así generalmente todos realizan su labor);
- mediar en conflictos fácilmente solucionables si se atajan al momento y se trabajan en clase;
- buscar alternativas a todos los alumnos para que su aprendizaje sea el que mejor se adapta a ellos.
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| Fuente: La Profe Raquel |
Y como lo anterior, tantas otras cosas. Qué queréis que os diga, igual suena a maripurismo del bueno, pero que una nena me venga y me diga que necesita llamar a casa porque le ha venido la regla y necesita cambiarse o que le traigan medicación (en el centro no podemos suministrársela), me hace ver que confían en mí. Que un chaval (de diez) me cuente que está apurado con todo lo del instituto y que necesita tiempo para él y para poner la mente en blanco me llena de orgullo, al ver que me consideran un puntal de su educación, alguien en quien confiar. Que varios alumnos muestren la libertad de decirme que no han realizado los deberes porque preferían dormir ya que estaban cansados me hace ver que no me tienen miedo -aunque algunos compañeros míos lo crean-; lo mismo sucede cuando un chico me pide que le repita algo y me suelta, tan alegremente y tan tranquilo: "profe, es que me he empanao y no te estaba escuchando". Cuando un alumno te explica las cosas tal y como son, va de frente y muestra su valentía porque sabe que no hay nada que temer es porque tal vez, y sólo tal vez, algo esté funcionando dentro de la educación.
Los alumnos quieren disciplina, la exigen, un día de clase distendida y de reír está bien, pero cuando eso se repite día a día la cosa se desmadra y hacer volver las ovejas al redil es algo prácticamente imposible. A partir del orden y del respeto (aunque éste sea forzado al principio, no lo niego) es como se afianzan los valores y los conocimientos. Quien diga lo contrario miente como un bellaco. O tiene mucha suerte. Aunque para suerte, de momento, la mía. ¿Acaso hay premio mejor que el cariño y la confianza de tus alumnos?
Ay... lo voy a dejar, que me estoy poniendo demasiado sentimental. Malditas hormonas... Ya no soy lo que era. Jajajajaja. A decir verdad, también tengo algún que otro chiquimonster que me odia, pero también estoy orgullosísima de ellos. ;)
lunes, 25 de enero de 2016
La Rancia
Cuando comienza el curso los alumnos me catalogan (o apodan, como prefiráis) como "La Rancia". Los que me conocen y saben cómo trabajo no dudarán en saber cuáles son las razones de semejante nombre... digamos que "afectuoso" por parte de mis chiquimonsters.
Al principio comienzo mis clases de una manera rígida, tratándoles de usted y obligándoles a que me traten a mí de la misma manera. Si alguno se descuida, las dos respuestas existentes son, cuanto menos, cortantes:
Respuesta Rancia: ¿Mande?
Respuesta Muy Rancia: No me apee el tratamiento, que usted y yo no hemos compartido habichuelas.
Caso a parte es lo que me ha pasado este año con un alumno de 2º A de Santanyí, que, ni corto ni perezoso, me soltó: "Mestra, què són 'habichuelas'?" Y claro, ante semejante pregunta a una sólo le queda la opción de contener una enorme carcajada y responder todo lo tranquila que puedo "fesols o mongetes", ante la mirada de satisfacción de ese alumno, ese preciso alumno que te sonríe porque, vete tú a saber por qué, le hace una gracia inmensa que los trates de usted. Ese preciso alumno, incisivo sin saberlo, que te dice: "Pero profe, si TÚ parece que tienes sólo 35 años", cuando todavía no había cumplido los 30.
Mucha gente puede pensar que esto es algo antiguo, casposo, rancio, "que no fomenta la cercanía entre alumno y profesor" y mil chorradas más. Mucha cercanía tenía que fomentar esa situación para que no sólo preguntara una duda lingüística con total libertad, sino para que también se atreviera a envejecerme varios años. Eso sí, con una sonrisa.
Si os sirve de consuelo, La Rancia ahora ya les tutea, y ellos a mí. No en vano, el primer trimestre es de tanteo, y en el segundo podemos empezar las amistades. ;)
Mañana, un nuevo post acerca de cómo La Rancia dejó de serlo. ;)
Al principio comienzo mis clases de una manera rígida, tratándoles de usted y obligándoles a que me traten a mí de la misma manera. Si alguno se descuida, las dos respuestas existentes son, cuanto menos, cortantes:
Respuesta Rancia: ¿Mande?
Respuesta Muy Rancia: No me apee el tratamiento, que usted y yo no hemos compartido habichuelas.
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| Las habichuelas de los interneses de los gúgels. |
Caso a parte es lo que me ha pasado este año con un alumno de 2º A de Santanyí, que, ni corto ni perezoso, me soltó: "Mestra, què són 'habichuelas'?" Y claro, ante semejante pregunta a una sólo le queda la opción de contener una enorme carcajada y responder todo lo tranquila que puedo "fesols o mongetes", ante la mirada de satisfacción de ese alumno, ese preciso alumno que te sonríe porque, vete tú a saber por qué, le hace una gracia inmensa que los trates de usted. Ese preciso alumno, incisivo sin saberlo, que te dice: "Pero profe, si TÚ parece que tienes sólo 35 años", cuando todavía no había cumplido los 30.
Mucha gente puede pensar que esto es algo antiguo, casposo, rancio, "que no fomenta la cercanía entre alumno y profesor" y mil chorradas más. Mucha cercanía tenía que fomentar esa situación para que no sólo preguntara una duda lingüística con total libertad, sino para que también se atreviera a envejecerme varios años. Eso sí, con una sonrisa.
Si os sirve de consuelo, La Rancia ahora ya les tutea, y ellos a mí. No en vano, el primer trimestre es de tanteo, y en el segundo podemos empezar las amistades. ;)
Mañana, un nuevo post acerca de cómo La Rancia dejó de serlo. ;)
martes, 30 de junio de 2015
Se ha cerrado un ciclo
Se ha cerrado un ciclo. Los que son docentes saben que el año empieza el 1 de septiembre y acaba el 30 de junio. No hay más año que ese para nosotros. Por lo general, el año se empieza con alegría, motivación, ilusión... y suele acabar con buenos deseos para los compañeros y un poco de morriña por dejar atrás un centro, unos alumnos, etc. Otras veces la experiencia ha sido tan mala que uno solamente tiene ganas de que el 30 de junio llegue cuanto antes mejor. Yo he vivido los dos extremos y este año, afortunadamente, vuelvo a sentir algo de penita al acabar el curso.
Esta desazón que me acompaña desde hace ya dos semanitas no sólo se debe a los fantásticos compañeros con los que he compartido momentos increíbles. Con Maite hemos seguido rutas gastronómicas de vicio y perdición; con Xisca he salido "a fumar" sin la necesidad de prender un cigarrillo, sólo por el puro placer de conversar; a Albert lo tengo fascinado con los sobrecitos de leche condensada, que sé que va a echar de menos el año que viene, y así todos ellos, como el imperturbable Jaume -alias "el hombre del yogur"- o Montse, mi jefa de departamento que tantas dudas me ha resuelto y tanto me ha facilitado mi trabajo a lo largo del curso.
También sé que voy a echar mucho de menos a este equipo directivo, que se ha desvivido por mejorar las condiciones laborales de los miembros del claustro y por ofrecer a los alumnos todas las posibilidades habidas y por haber para que lleven sus estudios a buen término. A los siempre discretos Raúl y Xavier hay que añadir a Damià, el director, un gran conversador que sé que me va a echar de menos porque no tendrá a quién chinchar, jejeje. El director, ese hombre, esa persona que no necesitaba recordar que lo era para que sus decisiones se asumieran entre nosotros por su sensatez. Creo que la grandeza de un director está en no hacer nunca patente que lo es, he aquí un ejemplo. Con Damià he vuelto a recobrar la fe en la función directiva que yo creía perdida, es un gran gestor del centro y de sus recursos humanos que ha sabido poner a su lado a dos personas eficientes para desarrollar su labor.*
Voy a echar de menos un centro limpísimo (olé por el personal de limpieza, Miquela y Cati) que está muy bien acondicionado para la labor docente, con espacios cómodos tanto para profesores como para alumnos, con recursos TIC, y con algo tan básico como calefacción en el crudo y húmedo invierno del Pla de Mallorca. ¿Y qué hay de los cafés en el bar? Nunca había apreciado tanto que un centro contara con una cafetería al lado hasta que estuve tres años sin ella.
Recordaré con añoranza a mis alumnos, quienes me han facilitado un montón mi trabajo: mis gamberros de 3º del primer cuatrimestre, mis alumnos de español para extranjeros que me dejaron cubierta de dulces para que yo también pudiera hacer el ramadán si hace falta, mis chicas y mi chico del grupo de inglés, que tanto han aprendido y tanto han mejorado y, cómo no, a mis alumnos de acceso a CFGS, que el año que viene podrán continuar con sus estudios en diferentes institutos de Mallorca. **
Agradezco la oportunidad que me ha brindado el CEPA Mancomunitat des Pla de llevarme una impresión diferente de la enseñanza de adultos y de su gestión, que en tan mal concepto tenía después de mi triple experiencia en años anteriores. Por todo ello, a todos los que me han acompañado durante este curso, a todos los que han colaborado en la mejora de mi salud física y mental, a todos los que han tenido una palabra de ánimo en un momento oportuno, a todos ellos, sólo les dirijo unas simples palabras: GRACIAS, OS ECHARÉ DE MENOS. Y NO OS IMAGINÁIS CUÁNTO.
_____________________
*Digo esto al acabar el curso porque luego me dice que le hago la pelota porque seguro que quiero algo. Jajajaja.
** De ellos os hablaré mañana en otro post: COSAS QUE TE PASAN EN VILAFRANCA CUANDO ERES UNA PROFESORA DE MENOS DE 30.
Esta desazón que me acompaña desde hace ya dos semanitas no sólo se debe a los fantásticos compañeros con los que he compartido momentos increíbles. Con Maite hemos seguido rutas gastronómicas de vicio y perdición; con Xisca he salido "a fumar" sin la necesidad de prender un cigarrillo, sólo por el puro placer de conversar; a Albert lo tengo fascinado con los sobrecitos de leche condensada, que sé que va a echar de menos el año que viene, y así todos ellos, como el imperturbable Jaume -alias "el hombre del yogur"- o Montse, mi jefa de departamento que tantas dudas me ha resuelto y tanto me ha facilitado mi trabajo a lo largo del curso.
También sé que voy a echar mucho de menos a este equipo directivo, que se ha desvivido por mejorar las condiciones laborales de los miembros del claustro y por ofrecer a los alumnos todas las posibilidades habidas y por haber para que lleven sus estudios a buen término. A los siempre discretos Raúl y Xavier hay que añadir a Damià, el director, un gran conversador que sé que me va a echar de menos porque no tendrá a quién chinchar, jejeje. El director, ese hombre, esa persona que no necesitaba recordar que lo era para que sus decisiones se asumieran entre nosotros por su sensatez. Creo que la grandeza de un director está en no hacer nunca patente que lo es, he aquí un ejemplo. Con Damià he vuelto a recobrar la fe en la función directiva que yo creía perdida, es un gran gestor del centro y de sus recursos humanos que ha sabido poner a su lado a dos personas eficientes para desarrollar su labor.*
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| Alumnos y profesores del CEPA Mancomunitat des Pla - Vilafranca |
Voy a echar de menos un centro limpísimo (olé por el personal de limpieza, Miquela y Cati) que está muy bien acondicionado para la labor docente, con espacios cómodos tanto para profesores como para alumnos, con recursos TIC, y con algo tan básico como calefacción en el crudo y húmedo invierno del Pla de Mallorca. ¿Y qué hay de los cafés en el bar? Nunca había apreciado tanto que un centro contara con una cafetería al lado hasta que estuve tres años sin ella.
Recordaré con añoranza a mis alumnos, quienes me han facilitado un montón mi trabajo: mis gamberros de 3º del primer cuatrimestre, mis alumnos de español para extranjeros que me dejaron cubierta de dulces para que yo también pudiera hacer el ramadán si hace falta, mis chicas y mi chico del grupo de inglés, que tanto han aprendido y tanto han mejorado y, cómo no, a mis alumnos de acceso a CFGS, que el año que viene podrán continuar con sus estudios en diferentes institutos de Mallorca. **
Agradezco la oportunidad que me ha brindado el CEPA Mancomunitat des Pla de llevarme una impresión diferente de la enseñanza de adultos y de su gestión, que en tan mal concepto tenía después de mi triple experiencia en años anteriores. Por todo ello, a todos los que me han acompañado durante este curso, a todos los que han colaborado en la mejora de mi salud física y mental, a todos los que han tenido una palabra de ánimo en un momento oportuno, a todos ellos, sólo les dirijo unas simples palabras: GRACIAS, OS ECHARÉ DE MENOS. Y NO OS IMAGINÁIS CUÁNTO.
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*Digo esto al acabar el curso porque luego me dice que le hago la pelota porque seguro que quiero algo. Jajajaja.
** De ellos os hablaré mañana en otro post: COSAS QUE TE PASAN EN VILAFRANCA CUANDO ERES UNA PROFESORA DE MENOS DE 30.
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miércoles, 13 de mayo de 2015
Democraci...what????
Ahora que se avecinan elecciones me planteo una simple cuestión: ¿Es este el ambiente electoral y de pseudodemocracia que queremos mostrar a nuestros jóvenes y fomentar entre ellos? Juego sucio, hipocresia, conveniencias, votos comprados... Suerte que al menos aún quedan algunos políticos buenos, pocos, pero quedan.
No es de extrañar, pues, viendo este percal, que cuando a principio de curso se tiene que elegir delegado, se suelan postular dos o tres mozuelos (o mozuelas) comprometidos con la enseñanza y con su clase y uno o dos crapulillas que compiten más por popularidad que por representar a sus semejantes, pues generalmente a duras penas pueden hilvanar dos palabras en un discurso que deba ser mínimamente coherente.
Es en ese preciso instante, en el que un grupo de 30 alumnos de 13-15 años deben elegir a sus representantes, en el que debemos hacer un trabajo serio que sentará las bases de lo que yo sí creo que es una sociedad democrática: la valoración de un candidato, el análisis de su trabajo, el no permitir que aquellos que acumulan amonestaciones puedan acceder al cargo, el estudio de las propuestas presentadas, etc.
Si el trabajo del que hemos hablado se desempeña de manera satisfactoria, fomentando el debate y permitiendo que todos aporten sus ideas, el resultado de la votación (el ceremonial de la misma también es importante) no debería ser otro que la elección de uno de los candidatos "socialmente aceptables". Y no, no estoy siendo elitista. Creo que si en la adolescencia ya empiezan eligiendo a ladronzuelos, chulos, vagos y mentirosos, ya me diréis que nos espera cuando estos mismos electores alcancen la mayoría de edad. En cambio, si eligen a alguien comprometidopor muy grano en el culo que sea para los profesores, que no se acobarde y que sea capaz de representarlos con dignidad y de hacer llegar sus propuestas ante quien sea necesario, aún hay esperanza.
Por si yo no me he expresado bien, aquí os dejo a Julio Anguita, que lo explica brevemente a partir del minuto 11.
No es de extrañar, pues, viendo este percal, que cuando a principio de curso se tiene que elegir delegado, se suelan postular dos o tres mozuelos (o mozuelas) comprometidos con la enseñanza y con su clase y uno o dos crapulillas que compiten más por popularidad que por representar a sus semejantes, pues generalmente a duras penas pueden hilvanar dos palabras en un discurso que deba ser mínimamente coherente.
Es en ese preciso instante, en el que un grupo de 30 alumnos de 13-15 años deben elegir a sus representantes, en el que debemos hacer un trabajo serio que sentará las bases de lo que yo sí creo que es una sociedad democrática: la valoración de un candidato, el análisis de su trabajo, el no permitir que aquellos que acumulan amonestaciones puedan acceder al cargo, el estudio de las propuestas presentadas, etc.
Si el trabajo del que hemos hablado se desempeña de manera satisfactoria, fomentando el debate y permitiendo que todos aporten sus ideas, el resultado de la votación (el ceremonial de la misma también es importante) no debería ser otro que la elección de uno de los candidatos "socialmente aceptables". Y no, no estoy siendo elitista. Creo que si en la adolescencia ya empiezan eligiendo a ladronzuelos, chulos, vagos y mentirosos, ya me diréis que nos espera cuando estos mismos electores alcancen la mayoría de edad. En cambio, si eligen a alguien comprometido
Por si yo no me he expresado bien, aquí os dejo a Julio Anguita, que lo explica brevemente a partir del minuto 11.
lunes, 20 de abril de 2015
Matan a un profesor en Barcelona y no pasa nada.
AA ver, que yo me entere. Un puto niñato de mierda de 13 años mata a un profesor con una ballesta, y dentro del centro, y resulta que no pasa nada precisamente porque es un puto niñato de mierda de 13 años, y no de 14, y resulta que no tiene edad penal para ser incluido en el código de menores y por ello no se le juzgará, sino que sólo se le pondrá bajo supervisión de un organismo????? Vamos, hombre, no me jodas. Que me lo manden a casa y va a saber este bicharraco lo que es cumplir condena.
Aquí os dejo un enlace a la noticia: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/04/20/catalunya/1429517734_522794.html
Analicemos los hechos, pese a que reconozco que estoy en caliente y que seguramente aún no tenemos todos los datos.
1. ¿Qué coño hace un mocoso de 13 años con una ballesta? Puede que la use para tiro deportivo. Si es así, sus padres son los responsables de custodiarla bajo llave mientras no está en uso para esa disciplina y nadie debería tener acceso a ella salvo sus tutores legales, al igual que sucede con las armas de los cazadores, por ejemplo. Además, en teoría se deberían esconder las diferentes partes del arma en diferentes sitios. Esto a todas luces no ha sucedido. Pero no os preocupéis, no voy a juzgar a los padres (o sí, aún no lo sé), suficiente martirio tienen ya con el hijo que les ha tocado como para encima recriminarles lo poco ortodoxo de su actuación. Lo de la fabricación casera da para todo un tratado a parte.
2. ¿Y una escopeta de balines? Volvemos al punto anterior. No me creo que en la misma casa haya tantas armas, y no por la cantidad de armas, sino porque estén a la libre disposición de un niño de 13 años. Seguramente en su momento les pareció divertido que el niño tuviese un arma en las manos y que la supiese disparar. Ahora no se lo debe de parecer tanto. Como pareja de un miembro de las Fuerzas Armadas doy fe del celo con que ellos cuidan, mantienen y devuelven sus armas después de usarlas. A menos que se trate de una feria o de una exhibición, jamás están a disposición de nadie que no sean ellos. Con eso no se juega. Saben muy bien que un arma en manos de quien no corresponde no sólo es peligrosa por ser un arma en sí, sino por el uso que se le pueda dar.
3. Lo del puñal es lo único que entiendo. Todos tenemos cuchillo en casa. Lo que me llama más la atención es que alguien haya podido ver a ese chico por la calle pertrechado de puñal, escopeta y ballesta y no haya dicho nada. ¿Responsabilidad social? ¿Dónde? ¿Sentimiento de comunidad educativa? ¿Eso qué es?
4. ¿Puede que el menor tuviera una enfermedad mental no diagnosticada? Sinceramente, aunque en el país en que vivimos y en nuestros tiempos afortunadamente el diagnóstico de trastornos a menores es cada vez más afinado, es algo poco probable que un muchacho así hubiera pasado desapercibido. Por el bien de todos, y por el suyo propio, desearía que fuera este el caso, ya que al menos daría una "justificación" a las víctimas.
Como he dicho antes, este post lo escribo "en caliente", ojalá los datos de la investigación me puedan contradecir y yo ande sumamente equivocada (aunque me temo que no voy del todo desencaminada con mis elucubraciones).
NOTA FINAL: La ley del menor española tampoco es gran cosa... Ni nuestro código penal ordinario para adultos. País de pandereta.
Aquí os dejo un enlace a la noticia: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/04/20/catalunya/1429517734_522794.html
Analicemos los hechos, pese a que reconozco que estoy en caliente y que seguramente aún no tenemos todos los datos.
1. ¿Qué coño hace un mocoso de 13 años con una ballesta? Puede que la use para tiro deportivo. Si es así, sus padres son los responsables de custodiarla bajo llave mientras no está en uso para esa disciplina y nadie debería tener acceso a ella salvo sus tutores legales, al igual que sucede con las armas de los cazadores, por ejemplo. Además, en teoría se deberían esconder las diferentes partes del arma en diferentes sitios. Esto a todas luces no ha sucedido. Pero no os preocupéis, no voy a juzgar a los padres (o sí, aún no lo sé), suficiente martirio tienen ya con el hijo que les ha tocado como para encima recriminarles lo poco ortodoxo de su actuación. Lo de la fabricación casera da para todo un tratado a parte.
2. ¿Y una escopeta de balines? Volvemos al punto anterior. No me creo que en la misma casa haya tantas armas, y no por la cantidad de armas, sino porque estén a la libre disposición de un niño de 13 años. Seguramente en su momento les pareció divertido que el niño tuviese un arma en las manos y que la supiese disparar. Ahora no se lo debe de parecer tanto. Como pareja de un miembro de las Fuerzas Armadas doy fe del celo con que ellos cuidan, mantienen y devuelven sus armas después de usarlas. A menos que se trate de una feria o de una exhibición, jamás están a disposición de nadie que no sean ellos. Con eso no se juega. Saben muy bien que un arma en manos de quien no corresponde no sólo es peligrosa por ser un arma en sí, sino por el uso que se le pueda dar.
3. Lo del puñal es lo único que entiendo. Todos tenemos cuchillo en casa. Lo que me llama más la atención es que alguien haya podido ver a ese chico por la calle pertrechado de puñal, escopeta y ballesta y no haya dicho nada. ¿Responsabilidad social? ¿Dónde? ¿Sentimiento de comunidad educativa? ¿Eso qué es?
4. ¿Puede que el menor tuviera una enfermedad mental no diagnosticada? Sinceramente, aunque en el país en que vivimos y en nuestros tiempos afortunadamente el diagnóstico de trastornos a menores es cada vez más afinado, es algo poco probable que un muchacho así hubiera pasado desapercibido. Por el bien de todos, y por el suyo propio, desearía que fuera este el caso, ya que al menos daría una "justificación" a las víctimas.
Como he dicho antes, este post lo escribo "en caliente", ojalá los datos de la investigación me puedan contradecir y yo ande sumamente equivocada (aunque me temo que no voy del todo desencaminada con mis elucubraciones).
NOTA FINAL: La ley del menor española tampoco es gran cosa... Ni nuestro código penal ordinario para adultos. País de pandereta.
jueves, 12 de marzo de 2015
NEDS: Non Educated and Delinquents
Hoy quiero compartir con vosotros una de las películas que más me ha impactado a lo largo de mi breve pero intensa carrera como docente. Se titula NEDS y está ambientada en Escocia. Aunque yo la vi en versión original, en Youtube la tenéis enterita y doblada al castellano. Os pongo las dos versiones. Para mí es un gustazo oír hablar en escocés de Glasgow. No os digo más. El final es toda una alegoría.
Versión original
Versión doblada al castellano
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